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lunes, 31 de julio de 2017

Otra vez en Japón

A lo largo de mi vida, mis padres me han apoyado muchísimo. Así que bueno, se me ocurrió que una forma de agradecerles era invitándolos a un viaje. Y no a cualquier sitio, no señor, yo quería invitarlos a Japón.

Afortunadamente, mis ahorros me lo permitían. Así que listo, planifiqué dos semanas en Japón, quedándonos principalmente en Tokyo y Kyoto. No sólo eso, conseguí también el Rail Pass, así que, desde Kyoto, planeamos viajes de un día a Himeji, Nagoya, Hiroshima, Osaka y Nara. Y desde Tokio, lo mismo, un viajecito a Kamakura.

Y por supuesto, salió bastante bien. La novia no se podía quedar atrás, desde luego, así que decidió acompañarnos. Fue un viaje bonito, además de las ciudades mencionadas logramos ir a una función de Kabuki, a un torneo de Sumo, y a un acuario casi tan bacán como el de Valencia. Y claro, me encontré con Yoko y La Chibi-Ninja en Tokyo, mientras que en Kyoto me reuní con Takashi y Satoru. Fantástico.

Ahora bien, acá en Lima cuando cuento cosas agradables de mis viajes me dicen que estoy alardeando, así que vamos a contar las cosas que salieron mal. Y seamos sinceros, ese es el tipo de historia que más les gusta, ¿o me equivoco?

Lo primero fue el hospedaje. Resulta que como profesor universitario mi presupuesto tampoco podía ser demasiado grande, así que escogí cierto tipo de hoteles, algo más económicos que el Marriot. Sabía ya que estos hoteles serían algo pequeños, y advertí a todo el mundo que no tendrían mucho espacio dentro de las habitaciones. Pero en principio eso no sería problema, ya que la idea era usar los hoteles para dormir,  nada más.

Nuestra sorpresa fue grande al descubrir que estos hoteles, al ser económicos, se ahorraban ciertas cosas. Y a pesar de que en cada habitación había una cama súper cómoda, y televisión gigante, y aire acondicionado, y water-con-chorro-de-agua-que-te-limpia-el-poto, una cosa muy importante faltaba siempre: un armario, o clóset, dónde guardar la ropa.

Por supuesto, ni yo ni la novia tuvimos problemas serios con esto... ¿pero imaginan a mi madre sin un armario? Casi se vuelve a Lima.

La verdad es que no nos quedó muy claro por qué no habían armarios. Lo primero que pensamos es que eran hoteles para businessmen, gente que estaría ahí una noche y nada más. Pero no, familias enteras se hospedaban ahí. ¿Dónde metían la ropa? ¿No las sacaban nunca de las maletas?

Pero mi estrategia funcionó. Como mis padres no estaban 100% cómodos con las habitaciones, siempre querían salir. Así que los hice caminar. Y caminamos mucho, al punto que el relojito llegó un día a contar 20 000 pasos.

Por supuesto, después de una semana sin parar, mis padres me pidieron un descanso. Pensando qué hacer, decidimos cambiar el viaje inicial a Kanazawa, por uno a Hiroshima, que quedaba más lejos. De esta manera, estaríamos forzados a estar sentados en el tren por cuatro horas, y recuperaríamos fuerzas para las visitas futuras.

Ahora bien, estando en el Memorial de la Paz de Hiroshima, unos estudiantes se acercaron a mi papá para entrevistarlo. Estaban estudiando inglés, y querían usar la entrevista para practicar. Le preguntaron qué pensaba de la situación mundial en estos momentos, qué significaba "paz" para él, y cosas así. Pero en eso le preguntaron "¿Y por qué viniste a Hiroshima el día de hoy?"

Nos miramos entre nosotros fijamente. Y mi papá les mintió.

Claro pues. ¿Cómo íbamos a decirles que usamos el viaje como una excusa para estar sentados por cuatro horas en un tren?


Y bueno, el viaje tuvo mil anécdotas. Por ejemplo, cómo la novia era igual de capaz que yo comunicándose con los japoneses, a pesar de que yo he estado siguiendo clases por seis meses, y ella sólo tres. Resulta que a los japoneses les bastan los keywords, y uno obtiene el mismo resultado diciendo Koko wa tabako wo suu koto ga dekimasu ka que simplemente Tabako?

Ya ustedes pueden averiguar qué cazzo he querido decir ahí. Pero era una frase muy importante para mi mamá.

La penúltima noche, nos reunimos con Yoko y La Chibi-Ninja. Esta última había reservado una mesa en una terraza, con vista al Sumidagawa y al Tokyo Skytree. Fenomenomenal. Lamentablemente, ellas tuvieron que irse temprano, ya que el metro cerraba. Nos dejaron dinero para pagar la cuenta, nos abrazamos, y la novia y yo nos quedamos un rato más, acabando la botella de vino.

Cuando estábamos por acabar, pedimos la cuenta. Cuando llegó, casi nos tiramos por la ventana: salió a 17 mil yen (como ciento cincuenta dólares). Sabíamos que el sitio era caro, pero lo que nadie sabía era que cobraban entrada. Y oh sorpresa, no nos alcanzaba la plata, y oh sorpresa, no aceptaban tarjeta de crédito.

Así que nada. La novia se quedó de rehén, mandando miradas fulminantes a quien se le acercara (sabemos que ahora tiene por lo menos una enemiga más). Yo, mientras tanto, me fui con una mesera a un 7-eleven, a sacar plata. Qué roche. Pero bueno, por lo menos logré practicar mi japonés un poquito, y ahora tengo una amiga más.

Y eso. Regresamos ayer. Y estamos agotados. Y me estoy quedando dormido mientras escribo esto. ¡Pero creo que salió bien!

Hablamos.

lunes, 20 de enero de 2014

Mis Hogares

http://flic.kr/p/3HXeAT
Desde el momento que abrí la puerta, supe que estaba, nuevamente, en casa.

No, no estoy en Perú. Me encuentro actualmente en lo que llamo Home #2, Valencia, España. Me encuentro en el mismo piso donde pasé los últimos dos años del doctorado, donde pasé el peor año de mi vida, pero también donde luego conocí a la Mari, Herr Deutschland, ODD, la Nube de Ámbar (conocida en este blog inicialmente como Eli), Ola y la GambaGirl.

Acá, constantemente revivo momentos gloriosos, y momentos complicados. Recuerdo sonrisas y frustraciones. Pero me siento en casa. Me encuentro en mi barrio, donde reconozco a la viejita de la misa, al mendigo del parque, a la comunidad latinoamericana que juega fútbol, a la señora que hace la limpieza... y por supuesto, donde tengo amigos muy cercanos.

Podría hablar de esto por horas. Pero curiosamente, el post de hoy no trata de esto, sino de mi hogar anterior. El post trata sobre la mansión de los horrores donde viví en Ginebra. Un sitio que, curiosamente, llegué a querer, no por el sitio en sí, sino por otras razones que ya revelaré más adelante.

Evaluemos mi situación en los últimos dos años. Era (soy) un postdoc que recibe un sueldo español, que debía vivir en Ginebra. Una de las ciudades más caras del mundo. Un sitio donde alquilar un piso cuesta como mínimo unos mil francos. Donde cenar en un restaurante cuesta generalmente unos cuarenta francos. Donde una cerveza puede llegar a costar veinticinco francos.

Para los que no saben, un franco es más o menos similar a un dólar estadounidense. Sí, así de mal estaba la cosa.

Evidentemente tenía que ahorrar. Y no podía ir a cualquier sitio. Terminé viviendo en una residencia de estudiantes, el Foyer St Justin.

El sitio en sí estaba relativamente bien. Ubicado cerca al lago y a la estación de tren, con una cocina relativamente grande, terraza, salón común... sí, de hecho que tenía cosas complicadas, como tener que compartir un baño entre diez personas, y refrigeradores muy pequeños, y prostitutas y dealers en los alrededores, pero por lo general eran cosas bastante aceptables.

El problema, por supuesto, era la administración del Foyer. Eran casi nazis.

Estamos hablando de gente administrando un Foyer con unas 120 personas que venían de todo el mundo. Literalmente. Estos administradores no tenían el más mínimo criterio para manejar un sitio así.

Por ejemplo, la cocina. La cocina era un pequeño desastre, ya que dentro de estas 120 personas, siempre había un par que vivía por primera vez fuera de la casa de sus padres, o que siempre había tenido a alguien que le hiciera las cosas. Por ende, era muy natural que accidentes ocurrieran frecuentemente, desde equivocarse en el momento de reciclar, hasta meter metales en el microondas.

No obstante, la dirección era incapaz de entender esto. Culpaba a los 120 residentes de todos los desastres, y nos "castigaba" amenazando cancelar el servicio de limpieza diario, o incluso proponiendo cerrar la cocina permanentemente. Imponía medidas ridículas, como prohibir a la gente cargar alimentos fuera de la cocina (o sea, olvídate de llevarte un tecito a la habitación).

El racismo era un tema frecuente. Una vez, ocurrió una invasión de cucarachas en la misma cocina. Cuando La Garota Gostosa fue a quejarse, se le culpó de haber traído las cucarachas en su maleta. Geniales. Alguna vez también escuché a la secretaria considerar que algunos residentes venían de sitios donde no había casi civilización... cuando muchos de ellos trabajaba en las Naciones Unidas, o en la Cruz Roja, o seguía maestrías.

La limpieza por lo general era precaria. El Foyer contrataba a solamente dos personas que debían limpiar seis pisos, con veinte habitaciones y dos baños cada uno, junto con la cocina, la terraza, la sala y las áreas de servicio. Dos personas. Ya se imaginan.

Organizar fiestas era todo un rollo. Era crucial enterarse cuándo el responsable estaba fuera el fin de semana (llamémosle Señor Ogro). Si decidíamos hacer una fiesta, y el Señor Ogro se encontraba en casa, bajaba religiosamente a las 11:00 pm para echar a la calle a todos aquellos que no eran residentes. Sin importar que hubieran sido residentes en el pasado, o antiguos miembros de la administración, sin importar que afuera estuviera lloviendo o bajo cero... todos a la calle. La única forma de relajar al Señor Ogro era emborrachándolo... que afortunadamente no era tan difícil.

Tal vez la situación más grave ocurrió a inicios del 2012. El genial Señor Ogro decidió que las habitaciones no estaban suficientemente limpias, así que convenció al Señor Conserje que tomara fotos de cada una de las habitaciones para poder tener pruebas. Como si esto no fuera suficientemente escandaloso, el Señor Conserje tenía tanto criterio como lo tiene un pedazo de ladrillo, y se caracterizaba por entrar sin tocar la puerta.

Por supuesto, todas estas cosas generalmente eran acompañadas por gritos, porque el Señor Ogro era incapaz de razonar.

http://www.flickr.com/photos/miniplot/5233093922/#http://flic.kr/p/8YqYvh

¿Y por qué nadie se quejó? ¿Por qué la administración se salía con la suya? Fácil, resulta que el mercado inmobiliario en Ginebra es una mafia. Conseguir un sitio dónde vivir puede tomar meses. El Señor Ogro sabía que si alguien se quejaba, simplemente lo amenazaba con echarlo a la calle. Recuerdo que al llegar, La Libanesa de los Ojos Infinitos y yo escribimos una carta, quejándonos de esta situación, y muy poca gente estaba dispuesta a firmarla, por miedo de terminar en la calle.

Pues sí, ahi viví por casi dos años. Tres meses en el 2010, todo el 2012, y la última mitad del 2013. ¿Y por qué regresaba ahí?

El Foyer St Justin, a pesar de todo, tenía algo muy especial: el salón. En dicho salón nos juntábamos a comer personas de todos los continentes del mundo. Personas que queríamos marchar adelante, ya sea estudiando, o trabajando en ONGs, o intentando hacer avanzar a la ciencia, o buscando resolver la burrocracia en las Naciones Unidas. Gente de todos los colores, sabores, olores, frecuencias y texturas. Ahí conocí a El Albanés Amable, La Tedesca Sorridente, Die Tanzenden Italienisch, La Inglesa Hindú, El Árabe Silencioso, Sally, La Gata B, La Libanesa de los Ojos Infinitos, The Relaxed Englishman, La Finlandesa Particular, La Española Puntual, El Brasilero Bonachón, La Garota Gostosa, La Brasilera Alegre, El Canadiense Tranquilo, El Canadiense Asiático, La Portuguesa Borracha, El Indio Cargoso, el Español Superguay, Chibi-Ninja, Mojo Jojo, La Turca Inocente, El Uzbeko Reservado, El Tanzano Chévere, El Niño Albanés, El Alemán Tímido, El Haitiano Sonriente, La Fragolina, La Catalana y Olé... y más gente aún que no llegó a tener apodo.

Dada esta situación, ¿cómo no volver ahí? Sí, de hecho, también conocía gente fantástica en el CERN, y pasé momentos geniales con la gente de la WIPO, incluyendo a Angela y Gedas... pero ¿cómo no ser atraído por este gran conjunto de personas? ¿Cómo no aceptar vivir en las horribles condiciones del Foyer St Justin, si la recompensa iba a ser tan grande?

Yo no me pude resistir. Y es por eso que volví ahí tantas veces. Por otro lado, dicen que El Señor Ogro se retira en Junio, así que si van a Ginebra después de esa fecha, échenle una ojeada al sitio, fácil ya no encuentran de qué quejarse.

¡Ok! ¡Este post me salió gigante! Me despido con una fotito de Valencia. ¡Hasta pronto!


martes, 16 de octubre de 2012

El Viaje con La Guapa


Primer extracto de un mensaje de La Guapa
Te acuerdas que cuando te conté de mis planes macabros de viaje por el mundo me preguntaste y por qué no Europa? Pues se está maquinando una posibilidad de que esté por allá en octubre, so there you go!

Segundo extracto de un mensaje de La Guapa
Supongo que tendré que estar esa primera semana de octubre en BCN pero no sé si irme la anterior o la siguiente a pasear por el mundo. (...) Y obvio, sería brutal que me des el encuentro en algún punto!!

Este es un buen ejemplo de una oferta que uno no puede rechazar. Uno puede imaginar pocas cosas más chéveres que un viaje por Europa con La Guapa. Por supuesto que me apunté.

Ahora, claro, ustedes saben bien que yo soy una bestia profesional. Luego del viaje, me considero realmente afortunado que La Guapa, además de guapa, sea buena gente, y que no me haya dejado botado en algún río con mi equipaje.

Pero vayamos por partes. ¿Dónde comienza mi bestialidad? Por supuesto, en el itinerario. En vez de proponer ciudades que conozco bien, de forma que pudiera demostrar mi know-how y sofisticación por estos lares, se me ocurrió una ruta que no sólo no conocía, sino que involucraba los idiomas más raros con los que me he topado en esta vida. Una invitación total al desastre: posibilidad de confusiones, extravíos, estafas y demás cosas que no ocurrieron gracias sólo a la Gracia Infinita. Ok, que no ocurrieron de forma grave, al menos.

Entonces claro, en vez de sugerir Roma - Firenze - Padova - Venezia, o Barcelona - Valencia - Córdoba - Sevilla, o incluso Frankfurt - Würzburg - Nurenberg - Munich, se me ocurre decir Berlín - Praga - Viena - Budapest. No, estoy de acuerdo, la ruta es bravaza, pero claro, de estas ciudades sólo he estado brevemente en Berlín, y parte de la idea era la de darle a La Guapa una buena impresión de mis siete años por acá. Además, había que ver cómo se manejaba uno hablando checo o húngaro, o cambiando de euros a coronas a euros a florines. Mein Gott, bestia total.

Pues nada. El encuentro en Berlín salió bien, el hotel fue espectacular y los primeros dos días fueron bastante agradables, con mucha caminata y conversación interesante. Mi gran metida de pata fue el tercer día, en el que llegamos a Alexanderplatz a la hora del almuerzo, y descubrimos que había un restaurante armado con toda la pinta del Oktoberfest. Yo, evidentemente, no pude con mi genio, y al ver los colores bávaros, no me pude aguantar y convencí a La Guapa de almorzar ahí.

¿Y qué cosa pedí? ¿Qué cosa podía poner en evidencia mi know-how y sofisticación, de modo que La Guapa se quede ultra impresionada de este pobre físico incapaz de combinar colores? Por supuesto, pedí un Weisswurst.

Pa los que no lo saben, un Weisswurst es una salchicha blanca bastante típica de Munich, que se come tradicionalmente en el desayuno. El sabor es bastante bueno, la verdad es que el único problema del Weisswurst es el modo típico de comerlo. Porque no, no se come simplemente con tenedor y cuchillo. Si uno tiene know-how y sofisticación, lo que uno hace es cortar un extremo de la salchicha y sorber todo el contenido, dejando la piel de la salchicha al lado del plato. Sí, lo sé, no es absolutamente charming, pero yo ya les dije que soy una bestia. Nada mejor para impresionar a una chica que sorber una salchicha frente a ella, dejando por ahí la piel (aún con forma de salchicha) con restos de color blanco. No les digo qué imagen daba, ya que este blog es para todas las edades.

Pero bueno, La Guapa, además de guapa, no es gourmet, y me dio otra oportunidad.


 De Berlín nos dirigimos a Praga, en un viaje de cinco horas. Y en ese viaje vino mi siguiente bestialidad. A pesar de que todo el mundo me dijera que de ninguna manera le hablara de física, pues yo no pude con mi genio. Y no sólo le conté de la composición en partículas de la materia y sus interacciones, sino que le conté del Higgs, de las tres familias de fermiones, de la materia oscura, del porco problema de la jerarquía en la masa del Higgs, de la violación de CP, y finalmente de supersimetría. Sí, por cinco horas.

Gracias a Dios, La Guapa, además de guapa, es paciente, y me dio otra oportunidad.

En Praga estuvimos casi dos días. La verdad es que aprovechamos nuestro tiempo al máximo, y pudimos subir al mirador, explorar el castillo, perdernos en las callecitas, y escuchar muy buen jazz. No obstante, en el primer día, se me ocurrió revisar mi guía online, y descubrí que en Praga hay un museo de máquinas sexuales. Me pareció de lo más gracioso, y por supuesto, dentro de mi infinita bestialidad, le propuse dar una vuelta por ahí. Después de todo, era el único museo abierto hasta las 11 pm, y me parecía extremadamente conveniente. La Guapa dio un suspiro, y aceptó.

Ese museo es una de las cosas más espantosas que he visto en mi vida. Ni siquiera un museo de La Inquisición, o alguno de torturas medievales, podría igualar a lo que descubrimos que la gente se hace a si misma. Luego de que nos pasaran una película porno española de los años 20 (aparentemente filmada a pedido del abuelo del actual rey de España), pasamos por unas salas donde... no, es verdad, este blog es para todas las edades. Casi lo olvido.

Resumamos el museo diciendo que, por suerte, La Guapa, además de guapa, aparentemente ha visto bastante porno hardcore, y me dio otra oportunidad.

El camino a Viena casi fue mortal, literalmente. Por querer ahorrarme dos euros en el pasaje del metro, convencí a La Guapa que lo ideal era caminar a la estación de tren desde nuestro hotel. Supongo que si tenían dudas, ahora sí estarán seguros que soy una bestia. La estación estaba bastante cerca, pero el camino resultó ser recontra precario. Resulta que, si uno no quería ir a la estación en metro, debía seguir una veredita al lado de una carretera, por donde pasaban carros, buses y camiones a 150 kilómetros por hora. Más espantoso aún fue descubrir que la veredita se hacía cada vez más y más angosta, y que estábamos demasiado tarde como para dar media vuelta y tomar el metro. La Guapa de por sí no tiene la piel muy oscura, pero la palidez con que la vi en ese momento me hizo rezar por que, además de guapa, sea fanática del automovilismo, y me diera otra oportunidad.

Viena no la vimos mucho, lamentablemente. Luego de semejante aventura, tomamos el tren un minuto antes que saliera. Nuestro desayuno había sido un croissant, y no comimos nada en todas las cinco horas de viaje. Llegamos al hotel exhaustos y maleadamente hambrientos, y corrimos a la schnitzelería más cercana (miren lo capo que soy inventando palabras nuevas). El problema fue que mi schnitzel resultó del tamaño de una laptop, mientras que La Guapa descubrió que realmente había pedido dos schnitzels (más pequeños, por suerte). Evidentemente terminamos más llenos que combi después de partido de fútbol, y lo único que llegamos a hacer ese día fue agonizar en los buses que dan la vuelta a la ciudad.

El día siguiente nos lo tomamos tranquilos. La noche anterior nos habíamos juntado con Brigitta (¡hola Brigitta!), a quién no veía desde la época de Padova, y entre vino, pan y conversa, se nos hizo bastante tarde. Esto provocó que nos levantáramos bastante tarde también, y tomando en cuenta que teníamos que tomar el tren a Budapest a las 6:00 am al día siguiente, decidimos ver sólo un par de cosas, e irnos a dormir temprano.


Esa noche, ocurrió un intercambio de videos de YouTube. La Guapa resulta ser fanática de la música al punto de parecer tener un problema psicológico, y yo tenía que dar una buena impresión. Le mostré grupos que ella no conocía de Alemania, Italia y México, y le presenté Eurovisión, y creo que quedé bastante bien. No obstante, luego vino su error. El primer video que La Guapa me mostró fue de The Drums, llamado Best Friend. El mensaje subliminal no me pareció el apropiado, la verdad. Al darse cuenta de su metida de pata, La Guapa trató de arreglarla con uno de Morrissey, llamado I Like You. Y bueno, le funcionó hasta que la canción dijo "You're not right in the head..."

Yo decidí vengarme. Y le puse el Gangnam Style. Y al tipo de Algo Pequeñito. Y La Guapa agonizó.

Pero como La Guapa, además de guapa, es razonable, consideró que mi venganza era apropiada, y nos dimos otra oportunidad.

Mi última metida de pata fue ya en Budapest. En la noche, mientras caminábamos por parques recónditos, descubrimos un sitio bastante auténtico, era un bar al aire libre en donde húngaros de la zona se juntaban para escuchar música. La banda puso música de los 50-60s, y La Guapa empezó a emocionarse. Ya está, estaba cantado, había que ir ahí. Lamentablemente, a los dos se nos había acabado los florines, y el sitio no tenía pinta de aceptar euros o tarjetas de crédito. Mala suerte.

No obstante, yo quería que La Guapa se sintiera bien, y escuchara su música preciada en ese sitio. Así que había que conseguir plata. Sea como sea. Cueste lo que cueste.

Cinco kilómetros más tarde, llegué jubiloso al único maldito cajero alrededor del parque, con La Guapa jadeante y medio moribunda a mi costado. ¡Había conseguido el dinero! ¡Y no sólo eso! También, de camino, vimos el castillo de Vajdahunyad, la Plaza de los Héroes y un monumento a no sé qué cosa. ¡Perfecto! Ahora sólo había que arrastrar a la pobre Guapa de vuelta al bar, a pesar que pareciera que más bien preferiría descansar un poco. ¿Descansar? ¡No! ¡Tenía que ir a disfrutar su música! Y claro, ¿qué mejor forma de hacerle olvidar sus preocupaciones, que llevarla a través de la parte más oscura y tenebrosa del parque, para así cortar camino?

Chesu, luego de releer esto, me acabo de dar cuenta que salí a mi padre. El nos hace lo mismo a toda la familia, cada vez que nos vamos de viaje.

Anyway, afortunadamente La Guapa, además de guapa, entiende de genética, y me dio otra oportunidad.

Y nada, a pesar de todo, parece que le caí bien a La Guapa. Me permitió llamarla, ahora que regreso a Lima en Diciembre. Supongo que será una buena señal, ¿no?

sábado, 30 de junio de 2012

Konnichiwa, Nihon!

Pues sucedió. Viajé a Japón.

Los que me conocen bien-bien saben que tengo una fascinación por la cultura e historia japonesa. Por ende, cuando Hayasaka-san me ofreció la oportunidad de viajar a Nagoya para colaborar con él por dos semanas y media, casi me salen lágrimas. Era un pequeño sueño hecho realidad.

El pequeño detalle del viaje era que se daba pocos días después de mi viaje a Lima. Esto significa que me iba de un jet-lag a otro, con un cambio horario de 14 horas. La muerte, oe.

Sabiendo que estaría más tonto de lo normal, decidí hacerme una lista de kanjis útiles, de forma que no tendría problema en llegar a la Nagoya Daigaku desde el aeropuerto. Me busqué todos los kanjis que me podrían servir en esa ruta, desde aquél para el nombre del aeropuerto, hasta aquél para la universidad, incluyendo el de las estaciones de metro en donde tenía que hacer los cambios. Estaba listo para todo.

Excepto, claro, a que me cancelaran el vuelo y me mandaran a Osaka. Yabbai.

***

Estar en Japón significa ver máquinas con bebidas energéticas en cada esquina, pero ninguna barra de chocolate ni papitas.

***

Mi estimado Suzaki-san fue el encargado de entretenerme en el primer fin de semana. Él estaba encargado de organizar el "Evento Social" en un futuro workshop de física de taus, y aprovechó la oportunidad para darle un vistazo a las cosas que Nagoya tenía para ofrecer.

Mi plan para el sábado incluía visitar el castillo de Nagoya, el teatro Noh, y el museo Tokugawa (con una visita a los jardines). Esto era justamente lo que Suzaki-san tenía pensado para el "Evento Social," así que le vino perfecto acompañarme. Por mí, bien, me parecía excelente tener a un japonés que me explicara lo que estaba viendo.

El problema fue que Suzaki-san, a pesar de haber estado viviendo en Nagoya hacía casi medio año, aparentemente no se había movido fuera de un área con radio de tres kilómetros. Nunca había tomado un bus, y no tenía la más mínima idea de qué había dentro del castillo, o el museo.

No sólo eso. Descubrí que Suzaki-san no tenía un buen sentido de orientación. En serio, dábamos la vuelta a la manzana, y Suzaki-san dejaba de tener la más mínima idea de dónde estábamos. Así de fuerte.

***

Estar en Japón significa darse cuenta que los animes de Sailor Moon y demás no exageraban cuando dibujaban a las chicas con faldas ultra-cortas, mostrando piernas aparentemente larguísimas.

***

- Ok, compadre. Ya has tenido tres noches aburridas. Esta vez tienes que encontrar a alguien con quien conversar.
- Mira, mira, esa chica está sola. Tiene la banderita de haber pedido comida, así que no parece que esté esperando a alguien.
- ¿Y entonces?
- Pues nada, me acerco, le pregunto si habla inglés, y si habla, pues le propongo que cenemos juntos.
- Dale pues, a ver...

- Sumimasen! Eigo ga wakarimas ka? (Disculpa, ¿hablas inglés?)
- (* Cosas raras en japonés *) (Naranjas, compadre)
- Sumimasen! Nihongo ga wakarimasen! (Disculpa, ¡yo no hablo japonés!)
- Oh... I can try...

- Bien, compadre, yo no sé cómo la chica ha atracado a cenar contigo, pero la cosa está simpática.
- Sí, ¿no?
- Ahora dime cómo demonios vas a llevar a cabo la conversación, ¡si con las justas te puedes comunicar con ella!
- No jorobes, oe, que se esfuerza. Es muy chévere esta chica.
- Ya, ya, ¡pero si ni siquiera sabes su nombre!
- Chesu, es verdad...

- Oh, yes, I forgot to ask, what is your name?
- I'm Yurino.

- Listo.
- Ya, y ahora, ¿cómo vas a hacer para acordarte del nombre?
- Verdad, yo soy bien bestia para esto.
- ¿Cómo se llamaba?
- Yurino.
- Pues, "me orino."
- No mames, güey.
- No jorobes tú, que seguro que así no te olvidas de su nombre nunca.

- Hajimemashite, Yurino-san! (¡Gusto en conocerte, Yurino!)

***

Estar en Japón significa que una chica que recién conoces te regale un set de imanes en forma de sushi.

 ***

El trabajo durante la semana era duro. Los japoneses trabajan bastante, y era normal almorzar y cenar en la cafetería de la universidad. Alguna vez vi a algunos quedarse a trabajar toda la noche en la universidad. Ahora, al ser yo gaijin, no me exigían tanto, y por lo menos nunca se quejaron cuando yo fugaba a las 7:00 u 8:00 pm.

De lo que no podía escaparme era de las reuniones de grupo, que se daban dos veces a la semana. Por lo general me gustan este tipo de cosas, pero en este caso, eran en japonés. A pesar que me asignaban un traductor, realmente no me enteraba de nada.

En una de esas reuniones, el chico encargado de traducir me dijo que iban a hablar sobre el Rest Room. "Not the bathroom," me dijo. ¿Qué podía ser este Rest Room? Dos minutos después me enteré. El encargado de la charla empezó a poner fotos de camas, de sillas, de relojes despertadores....

Sí. Estaban hablando sobre implementar un salón de la universidad como habitación. Así, la gente que quería quedarse trabajando toda la noche podía dormir un rato.

Pasu. Me empecé a sentir mal por irme a las 7:00 pm...

***

Estar en Japón significa sonreirle a desconocidos en el metro simplemente porque ambos son gaijin.

***

Mientras caminaba por Kyoto, camino a la casa de Yoko, me topé con un chico, más o menos de mi edad, parado frente a la entrada del metro, con una mano frente a su cara (como si estuviera rezando), y diciendo cosas raras en japonés, al aire. Me dio mucha curiosidad, pero no logré descifrar qué demonios estaba haciendo.

Más adelante, me encontré con una señora haciendo lo mismo. Luego, al encontrar a Yoko, ella me dijo: "Mira a la abuelita loca." Al darme la vuelta, vi a una señora bastante mayor en la misma posición, igual que el chico y la señora de la vez pasada. Parecía que trataban de invocar algo.

Yoko me dijo que era una especie de culto, algo de lo que no se habla mucho en Japón. Aparentemente, me dijo, este culto tiene bastante llegada, parece que incluso han formado su propio partido político. No obstante, no me engañó. Yo sabía muy bien lo que estaba ocurriendo.

¡Era demasiado obvio! La gente esta estaba invocando al Supremo Satánico Shabranigdu. En cualquier momento, aparecería un círculo alquímico sobre la ciudad, el cielo se oscurecería, la tierra se abriría, y miles de demonios onis empezarían a devorar a los pobres habitantes de Kyoto.

Yoko, en cambio, tendría que correr de regreso a su depa (conmigo en el camino), bajar una palanca secreta y entrar a un pasadizo detrás de su armario. Esto la llevaría a una cámara especial, dentro de la cual podría controlar a un mecha tipo El Vengador, con el cual combatiría los terribles demonios. Por supuesto, en algún momento ocurriría un accidente, ella quedaría inconsciente, y yo me vería obligado a controlar el condenado robot (destruyendo la mitad de la ciudad al hacerlo, por supuesto). Yoko re-aparecería en la escena unos diez capítulos más tarde, esta vez controlando un mecha tipo Afrodita (¿qué otro?).

Um.... Me parece, ¿o acabo de tener un lapsus frikis?
Anyway, no les contaré más de esto, pa no malograrles el final de la serie.

***

Estar en Japón significa que una señora escriba su nombre en hiragana, katakana, kanji y romaji en un papel, y que luego su esposo haga una grulla de origami con este y te lo dé de regalo.

***

El viaje, lamentablemente, quedó muy corto. Antes que me pudiera dar cuenta, ya estaba de vuelta en el avión. En dos semanas y media, había absorbido la mayor cantidad posible de shinto, anime, nihongo, historia japonesa, calpis, misokatsu, y demás. Me encantó.

Ahora, no podría vivir en ese país, lamentablemente. Y es que si viviera ahí permanentemente, el sitio perdería su magia. Me faltan dedos para contar la cantidad de veces que pasé frente al Colosseo en Roma sin siquiera levantar la mirada. La cotidianidad lamentablemente aniquila el resplandor de las cosas, y lo peor que me podría pasar es volverme indiferente frente a todo esto. Así que lo siento, Japón por turismo, y nada más.

Todo esto lo pensaba mientras estaba en el avión de regreso. Estaba tan distraído, que durante la cena boté el cuchillo al piso. Me di la vuelta, y vi que las azafatas estaban bastante ocupadas, y que pasaría mucho tiempo antes que me trajeran un cuchillo nuevo. Miré mi bandeja, y descubrí un par de hashi frente a mi. Los tomé, y me dije: No problem. Mondai nai.

Creo que la comida me supo mejor así.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Gracias Totales

Bueno gente, se acabó el doctorado. Antes de entrar a la nueva etapa en Roma, les dejo lo más importante de la tésis: los agradecimientos.

Es cierto: hay un huevo de gente que no menciono. A algunos los he incluído dentro de grupos, a otros no les he querido agradecer, y hay algunos que simplemente se me olvidaron. Hay otros que deberían estar aquí, pero que aparecieron por mi vida después de escribir los agradecimientos, en Junio.... Si no leen su nombre aquí, seguramente los he incluído dentro de un grupo, ¡no se preocupen!

También hay gente que no está en las fotos. ¡Tómate fotos más chéveres, pes, chocherita! ¡O tómate fotos en grupo!

Anyway, muchas gracias a Martin Jung por permitirme robar sus fotos. Bueno, lo hice sin que lo supiera, pero vamos, 'tan chéveres y le hago propaganda, ¿qué más puede querer? ¡Y disculpen aquellos a los que les robé alguna foto del Facebook!

Bueno, va, a practicar inglés. Última vez que les escribo con base en Valencia, cuidense un huevo, gente. Los voy a extrañar una barbaridad.

Joel

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With the whole PhD being a life experience, rather than just an academical one, the list of people who I must thank has become extremely large. Nevertheless, I dare not leave anyone out, for without them I would never have managed to survive this ordeal called "postgraduate studies.''

Let me start with the academics.

The person on the top of the list is, evidently, the Big Boss, my PhD advisor and friend, Oscar Vives. Not only he accepted me as a student, he also managed to guide me through all of this with patience, having always his door open. His helpfulness was found not only during research, as he many times also helped me deal with bureaucracy and with lectures.

I of course would also like to thank those people who evaluated this thesis. First of all, the people attending the defense: María José Herrero, Paride Paradisi, Werner Porod, Graham Ross and Arcadi Santamaría. I greatly appreciate it that you would come all the way from your workplaces over here, and to sit down and listen to me talk about this for an hour. I also need to thank Ivo de Medeiros Varzielas, who along with Paride Paradisi and Werner Porod, corrected the preliminary version of this work.


This thesis was carried out not only in Valencia. During these four years, I participated in four different international collaborations. I must surely thank the people who agreed to collaborate with me in each stay: Antonio Masiero in Padova, Werner Porod in Würzburg, Alberto Gago in Lima, and José Bernabeu at CERN. I'd also like to thank the institutions themselves, for the warm hospitality found in each one of them.

Still in the academic level, but starting to move also into the private level, I would like to acknowledge the help of some key postdocs in Valencia, who not only provided me with their knowledge and guidance, but also proved to be fabulous friends. Maybe the most important one of these is Lorenzo Calibbi, with whom I have worked with almost since the beginning of the PhD and who, either in person or by email, provided guidance when solving my inner theoretical turmoils. In this category I must thank again Paride Paradisi, for guiding me in the world of flavour physics and not killing me during those two weeks living together, Jae-hyeon Park, for teaching me about neutral mesons and for trying so hard to become Italian, Takashi Shimomura, for listening to my agonizing attempts to make neutrinos misbehave and for those photographs he took every two hours, Lotfi Boubekeur, for the discussions regarding Higgs mass bounds and for letting me finish my thesis in peace, and Neil Hodgkinson, for the flavour model collaboration and for giving me hope that my Dad is not the only cool Englishman around.


Now come the acknowledgements of a more non-academical nature. The first ones on this list are my family, naturally. Mum, Dad and Julian, who were always there. They heard all of my issues, they understood me during tantrums, they supported most of my travels back to Perú during Christmas, and have been always open to my phone calls. They have crossed oceans so that we could all meet, have shared meals through a computer screen, and most importantly, have always encouraged me to keep on going, in spite of actually not enjoying having the family split apart.


After the family, come the friends. And thanking all of them is going to be a difficult job, for although I treasure them all, not all of them have been always around. So let me start with my four pillars, four people who have been around practically from the very beginning, and who have been essential for me to remain sane (although they have also tried many times to get me crazy). I'd like to begin with Catalina Espinoza, and I know there are simply no words that can describe how meaningful her presence was during the whole of the PhD, so I will simply not try. Then comes Paula Tuzón, most wonderful friend who opened her arms and let me into her world in Valencia. We have shared working interests, life experiences and a wonderful co-organization of Pedestrian Seminars. On equal terms also lie Esther Estevez and Paola Ferrario, although their individual contribution to my well-being went in completely opposite directions. While the former's ever-increasing insanity taught me that being happy can be achieved through simple means, the latter's "sweet affection'' (her words, not mine) never failed to bring me peace.


Now it gets even more complicated to set out an order, so I'll do it chronologically.

Shortly after my arrival at Valencia, I met this wonderful group of people. Almost all of us were forced to follow a dreaded Master's degree (I hear it's better nowadays), and the sharing of the fear and stress made our ties be the strongest. I really would like to thank Pere Moreno, Selim Gomez, Regina Moles, Pablo Arnalte, Vicente Lacuesta, Zahara Gironés, Carles Milian, Carlos Mayoral, Avelino Vicente and Montse Carles for that year, especially those Thursday nights when you would never let me go home before 1:00 am, regardless of there being work on the next day. I am also happy to have met Paula's friends, in particular Inma Miquel, Guillermo García and Lucía Rodríguez.


The following year I was mostly away. I spent three months in Padova, where I again met very interesting people. The whole Padova experience would never be the same without Alfredo Franco (the Weekend-Weather-Controller)and Alicia Calderón (the Vampire Killer, a.k.a the Potato Peeler), who besides my four pillars are two of the most important people I've met in these four years. I don't expect to ever again find such a source of innocent insanity. The people at the Galileo Galilei residence were also very dear to me, although mentioning them all would be crazy, even for me.

The three months in Padova were shortly followed by four months in Würzburg. The PhD students there have been the friendliest ones I have ever met. I'd really like to thank Nadine Schütz, Dolores Eiras, Thomas Schutzmeier, Karo Köpp, Alex Schenkel, Alex Knochel, Lisa Edelhäuser, Flora Sapio, Christian Speckner, Laslo Reichert and Matthias Bräuninger for four fabulous months of German culture. Of course, I am leaving a lot of people out again.


The following long-term period in Valencia was different from the first, as routines had changed during my absence. First of all, I need to thank Dalia Cervantes, Yoko Nakano and Fernando Izaurieta for being there at a particular stage of this period, characterized by the migration of most of the people I knew to the IFIC. Martin Jung, Isabella Bierenbaum, Aurore Courtoy, Fabio Bernardoni, Alberto Filipuzzi, Laura Monfregola, Vicent Botella and Javi Rasero have also given me dear memories, or at least make me laugh for one reason or another. I would also like to thank Paola's group of friends for letting me join their activities every now and then, in particular to Michele Baggi and Diana Baigts.

Before this long-term period ended, a couple of new people entered again into my life. One of the most important of these is Nuria Carrasco, whose personality was like a breath of fresh air. Of course, I cannot leave out Felip A. Nadal, who taught me that it is possible to combine together addictions related to programming, Valencian music, conformal field theory and semi-naked ladies. Other new people who I would have liked to have spent more time with are Simon Kiesewetter, Eduardo Peinado, Redamy Pérez and Pietro Galli.



And no, I am not leaving my housemates out. First of all, my dear friend Mary Mancuso, to whom I wish the best of luck in her new life. And of course, the friends for life, Domenik Gschwendtberger, (a.k.a. Herr Deutschland, a.k.a. Schweineburger) and Aude Barroso (she's simply ODD). I also hope that Franzi Niemann, who was our housemate for a weekend, shall maintain this status of lifelong friend too.


Finally, during the final phase of the PhD, I stayed for three months in Genève, where again I was gifted by the presence of unforgettable people. My Spanish experimentalists at CERN (a.k.a. La Peña), Neus López, Luis March, Javi Llorente, Héctor De La Torre and Daniel Esperante, along with Regina Moles and Vicente Lacuesta, taught me that you do not have to be in Spain to discuss politics and/or football with so much passion. Joana Ferrer, Antonino Barbera, Nurit Benaya and Lucy Thompson managed to get me out of the circle of physicists, and I really hope I do not lose contact with them, even though we have known each other for less than two months. I shall also remember with fondness all of those at the St. Justin Foyer. And yes, I am leaving out lots of people, we've gone through this before, right?


There are also the friends who have been there with me at the distance, one way or another. I cannot avoid thanking Jessica O'Hara for the first two years of the PhD, which although hard, were unique. Nicole van der Laak and Catherina Valarezo shared many similar experiences, and our email and Skype conversations were most invaluable. Luciano Stucchi, Katty Zegarra and Francisco Rodriguez were also there, each one in their own way. I need to thanks also the Putanclan and Fuga groups (you know who you are), for invigorating me with energy every time I returned to Perú, and making me feel as if I had never left. Juan Diego Dupuy, Gonzalo Gallo and Walter Torres were also crucial in this invigoration process. The people at the PUCP Physics Department have also been quite supportive all of these years. Mauricio Bustamante is a relatively new friend within this big group of people, and I hope to see him in Valencia sometime soon.




There are some other people who have played some role within these four years. I'd like to thank Josep Pico for convincing me to apply to the PhD in Valencia. There is also Fernando Chávez, who helped my parents with the paperwork that needed to be done in Perú while I was away in Valencia.

Going back to Valencia, I should thank the Theoretical Physics Department, for supporting the Pedestrian Seminar project. This also includes the secretaries, who always made an effort to make my life easier... well, at least most of the time.

Now, there's the money. Of course, I need to thank the Spanish Ministry of Science and Education, or whatever it is called nowadays, for trusting me with the FPI scholarship. I would also like to thank the Spanish agreement with the Italian INFN for providing me with funds for travelling to Italy, and the HELEN grant for financing my working trip to Perú.

You can tell I am reaching the end, as now the bold letters are fading away. I have to thank the organizers of those conferences who allowed me to give talks or present posters. These conferences are DISCRETE'08 (Valencia), the 2009 SILAFAE (Bariloche), PLANCK 2009 (Padova), the EPS HEP 2009 meeting (Krakow) and SUSY 2010 (Bonn). I would also like to thank the GGI Workshop (Firenze) for letting me attend their event in 2010, as well as those at PLANCK 2010 (CERN) and PASCOS 2010 (Valencia).

Finally, I would like to thank this thing we like to call God for staying in touch with me, one way or another, through all of these years.


These four years have been a blast, people. I shall treasure them forever. May the greatest happiness ever experienced invade every corner of your existence.


I love you all.


And now, let the show begin...

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viernes, 13 de agosto de 2010

Ángeles y Demonios

Acabo de regresar de Roma. Mare meua... qué tal viaje.

En este viaje tuve dos objetivos principales: encontrar dónde vivir y abrir una cuenta de banco. Esto último fue bastante fácil, conseguir el codice fiscale fue un juego de niños en comparación a sacar el NIE en Valencia, y bastó con mostrar la carta de Frascati ofreciéndome chamba para que me abrieran la cuenta (aunque nunca me dejaron de mirar de forma sospechosa).

Conseguir dónde vivir... eso sí fue una locura.

Es la sexta vez que me voy a otro país a vivir por más de una semana, así que ya tengo bastante experiencia en esto de buscar piso. La primera vez, en Cambridge, fue un desastre, y terminé viviendo con los seis chinos. En Valencia me fue bastante bien, al igual que en Padova y Genève. Würzburg fue complicado, como podrán haber leído antes. Esta vez, la búsqueda fue una especie de batalla entre ángeles y demonios.

Los ángeles aparecieron antes de salir a Roma. Primero Laurita, que como buena romana me dio muchos consejos sobre qué zonas eran buenas y qué zonas no (yo me estaba yendo inicialmente a una especie de Bronx Romano). Luego estuvo Nuria, que me prestó un libro sobre comunicación italiana... aunque he descubierto que mi italiano está mucho mejor de lo que todo el mundo cree, y que si debo hacerlo puedo comunicarme (supongo que me preguntarán entonces por qué agradezco a Nuria... digamos que es por la intención, y porque quiero que la chica deje de estar molesta por haber dicho en el post anterior que casi nos mata... esperaba que reconocerla como uno de mis "ángeles" en esta odisea pudiera aplacar su furia... aunque me huele que con este paréntesis la habré vuelto a embarrar).

Como voy a viajar todos los días a Frascati, necesitaba encontrar un sitio bien conectado a la estación Termini. Opciones interesantes resultaron ser Piazza Bologna, la zona de Pirámide, y la zona de Re di Roma. Todas conectadas con metro, con un viaje de menos de diez minutos a Termini. Antes de ir, saqué un huevo de información de EasyStanza, Bakeca y miles de sitios en internet más. Al llegar a Roma, tenía en mi libreta unos 13 números de teléfono para llamar.

Otros ángeles que aparecieron en mi camino fueron unos "primos" que mi madre sacó de la red. Técnicamente no son mis primos, se trata del sobrino de la esposa de mi tío Kike, y la esposa de este (quien pudo seguir el hilo merece una estrella en la frente). Anyway, al primo Miguel Angel lo había conocido en mi infancia, pero al haberlo dejado de ver hace ya unos 15 años, evidentemente me había olvidado de él (ya saben, soy una bestia pa estas cosas). Pos na', este primo resultó ser lo máximo, lleva ya bastante tiempo viviendo en Roma, así que me pudo dar muchos tips en el instante. Primer tip: tú no eres peruano, eres inglés.

'Cha mare.

Ya me había pasado esto al llegar a Valencia. Me recomendaron lo mismo, y fue curioso, al alquilar mi primer piso, recuerdo haberle dicho a la dueña que yo era mitad inglés, mitad peruano (no puedo evitar decir que soy peruano, pe). No obstante, parece que se quedó sólo con la parte inglesa, ya que luego me dijo algo como: "En este piso queríamos una chica, pero como vemos que eres responsable (bla bla bla) te lo dejaremos a ti, no parece que vayas a destrozar el piso, no como los peruanos, que en un piso de dos personas meten a 20".... Yo quería quedarme con ese piso, así que me mordí la lengua, muy a mi pesar.

Anyway, mi primo tenía razón, pero ni así me fue fácil. Cuando la gente escuchaba mi imperfecto italiano, y se daban cuenta de que era extranjero, me cancelaban al toque. Una chica se hizo la loca, y actuó como que ya no le funcionaba el teléfono (no le daría el Oscar, eh). Otro, luego de hacerme como 15 preguntas, me dijo "Sorry, ya hay alguien en esa habitación" (¿pa qué me preguntó tanto entonces?). Otro resultó ser medio maniático... empezó una polémica donde, aunque intervino Marinella, la esposa italiana de Miguel Angel, terminamos colgándole. Loco.

De mis 13 numeritos, saqué dos citas. Nada más. En la primera cita, el chico que me mostró la habitación tenía algo raro. Luego, Marinella me lo aclaró: patea con la zurda, compadre. Yo no me había dado cuenta. Pero bueno, eso no sería problema si es que no fuera porque, además, ella me dijo que tenía cara de quererme comer. Ejem, eso sí sería un problema... ¡supongo que he tenido suficiente con los acosos de Bruno para toda una vida!

La segunda cita salió bien, era en un sitio un poco oscuro, pero en una apartamento bastante internacional. El chico que nos mostró el sitio era griego, muy buena gente, y nos ofreció chocolates checos. Grande, además de internacional, buena onda. El problema era que necesitaban que entrara en Setiembre, y yo llegaré en Octubre. Pagar un alquiler de un mes por gusto como que no afana... Por otro lado, tampoco era seguro que me tomarían, así que no podía confiarme. A buscar más sitios.

Al final, encontré unos 40 números. ¿Saben cuántas citas saqué? Siete. Sí, Seven, como la pela.

El gran problema era que todos necesitaban que alguien entrara en Setiembre. Yo sentía que esto era como conseguir el sitio mediante agencia, donde uno tiene que pagarle a la agencia una cantidad igual a un mes de renta por sus servicios. Y en eso encontré la luz, y me dije "¡Vamos a una agencia pues!"

Luego descubrí que todas las agencias habían cerrado por vacaciones... el mismo día que llegué a Roma. 'Ta mare.

El miércoles la situación fue crítica. Estaba recontra desanimado, en cuatro días había visto sólo cuatro sitios, y estaba harto que me dijeran que no. En eso, algo ocurrió. El día anterior había mencionado en Facebook que la situación estaba complicada, y parece que la gente rezó, o me mandó energías positivas, o me desearon lo mejor, o pusieron a San Antonio de Padova patas arriba. Porque luego de esto, recibí dos mensajes de texto, ofreciéndome citas. Resulta que eran dos personas que habían recibido mis correos electrónicos (porque además de los 40 números había enviado como 30 emails). Además de esto, una de mis llamadas tuvo frutos, y conseguí otra cita. ¡Y los tres sitios fueron espectaculares! Ese día fue grandioso. Así que gracias totales por sus rezos, energías positivas, buenos deseos y volteadas de San Antonio (pónganlo derecho al pobre, plis).

Anyway, debía tomar mi decisión. Mis opciones eran:

- La Casa de los Gays Acosadores.
- Los Griegos Internacionales.
- El Gordito Simpaticón.
- El Cuartito en el Centro.
- El Depa con Terraza.
- La Jungla Multitudinaria.
- El Edificio Viejo con Madre Adoptada.

Sí, uno tiene que entretenerse con los nombres, pe.

Llamé al quinto... y me aceptó. Y ahora, ¡puedo decir que tengo dónde vivir en Roma! (Aplausos, bombos, platillos, fuegos artificiales)

¡Pero agárrate, compadre! No sólo está al costado del metro, ni convenientemente comunicado por bus con la zona juerguera de Trastevere, ni tiene una súper terraza, ¡este sitio está a diez minutos a pie del Coliseo! ¡A diez minutos de una de las Maravillas del Mundo, papá! ¡Es como que te diga que voy a vivir a diez minutos de Machu Picchu!

...

Okey, okey, tal vez vivir a diez minutos de Machu Picchu sea un toque más exótico... Lamentablemente, no existe ningún laboratorio de física nuclear cerca de allí...

...

Hmmmm.... un laboratorio cerca de Machu Picchu... tengo que apuntar esto en mi libro de "Ideas Geniales," tal vez pueda convencer a Alan cuando regrese a Lima... ¿Cómo? ¿Que ya no estará? No pes, compadre, esto lo planeo para su tercer mandato... no, no way, con eso ni se bromea, toco madera, toco madera...

Anyway! Regresemos al contexto. ¡Ya tengo dónde vivir en Roma! (Aplausos, bombos, platillos, fuegos artificiales)

Un éxito. Viviré con un italiano, y aparentemente con una chilena (ojalá que no nos mechemos por el pisco nomás). Y ya está, hice el depósito, y ya tengo las llaves. ¿Cómo? ¿Lo quieren ver? Ok, una foto, pero sólo una, eh, tampoco quiero que sea fácil encontrarme. Parece que hay un par de desubicados que no me quieren mucho, pero aún así chequean este blog. Ahí va:



Ya les cuento más sobre el sitio cuando me mude allá, en Octubre. Por ahora creo que ya ha sido mucha tortura pa ustedes, así que los dejo en paz. Me despido, haciéndoles recordar que tienen hasta el 20 de Agosto pa votar por el blog en el concurso. Pueden votar acá, teniendo en cuenta que hay que responder al correo de confirmación (o sea, chequeen la bandeja de correo no deseado). Dai! ¡Apóyenme pe!

¡Nos vemos pronto! Adeu!

martes, 23 de febrero de 2010

El Siguiente Paso

Ok, me han confirmado que ya les puedo contar esto. Así que les cuento.

Bueno, era evidente, no me puedo quedar en Valencia toda la vida. La beca dura sólo cuatro años, y se termina en Setiembre. Es hora de moverse, y eso en mi caso implica pasar del doctorado a un postdoc.

Pa los que no saben, un postdoc es un trabajo corto, de dos-tres años de duración. Es un trabajo de investigación al 100%, en donde uno debe demostrar que en el doctorado se volvió un investigador independiente. Ahora, normalmente uno no hace los postdocs en el mismo sitio donde uno ha hecho el doctorado, aunque hay excepciones.

Anyway, llegó Noviembre del 2009, y empecé a solicitar muchos postdocs. Llegué a solicitar 30, todos en Europa o Estados Unidos. Mi gran meta era ir a Munich, donde trabaja Buras (el amo de la fenomenología), u Oxford, donde trabaja Ross (el amo de los modelos de sabor). Además de estos, pedí postdocs en otros sitios de Alemania e Inglaterra, además de universidades en Italia, Francia, España y Gringolandia.

En Diciembre, un sábado en la noche, me llegó un mail de Gino Isidori (el amo italiano de la fenomenología), que me comentaba que me estaban considerando para darme un postdoc en Frascati (a 20 min de Roma). Esto me sorprendió muchísimo, ya que yo no he tenido nunca mucho contacto con Frascati. Supuse que la carta de recomendación de il Maestro había cumplido su cometido, y había logrado llamar la atención.

Isidori me dijo que este postdoc estaba financiado por el gobierno italiano, y que estaba asociado a la persona, no a la institución. Esto significaba que si el gobierno decidía contratarme, y yo decía luego que no, entonces Frascati perdería el dinero (y el postdoc). Y que de ser así se pondrían de muy mal humor (Mamma mia!). Así que si aceptaba estar dentro de su lista de 'considerados,' debía ser una decisión casi definitiva por mi lado.

Ah, también me dijo que les debía responder para el día siguiente.
Cha mare.

Evidentemente, entré en crisis. Le escribí inmediatamente a mi contacto en Munich, preguntándole cómo iba la cosa por allá. Luego intenté olvidar el asunto hasta el día siguiente, pero evidentemente el hamster no dejó de darle vueltas a la rueda en mi cabeza.



El domingo en la mañana, mi contacto no me había respondido. No obstante, recibí un correo de Alberto, mi ex-jefe de Perú, y de Mauricio, haciendo eco al mensaje de Alberto. En este mensaje, Alberto me contó que Enrico Nardi (otro big boss de Frascati) le había escrito, preguntándole por mi, y pidiéndole que se contactara conmigo, porque era muuuuy urgente que respondiera para el domingo, ya que el lunes debían presentarle al gobierno italiano la lista de favoritos.

Los italianos siempre hacen las cosas a último momento.
Y hacen que los hamsters le den vuelta a la rueda más rápido...

Estaba escribiendole a Isidori, diciéndole que ok, aceptaba el postdoc, cuando en eso apareció Oscar, mi jefe actual, en Skype. Le conté la situación, y me dijo que no way, que debía esperar otras ofertas. Me dijo que en todo caso le dijera la verdad, que no estaba 100% seguro, y que sí, lo tomaría, pero que tenía un par de opciones con mayor prioridad.

Me pareció riesgoso, pero sensato.
Pero más hamster...

Le escribí esto a Isidori, y justo cuando iba a apretar "Send," me llegó un mensaje de mi contacto en Munich. Me dijo que no way, en Munich no la hacía ni con cohete. No sólo eso, que había sido él quien había hablado con Isidori, y quien me había recomendado con él. Me dijo que Isidori es el amo italiano de la fenomenología, y que si me ofrece un postdoc no debía rechazarlo ni aunque me ofrecieran todo el helado del mundo (me gusta el helado, ¿ya?).

Hamster, hamster, hamster...

Así que borré todo lo que había escrito, y le puse un "Si, grazie mille."

Lo que continúa es largo, así que lo resumiré: la semana pasada me confirmaron que me han dado el postdoc, y me voy a Frascati en Octubre. Fuegos artificiales, por favor.

Dio mio! Io andrò a vivere a Roma!
...
Dio mio! Io vado a vivere a Roma!
...
Ma... como se dice questa cosa?

Uh oh... Parece que tendré que imparare italiano... Porca miseria!