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sábado, 21 de julio de 2018

Diez años después

Llegué a la cena un poco tarde. Se trataba de la despedida de una practicante de la empresa de la novia. La practicante era una chica francesa, creo que de 19 años, que estuvo chambeando en Lima por unos meses.

Acabada la cena, la novia, como buena jefa, dio un breve discurso. Le dijo que estaba contenta con su chamba, con su forma de integrarse y tal. Yo miraba a la novia mientras hablaba (por supuesto) pero, una vez terminado el discurso, al girar para mirar a la practicante, vi que estaba hecha un mar de lágrimas.

Y algo se movió en mi subconsciente.

Acabada la cena, la chica se despidió de los otros miembros de la empresa, y las lágrimas brotaban y brotaban. Yo no tenía mucho que ver en el tema, pero al observar la situación, empecé a recordar.

¿Cuándo fue la última vez que había tenido una despedida así de emotiva?

Supongo que dejar Valencia, en el 2010, fue cosa seria. Mi vida cambió completamente en esa ciudad, y aún recuerdo ese último mes como si hubiera sido un hecho reciente. La última noche terminamos en Radio City, y fue ahí que me despedí de todos.

Luego, el dejar Roma en el 2011, el dejar Ginebra en el 2014, fueron momentos emotivos, pero no tan fuertes. Incluso, creo que dejar Valencia en el 2010 no llegó a ser tan emotivo como lo fue dejar Cambridge, en el 2006. Para el 2010, además de los adioses dados en Cambridge, también tenía los adioses en Padova en el 2007, los de Würzburg en el 2008, y los de Ginebra en el 2010. Entonces uno como que se va acostumbrando, y resulta que cada vez duelen menos.

Valencia fue especial en el 2010 por todo lo vivido, pero la despedida que me agarró más fuerte, tal vez de forma similar a la despedida de la practicante, probablemente fue la de Cambridge. En esa época no sólo me despedía de buenos amigos como Nicole, Oliver, Bianca y Forrest, pero creo que también, sin saberlo, me despedía de quien había sido desde 1980.

Y fue con esa despedida, y con el inicio de una nueva vida, que empezó este blog. Sí, el blog oficialmente nació en el 2008, hace 10 años, pero venía de una serie de correos electrónicos masivos que empezaron junto con mi llegada a Valencia.

¿Qué era El Vacío Metaestable? Básicamente representaba un estado de la vida donde uno tiene una base, un punto de equilibrio, aparente. Una base que no es permanente, que puede cambiar eventualmente. Y esa idea representaba muy bien mi vida como doctorando, y luego como posdoc, y probablemente no esté muy lejos de mi vida actual como profesor de la PUCP.

¿Y qué onda con este blog, diez años después? Hoy en día, paso mi tiempo con alumnos, o lidiando con burocracia universitaria, o interactuando con la novia. Y el problema no es que no tenga cosas que contar (¡Hombre! ¡Si supieran!), el problema es que no las puedo contar. Por ética, y cosas por el estilo.

Lo de la novia, bueno, no lo cuento porque de hacerlo me echa de la casa, ustedes me entienden.

Entonces algo tiene que cambiar. Ya no es factible escribir un post al mes, porque la mayoría de cosas no pueden ser públicas. Y el resto de cosas, pues no son tan bacanes. Creo que me metí en las clases de fotografía, y en las de japonés, simplemente para tener cosas de qué escribir. Al final termina siendo un estrés estar llegando a fin de meses, y preocuparme porque no tengo historias. Y las que escribo, pues no me satisfacen tanto.

Así que finito. Hasta acá llegamos. No sé qué quiero decir con esto, pero lo que va a ocurrir es que ya no voy a escribir una vez al mes. Me gustaría seguir escribiendo, pero no sé si lo que quiero es simplemente disminuir la frecuencia de los posts, o escribir de otras cosas. Con el tiempo nos enteraremos.

Me parece apropiado escribir esto desde Würzburg (estoy haciendo una breve estancia acá). Llegué a esta ciudad en el 2008 solamente sabiendo decir Schnabeltier, y bueno, diez años después, supongo que la experiencia adquirida se revela en mis nuevas palabras / frases: Kugelblitz, Super Affen Titten Turbo Geil, Schickimicki Heisse Liebe, Was zum Geier meinst du?, Pfannkugengesicht, y el fantástico Hähnchenbrustfiletroulade.

Anyway, más seriamente,  fue en esta ciudad donde empezó la idea de juntar los posts en un blog. Creo que es una simpática coincidencia terminar el blog en el mismo sitio.

A presto.

domingo, 29 de abril de 2018

El Espejo

Una vez que uno tiene estudiantes tesistas, uno se pregunta si estos harán el mismo tipo de idioteces que uno hizo cuando estuvo en sus zapatos. Y las cosa es que uno recuerda lo bestia que uno fue, y dice No way, ese tipo de barbaridades sólo las cometo yo.

Estos meses estoy teniendo unos doctorandos de Würzburg en la PUCP, debido a un convenio via la DAAD (en unos meses mis tesistas irán para allá). Y es curioso ver cómo se adaptan ellos al Perú. Porque claro, de estar una semana, uno se encarga de ellos, los recoje, los lleva a cenar, etc etc. Pero si están un par de meses, pues no es factible. Así que a enseñarles a tomar bus, a indicarles dónde no comer, ¡y liberarlos!

El problema es que, claro, eso no garantiza que no metan la pata. Por ejemplo, que suban a un bus a las 10:00 pm, y como hay poca gente, decidan sacar la laptop y ponerse a trabajar.

A los que estén leyendo esto y no hayan venido nunca a Lima, esto no es muy recomendable, a pesar de que hable bien de su disposición al trabajo. Digamos que la laptop se podría... perder.

Luego uno se da cuenta de que se olvida de decirles cosas. Como, por ejemplo, no entrar caminando a La Victoria. Especialmente si es que el plan inicial era caminar, campantes y despreocupados, hacia el Centro de Lima. Una muy buena idea, en caso de tener estudiantes de afuera, es conseguirles un mapa. Y marcar, bien grande, POR ACÁ NO.

Uno termina teniendo conversaciones que uno nunca esperaba tener. Por ejemplo, que vengan y que digan que qué bonitas las cucarachas, que les encantan sus antenas. Y luego uno piensa que AirBnB a veces no es la mejor opción.

¡Y no me imagino cómo será la interacción con los doctorandos locales! La idea es que los doctorandos interactúen entre sí la mayor cantidad de tiempo posible. Sí, discutir de física conmigo les sirve de algo, pero a mi personalmente lo que me sirvió más de mis estancias fue interactuar con otros estudiantes. Así que motivé que salieran todos a comer, al menos un par de veces a la semana.

Luego del primer almuerzo, les pregunté a los alemanes, ¿qué tal todo? Ellos dijeron que muy bien, que el almuerzo duró dos horas, que los hicieron bailar salsa, y luego les invitaron a escuchar música folklórica.

Por mi mente pasaron las ideas más absurdas que puedan imaginar.


¿Y algo de física? Parece que no... a lo mucho, fútbol, y cerveza.

Mein Gott..... ¡Por lo menos me sirvió a mi para enterarme que mis doctorandos se toman dos horas comiendo!

Pues na', les quedan dos semanas en Lima, y el próximo mes es mi doctorando que se va. ¡Y luego yo! A ver qué les contamos.

viernes, 29 de julio de 2016

Dos Años Después

https://flic.kr/p/9bUbH3Hoy desperté en un charco de sudor. Miré a mi lado, y la novia pasaba por el mismo problema. La temperatura, como siempre en Julio, era insoportable.

Evidentemente, no me encontraba en Lima.

***

Hace ya dos años decidí dejar Europa. No "volví" a Lima, sino más bien me dirigí hacia allá para empezar una nueva aventura. Y salió bien.

Me incorporé a la PUCP, y ahora trabajo como Profesor Investigador. Tengo cuatro estudiantes de Maestría, y uno de Licenciatura y, si todo sale bien, llevará a cinco tesis, y cinco papers. Además, en este tiempo me he preparado para dictar cinco cursos, tres en Maestría (Teoría Cuántica de Campos 1 y 2, además de Supersimetría), uno en Pregrado (Mecánica Cuántica) y uno en Estudios Generales (el terrible IFU).

Por el lado personal, me he re-encontrado con viejos amigos, y he conocido nuevos. Veo a mi familia al menos una vez a la semana, y no he vuelto a usar Skype. Además, las cosas sentimentales han evolucionado favorablemente, al punto que me he mudado con la novia.

Llegando el segundo aniversario de mi mudanza a Lima, estaba claro que tenía que hacer algo especial. Y como soy súper consistente, no encontré nada mejor que escapar a Europa.

https://flic.kr/p/dtyY5r

La idea salió al encontrar unos proyectos BAYLAT, de cooperación entre Alemania y Latinoamérica. Formulé un proyecto junto con Werner, y obtuvimos el financiamiento. Él y un alumno vinieron a Lima a inicios de año, y hace semana y media estuve allá, en Würzburg.

Por supuesto, yo también viajé con un alumno. Aprovechando el financiamiento que el Estado le da a los estudiantes de Maestría, lo envié a una escuela en Hamburgo, para que luego me alcance en Würzburg. Tengo que admitir que andaba medio preocupado, mi estudiante entiende inglés, pero en escritura y expresión oral es más malo que un futbolista peruano hablando castellano. Tengo entendido que no era el último, y que en la universidad habían apuestas a ver dónde exactamente se perdía. Fue un alivio encontrarlo en la estación de Würzburg, a salvo.

La semana de trabajo fue intensa, pero provechosa. Resolvimos cuestiones importantes en el código, cosa que probablemente no habríamos hecho desde lejos. Se durmió poco, por mi lado habrán sido unas cuatro o cinco horas diarias.

También hablé un poco más con mi estudiante. Fue muy gracioso verlo cometer tonterías similares a las que cometí yo cuando viajé por primera vez fuera de Lima. El momento facepalm fue cuando me consultó si los alemanes sólo usaban agua caliente para ducharse, ya que no había visto cómo cambiar la temperatura de la ducha. Resulta que en Würzburg usan unas llaves de agua distintas, y al buen estudiante no se le ocurrió girarlas.

Estuve a punto de sugerirle que abriera un blog, pero la verdad es que no quiero competencia.

***

Y nada. El último día en Würzburg me encontré con la novia. Viajamos a Münich, y encontramos a mis antiguos compañeros de piso de Valencia: Herr Deutschland, ODD y la Tedesca Pazza. También me vi con el buen Martin y Adeline, con La Portuguesa Borracha de Ginebra, y con David y familia. Muy bonito, salchicha y cerveza constante, para desayuno, almuerzo y cena.

Más aún, de Münich volamos a Valencia. Nos alojamos donde Paola, y logramos a ver a casi todos los que siguen ahí: Paula y familia, Neus, Roberto, Pablo, Felip, Andrew, Oscar... Le mostré la ciudad a la novia, y nos la pasamos tragando todo el día: paella, tinto de verano, horchata, y todas esas cosas buenas de por ahí.

Y fue entonces que llegó el día de hoy, que despertamos empapados de sudor, como es normal en Valencia en Julio. Y era el día en el que dejé Valencia, nuevamente. Ahora les escribo desde Madrid, y en breve estaremos de vuelta en Lima.

Es un regreso medio melancólico. Porque, seamos honestos, en Alemania y en España se vive súper bien. Würzburg, Münich, Valencia, Madrid, son todas ciudades maravillosas, y dejarlas, como siempre, es un tema.

Volver a Lima implica volver a varias cosas negativas. Lima es una ciudad violenta, gente, no sólo por el tema del crimen, sino por cómo nos tratamos, por cómo, por lo general, no existe un pensamiento a favor de la sociedad. Llegar a esto luego de dos semanas idílicas no es fácil.

No obstante, por supuesto, se vuelve a Lima porque hay cosas positivas. Y sí, están los amigos y la familia y la nueva vida con la novia, pero además se pueden lograr cambios muy grandes en esta ciudad. Se pueden lograr cambios grandes en el Perú, incluso.

Y no sólo hablo de desarrollar la física nacional, de eso creo haber hablado antes. Ahora hablo también de la posibilidad de mejorar la sociedad. Hoy en Perú se están dando cambios muy grandes, hay movimientos importantes a favor de la igualdad de derechos, en contra del sexismo, en contra de la porquería del populismo autoritario fujimorista. Y cada uno de nosotros cuenta, y la verdad es que es muy bonito ser parte de eso también.

Así que nada, a tomar el vuelo de vuelta pasado mañana, y a seguir adelante, y a mirar con esperanza no sólo los próximos dos años en Lima, sino toda una vida nueva.

Ojalá sea así.

lunes, 18 de octubre de 2010

Un Otoño en Würzburg

¿Qué? ¿Querían ya una anécdota de Roma? ¿Querían saber qué desastres me han empezado a acechar en la Terra dei Macarroni? ¡Pues no! Hoy les quiero contar otra cosa.

Resulta que en menos de 15 días después de mudarme a Roma, tuve que viajar a Würzburg nuevamente, para empezar una nueva colaboración con Porod. Esta pequeña ciudad representa mucho para mi, viví allí cuatro meses y marcó un quiebre en mi vida (en resumen, pasé de lo que fue la Crisis Afectiva 1 a lo que fue la Crisis Afectiva 2, pero no hablaremos de esto ahora). A pesar de ello, viví cuatro meses espectaculares, conociendo facetas de la cultura alemana que no pensé que existieran.

Lo bonito de llegar a esta ciudad fue que nada había cambiado. Estaban los tranvías de siempre, los buses de siempre, las tiendas de siempre... Estaba el Festung Marienberg, el Käpelle, la Residenz, mi antigua casa bávara en Franz-Ludwig-Strasse, el genial Café Uni, el Silvaner Weisswein del Café Klug, el precario edificio prefabricado donde mandaban a los estudiantes de doctorado... todo casi, casi igual.

Evidentemente me sentí en casa al llegar. Claro, yo sabía moverme en Würzburg. Cuando el chico del hotel me ofreció un mapa, yo evidentemente le dije que no, que yo sabía moverme en Würzburg. Salí del hotel, crucé un par de callecitas, y llegué rápidamente a la parada del bus 14, que me dejaría en la universidad. Por supuesto, yo sabía moverme en Würzburg.

En la universidad conocí a un posible nuevo colaborador, con quien se supone que haré este nuevo trabajo, además de con Porod. Luego de horas de discusión y planteamiento del problema, Porod se excusó, ya que su hija estaba enferma y había que llevarla al hospital. Me quedé trabajando un poco más con El Posible Nuevo Colaborador, y en eso me dijo pa ir a cenar.

Claro, habiendo vivido ahí, y al saber moverme en Würzburg, yo debía organizar todo. En eso, me di cuenta que los sitios que conocía no eran realmente aptos para llevar a El Posible Nuevo Colaborador. Pero recordé que la primera vez que fui a Würzburg, Porod nos llevó a una pizzería, y supuse que sería lo mejor. El objetivo ahora era tomar un bus que nos llevara al centro.

Caminamos hacia el paradero del bus 10, para descubrir que algo sí había cambiado en Würzburg, y estaban haciendo reparaciones. Como no sabía dónde quedaba el nuevo paradero, y debía dejar la impresión de saber moverme en Würzburg, decidí que lo mejor sería tomar el bus 14. No obstante, no estaba seguro de cómo llegar al paradero de éste, y al intentar improvisar, El Posible Nuevo Colaborador y yo terminamos haciendo cross-country por un campo de apariencia bastante salvaje. Y de noche.

Pero llegamos al paradero. Vamos, yo sabía moverme en Würzburg. Tuvimos que esperar al porco bus unos 45 minutos, en el terrible frío germano, pero vamos, no había duda que yo sabía dónde quedaban las cosas.

Al llegar al centro, llevé a El Posible Nuevo Colaborador al Marktplatz, pa que viera un poquito del centro antes de llegar a la pizzería. Parecía que las cosas irían bien, sólo había que encontrar la pizzería.

Pero la pizzería no estuvo ahí.

Pues no. Si algo había cambiado en Würzburg, no sólo era el paradero del bus 10. No señor, resulta que esa pizzería, la única suficientemente decente como para llevar a comer a El Posible Nuevo Colaborador, se había transformado en una seductora tienda de lingerie.

Oh là là.

Esperemos que el futuro de la colaboración no sea determinado por este infortunado suceso.

¿Y el resto del viaje? Bueno, ¡bien! Resulta que la hija de Porod tenía escarlatina, y no sólo eso, sino que contagió a su padre. Por ende, en los cinco días que estuve en Würzburg, sólo vi a Porod... por cuatro horas. Y El Posible Nuevo Colaborador, seguramente espantado por el Incidente Pizzero, decidió regresar más temprano a su pueblo de origen. Así que nada, a trabajar solito en Würzburg, ¡genial!

Ahora, tengo que decir que no sólo el paradero del bus 10 y la porca pizzería han cambiado en Würzburg. Lamentablemente, muchos de mis amigos ahí ya no están. Por ejemplo, Thomas y Karo están ahora en Florida, Specky se ha ido a Freiburg, Flora está en Italia, y Ritesh regresó a India.

Tres personas importantes también estuvieron ausentes, tres personas que me dejaron historias incompletas, que nunca pude cerrar ya sea por falta de tiempo o por estupidez de mi parte. Me hubiera encantado haber vuelto a ver a estas tres personas, asegurarme que estuvieran bien, y decir lo que en cada caso debí haber dicho, y hacer lo que debí haber hecho...

Pero no las encontré. D ha desaparecido del mapa, N se mudó a Potsdam y parece que no quiere mantener contacto con nadie en Würzburg, y V creo que iba a irse a Sudáfrica. Así que parece que tendrá que ser para otra vida. O dejar que las coincidencias hagan su magia nuevamente.

Anyway, suficiente melancolía otoñal. Me despido con un tip para todos ustedes, para que sepan algo de Roma. Si es que viajan a  Roma, y les ofrecen el pago de todos los gastos de viaje, asegúrense que el ticket del taxi no tenga propaganda comprometedora. No es chévere entregarle al secretario del laboratorio un ticket de taxi que tenga una propaganda de lap-dancing tan, pero tan grande, que parezca que la propaganda realmente es para el taxi.

Ta qué roche...

domingo, 19 de septiembre de 2010

Gracias Totales

Bueno gente, se acabó el doctorado. Antes de entrar a la nueva etapa en Roma, les dejo lo más importante de la tésis: los agradecimientos.

Es cierto: hay un huevo de gente que no menciono. A algunos los he incluído dentro de grupos, a otros no les he querido agradecer, y hay algunos que simplemente se me olvidaron. Hay otros que deberían estar aquí, pero que aparecieron por mi vida después de escribir los agradecimientos, en Junio.... Si no leen su nombre aquí, seguramente los he incluído dentro de un grupo, ¡no se preocupen!

También hay gente que no está en las fotos. ¡Tómate fotos más chéveres, pes, chocherita! ¡O tómate fotos en grupo!

Anyway, muchas gracias a Martin Jung por permitirme robar sus fotos. Bueno, lo hice sin que lo supiera, pero vamos, 'tan chéveres y le hago propaganda, ¿qué más puede querer? ¡Y disculpen aquellos a los que les robé alguna foto del Facebook!

Bueno, va, a practicar inglés. Última vez que les escribo con base en Valencia, cuidense un huevo, gente. Los voy a extrañar una barbaridad.

Joel

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With the whole PhD being a life experience, rather than just an academical one, the list of people who I must thank has become extremely large. Nevertheless, I dare not leave anyone out, for without them I would never have managed to survive this ordeal called "postgraduate studies.''

Let me start with the academics.

The person on the top of the list is, evidently, the Big Boss, my PhD advisor and friend, Oscar Vives. Not only he accepted me as a student, he also managed to guide me through all of this with patience, having always his door open. His helpfulness was found not only during research, as he many times also helped me deal with bureaucracy and with lectures.

I of course would also like to thank those people who evaluated this thesis. First of all, the people attending the defense: María José Herrero, Paride Paradisi, Werner Porod, Graham Ross and Arcadi Santamaría. I greatly appreciate it that you would come all the way from your workplaces over here, and to sit down and listen to me talk about this for an hour. I also need to thank Ivo de Medeiros Varzielas, who along with Paride Paradisi and Werner Porod, corrected the preliminary version of this work.


This thesis was carried out not only in Valencia. During these four years, I participated in four different international collaborations. I must surely thank the people who agreed to collaborate with me in each stay: Antonio Masiero in Padova, Werner Porod in Würzburg, Alberto Gago in Lima, and José Bernabeu at CERN. I'd also like to thank the institutions themselves, for the warm hospitality found in each one of them.

Still in the academic level, but starting to move also into the private level, I would like to acknowledge the help of some key postdocs in Valencia, who not only provided me with their knowledge and guidance, but also proved to be fabulous friends. Maybe the most important one of these is Lorenzo Calibbi, with whom I have worked with almost since the beginning of the PhD and who, either in person or by email, provided guidance when solving my inner theoretical turmoils. In this category I must thank again Paride Paradisi, for guiding me in the world of flavour physics and not killing me during those two weeks living together, Jae-hyeon Park, for teaching me about neutral mesons and for trying so hard to become Italian, Takashi Shimomura, for listening to my agonizing attempts to make neutrinos misbehave and for those photographs he took every two hours, Lotfi Boubekeur, for the discussions regarding Higgs mass bounds and for letting me finish my thesis in peace, and Neil Hodgkinson, for the flavour model collaboration and for giving me hope that my Dad is not the only cool Englishman around.


Now come the acknowledgements of a more non-academical nature. The first ones on this list are my family, naturally. Mum, Dad and Julian, who were always there. They heard all of my issues, they understood me during tantrums, they supported most of my travels back to Perú during Christmas, and have been always open to my phone calls. They have crossed oceans so that we could all meet, have shared meals through a computer screen, and most importantly, have always encouraged me to keep on going, in spite of actually not enjoying having the family split apart.


After the family, come the friends. And thanking all of them is going to be a difficult job, for although I treasure them all, not all of them have been always around. So let me start with my four pillars, four people who have been around practically from the very beginning, and who have been essential for me to remain sane (although they have also tried many times to get me crazy). I'd like to begin with Catalina Espinoza, and I know there are simply no words that can describe how meaningful her presence was during the whole of the PhD, so I will simply not try. Then comes Paula Tuzón, most wonderful friend who opened her arms and let me into her world in Valencia. We have shared working interests, life experiences and a wonderful co-organization of Pedestrian Seminars. On equal terms also lie Esther Estevez and Paola Ferrario, although their individual contribution to my well-being went in completely opposite directions. While the former's ever-increasing insanity taught me that being happy can be achieved through simple means, the latter's "sweet affection'' (her words, not mine) never failed to bring me peace.


Now it gets even more complicated to set out an order, so I'll do it chronologically.

Shortly after my arrival at Valencia, I met this wonderful group of people. Almost all of us were forced to follow a dreaded Master's degree (I hear it's better nowadays), and the sharing of the fear and stress made our ties be the strongest. I really would like to thank Pere Moreno, Selim Gomez, Regina Moles, Pablo Arnalte, Vicente Lacuesta, Zahara Gironés, Carles Milian, Carlos Mayoral, Avelino Vicente and Montse Carles for that year, especially those Thursday nights when you would never let me go home before 1:00 am, regardless of there being work on the next day. I am also happy to have met Paula's friends, in particular Inma Miquel, Guillermo García and Lucía Rodríguez.


The following year I was mostly away. I spent three months in Padova, where I again met very interesting people. The whole Padova experience would never be the same without Alfredo Franco (the Weekend-Weather-Controller)and Alicia Calderón (the Vampire Killer, a.k.a the Potato Peeler), who besides my four pillars are two of the most important people I've met in these four years. I don't expect to ever again find such a source of innocent insanity. The people at the Galileo Galilei residence were also very dear to me, although mentioning them all would be crazy, even for me.

The three months in Padova were shortly followed by four months in Würzburg. The PhD students there have been the friendliest ones I have ever met. I'd really like to thank Nadine Schütz, Dolores Eiras, Thomas Schutzmeier, Karo Köpp, Alex Schenkel, Alex Knochel, Lisa Edelhäuser, Flora Sapio, Christian Speckner, Laslo Reichert and Matthias Bräuninger for four fabulous months of German culture. Of course, I am leaving a lot of people out again.


The following long-term period in Valencia was different from the first, as routines had changed during my absence. First of all, I need to thank Dalia Cervantes, Yoko Nakano and Fernando Izaurieta for being there at a particular stage of this period, characterized by the migration of most of the people I knew to the IFIC. Martin Jung, Isabella Bierenbaum, Aurore Courtoy, Fabio Bernardoni, Alberto Filipuzzi, Laura Monfregola, Vicent Botella and Javi Rasero have also given me dear memories, or at least make me laugh for one reason or another. I would also like to thank Paola's group of friends for letting me join their activities every now and then, in particular to Michele Baggi and Diana Baigts.

Before this long-term period ended, a couple of new people entered again into my life. One of the most important of these is Nuria Carrasco, whose personality was like a breath of fresh air. Of course, I cannot leave out Felip A. Nadal, who taught me that it is possible to combine together addictions related to programming, Valencian music, conformal field theory and semi-naked ladies. Other new people who I would have liked to have spent more time with are Simon Kiesewetter, Eduardo Peinado, Redamy Pérez and Pietro Galli.



And no, I am not leaving my housemates out. First of all, my dear friend Mary Mancuso, to whom I wish the best of luck in her new life. And of course, the friends for life, Domenik Gschwendtberger, (a.k.a. Herr Deutschland, a.k.a. Schweineburger) and Aude Barroso (she's simply ODD). I also hope that Franzi Niemann, who was our housemate for a weekend, shall maintain this status of lifelong friend too.


Finally, during the final phase of the PhD, I stayed for three months in Genève, where again I was gifted by the presence of unforgettable people. My Spanish experimentalists at CERN (a.k.a. La Peña), Neus López, Luis March, Javi Llorente, Héctor De La Torre and Daniel Esperante, along with Regina Moles and Vicente Lacuesta, taught me that you do not have to be in Spain to discuss politics and/or football with so much passion. Joana Ferrer, Antonino Barbera, Nurit Benaya and Lucy Thompson managed to get me out of the circle of physicists, and I really hope I do not lose contact with them, even though we have known each other for less than two months. I shall also remember with fondness all of those at the St. Justin Foyer. And yes, I am leaving out lots of people, we've gone through this before, right?


There are also the friends who have been there with me at the distance, one way or another. I cannot avoid thanking Jessica O'Hara for the first two years of the PhD, which although hard, were unique. Nicole van der Laak and Catherina Valarezo shared many similar experiences, and our email and Skype conversations were most invaluable. Luciano Stucchi, Katty Zegarra and Francisco Rodriguez were also there, each one in their own way. I need to thanks also the Putanclan and Fuga groups (you know who you are), for invigorating me with energy every time I returned to Perú, and making me feel as if I had never left. Juan Diego Dupuy, Gonzalo Gallo and Walter Torres were also crucial in this invigoration process. The people at the PUCP Physics Department have also been quite supportive all of these years. Mauricio Bustamante is a relatively new friend within this big group of people, and I hope to see him in Valencia sometime soon.




There are some other people who have played some role within these four years. I'd like to thank Josep Pico for convincing me to apply to the PhD in Valencia. There is also Fernando Chávez, who helped my parents with the paperwork that needed to be done in Perú while I was away in Valencia.

Going back to Valencia, I should thank the Theoretical Physics Department, for supporting the Pedestrian Seminar project. This also includes the secretaries, who always made an effort to make my life easier... well, at least most of the time.

Now, there's the money. Of course, I need to thank the Spanish Ministry of Science and Education, or whatever it is called nowadays, for trusting me with the FPI scholarship. I would also like to thank the Spanish agreement with the Italian INFN for providing me with funds for travelling to Italy, and the HELEN grant for financing my working trip to Perú.

You can tell I am reaching the end, as now the bold letters are fading away. I have to thank the organizers of those conferences who allowed me to give talks or present posters. These conferences are DISCRETE'08 (Valencia), the 2009 SILAFAE (Bariloche), PLANCK 2009 (Padova), the EPS HEP 2009 meeting (Krakow) and SUSY 2010 (Bonn). I would also like to thank the GGI Workshop (Firenze) for letting me attend their event in 2010, as well as those at PLANCK 2010 (CERN) and PASCOS 2010 (Valencia).

Finally, I would like to thank this thing we like to call God for staying in touch with me, one way or another, through all of these years.


These four years have been a blast, people. I shall treasure them forever. May the greatest happiness ever experienced invade every corner of your existence.


I love you all.


And now, let the show begin...

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lunes, 27 de octubre de 2008

Reset

03/08/2008

La luz del sol me despierta.
Miro alrededor, y veo mi nueva habitación en Valencia.
Estando todavía exhausto de la mudanza, me doy la vuelta, evito el charco de sudor característico de las noches valencianas, y trato de dormir otra vez. Lo logro por unos minutos, pero al final termino levantándome y empezando el día.

Hace ya un mes que salí de Alemania. Pero entre una cosa y la otra, recién hoy tengo tiempo de sentarme y descansar. Y por supuesto, de desarrollar mi hobby favorito: torturarlos con mis crónicas.

El viaje de vuelta a Valencia casi pasó sin ninguna eventualidad. Fue el primero de Julio, pocos días después de que España aplastara a Alemania en la Eurocopa. Al dejar mi oficina, mis amigos alemanes me regalaron una bandera alemana con la firma de todos los doctorandos y estudiantes de Diploma. "Pensábamos que íbamos a ganar," me dijo Nadine, resignada.

La verdad es que me pareció uno de los regalos más chéveres que he recibido en este tiempo fuera de Lima (si, Alicia, el delantal rosado todavía lo tengo, pero más que chévere me parece... ingenioso, digamos). Así que, buscando al mismo tiempo algo de problemas, decidí llevarlo colgado de mi mochila al regresar a España, pa' ver que me decían.

En el vuelo a Palma Mallorca no pasó nada. Claro, después de todo, Palma es prácticamente colonia alemana. Kein problem.
Donde sí hubo problemas fue en el vuelo a Valencia. Pero claro, ¿cómo se me iba a ocurrir que en mi mismo avión iban a meter a un equipo de fútbol de niños españoles de 13 años?

Al entrar al avión, los chibolos del demonio me empezaron a gritar "Spain!!! Spain!!" Con esto me quedo confirmado que la pinta de gringo monse la cargo hasta en Europa.
Pues nada, afortunadamente los profesores los controlaron, y no pasó nada. Claro, hasta que bajamos del avión, y termine en el mismo bus que todo el equipo. Genial. Lo mismo, "Spain, Spain" y las criaturas de Dios haciendo un "uno" con una mano y un "cero" con la otra. No sabía como explicarles que en Alemania apoyé a España, y que casi me linchan los germanos cuando, en medio del biergarten, celebré solito el gol de España. En fin, mis traumas son mas grandes que nada, así que en vez de hacer eso no se me ocurrió mejor idea que preguntarle al más cercano "¿Por qué me hablas en inglés si yo hablo castellano?"

Obviamente asombrado por esta pregunta, el niño exclamó "¡¡¡¡Yo no fui!!!! ¡Fue Manolo! ¡Fue Manolo!"
Al final logré explicarles que era un regalo de mis amigos alemanes, y que yo obviamente apoyaba a España. Y recalqué el "obviamente." Así que me dejaron en paz (o sea, me dejaron vivir).
El encuentro con el taxista en el aeropuerto de Valencia se los dejo a su imaginación.

En Valencia, mudarme era una prioridad. Mantener el piso en Valencia no tenía sentido, estaba harto de pasármela solo. Así que busqué un poco, y encontré un sitio espectacular. Estaba muy cerca del sitio donde vivía antes (que significaba no tener que cambiar rutinas), era más barato (que significaba poder salir a comer con la gente sin buscar los sanguches más mísios), tenía una habitación doble para mí (que significaba tener suficiente espacio para meter todas mis cosas), lo compartía con gente chévere (que significaba no tener que cenar sólo todos los días) y tenía una vista brutal desde un doceavo piso (que es bonito). Excelente. Firmamos el contrato inmediatemente, y quedamos en que entraría el 1ro de Agosto.

El regreso a la universidad no fue tan sencillo. Tenía dos semanas antes de partir a Benasque, a un Flavour School. Y tenía mucho por hacer antes, tenía que escribir el informe de mi estancia en Würzburg, tenía que organizar mi paso de beca a contrato (Behold! Ahora hablan con un Investigador en Formación contratado)... y bueno, mudarme. Así que grande fue mi espanto cuando Oscar, mi jefe, me dice "La próxima semana nos vamos a Padova, ¡para hablar con il Maestro!"
'Cha mare.

Afortunadamente logré convencerlo de que iba a ser demasiado para mí, pero que podía colaborar a la distancia. La muerte. Así que la semana siguiente, todo lo que podría haber hablado con ellos lo tuve que tipear y enviar por correo electrónico. Al final fue más chamba que si me hubiera ido (que de paso no hubiera estado mal, sería bueno volver a ver a Alfredo, Alicia, Jae-hyeon... y a il Maestro, por supuesto), pero bueno, de haberme ido no hubiera podido hacer cierto trámites previos a la firma del contrato y perdería un mes de sueldo. No way.

De Benasque no hay mucho que decir. Los Pirineos están bien, y les mandan saludos a todos. La escuelita fue bastante intensiva, no recuerdo ninguna de las ultimas charlas, ya que me dormí en casi todas. También conocí lo que realmente es humillación deportiva, cuando los locales de Benasque nos vencieron a nosotros físicos en dos partidos de fútbol. Ellos eran 10. Nosotros eramos 20, y con 14 en la cancha, sin contar el arquero que nos prestaron. Y aún así, perdimos en el primer partido por 11 - 0. En el segundo decidí jugar (no lo hacía desde que salí del colegio, creo). Perdimos 13 - 0, creo que mi contribución es evidente, ¿no?

Y a la vuelta... ¡a celebrar la independencia del Perú en Barcelona! Luego de ver a Diego, PiliChuez, Camila y Bruno, nos fuimos Cathe y yo a una celebración rojiblanca, repleta de salsa huancaína, yuca, música de Chichi Peralta, fotos de presidentes haciendo el ridículo, y un fujimorista (nunca faltan). Hasta cantamos el himno (ok, ok, cantaron, a mí me dio roche, los españoles presentes nos miraban con cara de "que curiosos estos peruanitos"). Pero bacán, toda la estancia fue muy agradable y relajante.

En fin. Luego de todo esto, he regresado a Valencia. A mi nueva casa.
Ahora tengo que sobrevivir Agosto (practicamente todos mis amigos han fugado en vacaciones, o estancias, o whatever), para enfrentar el comienzo del nuevo año académico. Un año nuevo con vivienda nueva, amigos nuevos (los de siempre también) y horizontes nuevos.
A pesar que no puedo negar que comenzar de nuevo es agotador y frustrante, tampoco puedo negar que, de aprovecharlo bien, podrá ser muy enriquecedor. La gente con quien vivo son personas muy interesantes: una pareja ítalo-brasileña y, por ahora, una chica íbero-inglesa. Yo soy el anglo-peruano. 'Cha que podríamos hacer una serie tipo "Friends."

Pues nada. Deseenme suerte, y recenle a Sarita Colonia por mi.
Cuidense mucho. Y será hasta pronto!

sábado, 18 de octubre de 2008

Una Noche en Luxemburgo

03/06/2008

Los que conocen mis gustos musicales saben que hay un grupo de música con el que me he identificado desde que tengo 15 años... 'Cha que empezamos mal, ya me he empezado a sentir viejo y no he terminado la primera oración...

Otra vez.
Los que conocen mis gustos musicales saben que hay un grupo de música con el que me he identificado desde siempre (mejor). Es un grupo no muy conocido en Perú, ni en España, ni en Italia, ni en Alemania... 'cha mare, esto suena malazo, no, debe haber otra forma...

Tercer intento.
Los que conocen mis gustos musicales saben que hay un grupo de música con el que me he identificado desde siempre. Es un grupo no muy popular (¡ajá!), que toca lo que popularmente se llama "rock alternativo." El nombre de este grupo es Counting Crows, y me llama la atención por la letra, extremadamente compleja, llena de frustraciones, formas diferentes de ver relaciones, deseos por ser alguien mejor... en fin, letra chévere.

Pues nada. Cuando me enteré que por fin venían a Europa, era imposible que no fuera a alguno de sus conciertos. Lamentablemente, por alguna razón, no venían a Alemania. Revisando su lista de conciertos, descubrí que el más cercano a Würzburg era en... ¡Luxemburgo! Es más, resultó ser el único concierto al que podría ir, siendo fin de semana y no teniendo ningún compromiso académico de por medio. Así que me alisté, entré a la página web de trenes en Alemania, y averigüé el precio de un viaje a Luxemburgo. Y casi se me caen los ojos.
150 euros, ida y vuelta. Mamma mia.

Mientras me la pensaba, descubrí que había gente en Würzburg interesada en ir al concierto también. Y fue entonces que se prendió el foco. ¡¡¡Alquilaríamos un carro!!! Y si eramos tres o cuatro, ¡sería baratísimo! Bravazo. Ahora, solo faltaba la confirmación del resto. Pero el resto no confirmó. Una chica nunca se animó. Otra dependía de un compromiso con el novio. Y un patín tenía que ayudar a su madre a armar un PowerPoint (eso me suena a la gloriosa excusa de Gallo: "tengo que pintar el baño de mi abuela"). En fin. Sólo mi compañera de piso se apuntó. Pero cuando volví a revisar la página, porca miseria, se habían vendido todas las entradas.

Genial.

Esa semana... ok, ese mes no fue muy bueno que digamos. Me pasé bastante tiempo tratando de acomodar los otros conciertos a mi itinerario en Julio, que la verdad está bastante cargado. Y era imposible. Lo único que logré acomodar fue el concierto que daban en Mestre, en Italia (casi en Venecia), que no estaría mal, ya que probablemente me podría dar una vuelta por Padova y ver caras amigables. Pero el precio era demasiado, así que ni modo. No iba a ver Counting Crows. Fácil cuando me volviera rico y millonario, pero este año no.

Dos noches antes del concierto, luego de un día de chamba particularmente malo, decidí autotorturarme y revisar una vez más la página que vendía los tickets, para confirmar que ya no habían. Y entonces, milagro divino, ¡descubrí que la venta de entradas se había abierto otra vez! Fue entonces que empezó el trabajo intenso: debía, inmediatamente, descubrir cómo llegar a Luxemburgo. El tren era una posibilidad. Pero esa misma noche, descubrí un medio de transporte poco popular el Alemania: el bus.

Luego de comprar mi ticket, me pasé la mañana entera del día siguiente planeando el viaje. Noten, estaba viernes, el concierto era sábado. Nunca antes he planeado un viaje con tan poca anticipación, y como entenderán, mi adrenalina estaba al máximo. Y lo logré. Tenía frente a mí mi itinerario: tomar un bus de Würzburg a Frankfurt Hahn (4 horas), y de allí, luego de una hora de espera, tomaría otro bus a Luxemburgo (2 horas más). Llegaría a Luxemburgo a las 4:30 pm, hora en la cual debía recoger mis tickets, registrarme en el Youth Hostel, y embarcarme al concierto. Iba a ser la muerte.

Pero iba a escuchar a Counting Crows.

Al día siguiente, llegué a las 9:15 am a la estación de tren de Würzburg. Alrededor de ella debía estar cuadrado el bus que me llevaría a Frankfurt Hahn. Y obviamente, no lo encontré.
Ya me olía que me la iba a pasar esa noche cantando "A Long December," sólo, en Würzburg.

No obstante, tenía mi backup. Si no encontraba el bus, podría tomar un tren a Frankfurt Hahn. Antes de eso, fui a la estación, busqué la oficina de Información, y les pregunté "¿Conocen algún bus que me lleve a Frankfurt Hahn?" Sí, lo pregunté en la estación de tren, disculpen.
El patín me miró y me dijo "No."
Obvio.
Saqué todos mis apuntes (sí, así como científico loco, eso mismo), los puse frente a él, y le dije "Mira, hay esta compañía Kirchgässner que dice que me lleva a Frankfurt Hahn. ¿La conoces?"
El patín me miró y me dijo "Aquí dice que tienes que ir a Frankfurt Hahn en tren."
Genial, este chico se había puesto a descifrar mis propios apuntes, y había leído mi backup. No iba a llegar muy lejos.

Agradeciendo, salí de la estación y corrí al bus más cercano. Le pregunté al chofer "¿Conoces a la compañía Kirchgässner, que me lleva a Frankfurt Hahn?"
El chofer me miró, y apuntó a mi derecha: "El paradero está allá."
Me dí la vuelta, y casi lloro.
Casi lloro, porque lo que había era casi una combi. Vamos, era un van. Chévere. Iba a ir a Frankfurt Hahn. (Aunque casi no llego, hubo un momento que el chofer empezó a conducir como combista en Lima, no muy recomendable!!!)

En Frankfurt Hahn las cosas salieron bien. Llegamos 15 minutos temprano, lo que me permitiría tomar un bus que me dejaría en Luxemburgo una hora antes. Chévere. No obstante, al subir al bus y pagar mi ticket con un billete de 50 euros, el tipo me miró y me dijo "Nein!!!" No tenía vuelto.
Tranquilo, le dije "Mira, me bajo del bus, y espero a que los demás pasajeros paguen. Ahí fácil consigues sencillo."
Para mi desgracia, el resto de pasajeros había reservado su ticket por Internet, y no le dieron al chofer ni un real.
Ya me olía que me la iba a pasar esa noche cantando "Colorblind," sólo, en Frankfurt Hahn.

Afortunadamente el chofer se apiadó de mi, me hizo un gesto de "¡Sube nomas!" y sacó el vuelto de su propia billetera. Debe haber sido italiano.
Chévere. Iba a ir a Luxemburgo.

No voy a comentar sobre el rollo lingüístico que me dí al llegar Luxemburgo. Ok, lo siento, sí lo voy a hacer.
En Luxemburgo hablan raro. Es una mezcla de francés, alemán y una lengua local llamada Luxemburgish, o algo así. Y bueno, al ver esto, mi cerebro tuvo un cortocircuito. ¡Ya no sabía qué hablar! Tan solo pedir permiso entre los turistas era difícil: "¿Cómo era? Enschuldigung? ¡No, alemán! Scuzi? ¡Italiano! Gomenasai? ¡Dragonball! ¿Cómo es? ¿Cómo es? Sacre bleu! Excusez moi?"
De vuelta al cuento...

El bus me dejó al sur de Luxemburgo.
Debía recoger mis tickets al norte de Luxemburgo.
'Cha mare.

Luego de mucha caminata, llegué a la dirección indicada.
Era una rotonda.
Y los únicos edificios eran un baño público, y un megateatro.
El megateatro estaba cerrado.
Preferí no averiguar sobre el baño.
'Cha mare.
Ya me olía que me la iba a pasar esa noche cantando "High Life," sólo, en el Youth Hostel de Luxemburgo.

Decidí ir al Youth Hostel, con suerte serían amigables y me aconsejarían sobre mi situación.
Pero el Youth Hostel estaba al este de Luxemburgo.
'Cha mare.

Luego de muchísima caminata, descubrí que los mapas de Google Maps no siempre son buenos. Me dí una perdida brutal.
Ya me olía que me la iba a pasar esa noche cantando "Hanginaround," sólo, buscando el Youth Hostel de Luxemburgo.

Al final, tuve que triangular mi posición con un puente, las vías del ferrocarril, y una iglesia cercana. Debería ser geógrafo. En fin, descubrí que el Youth Hostel se encontraba al fondo de un valle. Genial.
Noten, por favor, que en ningún momento he mencionado el haber ingerido alimento o bebida alguna.

El Youth Hostel, genial. Me dijeron que lo más probable era que los tickets los entregaran en la entrada del lugar del concierto. Que, de paso, no quedaba en Luxemburgo, sino a 20 kilómetros de allí. Tenía que tomar un tren para llegar. Y debía tomarlo en ese momento. Lo que implicaba caminar a la estación de tren. Que quedaba... al sur de Luxemburgo.
'Cha mare.

Afortunadamente, tuve 20 minutos de espera en la estación de tren, los cuales fueron aprovechados pa' comer un buen sanguche. Lo devoré. En fin, el tren me llevó a mi y a un grupo de niñas gritonas al lugar del concierto, que era... en un fábrica. Ok, seamos exactos, al costado de una fábrica. Pero era rarazo. Al llegar, unas 20 personas haciendo cola. Bien.

No obstante, noté que había muchas personas que tenían el mismo papelito impreso que yo (o sea, que no tenían ticket), todas ellas igual de preocupadas. Bueno, en el peor de los casos nos quedaríamos todos juntos, cantando "Round Here," en la puerta del club.

En eso, una de estas personas le hizo señas a la gente de adentro, y estos le abrieron la puerta. Inmediatamente, todos los que no teníamos ticket nos lanzamos a la puerta, donde nos dijeron que esperemos un momento, y adentro nos darían nuestros tickets. Ok, extraño, pero estaba a salvo.

Y entonces, al darme la vuelta, descubrí que era tercero de la fila. Y nadie se quejó que nos hubiéramos adelantado. Así que me quedé ahí. Tercero de la fila. Calladito, que no se den cuenta. Pero mejor aún, cuando abrieron las puertas y nos dejaron entrar, ¿saben dónde terminé?

Primera.
Fila.

Tenme envidia, Alicia Cazavampiros.

Ahora, el comienzo del concierto fue... extraño. Salió el grupo. Pero... a Duritz se le veía... diferente. "Ahhh, lo que pasa es que se ha afeitado." Pero igual... "Ahhh, se ha cortado los dreads." ¿¿¿Se cortó los dreads??? ¡No way! ¿Y ahora? Hablando en... ¿¿francés??
¿Estaba en el concierto correcto?
Lo que no habían anunciado por ningún lado es que iba a haber un "cover." Estos eran los Dreamcatchers, o algo así.
Ah. Ya.

En fin, luego salió el grupo de verdad, y empezaron a cantar de verdad. Y junto con las antes mencionadas, cantamos "Hard Candy," "Hanging Tree," "Cowboys," "Recovering the Satellites," "Richard Manuel is Dead," y más. Y fue chévere. Y no hay más palabras que puedan describirlo, así que aquí me quedo. Tan sólo cuento que en el tren de regreso a Luxemburgo he dormido como nunca en mi vida. Y en el bus a Frankfurt Hahn tambien. Así como en el bus a Frankfurt. Y en el tren a Würzburg.

'Cha que buen concierto.

viernes, 10 de octubre de 2008

Cómo Encontrar Vivienda en Würzburg... para Dummies


28/03/2008

Informe sobre Ultima Misión

Situación: Recién llegado a Würzburg.
Objetivo: Encontrar un sitio dónde vivir.
Plazo: Un mes.

Registro 1: A 30 días del plazo.
Llegada a Würzburg.
Instalación en hospedaje universitario Gästehaus.

Registro 2: A 27 días del plazo.
Instalación en centro de trabajo al 90%.
Se empezó a obtener información sobre lugares interesantes dónde vivir.
Se recibió recomendación a favor de compañía "Home Company," un servicio de búsqueda de vivienda.
Requisitos de vivienda: con internet, acompañado por mínimo dos personas más, en un lugar céntrico. De preferencia en residencia de estudiantes.

Registro 3: A 26 días del plazo.
Se averiguó sobre residencia universitaria, Studentenhaus.
Rechazado en Studentenhaus por no ser alumno oficial de la universidad.
Se averiguó sobre posible permanencia en Gästehaus.
Rechazado en Gästehaus, por excesiva demanda de habitaciones.
Requisitos de vivienda: con internet, acompañado por mínimo dos personas más, en un lugar céntrico.

Registro 4: A 25 días del plazo.
Se encontró página web con información sobre pisos compartidos con otros estudiantes.
Se encontró traductor online (aleman) <-> (lengua comprensible) eficiente.
Se tradujo página web. Se encontraron seis ubicaciones interesantes.
Se comunicó con ubicaciones vía internet. ¡Viva el correo electrónico!

Registro 5: A 23 días del plazo.
Se tuvo dos citas confirmadas.
Se llenó formulario online del "Home Company," por si acaso.

Registro 6: A 20 días del plazo.
Primera cita.
Se recibió oferta por una habitación amoblada, con muebles puestos a la venta por el huésped anterior. Muebles en mala condición.
Existieron además condiciones extrañas. Habría que cambiarse el nombre a "Paolo" y la nacionalidad a "Italiana."
Grazie mille, ma non grazie.
No se recibió respuesta del porco "Home Company."

Registro 7: A 18 días del plazo.
Segunda cita.
Se vio una habitación sin muebles.
Ni lampara en el techo.
Ni pintura en la pared.
Nein danke.
Me dirigí a sede del "Home Company."
Rechazado por falta de contrato con universidad.
Requisitos de vivienda: con internet, acompañado por mínimo dos personas más, en un lugar céntrico, con muebles.

Registro 8: A 16 días del plazo.
Empezó preocupación por no recibir respuesta de los 15 correos electrónicos enviados el día anterior.
¡Porco correo electrónico!
Se descubrió que las viviendas en Alemania por lo general no vienen con muebles.
Se llamó a cita #1, que por lo menos tenía muebles.
Rechazado, al estar la habitación ya ocupada.
Armado de valor (o dominado por el terror), se empezó a realizar llamadas.
Hallo, sind Sie ?
Und... sprechen Englisch? Oder Spanisch?
Yeah, I'm interested in the room you're offering, is it still available?
Me dirigí nuevamente a "Home Company", con documento impreso de internet.
Fui aceptado.
Salí decepcionado, ya que la secretaria no encontró vivienda alguna.

Registro 9: A 14 días del plazo.
Cansancio por tanto rechazo, luego de tres citas más fallidas, y diez llamadas fracasadas.
Se vio problemático el hecho que personas que alquilan sitios por lo general quieren que uno se quede más de tres meses.
Empezó a ser evidente la poca cantidad de opciones disponibles.
Requisitos de vivienda: con internet, acompañado por alguien (cualquiera), en un lugar céntrico, con muebles, que me acepte por tres meses.

Registro 10: A 12 días del plazo.
Se regresó a "Home Company." No se obtuvo nada.
Instalación en centro de trabajo al 100% (¡se demoran en copiar llaves!).
Se gastó 25 euros en llamadas sin resultado.
Se buscó formas de elevarse la moral.
Preocupación incrementó al notar la preocupación del jefe y compañeros de trabajo debido a la situación.
Requisitos de vivienda: con internet, acompañado, que me acepte por tres meses.

Registro 11: A 10 días del plazo.
Se entró en crisis nerviosa.
Requisitos de vivienda: que me acepte por tres meses, ¡yo me las arreglo después!

Registro 12: A 7 días del plazo.
Llamado por teléfono, pero se perdió la llamada. Se recibió mensaje de voz.
Se descifró el número de teléfono para acceder a buzón de voz.
Se escuchó mucho alemán, sin tener la mas mínima idea de la situación.
Se recibió ayuda de compañero de trabajo, averiguando que el mensaje era del "Home Company".
Se llamó al "Home Company."
Se averiguó que no me tienen en el registro.
Me ofrecí ir a arreglar la situación al día siguiente, pero secretamente se les mandó a volar.
Se recibió oferta de un sofá en la casa del jefe.
Se recibió oferta de un sofá en la casa de un compañero de trabajo.
Se recibió oferta de un sofá en la casa de unos amigos de la secretaria del jefe.
No se quiere un sofá. Se miraron carpas y se buscó un parque.

Registro 13: A 5 días del plazo.
Se consiguió cita en un piso en barrio céntrico.
Se descubrió que el piso estaba amoblado.
Se comprobó que el piso tenía acceso a internet.
Se rezó un Ave María.
Se averiguó que el piso sería compartido con una profesora universitaria italiana.
Pregare un Padre Nostro.
Se fue aceptado por sólo tres meses.
Se llegó a un acuerdo, y se acordó una fecha para la mudanza.
Se bailó la conga.

Sumilla:
Cantidad de tiempo tomado: 25 días.
Cantidad de correos electrónicos enviados: alrededor de 30 - 40.
Cantidad de correos electrónicos que se volvieron citas: 3.
Cantidad de llamadas realizadas: 24.
Cantidad de llamadas que se volvieron citas: 4.
Cantidad de pelo perdido por el estrés: igual al perdido en todo el 2007.

sábado, 4 de octubre de 2008

Ich bin Herr Jones!

09/03/2008

Luego (nach) de mi experiencia en Padova, y ahora con mi recientemente iniciada experiencia en Würzburg, me veo en la obligación de contrastar la forma en que los italianos y los alemanes hacen las cosas.

Con los italianos nunca me llegué a comunicar antes de mi visita. Creo que mi tutor de tesis les mandó un correo avisándoles que día (tag) llegaba, pero los demás detalles de mi viaje (como, por ejemplo, dónde me iba a hospedar) eran completamente desconocidos para ellos. Ahora que lo recuerdo, en Karlsruhe me encontré casualmente con il Maestro un (eins) mes antes de mi viaje a Padova. Él me preguntó si me faltaba algo, pero para ese momento ya tenía todo arreglado. Claro, faltaba un mes para el viaje, ¡definitivamente tenía que saber dónde iba a vivir!

En el caso de los alemanes, la cosa ha sido diferente. Ellos me contactaron tres (drei) meses antes, preguntándome qué necesitaba. Fue excelente, ya que me estaba siendo imposible encontrar hospedaje en una residencia de estudiantes (students) (¡todo está en alemán!). Ellos en poco tiempo me consiguieron alojamiento por un mes, y junto con el contrato, me enviaron por correo un mapa turístico de la ciudad, junto con indicaciones adicionales sobre cómo llegar a la universidad (Universität). Spettacolare. La fama de los alemanes con respecto a su organización se confirmaba. No sólo eso, pero Werner Porod, con quien voy a trabajar aquí, me dijo que me iba a recoger de la estación de tren a mi llegada, para asegurarse que no tuviera problemas. Yo (Ich) no lo podía creer, casi lloro cuando me enteré.

El viaje a Alemania no estuvo mal. Luego de mi experiencia con la porca Iberia, decidí tomar Air Berlin. Esta me permitía llevar 30 kg de peso, y tenía todas las reglas muy claras en su página de internet. Ahora, siendo una aerolínea alemana, era necesario hacer una escala en la ciudad española mas importante para los alemanes: Palma Mallorca.

El aeropuerto (Flughafen) de Palma Mallorca es interesante. Es evidente que los veraneantes alemanes son una fuente de ingreso muy importante para esta isla mediterránea. Todos los anuncios, además de estar en español e inglés, están en alemán. Y en los restaurantes todos aparentemente saben alemán, lo cual es impresionante en España, donde es difícil encontrar alguien que quiera hablar inglés. Y no sólo eso, para mi oído (entrenadísimo), ¡era un alemán con muy buen acento!

Ahora, para desgracia de Werner, mi llegada a Alemania fue tormentosa. Aparentemente hubo una mega-tormenta en Frankfurt (donde llegaba mi vuelo), y tuvimos una demora de como dos (zwei) horas y media. Al final, en vez de llegar a Würzburg a las 7 (sieben) pm, llegue a las 10 (zehn). Lo peor es que nunca le pude avisar a Werner, porque poco tiempo después del anuncio de la tormenta nos hicieron subir al avión... inicialmente pensé que era porque íbamos a salir, pero no, lo que querían era tenernos a todos adentro, para que el avión saliera lo mas rápido posible una vez terminara la tormenta.

Así que nos tuvieron dentro del avión, sin despegar, pasando, entre otras cosas, dibujos de Mickey Mouse y el pato Donald, por hora y media. Porco Walt Disney...

Mi primera semana no ha tenido mucha novedad. Tomar el bus el primer día fue terrible. El metro alrededor del mundo es más o menos estándar, pero los sistemas de bus varían mucho. En España uno puede comprar tickets de bus en el mismo bus, o en quioscos. En Italia sólo en quioscos, y de vez en cuando en ciertos buses particulares. En Perú no hay tickets. En Alemania no sabía cómo era el sistema. Werner me había indicado dónde estaba el paradero del bus, y me indicó en qué dirección se encontraba la universidad, pero nada más... así que ese primer día me ubiqué en el paradero respectivo, con mucho valor.

Pasó el bus. Subí.
"Hallo! Eine ticket per Universität, bitte."

El chofer me miró. No dijo nada.
"Universität? Zentrum?"
(Esas eran las palabras que aparecían en mi mapa)

El chofer me volvió a mirar, y apuntó a la acera opuesta. Enérgicamente.
Creo que era mudo, el pobre chofer. No le pregunté.

Al bajar, miré hacia donde me había apuntado. En primer plano, se encontraba el otro paradero del bus. Y en segundo plano, el Studentenhaus, un edificio administrativo de la universidad para los estudiantes. Miré de cerca el paradero opuesto. No había máquina de tickets.

Asumí entonces que me había apuntado hacia el Studentenhaus, y que ahí encontraría una máquina de tickets. Entré, y luego de pasar una que otra vergüenza, me dijeron que no (nein!), que la máquina de tickets más cercana estaba en otro lado. Por coincidencia, el sitio donde estaba la máquina se encontraba en la misma recta entre el paradero y el Studentenhaus (solo que más lejos), así que el mensaje del pobre chofer mudo seguía siendo consistente.

La persona con quien hablé allí me dio ánimos: "¡En la máquina de tickets uno puede escoger el idioma!" Al llegar, en efecto, había un botón para cambiar los idiomas. Al apretar el de inglés, la pantalla cambio de "whatever" a "Please, choose your ticket."
Y proseguía la lista de los cincuenta (funfzig) tickets que uno podía comprar. Todos en alemán.

Hora y media luego de mi primer intento, me encontré nuevamente en el paradero, con un ticket que no se a dónde me llevaría, pero con un ticket al fin y al cabo. Pasó el bus, y subí.

Le enseñé mi ticket.
"Hallo! Universität? Zentrum?"

El chofer me miró. Pero este sí respondió. Apuntó en la misma dirección que el pobre chofer mudo (también enérgicamente), y dice:
"The other bus stop!"

Genial.

Por otro lado, para aquellos que me dijeron que tooooodos los alemanes hablan inglés... ¡no es verdad!
Al llegar aquí, me vi obligado a ir donde un odontólogo (kieferorthopaedisch). El día antes de partir de Valencia, un Twix malévolo despegó ligeramente el semi-aro que tengo detrás de los dientes. Estas cosas por lo general son carisímas, pero no me quedaba otra.
Llegué a un consultorio, me acerqué a la secretaria, y le dije:

"Sprechen Englisch?"
"Nein!"

Me puse pálido.
"Sprechen Spanisch?"
"Nein!"

La desesperación se apodero de mi.
"Sprechen Italianisch????"
"Nein!!!"

Me retiré, derrotado.
Por suerte, en el segundo consultorio sí sabían inglés.
Es más, me enteré que la odontóloga tenía un colega peruano.
Y que ella había estado en Lima.
Y la verdad, no sé qué tan bien le habría ido en Lima, ¡pero al final no me quiso cobrar niente por el servicio!
Luego de insistir, decidí escapar del lugar lo más rápido posible, antes que cambiara de opinión.
¡Compadre, no sé quién habrás sido, pero gracias por dejarle tan buena impresión de los peruanos a esta señora! ¡Maestro!

Luego de esto, he decidido darle un poco mas de seriedad a mi aprendizaje de alemán. Y ahí voy. Ya sé contar. Ya sé presentarme (freut mich!). Ya sé pedir la cuenta en un restaurante (ich mochte zahlen, bitte). Y sí, tal vez mi acento sea el de un Nazi en pelicula de Mel Brooks, pero lo intento, ¡en serio!

Aquí los dejo. Actualmente busco un sitio dónde vivir, ya que este hospedaje me lo dieron por un mes nomás. Así que nada, si conocen a alguien en el flamante Würzburg, y necesita un compañero de piso, ¡¡¡pásenle la voz!!!

Tschüss!