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lunes, 25 de mayo de 2015

Pollo a la Toalla

https://flic.kr/p/si3Fg
Antes de re-encontrarnos en Lima, la última vez que vi a L'amica Italiana fue en Termini. No recuerdo muy bien qué ocurrió, creo que yo tenía algo suyo, y ella vino a buscarlo a la estación de tren. La cosa es que ella llegó tarde, y prácticamente se lo di por la ventanilla breves segundos antes de que partiera el tren.

Una semana más tarde, me enteré que ella había regresado a Lima. Se suponía que sería un viaje breve, pero no la volví a ver.

Habiendo regresado yo también a Lima, decidí re-conectar. Le escribí un mensaje vía Facebook, y la invité a cenar, para chismear nuestras vidas luego de más de tres años de no vernos. El plato: pollo a la mostaza.

Ese día, llegué a casa temprano. Revisé mi correo, L'amica Italiana avisó que llegaría a las 9:00 pm. Perfecto. Me daba tiempo de ir a La Casa de la Toalla, que necesitaba comprar toallas nuevas. La gente muy amable, me sugirieron toallas buenas, y me dijeron "Antes de usarlas, hay que sacudirlas. Y luego lavarlas." Por supuesto, siempre he lavado las toallas antes de usarlas, pero esto de sacudirlas no lo había tomado en cuenta nunca. Bueno pues.

Llegué a casa, y alisté todo. ¿Cebolla? Check. ¿Mostaza? Check. ¿Champiñones? Check. ¿Crema de leche? Check. ¿Pollo? Congelado.

'Cha mare.

Vamos, ya no soy tan bestia como antes (la palabra clave aquí es "tan"), efectivamente había sacado el pollo del freezer, pero no se había llegado a descongelar. Y a pesar de haber alguna vez comido toriwasa (sashimi de pollo crudo), siempre he tenido un trauma con la salmonella debido al pollo mal descongelado (ya se habrán dado cuenta que la cantidad de traumas que enfrento diariamente es bastante elevada).

El procedimiento era de sumergir el pollo en agua mientras preparaba el resto del plato, y si fuera necesario meterlo en el microondas. Chévere. El pollo en principio venía envasado al vacío, así que nada, a sumergirlo.

Antes de continuar, recordé las toallas. Las sacudí en la cocina, y madre mía, botaron bastante pelusa. Buena voz, la de la vendedora. Metí las toallas a la lavadora, barrí la pelusa, y regresé al plato. Multitasking total.

Pos nada, corté la cebolla, y la freí en mantequilla. Mientras tanto, saqué los champiñones para lavarlos, y noté que habían vencido el día anterior.

Porca miseria...

Hmmm... ¿cómo reconocer si los champiñones están en buen estado? Recordé haber leído alguna vez que había que tocarlos, a ver si estaban pegajosos (en internet decía slimy). Los miré, y noté que estaban suaves, aparentemente la humedad se había condensado dentro del paquete... y por supuesto se sentían pegajosos. Pero... ¿estaban realmente mal? No lo parecían, y seguramente era sólo agua... pero ¿y si envenenaba a L'amica Italiana? Ni de a balas, qué roche...

Pero el pollo con mostaza no tiene gracia sin los champiñones. Así que caballero, a encender una velita, y esperar lo mejor.

Listo, a freír los champiñones, y ver qué onda con el pollo. Por supuesto, seguía congelado. Y por supuesto, el envase no estaba al vacío, y ahora estaba inundado de agua.

Cha mare.

¿Y esto qué significa? ¿Podía seguir adelante? ¿O el riesgo de salmonella era ya muy alto? ¿O daría igual, porque nos moriríamos de todas formas envenenados por los champiñones? ¿Qué hacer?

Pues supuse que la salmonella era seguramente una bacteria, así que si metía el pollo en el microondas, asunto arreglado. Otra cosa serían los champiñones, que emitirían toxinas, y eso no lo arregla nada, pero vamos, estos ya estaban mezclados con las cebollas y no los iba a sacar. Así que nada, el pollo al microondas, a descongelar al 100%, y con suerte se moría toda la salmonella.

Chévere.

http://es.wikipedia.org/wiki/Salmonella_typhimurium

Ya. Cierto, las toallas. A sacarlas de la lavadora. Abrí la máquina... y tenía pelusa por todos lados. Mare meua... A ver, mi lavadora no tiene el filtro muy limpio, y siempre llena toda la ropa de pelusa, ¿pero esto? Y lo peor, las toallas ahora estaban llenas de pelusas mutuas, es decir, la toalla verde tenía pelusa de la toalla azul, la azul pelusa de la gris, y así.

Sin pensarlo, lancé las toallas a la secadora, lancé el pollo a la sartén (por suerte no me confundí) y mientras el pollo se freía, limpié la pelusa de la lavadora.

Multitasking, pe.

Okey. L'amica Italiana llegaría en cualquier momento, y no debía ver este desastre. ¿Listo el pollo? Okey, añadir la cebolla y los champiñones. Cinco, cuatro, tres, dos, uno... okey, el vaso con agua, que hierva... listo, ahora, a añadir...

Y fue entonces que vi la secadora. Más bien, vi el filtro en la puerta de la secadora, tenía una bola de pelusa de proporciones alarmantes. Detuve el secado, saqué el filtro, lo limpié, seguramente llené el plato con pelusas microscópicas, lo devolví a la sartén, digo, a la secadora, y a reiniciar el secado.

¿Y el pollo? Chesu, el agua ya estaba hirviendo, había que añadir la crema de leche. Okey, ahora la mostaza... pero, ¿no debería haber llegado ya L'amica Italiana? A chequear Facebook un momento...

Genial, llegaría 15 minutos tarde. Regresé al pollo, por supuesto, la crema de leche había hervido, y se había desparramado sobre toda la cocina. ¡A bajar la temperatura! ¡Añadir la mostaza! ¡Y la sal, carambas, la sal! ¡Y preparar el puré de papas!

En resumen, ¿qué tenía al frente?

Un pollo con salmonella, mezclado con cebollas, champiñones tóxicos, crema de leche, pelusa de toalla microscópica y mostaza. Y un puré de caja hecho a la velocidad de la luz.

Obviamente no le conté nada de esto a L'amica Italiana. Pero por breves momentos consideré pedir pizza.

Y ¿adivinen qué? Estaba requete-bueno. Con toalla y todo. Y no nos morimos... aún.

A ver si pa la próxima decido planchar la ropa al mismo tiempo, a ver si sale aún mejor.

lunes, 2 de marzo de 2015

Las Clases de Fotografía

https://flic.kr/p/f1PfSG
Bueno, ya. Algún pasatiempo debía tener. Mucho trabajo, mucho rollo de mudanzas y alquileres, ya tocaba divertirse. Era verano, se veía factible trabajar tan sólo ocho horas, así que me iba a meter a algo.

Fue entonces que encontré las clases de fotografía. Y decidí resolver uno de mis traumas.

Permítanme explicar por qué trauma. Hace varios años, asistía a una marcha en Roma. No, no esa marcha que muy bien recuerdan, esta era otra, era una protesta por las medidas económicas tomadas en Europa. La cosa es que llevé mi camarita, y la "documenté". Vamos, que tomé fotos. Esta marcha se caracterizó por la aparición del "Black Block," que básicamente destruyó parte de la ciudad. Llegaron a quemar un auto frente a mi casa. Sí, cosa seria. Y bueno, tomé fotos de todo esto, y las colgué en Facebook.

La cosa es que mis padres vieron las fotos, y nuevamente decidieron que no, que yo no debía haber estudiado física, que debería haberme dedicado a otra cosa. En este caso, arte. En particular, fotografía. Y esa Navidad, me regalaron una cámara semi-profesional.

Entenderán mi trauma cuando de repente la calidad de mis fotos aumentó considerablemente, pero no por habilidad sino porque el modo "auto" era una maravilla. Ya no aparecía nada fuera de foco, nada estaba sub- ni sobre-expuesto, los rostros aparecían cálidos y llenos de vida. La cámara decidía cómo procesar la imagen, de modo que el mundo se viera maravilloso y lleno de colores. Lo único que debía hacer yo era apuntar, y apretar.

Por ende, trauma.

Así que nada, dos años después, me metí a las clases, no necesariamente para volverme un fotógrafo profesional, sino para por lo menos entender por qué las fotos salían tan bien en el modo "auto."

Lamentablemente, la cosa no funcionó tan bien. Ahora, antes que nada, quiero aclarar que la profesora era super chévere, animaba bastante a los alumnos a encontrar su propio estilo, y se notaba que era una profesional de calidad. Sé también que muchos alumnos estaban contentos con ella. Pero yo sé que ustedes no leen este blog para verme hablar bien de nadie, así que vamos al punto.

Básicamente, descubrí que mis padres se equivocaron, y que sí hice bien dedicándome a la física. La clase cubrió los conceptos básicos de la fotografía, pero carecía de las definiciones precisas a las que estaba acostumbrado. ¿Cómo hablar de apertura y velocidad sin hacer analogía a un flujo? ¿Y por qué los valores de apertura básicos variaban como 2.8, 4, 5.6, 8? Tuve que quedarme calculando hasta altas horas de la noche, para descubrir que el asunto es super simple, y que estos valores de apertura están relacionados al diámetro efectivo del lente. Por ende, claro, si lo que importa es el flujo, lo que uno quiere es el área de apertura, y ese diámetro entra elevado al cuadrado. Por ende, estos numeritos mágicos eran simplemente potencias de raíz de dos.

¿Por qué no me dijeron esto desde el principio?

Se notaron que las prioridades eran distintas. Por ejemplo, en el ejercicio de velocidad, yo le tomé fotos a un ventilador. Y claro, había descubierto que un ventilador gira a unas 1200 revoluciones por minuto, por lo cual daría 20 vueltas en un segundo. ¡Genial! Si tomaba la foto con una velocidad menos a 1/20 segundos, el ventilador se vería completamente borroso. Luego, al aumentar la velocidad, se esperaría que aparecieran estructuras, manchas más, o menos, oscuras. Y efectivamente, cuando tomé la foto con velocidades de 1/30 y 1/60 segundos, se veían claramente estructuras consistentes con que el aspa del ventilador diera dos tercios, o un tercio de vuelta.

Pero a la profesora no le pareció muy interesante, ni me dio tiempo de explicar lo de las estructuras.


En otra clase, se mencionó el histograma. Mencionó que el histograma nos daba una medida de las once zonas de grises. Me pareció genial, pero tenía una duda:

- ¿Qué representa el eje Y?
- ¿Qué eje Y?
- El del histograma. Tenemos un eje X, horizontal, que nos indica las once zonas.
- Ajá.
- Y entonces, el eje Y, vertical, ¿qué representa?
- ...
- ...
- La verdad, nunca me había puesto a pensar en eso.

Casi me tiro por la ventana.

Luego de cranear un rato, razoné, okey, un histograma representa la cantidad de veces que algo se repite dentro de una serie de categorías. Ya. Las categorías son las once zonas grises. Ya. ¿Y qué se repite? ¿Cantidad de qué? ¿De qué? ¿De quéeeeeee?

Llegó entonces el momento de la iluminación. ¡PIXELS! ¡Tenía que ser eso! El histograma representaba la cantidad de pixels del sensor que se encontraban en una u otra zona de grises. Pensé levantarme y detener la clase para explicarlo, pero ya habían empezado a hablar de otra cosa, y me dio roche.

No les contaré sobre mi presentación final, se los dejo a su imaginación. Pero una que otra foto me salió bien, vamos, se las pongo abajo. La versión grande sale cuando cliquean en la foto. ¡Hasta la próxima!
 


sábado, 6 de septiembre de 2014

Los Personajes

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Este post va dedicado con mucho cariño a los fans de The Big Bang Theory.

Aquellos que hayan leído mis instrucciones para llegar al laboratorio de Frascati podrán intuir que estoy familiarizado con los juegos de rol. En efecto, empecé literalmente el siglo pasado, y a pesar de que lo he dejado muchas veces, siempre termino regresando. Encuentro fascinante cómo este tipo de juegos permite imaginar la historia de un personaje, tomar sus decisiones, y verlo crecer y desarrollarse.

Ahora que estoy de vuelta en Lima, me he juntado con mi viejo grupo de amigos, y estamos por empezar una nueva campaña. He diseñado un personaje nuevo, y esto me ha hecho pensar en todos los personajes que he creado a lo largo de la historia. Me he dado cuenta que analizar estos personajes podría ser el sueño de todo psicólogo, así que vamos a recordarlos por un momento....

Mi primer personaje fue creado en 1999, si no mal recuerdo. Era un paladín, una especie de caballero santo, de nombre Usul Vernius. El nombre de mi personaje venía del nombre secreto de Paul Muad'Dib, el protagonista de los libros de Dune. El apellido venía de otro personaje de la precuela a los mismo libros, que en esa época estaba leyendo (y que no recomiendo por nada del mundo).

Usul era descendiente de los gobernantes del reino de Caladan, que había desaparecido misteriosamente. Viajaba para encontrar dicho reino, y por supuesto, gobernarlo.

Este personaje... pucha, la verdad es que el pobre Usul era un lornaza. Y me refiero al personaje, no a mi, ¿ok? Descubrí en poco tiempo que en ese mundo resultaba un poco frustrante ser el buenote que sigue las reglas, especialmente cuando el resto está aprovechando el juego para hacer lo que en el mundo real no se puede hacer.

Eso sí, Usul tuvo sus momentos épicos. Recuerdo una batalla, en la que un tipo malvado se resbaló y cayó en una especie de fosa sin fondo (en estos mundos de fantasía existen las fosas sin fondo, sin que haya lava hirviendo saliendo de ellas). Usul no lo pensó dos veces, y arriesgando su propio pellejo, se lanzó y logró coger al villano del brazo mientras caía. El malvado, viendo la bondad de Usul, consideró cambiar sus malos hábitos.

Ni Superman, pues.

https://flic.kr/p/3z2T5

El siguiente personaje apareció cuando estaba por terminar la carrera. Se llamaba Kurei, así, sin apellidos. El nombre era una mezcla de Kurama y Hiei, unos personajes de una serie de animación japonesa que estaba viendo en ese momento. El tipo era una especie de samurai capaz de usar magia, que me había inventado después de ver alguna otra serie de animación japonesa (en esas épocas mis gustos eran medio monotemáticos).

Kurei era más interesante que Usul. De personalidad huraña, despertó un día en una cápsula, sin recordar nada más que dos cosas: una imagen en donde guiaba un ejército en contra de algún enemigo, y luego otra imagen en la que él se enfrentaba a su mismo ejército. Su búsqueda se resumía en entender qué significaban estos recuerdos, y averiguar su pasado.

Lamentablemente, el pobre Kurei generalmente terminaba como saco de boxeo, lo cual lo dejaba aún más huraño.

Luego empecé el doctorado, y no volví a jugar por mucho tiempo. Empecé nuevamente en Roma, donde construí a Johann Marlowe. El nombre se basó en J. W. Goethe y Christopher Marlowe, quienes escribieron sobre Fausto, aquel académico que hizo un pacto con el diablo. Este personaje era un sorcerer.

Johann Marlowe era malvado. Terriblemente malvado. Pero tenía su juego de reglas que seguir, de modo que pudiera vivir en la sociedad. Esto lo debo haber sacado inconscientemente de la serie Dexter... pero bueno, Johann era realmente un demonio, quien fue castigado por su Dios Maligno y convertido en un puny human. Este personaje me encantó, su misión era volver a ser un demonio, y por supuesto, no podía ir por el mundo contándole a todos lo que quería hacer.

Esto estuvo muy bien, hasta que su amigo paladín se dio cuenta de sus intenciones y, bueno, ninguno salió muy bien del asunto.

Ahora, si ven estos personajes, supongo que cualquier psicólogo podría sacar algún perfil de la evolución de mi personalidad, y tal y cual. Empecé con Usul, un tipo bastante inocente y bienintencionado. Luego, con Kurei, empezó la búsqueda del pasado, el intento de descifrar quién es uno mismo. Luego, terminé con Johann, y ahí ustedes pueden sacar sus conclusiones.

Pues nada, ¿a qué viene todo este rollo? Pues que mañana me voy a juntar nuevamente con mis amigos, y diseñé un nuevo personaje. Y una vez que terminé de diseñarlo, me di cuenta de todo esto sobre la evolución de la personalidad.

¿Y por qué me preocupo?

Pues he creado a un tipo llamado Geppetto Berlusconi. El nombre por el carpintero, ya que mi personaje es un inventor. El apellido, evidentemente por el político italiano, ya que mi personaje es un gnomo púrpura.

¿Qué onda con Geppetto? Pues nada, es un gnomo que está llegando a la vejez, y antes de cumplir los 150 años quiere viajar por el mundo, tener aventuras, y encontrar a su nieta perdida.

¿Mi subconsciente me dice algo? Nuevamente, ustedes pueden sacar sus propias conclusiones.

http://www.theguardian.com/world/gallery/2011/feb/16/silvio-berlusconi-italy#/?picture=381563703&index=10

jueves, 26 de julio de 2012

Burbujas en el Café

Es imposible negar que, sin importar qué tanta vida internacional uno pueda tener, siempre está inmerso en alguna burbujita local, en la cual las costumbres, tradiciones, prejuicios, razonamientos se le van pegando a uno de a poquitos, sin que se dé cuenta. Por lo general, la mejor forma de descubrir qué cosas se le han pegado a uno de alguna burbujita local es justamente salir de ella, y luego volver junto a alguien que ha vivido en alguna otra burbujita.

Pues nada, esta vez me tocó volver a Roma. Era la primera vez que volvía luego de mi Gran Escape en Enero, y miraba este viaje con algo de inseguridad, al no saber cómo encontraría a este Caput Mundi del caos. No obstante, esta vez la experiencia sería un poco distinta: no trabajaría en Frascati, sino en Roma3... me quedaría con los Millner (unos buenos amigos gringos), en vez de con mis ex-compañeros italianos... y estaría una semana, en vez de año y medio.

El viaje bien. Trabajé un huevo, y me encontré cada noche con un grupo diferente. La verdad es que me dio mucho gusto ver a todo el mundo nuevamente, había algunos grupos que se habían separado un poco, pero al final logré ver a casi todos. Tal vez el feature más saltante del viaje haya sido mi reconciliación con la pasta. Luego de mi experiencia el año pasado, en la cual comía algún tipo de pasta cada día, había terminado harto de esta comida. Últimamente, era bastante raro verme pedir pasta en algún restaurante, a menos que no me quedara otra, o que me dieran ganas de desafiar el peligro nuevamente. Esta vez, al probar i mezzemaniche, con su tocinito y salsa tipo carbonara, tuve que admitir que, cazzo, extrañaba la pasta. Así que nada, si alguien me quiere invitar a cenar algún día, ya sabe que puede ser a un sitio italiano, les prometo que no haré ninguna mueca.

El último fin de semana se caracterizó por la llegada de Sally, una amiga gringa de Ginebra, quien vive ahora en Londres. Al enterarse que estaba yendo a Roma, y no habiendo visitado la ciudad antes, decidió acompañarme. La verdad es que la pasamos muy bien. Caminamos una barbaridad, como debe ser, tragamos como cerdos, como debe ser, y salimos de fiesta hasta que nos fue difícil levantarnos de la mesa pa regresar a casa, como debe ser.

Es importante comentar un pequeño detalle de Sally: es alérgica al gluten. O sea, no puede comer pan, ni queso, ni leche. O sea, no podía comer nada en Italia. Luego de pensar mucho, recordé un restaurante que descubrí cuando ODD me vino a visitar, la Antica Birrería Peroni, un paraíso para los carnívoros en pleno centro de Roma con muy buenos precios. Vi los ojos de Sally iluminarse al ver el menú, y se pidió un arrosto misto (o sea, un huevo de carne diversa a la parrilla). Yo pedí una salsiccia alla griglia, pedimos un prosciutto e melone pa compartir... y luego ella dijo que para tomar quería un espresso.

Yo casi la cacheteo. Ma che cazzo? ¿Iba a comer carne y tomar café al mismo tiempo? Sorry girl, you don't do that. Le dije que mejor se lo tomara después de la carne, y prácticamente me disculpé con el mesero por semejante blasfemia.

Y luego me di cuenta... Italia me había transformado en un snob del café. Pero vamos, es verdad. ¿Quieres un caffè espresso o machiatto? Sólo después de una comida, compadre. Para el desayuno, o pa el lonche, ahí si te puedes pedir un cappuccino, o un caffè latte. Y si quieres comer al mismo tiempo que tomas el café, pues te aguantas hasta el desayuno del próximo día, porque lo único aceptable es un bollito o algo por el estilo. ¿Cómo? ¿Que hay otros tipos de café? No jorobes, cualquier otro café se puede aproximar a un espresso o un cappuccino, tú ya ves cómo haces el cálculo. Y nada de aproximaciones a tree-level, que la interacción con el café es fuerte (sorry, me salió un chiste monse pa físicos, pero entiéndeme varón, ahora con el bosón de Higgs siendo noticia, no puedo evitar meter las partículas en toda conversa).

Ahora, siendo sinceros, la verdad es que no hay razón para tomar el café de un modo u otro. Es todo convención. Tradición debido a la burbujita local. Y estar dominado por convenciones no siempre es bueno. Decidí que la próxima vez no le impediría a Sally tomar el café como quisiera.

Pues nada, esa vez Sally me aceptó el berrinche. No obstante, unas horas después, luego de caminar horas bajo el sol, se me ocurrió la feliz idea de pedir una granita. Encontramos un sitio cerca a mi antigua casa que vendía unas granite espectaculares, y nos pedimos dos. De limón, ambas. Y en eso, Sally se pidió otro espresso.

Paciencia.

Tolerancia.

Debía recordar lo de la burbujita. Que no hay nada de malo en tomar un café con una granita. Que todo era una burbuja. Que el café no me lo estoy tomando yo.

Tomé aire. Miré a la vendedora, con vergüenza, y le dije que Sally quería un espresso con su granita. Noten que aclaré que no era yo el que quería semejante disparate. La vendedora, evidentemente, pensó que Sally había decidido cambiar su granita di limone por una granita di caffè. Yo le miré a los ojos, suspiré, y le dije que no. Que Sally quería una granita di limone, y adicionalmente un espresso. Ella me miró con sorpresa, se dio cuenta que yo me estaba disculpando con ella a través de la mirada, y luego de un "Oh!" sirvió el espresso.

'Ta qué roche.

viernes, 27 de enero de 2012

El Aprendiz de Grinch

Hace poco más de un mes, tuve el honor de tener un post dedicado a mi en en el blog de Claudia (conocida popularmente como La Miss Claudia). Claudia fue mi profesora de literatura en esas épocas en que yo era más bestia, y curiosamente, a pesar de que abandoné su salón hace ya más de diez años ('tas tía, Claudia), no ha dejado de enseñarme cosas.

Para empezar, podríamos decir que fue ella quien me inspiró a abrir este blog. Así que ya tienen a la culpable, no la linchen, pe, que cualquiera se equivoca. Anyway, en esas épocas en que yo no sabía cómo manejar mi lista de correos, Claudia abrió su blog, enpuntomuerto. Luego de leerlo por un par de meses, me pareció una buena idea, y abrí yo el mío. Por supuesto, su blog es infinitamente más complejo y profundo que este, evidentemente sigo siendo un aprendiz.

Otra cosa en la que Claudia sigue siendo maestra absoluta es en su sentimiento Grinchial. Sí, ese Grinch. Cada Navidad me contagia más, llegando al punto en que mi repulsión fue tan evidente, que Claudia tuvo que escribir al respecto. Yo le respondí el post, respuesta que fue publicada también.

Pues nada, hoy decidí poner las dos conversaciones juntas. Lamentablemente para mi, Claudia tiene la primicia, así que yo les tendré que entretener con el contenido expandido. Un ejemplo de contenido expandido es este ejemplo.

Así que nada, reproduzco acá el post de Claudia, y más abajo encontrarán mi respuesta.

¡Hasta la próxima!

***
De un Grinch a otro:

Seguramente en el viejo continente en el que tú vives, las navidades se viven de otra manera, son más de película gringa, llenas de nieve y con árboles con luces LED por todos lados. Me queda claro, mi querida colega, que tu histeria debe ser un poco más fuerte que la mía, aunque supongo que por la crisis económica, la tembladera de del euro, y la búsqueda de un rescate de la comunidad europea, la cosa debe estar complicada.

Mi querido amigo, te pongo un poco en autos de lo que he visto en estas latitudes, calurosas y a la vez brumosas cuando la neblina limeña nos visita casi siempre.

Los toribianitos siguen al ataque, con esas ganas de cantar con sus calzoncillos apretados puesto que la voz aflautada con la que entonan los villancicos navideños me obliga casi a denunciarlos a Indecopi. Felizmente que a una mano divina se le ocurrió crear el Cd Voces del Perú, que suena totalmente adecuado para la ocasión. Tengo que ser un Grinch muy honesto y aceptarlo.

El panetón y el chocolate nos invaden como siempre, ahora podrás imaginarte que las versiones light, integrales, y otras han vuelto el mercado más artificialmente atractivo. Puedes calcular un tremendo pedazo de panetón que no engorde?¡?¡?¡ No tiene sentido. Además, cuando lo bueno de la comida navideña es disfrutarla con 0 culpa y echarle harta mantequilla al panetón real, es uno de ellos.

Ni te digo de la espantosidad de árboles de navidad que veo en Plazas de los diferentes distritos capitalinos, sobre sale... el del Ovalo de la de Lima, parece forrado en celofan verde y tiene, los conté, 12 adornos... como que misiazo!

Volvía de mi trabajo cotidiano, que tú bien sabes cuánto aprecio, cuando entré en pánico: a mi lado, en un semáforo cercano al Óvalo Gutiérrez, vi una camionetita que decía: http://www.papanoelentucasa.com/ Inmediatamente morí y resucité. Puesto que dentro, iba un papa noel más lampiño que perro chino (seguro que había puesto sus barbas en remojo) y un grupete de mamitas noelas que más parecían del grupo Agua Marina….!!!!!

En fin, mi querido espero que ahora, mientras vas mudando la vida de una ciudad europea a otra, estés tan verde como siempre con el estrés navideño y otras creatividades de la vida.

Mericrismas... ¿será?


***

Estimada Grinch Mayor,

Gracias por tu preocupación por mi. Disculpa la demora, pero como bien sabes, no tengo tanta experiencia aguantando Navidades como tú, y de vez en cuando el chuquaque me vence.

Tal vez te sorprenda lo que te voy a contar, pero las navidades en Europa no son tan geniales como crees. Sí, efectivamente, existen varias cosas que hacen que salgan los instintos Grinchiales a todo dar. No obstante, debo reconocer que tiene un poco más de sentido tomar chocolate caliente (¡o vino caliente!) y decorar las cosas con nieve cuando efectivamente es invierno. Por lo menos existe cierta coherencia que le da tranquilidad a mi mente.

Pero de ahí, todo igual. Okey, tal vez acá no tengan a los Toribianitos. Pero en cambio, en España por lo menos, todas las tiendas pasan ciertos soundtracks de grupos de niños y señoras mayores desafinadas cantando los mismos villancicos españoles una y otra vez. No sé, en Lima por lo menos una que otra tienda pasaba villancicos en inglés, así que algo de variedad había...

Si hablamos de comilonas, comilonas hay. En Italia en particular es impresionante. Tu te quejas del panetón integral que no adelgaza, ¡pues debes agradecer que allá no hay panetón relleno de crema de pistacchio! Y no sólo hay panetón, hay pandoro, hay panforte, hay turrones (¡y en España también!), y si paso por Inglaterra no faltan los mince pies... En España eso luego se remata con la rosca de reyes, mientras que en Italia tienen la cena adicional de la Befana (la rara bruja que reemplaza a los Reyes Magos en la distribución de regalos). Así que nada, al final todos terminamos como tu querido Triple Pechuga.

¿Y los árboles? ¡Ja! Pues en Roma el árbol más bonito era uno auspiciado por Mercedes (la marca de autos, no la ex-candidata), con el símbolo de la marca por todos lados, así que ya te imaginarás. Bueno, dicen que este año ha sido particularmente misia la decoración por la crisis esta, pero quién sabe...

Ahora, hay algo adicional acá que no hay en Lima. La addicción a los nacimientos (Belén en España, Presepio en Italia). Por supuesto, en Lima cada iglesia tiene su nacimiento, y de vez en cuando te das cuenta que hay uno en el Wong de la esquina... Pero en Italia... mannaggia... hasta el Colosseo tenía su nacimiento. Y todos iguales. Todos. Ok, de vez en cuando hay uno que otro chévere, pero por lo general, mal. Y cuando, por "originalidad," deciden reemplazar las estatuas por rigatoni... pues mejor no te digo.

Te dejo, estimada Grinch Mayor. Aprovechando que ya pasaron las fiestas, te deseo un sincero Feliz Año Nuevo. ¡Y a no bajar la guardia! ¡Que en un ratito llega San Valentín, y regresamos a lo mismo!

 Adeu!!!

lunes, 5 de diciembre de 2011

Ella y Yo

Mi relación con Cristiana tal vez haya sido breve, pero fue intensa. Todo empezó conmigo, yendo a la oficina de la Swiss Post, y encontrando la agencia cerrada. El horario era poco conveniente, no tenían página web, pero sí correo electrónico, así que decidí enviarles un mensaje.

A continuación, pongo el mensaje traducido en negrita, la versión original en texto común y corriente, y una situación análoga en cursiva. Verán entonces mi breve pero bella relación con mi querida Cristiana.

******************
(Mensaje 1, escrito por Joel, 22/11/2011, 01:45)

Estimados señores,
El próximo año debo mudarme de Roma a Ginebra. Quisiera saber si tienen algún servicio de envío de paquetes.
¡Muchas gracias!


Gentili signori,
Il prossimo anno devo trasferirmi da Roma a Ginevra. Vorrei sapere se avete qualche servizio d'invio di pacchi.
Grazie mille!

Disculpa, ¿me podrías dar la hora?

******************
(Mensaje 2, escrito por Cristiana, 22/11/2011, 05:21)

Por supuesto.

Certamente si.

Pos claro, güey.

******************
(Mensaje 3, escrito por Joel, 22/11/2011, 09:55)

¿Y cuáles son estos servicios? :-)

E quale sono questi servizi? :-)

¿Y qué hora es?

******************
(Mensaje 4, escrito por Cristiana, 22/11/2011, 21:06)

Servicio expreso y por autopista. No podemos emitir un presupuesto.

Servizio espresso e via strada. Non possiamo rilasciare prev.

Pos la que dice mi reloj, mi carnal.

******************
(Mensaje 5, escrito por Joel, 23/11/2011, 10:48)

Estimada Cristiana,
Gracias por la respuesta. Quisiera pedirle un favor, necesito la siguiente información:
1. Servicio Expreso
Dimensión máxima del paquete:
Peso máximo del paquete:
Tiempo en llegar a Ginebra:
Costo por kilo:
2. Servicio por autopista
Dimensión máxima del paquete:
Peso máximo del paquete:
Tiempo en llegar a Ginebra:
Costo por kilo:
¡Muchas gracias!

Gentile Cristiana,
Grazie per la risposta. Vorrei chiederle una gentilezza, ho bisogna di questa informazione:
1. Servizio espresso:
Dimensione massima del pacco:
Peso massimo del pacco:
Tempo per arrivare a Ginevra:
Costo per kg:
2. Servizio via strada:
Dimensione massima del pacco:
Peso massimo del pacco:
Tempo per arrivare a Ginevra:
Costo per kg:
Grazie mille!

¿Y me podrías decir qué dice tu reloj?

******************
(Mensaje 6, escrito por Cristiana, 24/11/2011, 11:09)

Ok, te en envío todo

Ok, ti in invio tutto

Chale, te te lo digo en un momento...

******************
(Mensaje 7, escrito por Joel, 28/11/2011, 12:58)

Estimada Cristiana,
No sé si se ha olvidado de enviarme la información, o si no la he recibido. De todas formas, quisiera saber si es posible que me envíe la información solicitada lo más pronto posible.
Gracias.

Gentile Cristiana,
Non so se ha dimenticato inviarmi l'informazione, o se io non l'ho ricevuta. Comunque, vorrei sapere se può inviarmi l'informazione richiesta il più presto possibile.
Grazie.

Oye, te pedí la hora...

******************
(Mensaje 8, escrito por Cristiana, 28/11/2011, 15:40)

Joel
Para el servicio expreso usamos la vía aérea, y el tiempo de tránsito es de 24 horas.
Por ejemplo, el costo por 0-3 kg de mercancía (no documentos) es de 30 euros (sin IGV por ser extra-comunitario), con los impuestos de aduanas debiéndose calcular en base a la categoría de mercancía que envía.
Si, en cambio, desea usar el servicio postal, acá está la lista.
(...)
< Incluye lista de precios hasta 2 kg. >


Joel
Per il servizio di corriere espresso noi utilizziamo solo il via aerea, tempo di transito 24 ore
Il costo ad esempio per 0-3 kg di merce (non documenti) è di Euro 30 (senza IVA perché extra CEE), oneri doganali da calcolare sulla base della categoria di merce che spedisci
Se invece volessi acquistare un servizio postale ecco il listino
(...)

Mi calendario me dice que estamos 28 de Noviembre, güey.

******************
(Mensaje 9, escrito por Joel, 28/11/2011, 18:15)

Estimada Cristiana,
Gracias por su respuesta.
Por desgracia, necesito más información, estoy interesado en enviar paquetes, no documentos. Por ende, quisiera saber si tiene algún servicio para enviar paquetes de más de 15 kg. De ser así, le agradecería si pudiera enviarme la información análoga:
1. Servicio Expreso
Dimensión máxima del paquete:
Peso máximo del paquete:
Tiempo en llegar a Ginebra:
Costo por kilo:
2. Serviciopor autopista
Dimensión máxima del paquete:
Peso máximo del paquete:
Tiempo en llegar a Ginebra:
Costo por kilo:
Disculpe por enviar tantos correos, pero tengo un poco de urgencia, y en este momento no puedo ir a las oficinas de Swiss Post en el horario de trabajo.
¡Muchas gracias!

Gentile Cristiana,
Grazie per la sua risposta.
Purtroppo, ho bisogna di più informazione, sono interessato in inviare pacchi, non documenti. Dunque, vorrei sapere se avete qualche servizio per inviare pacchi di più di 15 kg. Se è cosi, La ringrazio se può inviarmi l'informazione analoga:
1. Servizio espresso:
Dimensione massima del pacco:
Peso massimo del pacco:
Tempo per arrivare a Ginevra:
Costo per kg:
2. Servizio via strada:
Dimensione massima del pacco:
Peso massimo del pacco:
Tempo per arrivare a Ginevra:
Costo per kg:
Mi dispiace inviare tante mail, ma ho un po' di urgenza e adesso non posso andare personalmente all'ufficio di Swiss Post nel orario lavorativo.
Grazie mille!

Te dije que quería la hora...

******************
(Mensaje 10, escrito por Cristiana, 28/11/2011, 21:52)

Joan, creo que será mejor si hablamos por teléfono. Dame tu número y hablamos mañana.

Joan penso sia meglio sentirci per telefono. Dammi i tuoi contatti e ci sentiamo anche domani. 

¿Cómo te llamabas, güey? Pos no nos entendemos, ¿a poco sería mejor que me des tu mail, y te envío lo que querías?

******************
(Mensaje 11, escrito por Joel, 29/11/2011, 19:21)

Estimada Cristiana,
Gracias por la respuesta. Mi número es ******, por desgracia mi italiano no es fantástico, pero logro hablarlo. :-)
¡Hasta pronto!

Gentile Cristina,
Grazie per la risposta. Il mio telefono è ******, purtroppo il mio italiano non è fantastico, ma riesco a parlare. :-)
A presto.

Ok............. mi mail es ******.

******************
(Mensaje 12, escrito por Cristiana, 29/11/2011, 20:03)

Llamo mañana. Hablo inglés y francés.

Chiamo domani. Parlo inglese e francese.

Qué chido, a ver si me acuerdo, güey.

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(Mensaje 13, escrito por Joel, 02/12/2011, 16:49)

Estimada Cristiana,
Por favor, ¡no te olvides de mi!

Gentile Cristiana,
Per favore, non dimenticarmi!

Oye güey... ¿y la hora???

******************

Si les interesa saber el desenlace, al final efectivamente me llamó (dos días después de mi súplica). No sé con quién hablé exactamente, pero la relación se terminó cuando me dijeron que costaba más caro que el correo normal italiano.

Grazie, Cristiana, te recordaré por siempre...

O tal vez no.

martes, 29 de noviembre de 2011

Cuenta Regresiva

Pues ya está decidido. Me voy de Roma.

¿Cómo así? Pues, para no hacerla larga, estoy solicitando un contrato asociado a Valencia, pero ubicado en Ginebra. Sí, en Ginebra, donde está el CERN. Y bueno, aunque todavía no me han confirmado lo del contrato, me voy de todas maneras.

Supongo que ustedes pensarán que es arriesgado que me vaya de Frascati sin tener nada asegurado allá. No obstante, no voy a renunciar a Frascati hasta que me confirmen el nuevo contrato. Y considerando que mi salario sería el mismo (pasaré de pobre a recontra-pobre), que mi jefe está actualmente en el CERN, que no tengo obligación de trabajar en la misma Frascati, y que esta nueva chamba es compatible con mi regreso a Perú.... pues tiene sentido.

Lo único que me da pena es que me han ofrecido una chamba que no puedo rechazar justo en el momento que me empiezo a encontrar bien en Roma. Ya tengo un grupo de amigos estable, ya no lucho tanto con el idioma, ya me ubico bien en la ciudad, ya entiendo mejor su ritmo... y me voy.

Cha mare.

Pero vamos, es el CERN, y es Ginebra. Ya he estado allá, y sé que es genial.

Ahora, por alguna razón, mi casa ha empezado a auto-destruirse. Todo empezó en Junio, poco antes que me ofrecieran la posibilidad de solicitar este contrato. Parece que la casa se lo intuía.

Lo primero que empezó a caerse a pedazos fue el refrigerador. Por alguna razón, el freezer empezó a congelar demasiado, mientras que el refrigerador todo lo contrario, no enfriaba lo suficiente. Además de esto, la humedad dentro del refrigerador subió a los cielos (y está sentado a la derecha del Padre, y desde ahí... no, aguanta, esa historia es pa' otro día). Todo empezó a empaparse. Intuimos que era un problema del freezer más que nada (vamos, tenía estalactitas y estalagmitas), por ahí leí que podía deberse a que no se cerraba bien la puerta... Martina y yo estuvimos luchando y luchando, triturando el hielo, sacando las cosas del refrigerador, limpiando, volviendo a meter todo... y en eso se arregló.

Misterio.

Luego vino la lavadora. Un día, la lavadora decidió que sería más divertido inundar el baño en vez de lavar la ropa. A pesar que vino el dueño y le mandó un estatequieto, la rebelde lavadora no desistió. Así que nos despedimos de la rebelde, y nos dieron otra, más dócil.

Todo bien.

De ahí, vino la puerta del baño. Un buen día, Andrea se quedó atrapado dentro del baño. Vamos, todos nosotros alguna vez nos habíamos quedado atrapados dentro de ese baño del mal, pero sabíamos que había que tratar la llave con amor y suavidad... el problema es que ese buen día Andrea no tenía amor y suavidad. Usó una fuerza sobrehumana, y logró escapar del baño... pero destruyó a la pobre llave.

Falta de suavidad, total.

Anyway, ahora la puerta del baño no se cierra. No, no es que no se cierra con llave, simplemente no se cierra. Afortunadamente, en eso vino al rescate el elástico mágico de Jessica, y con él logramos amarrar la manija de la puerta al tubo de la calefacción. Genial, tenemos una puerta nuevamente.

Luego de la puerta, vino el tostador. Martina, dentro de su genialidad, no se dio cuenta que el porta-servilletas (de plástico) se encontraba encima del tostador cuando hizo sus tostadas. ¿Cómo hizo para meter las tostadas dentro del tostador sin encontrarse con el porta-servilletas en el camino? Pues ahí radica la misteriosa genialidad de Martina. Anyway, el resultado obvio fue que el porta-servilletas decidió en convertirse en un charco de plástico líquido, terminando dentro del tostador y provocando un corto circuito en toda la casa.

¿No les dije que era genial?


Con el tiempo, la cosa se puso más grave. Un día, encontramos el baño inundado. No, no fue la lavadora, la nueva se portaba bien. Después de mucho pensar, descubrimos que el lavatorio había adoptado las malas costumbres de la antigua lavadora. Pero aparentemente este lavatorio era medio excéntrico, era complicada la cosa. Veamos, si la llave del agua caliente estaba abierta, y el grifo estaba girado hacia el agua fría, el resultado era inundación. Si el grifo estaba girado hacia el agua caliente, tutto bene. Igualmente, si la llave del agua caliente estaba cerrada, tampoco había ningún problema.

El problema del lavatorio fue que, además de excéntrico, resultó picón. Una vez que descubrimos cómo resolver su estúpido jueguito, decidió complicarlo. Incluyó la llave de agua fría en el asunto, causando inundación cada vez que se abría el grifo.

Cuando descubrimos este mecanismo, decidió inundar siempre y punto. Al final, ni modo, a trapear cada cierto tiempo. Maldito lavatorio, te debería destruir, así como destruyeron el lavatorio de mi habitación en el viaje de promoción.

Finalmente, la última gracia que ha ocurrido ha involucrado mi cama. Ahora, mi cama siempre fue un problema, no estaba bien armada, y las planchas de madera horizontales se paraban cayendo todo el tiempo. Hace ya varios meses, desarmé la cama por completo, aumenté la tensión en las vigas diagonales, y la re-armé. Al final, una cama tensa, pero que me dejaba dormir sin miedo a caerme.

Hace una semana, vino la querida Esther a visitarme. Hubo un momento en que tuvimos una pausa de como dos o tres horas, entre el turismo y la fiesta, así que decidimos ver una película en la laptop. Nos subimos a mi cama... y la cama se fue pa' abajo. No duró ni cinco segundos después que Esther se subió en ella.

Sí, Esther tiene el pompis bien desarrollado, podría haber sido eso, pero no se lo digan, le podría afectar el autoestima.

Así que nada, esas dos o tres horas me las pasé con Andrea, tratando de rearmar el asunto, taladrando nuevos agujeros en la madera (los antiguos estaban hechos añicos). Ahora mi cama está armada, pero cada vez que me subo, procuro actualizar mi testamento.

Pues ya está, yo me voy y la casa empieza a destruirse poco a poco. Curiosamente, ya que me voy, no me importa mucho el asunto. Dentro de un par de meses no será mi problema. Creo que ya entiendo por qué algunas parejas dejan de ser exitosas luego del matrimonio... hmm...

Así que nada, supongo que postearé un par de cosas desde Roma, pero a partir del próximo año, será todo Ginebra, ragazzi. Habrá que aprender francés, supongo... 'cha mare.

jueves, 20 de octubre de 2011

Sono Incazzato

 De vez en cuando hay días en los que uno se da cuenta que era mejor quedarse en la cama.

Como hoy, por ejemplo. Todo empezó a las 7:30 am, cuando sonó mi despertador. Era hora de ir al gimnasio.

Claro, normalmente me levanto a las 6:30 am para esto, pero hoy no. Ayer me quedé hasta la 1:00 am trabajando en un paper que parece que no va a salir nunca, y me fui a la cama de mal humor. Me dije, ok, esta vez duermo un poco más, y desplazo mi día una hora.

Anyway. En efecto, me levanté a las 7:30 am, y encontré Roma en pleno diluvio universal. Rayos, truenos, lluvia, todo. Me dio la impresión que era mejor no ir al gimnasio, es más, con esta lluvia fácil era mejor quedarme en casa todo el día, trabajando. Me asomé a la ventana para ver qué tan mal estaba el tiempo... y vi mi ropa completamente empapada. Me había olvidado de sacarla del tendedero el día anterior.

Bueno, no pasaba nada, la lavaba otra vez y listo. Vamos, a sentarse y a trabajar. Empecé, revisé el correo que mi ex-jefe de Valencia me había mandado el día anterior, regresó el mal humor, y seguí corrigiendo cosas. Pero avanzaba. Quiero que este condenado paper salga ya.

Pasó una hora, y mis compañeros de piso se despertaron. Saludos y tal, que no, me quedo en casa, no usaré el baño ahora, entren nomás. Y luego empezó. Mi compañero de piso empezó a cantar en la ducha.

Por lo general no me hago rollos con este tipo de cosas, mi concentración generalmente es buena. Pero yo estaba de mal humor. Y él parecía esforzarse en cantar lo más alto y lo más desafinadamente posible. Por mi cabeza empezaron a pasar mil cosas. Que no me puedo concentrar. Que por qué justo hoy decide cantar. Que por qué, si yo apago mi música cuando ellos estudian, él no puede estar zitto si yo estoy trabajando. Que no, el no sabe que tú estás de mal humor. No es su culpa. Pero si ellos me piden que me calle cuando estudian, yo también les puedo pedir que se callen, ¿no? Claro. Ok.

Salí de mi habitación, y le pedí, detrás de la puerta, que bajara el volumen. No me oyó. Me acerqué más a la puerta, y grité (amablemente) que baje el volumen. Y justo en ese momento, él abrió la puerta y me dio en la cara. Genial. A contar hasta diez. No pasa nada...

De vuelta en la habitación. Por fin, podía trabajar. Mi compañero de piso bajó el volumen... pero sólo por diez segundos. Otra vez. A cantar. Ok, decidido, no me quedo en casa trabajando. Me voy a Frascati, bajo la lluvia.

Apagué la laptop, me di una ducha volando, y salí a Termini. No desayuné, podía hacerlo en la estación, lo principal era no perder el último tren. Llegué al ascensor... y estaba ocupado. Okey, no pasa nada, no hay que aumentar el mal humor, estás tarde, pero se puede bajar caminando. Al hacerlo, descubrí que el ascensor se había malogrado, y estaba estancado en el primer piso.

Abajo, encontré el diluvio universal. Abri el paraguas, y salí corriendo hacia la estación de metro (empapándome al cruzar la pista). La encontré cerrada, por supuesto, el metro se inunda cuando llueve. Me olvidé de contarles esa en el post anterior.

Cuando el metro está cerrado, el tráfico de Roma entra en caos. Totalmente. Ya me había pasado alguna vez que tomé el bus a Termini en vez del metro, para descubrir que más rápido es ir caminando. No obstante, imposible, caminar a Termini era un suicido bajo esta lluvia. Ya estaba empapado, y había estado sólo dos minutos en la calle, quién sabe cómo acabaría si caminara los 15 minutos a la estación de tren. Además, tenía mi laptop conmigo, y lo último que quería era que se mojara.

Regresé a casa... para encontrar el ascensor malogrado. Claro. A subir seis pisos. Vamos, no había ido al gimnasio, tenía que hacer ejercicio de alguna manera. Cuidado con el mal humor. Tranquilo.

En casa, dejé la laptop, vi que no se había mojado (gracias a Dios, porque mi mochila estaba empapada), me quité los zapatos y medias mojadas, me senté... y justo a la misma hora que el último tren a Frascati salía, dejó de llover.


Seguro que es una venganza de Chari, por haber hablado mal de ella en el último post. Maldita.

Decidí desayunar, y mi furia llegó al límite cuando el maldito yogurt de todos los días se resistió a salir de la caja. Bastardo, debería haberte lanzado por la ventana. ¿Por qué son siempre las tonterías las que molestan más a uno?

Anyway. A aguantar la furia. A no pierder la paciencia. No quieres pegarle un grito a nadie. Calma.

Al final, mis compañeros de piso se dieron cuenta que estaba veramente arrabbiato. Les dije que tenía que trabajar, y que me iba a encerrar en mi habitación. Ellos se quedaron afuera, y no hicieron mucho ruido. Me tenían miedo.

Pero necesitaba descargar. Estaba con todo esto encima, y sabía que no me iba a relajar fácilmente. Y tenía que terminar lo del paper. Decidi usar la táctica maravilla: golpear una pared. Vamos, es útil, uno descarga, y no le hace daño a nadie. Me acerqué a la pared más cercana, le di un golpe... y la abollé.

Me quedé un rato mirando el muro. Sí, ya sé que estoy yendo al gimnasio, pero no es pa' tanto. Malditos muros italianos. Esperemos que el dueño no se de cuenta cuando me vaya. 'Ta mare.

¡Pero ya! Más tranquilo, y encerrado en la habitación. ¡Ahora nada podía molestarme! ¡Podía avanzar!

Y en eso la maldita mosca se posó en mi cabeza.

Mi día se acabó entonces. Buona notte a tutti, ci vediamo domani.

domingo, 16 de octubre de 2011

El Transporte Público, Parte II

Ok. Luego de haber hablado del transporte público en Lima, me siento en el derecho de despotricar contra los medios de transporte acá en Europa.

Empecemos con Inglaterra. A decir verdad, al mudarme a Cambridge no pude experimentar el transporte público inglés. En Cambridge está de moda andar en bicicleta, y ya pes, algunas modas se siguen. Me compré mi bicicleta (llamada Chari, averigüen ustedes qué significa), y salí a la aventura.

Por supuesto, no llegué muy lejos. La condenada bicicleta no sólo pesaba como doce kilos, sino que tenía la buena costumbre de atraer todo clavo, vidrio u objeto cortante hacia sus llantas. Y claro, cuando mandar a cambiar una cámara de bicicleta costaba unas buenas 15 libras, me tuve que volver un experto en el cambio de cámaras. Quién sabe cuánto tiempo de estudio perdí allá simplemente cambiando la condenada llanta...

Pero no sólo eso, sino que aparentemente el contacto con mi cuerpo activaba un mecanismo dentro de la bicicleta, aparentemente conectado con la atmósfera, que desencadenaba una lluvia terrible cada vez que salía yo a la calle. Por supuesto, una vez terminado el paseo, y conmigo bajo techo, la bicicleta se veía sola bajo la lluvia, y convenientemente decidía detener la lluvia. No se vaya a mojar mucho, la pobrecita.

Maldita Chari.


En Valencia la cosa fue distinta. Teniendo que ir a Burjassot todos los días, la mejor opción me pareció usar el metro, bus o tranvía. Y descubrí que, a pesar que en Europa el transporte público no causa accidentes como lo pueden hacer las combis en Lima, acá ocurren otras cosas que pueden destruir la paciencia de uno. Lo que les contaré ahora tiene que ver con lo que ocurría en el año 2006, más o menos, ahora ha mejorado un huevo.

El primer rollo es la espera. Luego de tener la costumbre de salir a la calle y chapar la combi en menos de 10 minutos, tener que esperar 35 minutos por el tranvía se convertía en en algo realmente frustrante. Vamos, esto no ocurría muy seguido, pero las veces que pasaba, uno terminaba queriendo matar a alguien.

Los tranvías tenían la mala costumbre de aparentar burlarse de uno. En Valencia, claro, hay paraderos, uno no puede subirse al bus o tranvía en cualquier sitio. Por ende, una vez que se cierran las puertas y el tranvía avanza, estas no se vuelven a abrir hasta el siguiente paradero. El tema frustrante acá era que, a veces, existía un semáforo inmediatamente después del paradero, y una cosa que hacía el tranvía era cerrar las puertas, avanzar dos centímetros, y detenerse frente al semáforo. A pesar de que realmente no se había alejado del paradero, el tranvía no volvía a abrir las puertas. Si  no llegaste a tiempo, piña pe.

Aquellos que tomaban el tranvía desde Burjassot para luego cambiar al metro en la estación de Empalme sabrán de qué voy a hablar ahora. En esta estación el metro no es subterráneo, es más, uno en el metro ve al tranvía, y viceversa. Algo que ocurría mucho era que ambos, metro y tranvía, llegaban al mismo tiempo a la estación. Por supuesto, esperar a que la gente del tranvía llegue al metro era impensable. Uno veía a aquellos desafortunados que tenían que cambiar correr como locos... y ver como las puertas del metro se les cerraban en las caras, y ver al metro partir todo campante.


Otro tema son los buses nocturnos. Tener unas diez líneas nocturnas a partir de media noche, pasando una vez cada hora, no es bacán. Okey, tal vez no es Grenoble, donde los buses nocturnos empiezan a las ocho de la noche, y el transporte público se acaba a medianoche (en Grenoble no se sale de fiesta, no, no)... pero poner dos buses cada hora tampoco es un esfuerzo tan grande, ¿no?

Ahora, tengo que admitir que el transporte en Valencia ha mejorado un huevo. Hoy en día existe el ValenBici, que corrige el problema de los buses nocturnos (chapa tu cleta nomás). Además, los paraderos ahora tienen un código, de forma que uno puede enviar un SMS a un número, y te indican cuánto tardarán los próximos buses (así que si se demorará más de diez minutos, puedes tomarte un cafecito). Bacán.

Por supuesto, todo esto lo implementaron un par de meses antes que yo me mude.
Malditos.

De Padova no hay mucho que decir. También estuve en bicicleta, y los rollos feos ustedes los conocen.

En Würzburg no anduve en cleta. Allá había que tomar bus. Y bueno, también he hablado de las primeras complicaciones al respecto. A decir verdad, a pesar que la universidad se encontraba un poco lejos, y los buses no eran muy frecuentes, la cosa funcionaba. El problema principal era que costaba un hue-vo. Así, separado. Peor aún si uno se quería mover en tren, había que romper el chanchito en esos casos.

Por supuesto, hasta que descubrí el Mitfahrgelegenheit. Les toca a ustedes averiguar qué es. Y no me llamen maldito. Yo también me demoré un huevo en saber qué era, más aún en pronunciarlo.

No diré nada del transporte en Ginebra, porque básicamente sería repetir lo que dije de Würzburg, pero sin Mitfahrgelegenheit. Por suerte.

Y ahora... Roma. Ay ay ay ay...

Empecemos. Roma tiene dos líneas de metro. Sí, no se rían. Caput Mundi, que le dicen. Y tiene dos líneas.


No sólo eso. Ahora, la línea que uso, la Línea A, no funciona en la noche. Hasta las nueves nomas, jefe. ¿Y por qué? No, que estamos construyendo la Línea C, y hay que cerrar la Línea A, porque nos cansamos. Ahhh... ¿y cuánto tiempo llevan construyendo la Línea C? Pues qué decirle, jefe, serán unos cinco-ocho años.... Ahhh... auguri!
 
Las mañanas son lo máximo. ¿Han escuchado ustedes del problema de sobrepoblación en el mundo? ¿No se habrán preguntado alguna vez dónde está toda esta gente? Pues fácil, están todos metidos en el metro de Roma. TODOS.

¡Y qué decir de los trenes! No, señores, el problema no es que los trenes a veces están con retraso. ¡A veces pasan antes de tiempo! ¡Han habido veces que me he he quedado estancado en Frascati por 45 minutos porque el porco tren pasó cinco minutos antes!

Ustedes dirán, no pes, lo que pasa es que tienes el reloj atrasado. Tienes que sincronizarlo con el reloj de Termini. ¿Y cómo hacerlo, mis estimados, si cada reloj de Termini muestra una hora distinta? Así, así, ¡hasta con cinco minutos de diferencia! Por ello, pa ir a la chamba, siempre trato de estar 10 minutos antes en el tren. Mejor prevenir que lamentar.

Los buses también son otra historia. Acá también existe el sistema de Valencia, aunque no por SMS, acá hay que entrar a una página web y te dicen a qué hora pasa el bus (o sea, los que no tienen internet se fregaron). No obstante, este sistema no resulta muy confiable. Hace un tiempo estuve esperando la línea 87, alrededor de medianoche. El sistema indicó que un 87 pasaría luego de 30 minutos, y me dije va bene, espero. 40 minutos después, pasó un bus anunciando que iba al depósito, y luego el 87 despareció del sistema. Oops. Y claro, luego ya no pasaba otro. A caminar a casa, dai, 45 minutos más.

Maledetto...
 
Acá también podría seguir por bastante tiempo, pero ya me está saliendo larguito esto. Así que los dejo, sin otra esperanza que el sueño del carro propio. A mi me falta un huevo pa eso, creo...

viernes, 1 de julio de 2011

El Complot

Los últimos días he estado jugando un juego bastante peligroso a partir de un descubrimiento. ¿Qué cosa descubrí? Pues resulta que el amor que los italianos le tienen a su comida parece estar estrechamente vinculado a su propia autoestima. Hablar mal de la comida italiana es casi equivalente a mentarles la madre. Es cierto, si uno quiere perder amigos en Italia, lo primero que tiene que hacer es decir que le da asco la comida italiana, y basta.

Por ejemplo, la otra vez, un chico me preguntó si me gustaba más la comida peruana o la italiana, y al yo responder sinceramente "La peruana, es más variada," se dio un silencio sepulcral en la cena. Yo no sabía dónde meterme, tenía como cuatro personas mirándome con cara de "Ya no te quiero, maldito bastardo." Afortunadamente, uno de ellos tosió, con lo que se rompió el hielo, y la cena se reanudó. Puf.

Anyway, este descubrimiento me ha llevado a jugar un jueguito peligroso. Ustedes saben, yo soy una bestia, me encanta pisar el palito. Y amo el peligro. Mi jueguito básicamente es el de criticarles a los italianos su comida, y ver cómo reaccionan. Y siempre, siempre, lo hacen mal.

Ahora, parece que alguien le avisó al Ministerio de Defensa italiano de mi jueguito, y la ciudad entera colaboró para destruirme. Sí, en serio, permítanme contarles.

Hace unos días, me encontraba yo con Nuria y Giulio en el restaurante Da Baffetto 2, uno bastante reconocido en Roma. La idea era despedir a Nuria, que se regresaba a Valencia después de tres meses de estancia en Roma. Anyway, cuando pedimos las bebidas, pedimos un vino y un agua, con lo cual el mesero dijo: "Pero, ¿el agua la quieren natural o con gas? ¡Ya que si es con gas podemos hacer un spritz!"

Y después dicen que soy yo quien hace los chistes malos.

Ahora, habiendo vivido en Padova, una de las cunas del spritz, no pude permitir que se dijera semejante disparate. En mi bravissimo italiano, y medio en broma y medio en serio, le dije que no pe, que eso no era spritz, que para empezar faltaba el aperol, y que esto era una prueba más de que acá en Roma no saben hacer bien ese trago.

Pues al mesero no le gusto nada la broma. Su cara nos dio miedo, a todos. Y parece que fue la gota que derramó el vaso, pues justamente ahí empezó El Complot. Roma se decidió a deshacerse de mi. Pero no me adelanto.

La cena fue bien. Me comí unos rigatoni alla ciociara bastante buenos, y luego compartimos una panna cotta. Todo bien, salimos por ahí, tomamos alguito... y en eso el dolor empezó.

Fue bastante sutil al comienzo. Una pequeña incomodidad estomacal. No obstante, media hora después, la cosa se ponía un poco seria. Alrededor de las 2:30 am, les dije a los dos que ya no podía, que me iba a casa. Estaba seguro que si iba al baño, y luego me tomaba una wawasana digestiva, todo estaría bien.

Llegamos Nuria y yo al Circo Massimo, en donde pasó su bus inmediatamente. Me dejó, y me quedé esperando mi bus. Que no pasaba, en absoluto. Después de esperar un buen tiempo, y empezar a sufrir una agonía estomacal cada vez mayor, el bus se decidió a pasar. Llegué a mi casa a las 4:00 am.

Paso número 1: dejar al topo escapar. Paso número 2: wawasana. ¿Alguna mejora? ¡Absolutamente ninguna!

Me quedé en cama un buen rato, y la agonía cada vez era mayor. No pude dormir. Y mientras agonizaba, tuve un momento de lucidez, y me di cuenta que todo era parte de El Complot.

En toda la noche, Giulio, Nuria y yo comimos exactamente lo mismo, a excepción de los rigatoni. Por ende, estaba más claro que el agua, los italianos se habían hartado de mis críticas a su comida, y habían decidido eliminarme. ¡Y qué mejor forma que envenenándome con su comida! Además, encontré muy sospechoso que el bus de Nuria haya pasado tan rápidamente, y que el mio se haya demorado tanto. Parecía que querían que muriera lentamente y que nadie me pudiera ayudar.

A las 7:00 am, con el estómago por estallar, decidí ir al hospital. Era demasiado. Llamé a un taxi, pero, ¡oh sorpresa! Me dejaron con la musiquita. Claro. El Complot. Ahora sí, seguro seguro, me querían muerto.

Debía ir caminando, por suerte el hospital no quedaba lejos, y tenía la esperanza de que fácil en el camino encontrara un bus. De todas formas, al salir decidí no avisarle a Martina, mi compañera de piso, ella tenía que estudiar ese día, y además, era italiana, fácil estaba involucrada en El Complot.

Pues nada, me arrastré hasta el ascensor, salí a la calle, y me dirigí al hospital. En el camino, encontré un autobús, pero, ¡oh sorpresa! No me quiso recoger. El chofer dijo que era porque el paradero estaba un metro más atrás, pero yo sabía bien cuál era la razón. Él era parte de El Complot.

Maldito.


Dirigí mi cuerpo moribundo al hospital, y por desgracia entré por la puerta equivocada. Le pregunté al primero que encontré dónde demonios quedaba Emergencias, este levantó la cabeza, me dijo "al fondo, a la derecha," y regresó a mirar su celular. Seguro era el jueguito de la culebrita...

En eso, vi un doctor. Con esperanza, me dirigí hacia él, pero básicamente me apuntó hacia Emergencia, y se fue corriendo. Cierto. Todos los italianos eran parte de El Complot. Todos.

Al llegar a Emergencias, me dejaron esperando un buen rato. Vamos, hasta las 9:00 am. Llevaba ya seis horas de dolor, y cinco de agonía. Estoy seguro que los italianos esperaban que muriera en este tiempo, pero por suerte los peruanos tenemos un estómago de hierro (por lo menos todo peruano que ha comido la hamburguesa del Tío Bigote frente a la PUCP y ha vivido para contarlo). ¡No sería vencido tan fácilmente!

Al final, a regañadientes, me hicieron pasar. Me pusieron una inyección, y ¡oh sorpresa! El dolor desapareció casi inmediatamente. Muy raro. Me dijeron que esperara una hora, y que verían cómo estaba luego.

Pues nada, en esa hora no me pasó nada, es más, me sentí de lo más bien. El doctor me dijo que okey, que me podía ir, pero que porsiaca me tomara un antibiótico. Al salir, pensé por un momento que me había salvado, pero no. Apenas salí del hospital, el dolor empezó otra vez.

Porcas inyecciones con sólo una hora de garantía.

Resulta que era domingo, así que no esperaba encontrar una farmacia abierta. No obstante, ¡la encontré! Y claro, El Complot había reiniciado, la farmacéutica me dijo que no tenía el antibiótico.

Maldito Complot.

Busqué mas farmacias, pero estaban todas cerradas. Mi estómago empezó a removerse, los síntomas se empezaron a repetir. Decidí ir a una farmacia de 24 horas que quedaba un poco lejos, pero vamos, era de 24 horas. Estaría abierta, y ahí seguro tendrían el antibiótico. Pero, por supuesto, la farmacia estaba cerrada.

Maldito, maldito Complot.

Empecé a arrastrarme otra vez. Llegué a mi casa, donde estaba Martina. Al verme, se aterró por mi estado, y, tomando la receta, fue inmediatamente a Termini a conseguir el antibiótico. Hmmm...empecé a considerar que Martina no fuese parte de El Complot. A menos que, claro, hubiera fugado con la única receta que pudiera salvar mi vida.

No obstante, Martina sí volvió, y con el antibiótico. Al tomarlo, después de pocos minutos, mi estómago se calmó. Y es más, pude dormir. Luego de casi 12 horas de sufrimiento, estaba empezando a sentirme mejor. Varios días después, sigo vivo. El Complot fracasó.

No obstante, ¿cómo puede ser que Martina, siendo italiana, hubiera hecho que fracase El Complot? ¿Por qué arriesgar su vida, su seguridad, por un peruano a quien el Ministerio de Defensa quería eliminar? ¿Estaría en desacuerdo con la política italiana? ¿Sería tal vez una rebelde sin causa? ¿Tendría miedo de vivir sola si yo muriese? O tal vez... ¿tal vez sería buena persona?

Pero no, luego lo razoné mejor (ustedes ya se habrán dado cuenta que soy un astro razonando las cosas). Martina es de Montagnana, es decir, es cuasi-Padovana. Por ende, la conclusión es que ella se solidarizó conmigo, ya que ¡ella estaba de acuerdo con mi comentario sobre el spritz!

Ay ay ay, qué país de locos, Mare Meua...

miércoles, 22 de junio de 2011

Con Respecto Al Amanecer

Hay veces en que uno simplemente necesita juerga. Ya sea por estrés en el trabajo, por insatisfacción en casa, por frustraciones sociales (o por las tres cosas al mismo tiempo), hay un momento en el que el cuerpo dice: "¡Olvídate, güey! ¡Quiero ver un amanecer!"

Y bueno, al cuerpo a veces hay que hacerle caso.

El plan era sencillo. Me juntaba con El Italiano Bonachón, nos tomábamos un trago en el bar donde trabajaba La Finlandesa Demente, y terminábamos en el cumpleaños de La Profesora de Italiano. Y si la fiesta terminaba pronto, nos íbamos a otra fiesta donde sea. Lo importante era estar despiertos hasta ver el amanecer.

Llegamos al bar de La Finlandesa Demente, que estaba vacío. Bueno, obvio, eran las 9:30 pm, a esa hora no empieza la juerga. La chica en cuestión lamentablemente estaba muy ocupada para hacernos mucho caso, pero por conocerla recibimos un descuento: 5 euros por la peor spritz que he tomado en mi vida. Hooray.

La Finlandesa Demente nos dijo que terminaba de trabajar a las 3:00, y que necesitaba compañía hasta las 5:00 de la mañana, hora en que salía su tren a casa (La Finlandesa Demente vive en un sitio lejano que llamaremos El Poto Del Mundo). La situación nos pareció perfecta, le dijimos que nos llamara al salir y le decíamos dónde estábamos. Chévere.

Pues nada. El Italiano Bonachón y yo nos dirigimos a Garbatella, donde era la fiesta de cumpleaños de La Profesora de Italiano. En el camino vimos un manchón de chicas guapas tomando bebidas aparentemente alcoholizadas, bastante cerca de la estación de Pirámide, y nos extrañamos, ya que por esa zona no hay nada. Bueno, nos dijimos, si la fiesta está aburrida, nos vamos a Pirámide y ya está.

La fiesta de La Profesora de Italiano estuvo simpática. Habían un par de caras conocidas, así que bien, pudimos integrarnos relativamente bien. Lamentablemente, después de poco tiempo el equilibrio hombre-mujer se perdió. Parecía que habían tres chicos por cada chica. Luego, La Suiza Melancólica decidió irse. De allí, La Alemana Italoparlante dejó de hacernos mucho caso. La Gringa Complicada se desacopló del grupo. La Mexicana Extrovertida se encariñó con el novio. La Gringa Simpaticona, a quien El Italiano Bonachón le había echado el ojo, partió. Particularmente, no le encuentro mucho gusto a bailar solo o entre hombres, así que al ver la situación, El Italiano Bonachón y yo nos dijimos: somos fuga.

Salimos a las 2:00 am, dispuestos a encontrar la mejor fiesta en Garbatella. ¡Y claro que la encontramos! Era una en donde habían tres chicas y catorce chicos, mirándose las caras. Por supuesto, ni se nos ocurrió entrar, Garbatella ese día era un barrio muerto. Seguimos adelante.

Decidimos ir a Testaccio, donde trabajaba La Finlandesa Demente. Seguramente para entonces el local se habría animado, y de todas formas, faltaba poco para que la chica saliera de la chamba. En el camino pasamos por Pirámide, y descubrimos que todas las chicas guapas habían desaparecido. Mannaggia.

Testaccio era un desierto. Parecía película del lejano oeste, sólo faltaba la bola gigantesca de polvo dando vueltas en el horizonte. No entendíamos qué pasaba. Llegamos al bar, y estaba desierto también. Anyway, esperamos a La Finlandesa Demente una media hora. Vamos, recién eran las tres de la mañana, en principio teníamos dos horas más para juerguear. El plan ya estaba trazado: iríamos al centro, a un hueco al costado del bar irlandés, que estaba abierto hasta quién sabe cuándo. Ese sitio seguramente seguía vivo.

Lamentablemente, La Finlandesa Demente, al salir del trabajo, nos dijo que no quería juerguear.

Repito.

Lamentablemente, La Finlandesa Demente, al salir del trabajo, nos dijo que no quería juerguear.


La niña nos dijo que quería compañía hasta las 5:00 de la mañana, pero que en ningún momento había dicho que quería fiesta. Le dolía la espalda, y al día siguiente tendría poco tiempo para dormir, ya que tenía que llegar a casa (recuerden que vive en El Poto Del Mundo) y sacar a pasear a sus perros.

El problema es que El Italiano Bonachón y yo somos buena gente. En mi caso, esto ha demostrado traer los peores resultados posibles. Pero no aprendo pes.

Así que la acompañamos. En la sanguchería más tela de la zona. Luego de una hora, el pobre Italiano Bonachón cayó rendido, y le dejamos ir a casa. Media hora después, casi desfalleciendo del sueño, recordé que el tren a El Poto Del Mundo seguro pasaba por la estación Ostiense, que estaba muy cerca de la sanguchería. Nos dirigimos allá, y efectivamente, ahí estaba el tren. Rodeado, por supuesto, de todos los mendigos de la zona. Así que no podía dejar a La Finlandesa Demente sola. Genial, a esperar hasta las 5:00.

Al partir el tren, evidentemente decidí ir a casa. Por desgracia, al salir de la estación, vi el último autobus nocturno salir. Salir sin mi, por supuesto. Así que me quedé en la calle, esperando a que pasara el primer autobús diurno que me llevara a la cama.

Yo sé que dije que quería ver el amanecer, pero no que quería verlo en el paradero del bus. 'Cha mare...

(Por cierto, ya sé a dónde se fueron las chicas guapas. Vamos a ver si hay más suerte en otra ocasión. )

lunes, 13 de junio de 2011

El Evento

Este último fin de semana me vino a visitar la Cazavampiros. Su visita coincidió con El Evento aquí en Roma, al cual quería/debía asistir y, para que no hayan malentendidos, reproduzco acá el mensaje exacto que le envié al respecto:

Ah, verdad... a ver, cómo te explico... 
Resulta que estoy colaborando con Amnistía Internacional.
Ellos tienen varias campañas.
Una de ellas es una campaña a favor de los derechos de la gentita LGBT
Y el sábado hay una manifestación a favor de sus derechos.
Y yo debería estar ahí.
Y como tú estarás conmigo...
Pues... ¿qué te parece si vamos un ratito a la marcha pro-derechos LGBT?

Ahora supongo que entiendes por qué te he explicado tanto el asunto, porque si de cajón te decía "Oye, acompáñame a una marcha gay," seguro que te llevabas la idea incorrecta.

Y eso. Supongo que ustedes entenderán también.

El Evento tenía como gran atracción a Lady Gaga. Las noticias decían que iba a estar presente dando su apoyo, y que luego de un discurso iba a dar un mini-concierto. Chévere. No es que yo sea fan de Lady Gaga, pero entre todas estas super-mega-cantantes, es la que me parece más interesante. Y vamos, iba a ser gratis, a caballo regalado no se le mira el diente.

Luego de varias idas y vueltas, logré convencer a la Cazavampiros de ir a la parte final de El Evento. Ella no estaba muy contenta, era su primera vez en Roma, tenía solamente 24 horas en la ciudad, y como que no le afanaba ir a una marcha LGBT. Yo creo que es entendible, pero vamos, yo siempre he sido bien bruto para estas cosas.

Anyway, luego de estar seis horas dando vueltas a Roma (caminamos desde San Pietro hasta Piazza Venezia, pasando por el Castel Sant'Angelo, Piazza Navona, el Panteón, la Fontana di Trevi y Trinità dei Monti), y luego de un descanso de 10 minutos en mi casa, nos dirigimos a El Evento.

Como los buses que nos llevaban a la zona estaban cancelados, y como la parada de metro de Circo Massimo (en donde era el show) aparentemente estaba más cerrada que la Universidad de Valencia en Agosto, nos bajamos en la parada del Coliseo. Ahí, nos topamos justamente con la Gran Marcha de El Evento.

A decir verdad, la marcha fue bastante light. Un par de gente semidesnuda por ahí, plumitas por allá, y ya está. Globos por todos lados, eso sí. Anyway, se suponía que nos encontraríamos con Steph y Dave más adelante, así que esquivamos la marcha, y nos dirigimos al Circo Massimo.

Fue entre toda esta gente que llegué a una de mis Reglas Máximas:

Mira dos veces antes de mirar.

Porque pucha, a pesar de ya haber recibido entrenamiento en ello, uno nunca puede dejar de sorprenderse con lo que encuentra.

Y nada, tengo que admitir que El Evento estuvo entretenido. Parece que juntaron una mancha de como un millón de personas. Ahora, lamentablemente, acabó fatal. Y no, no acabó fatal para mi, como podrían esperar ustedes, lectores malignos. Acabó fatal como evento, y les explico por qué.

Estuvimos en el asunto como cuatro horas. Cuatro horas de solidaridad con gente injustamente discriminada, sí, pero cuatro horas esperando algún show entretenido de la Lady Gaga esa. Y bueno, la chica apareció, dio su discurso (que desde mi punto de vista fue demasiado largo y carecía de estructura, a pesar de tener sus buenas frases), cantó dos canciones (en la versión más depre posible) y fugó. No sólo dejó a todos desilusionados, esperando lo que debía haber sido el inicio de un fiestón, sino que dejó al millón de espectadores LGBT con ganas de cortarse las venas. ¡Fatal! Al final más de la mitad de la gente se fue, y el show parece que tuvo un bajón.

Claro, nosotros también fugamos, había dejado a la Cazavampiros cuatro horas sin comer (por hacer algo que ella no quería hacer), y me preocupaba mi estado de salud.

Así que nada. Entiendo que El Evento haya sido más bien un acto político que un concierto de Lady Gaga, pero vamos, por lo menos debería haber sido pensado mejor como para no decepcionar a tanta gente...

En una nota más seria y/o reflexiva, luego de ver El Evento, y escuchar el "no somos distintos, no somos iguales, pero estamos unidos" (o algo así), debo decir que me encantaría que esto algún día se transforme en algo que no sea sólo de la comunidad LGBT, sino de todo ser humano. Que sea una manifestación a favor de la libertad en ese aspecto de nuestras vidas, en contra de ser juzgado por acostarte con tal cual, o por cuándo decides hacerlo, o whatever. Ya sea con el mismo sexo o con distinto, antes o después del matrimonio, a oscuras o con las luces prendidas, que se respete lo que uno quiera hacer. Sería fabuloso que, en el futuro, heteros, homos y demás se puedan juntar y decir al mismo tiempo "¡Qué le importa al resto todo esto!"

Miren, miren, me salió verso sin esfuerzo. Chévere.

jueves, 5 de mayo de 2011

Con Respecto al Esfuerzo

Cuando yo era chiquito, me dijeron en Lima que a las chicas había que dejarles pasar primero, que había que cederles el asiento, que había que servirles la comida primero, que había que acompañarlas siempre a la puerta de su casa.

La verdad es que no aprendí muy bien eso. Siempre digo que más que como caballero, me comporto como caballo. Pero algo quedó. Algo.

Cuando crecí, me dijeron en Valencia que a las chicas no había que dejarles pasar primero, ni cederles el asiento, ni servirles la comida primero, ni acompañarlas a la puerta de su casa. Me dijeron que mi actitud era machista, retrógrada, y que a las chicas había que tratarlas por igual.

La verdad, tantas bolas no me podía hacer. Es más, mejor así. Me simplificaba mi vida como caballo, a pesa que de vez en cuando se me pudiera escapar alguna de mis antiguas malas costumbres, recibiendo entonces el dedo acusador del machismo.

Crecí un poco más, y me dijeron en Roma que si es que uno le dejaba pasar primero a las chicas, si les cedía el asiento, si les servía la comida primero, si les acompañaba a la puerta de su casa, entonces me estaba comportando como uno de esos italianos malvados, maquiavélicos, que buscaban engañar a las inocentes mujeres para un par de noches de placer. Es más, me llegaron a decir una vez que, por ser latinoamericano, tenían aún menos dudas de ello. Que mi alma seguramente era putrefacta, y sólo buscaba aprovecharme de ellas.

Que conste que esto dicen ellas de los italianos (y de mi, claro). A mi la mayoría de hombres italianos me caen bien. Es más, hasta he dejado de hacerme bolas y ahora los saludo como lo hacen ellos: con beso en la mejilla.

Puaj.

Anyway, pasé de ser el latinoamericano retrógrado a ser el latinoamericano malvado. Y gratis. Bien ahí.

Ya un poco más viejo (poquito nomas), volví a Lima, a visitar. Y me dijeron que les parecía bien ver cómo una persona hacía el esfuerzo de dejar a las chicas pasar primero, de cederles el asiento, de servirles la comida primero, de acompañarlas siempre a la puerta de su casa. Es cierto, señores... mis amigas limeñas caerían redonditas dentro de las garras de los malvados italianos.

Lo único que me ha quedado de esto es que las chica nunca estarán contentas, y siempre habrá algo que haré mal. Locas malditas.

Pero bueno, algo que he aprendido es que no importa. Esté donde esté uno, no va a importar si se le deja pasar primero, si se le cede el asiento, si se le sirve la comida primero, si se le acompaña a la puerta de su casa. Si te quieren, te quieren, y punto. Lo demás son puntos bonus, pero vamos, como todo punto bonus, realmente no sirve para nada.

Así que a olvidarse de tonterías y dejarse querer. Y ya está.