25/09/08
Luego de mi último viaje a Perú, tenía toda la intención de escribir cómo fue esta experiencia. Iba a ser más que nada un mensaje dirigido a la gentita que no es peruana pero que también lee mis posts (pa' que vean que el masoquismo es universal). No obstante, el primer día de mi regreso ocurrió algo que no puedo dejar de comentar.
Resulta que estaba campantemente colgando mi ropa recién lavada, cuando en eso escuché un ruido de agua. Luego de preguntarme por un rato a qué se debía esto, noté que más abajo había una luz prendida. Efectivamente, era una persona tomando una ducha. Y curiosamente, tenía la ventana abierta.
Ahora bien, desde mi posición, tenía una vista perfecta de la mitad del baño en cuestión. La otra mitad estaba cubierta por la otra ventana, que sí estaba cerrada. Y detrás de esta ventana cerrada, se veía una silueta. Una silueta que tenía cabello largo, y fisonomía femenina.
Ya sé qué estarán pensando. Muchos dirán "Cha que este idiota, desde que está soltero, se ha vuelto un pervertido." O "Pucha, pobre Joel, realmente está en necesidad, mira lo que nos cuenta." ¡Pero no! En esos momentos no me escondí detrás de una persiana americana y me puse a observar si es que la chica salía o no por la otra ventana. ¡Claro que no! Lo que ocurrió fue muy sencillo: simplemente no supe qué hacer.
Evidentemente me quedé un rato pensativo. Veamos, un gentleman correcto hubiera dejado la actividad de colgar la ropa para un momento posterior, cuando la chica en cuestión hubiera terminado. Pero ustedes saben que más que caballero, soy caballo, así que esto no se me ocurrió. Pensé mas bien que sería bueno hacerle notar a la pobre incauta que en este edificio hay balcones, y que la gente puede ver dentro de los baños si se deja la ventana abierta. Pero, ¿cómo hacerlo? No le iba a aventar nada por la ventana, tampoco la quería matar del susto. Entonces decidí continuar lo que había estado haciendo desde un comienzo: silbar. Fácil me escuchaba.
Yo no se por qué les cuento estas cosas, carambas, les debería dar vergüenza ajena ser mis amigos.
Fue en esos momentos que una idea graciosa se me pasó por la mente. Yo ya había estado silbando desde antes. Fácil la chica había escuchado mis silbidos, me había visto, ¡y había abierto la ventana a propósito! Después de todo, hay mucha gente rara en Europa. Fácil se trataba de una de esas suecas con tan buena reputación. Fácil era una sueca Erasmus estudiante de enfermería, y además exhibicionista. ¡Madre mía!
Mientras estaba divagando en estos pensamientos (obviamente en estos momentos estaba mirando el cielo en vez de observar la silueta), escuché un ruido abajo. Bajé la mirada, y vi que la otra ventana se había abierto. Es más, la sueca exhibicionista, completamente desnuda, se asomó, y miró directamente hacia arriba.
Nuestras miradas se cruzaron por una milésima de segundo. Y en esa milésima de segundo lo que vi fue... barba. Y pelos. Y no quiero recordar nada más.
No, no era una sueca exhibicionista Erasmus estudiante de enfermería. Claro que no.
He decidido dejar este incidente indecente en el pasado, olvidarlo, hacer como que no ocurrió. Pero si vuelve a bañarse con la ventana abierta, lo mato al pobre imbécil.
sábado, 1 de noviembre de 2008
lunes, 27 de octubre de 2008
Reset
03/08/2008
La luz del sol me despierta.
Miro alrededor, y veo mi nueva habitación en Valencia.
Estando todavía exhausto de la mudanza, me doy la vuelta, evito el charco de sudor característico de las noches valencianas, y trato de dormir otra vez. Lo logro por unos minutos, pero al final termino levantándome y empezando el día.
Hace ya un mes que salí de Alemania. Pero entre una cosa y la otra, recién hoy tengo tiempo de sentarme y descansar. Y por supuesto, de desarrollar mi hobby favorito: torturarlos con mis crónicas.
El viaje de vuelta a Valencia casi pasó sin ninguna eventualidad. Fue el primero de Julio, pocos días después de que España aplastara a Alemania en la Eurocopa. Al dejar mi oficina, mis amigos alemanes me regalaron una bandera alemana con la firma de todos los doctorandos y estudiantes de Diploma. "Pensábamos que íbamos a ganar," me dijo Nadine, resignada.
La verdad es que me pareció uno de los regalos más chéveres que he recibido en este tiempo fuera de Lima (si, Alicia, el delantal rosado todavía lo tengo, pero más que chévere me parece... ingenioso, digamos). Así que, buscando al mismo tiempo algo de problemas, decidí llevarlo colgado de mi mochila al regresar a España, pa' ver que me decían.
En el vuelo a Palma Mallorca no pasó nada. Claro, después de todo, Palma es prácticamente colonia alemana. Kein problem.
Donde sí hubo problemas fue en el vuelo a Valencia. Pero claro, ¿cómo se me iba a ocurrir que en mi mismo avión iban a meter a un equipo de fútbol de niños españoles de 13 años?
Al entrar al avión, los chibolos del demonio me empezaron a gritar "Spain!!! Spain!!" Con esto me quedo confirmado que la pinta de gringo monse la cargo hasta en Europa.
Pues nada, afortunadamente los profesores los controlaron, y no pasó nada. Claro, hasta que bajamos del avión, y termine en el mismo bus que todo el equipo. Genial. Lo mismo, "Spain, Spain" y las criaturas de Dios haciendo un "uno" con una mano y un "cero" con la otra. No sabía como explicarles que en Alemania apoyé a España, y que casi me linchan los germanos cuando, en medio del biergarten, celebré solito el gol de España. En fin, mis traumas son mas grandes que nada, así que en vez de hacer eso no se me ocurrió mejor idea que preguntarle al más cercano "¿Por qué me hablas en inglés si yo hablo castellano?"
Obviamente asombrado por esta pregunta, el niño exclamó "¡¡¡¡Yo no fui!!!! ¡Fue Manolo! ¡Fue Manolo!"
Al final logré explicarles que era un regalo de mis amigos alemanes, y que yo obviamente apoyaba a España. Y recalqué el "obviamente." Así que me dejaron en paz (o sea, me dejaron vivir).
El encuentro con el taxista en el aeropuerto de Valencia se los dejo a su imaginación.
En Valencia, mudarme era una prioridad. Mantener el piso en Valencia no tenía sentido, estaba harto de pasármela solo. Así que busqué un poco, y encontré un sitio espectacular. Estaba muy cerca del sitio donde vivía antes (que significaba no tener que cambiar rutinas), era más barato (que significaba poder salir a comer con la gente sin buscar los sanguches más mísios), tenía una habitación doble para mí (que significaba tener suficiente espacio para meter todas mis cosas), lo compartía con gente chévere (que significaba no tener que cenar sólo todos los días) y tenía una vista brutal desde un doceavo piso (que es bonito). Excelente. Firmamos el contrato inmediatemente, y quedamos en que entraría el 1ro de Agosto.
El regreso a la universidad no fue tan sencillo. Tenía dos semanas antes de partir a Benasque, a un Flavour School. Y tenía mucho por hacer antes, tenía que escribir el informe de mi estancia en Würzburg, tenía que organizar mi paso de beca a contrato (Behold! Ahora hablan con un Investigador en Formación contratado)... y bueno, mudarme. Así que grande fue mi espanto cuando Oscar, mi jefe, me dice "La próxima semana nos vamos a Padova, ¡para hablar con il Maestro!"
'Cha mare.
Afortunadamente logré convencerlo de que iba a ser demasiado para mí, pero que podía colaborar a la distancia. La muerte. Así que la semana siguiente, todo lo que podría haber hablado con ellos lo tuve que tipear y enviar por correo electrónico. Al final fue más chamba que si me hubiera ido (que de paso no hubiera estado mal, sería bueno volver a ver a Alfredo, Alicia, Jae-hyeon... y a il Maestro, por supuesto), pero bueno, de haberme ido no hubiera podido hacer cierto trámites previos a la firma del contrato y perdería un mes de sueldo. No way.
De Benasque no hay mucho que decir. Los Pirineos están bien, y les mandan saludos a todos. La escuelita fue bastante intensiva, no recuerdo ninguna de las ultimas charlas, ya que me dormí en casi todas. También conocí lo que realmente es humillación deportiva, cuando los locales de Benasque nos vencieron a nosotros físicos en dos partidos de fútbol. Ellos eran 10. Nosotros eramos 20, y con 14 en la cancha, sin contar el arquero que nos prestaron. Y aún así, perdimos en el primer partido por 11 - 0. En el segundo decidí jugar (no lo hacía desde que salí del colegio, creo). Perdimos 13 - 0, creo que mi contribución es evidente, ¿no?
Y a la vuelta... ¡a celebrar la independencia del Perú en Barcelona! Luego de ver a Diego, PiliChuez, Camila y Bruno, nos fuimos Cathe y yo a una celebración rojiblanca, repleta de salsa huancaína, yuca, música de Chichi Peralta, fotos de presidentes haciendo el ridículo, y un fujimorista (nunca faltan). Hasta cantamos el himno (ok, ok, cantaron, a mí me dio roche, los españoles presentes nos miraban con cara de "que curiosos estos peruanitos"). Pero bacán, toda la estancia fue muy agradable y relajante.
En fin. Luego de todo esto, he regresado a Valencia. A mi nueva casa.
Ahora tengo que sobrevivir Agosto (practicamente todos mis amigos han fugado en vacaciones, o estancias, o whatever), para enfrentar el comienzo del nuevo año académico. Un año nuevo con vivienda nueva, amigos nuevos (los de siempre también) y horizontes nuevos.
A pesar que no puedo negar que comenzar de nuevo es agotador y frustrante, tampoco puedo negar que, de aprovecharlo bien, podrá ser muy enriquecedor. La gente con quien vivo son personas muy interesantes: una pareja ítalo-brasileña y, por ahora, una chica íbero-inglesa. Yo soy el anglo-peruano. 'Cha que podríamos hacer una serie tipo "Friends."
Pues nada. Deseenme suerte, y recenle a Sarita Colonia por mi.
Cuidense mucho. Y será hasta pronto!
La luz del sol me despierta.
Miro alrededor, y veo mi nueva habitación en Valencia.
Estando todavía exhausto de la mudanza, me doy la vuelta, evito el charco de sudor característico de las noches valencianas, y trato de dormir otra vez. Lo logro por unos minutos, pero al final termino levantándome y empezando el día.
Hace ya un mes que salí de Alemania. Pero entre una cosa y la otra, recién hoy tengo tiempo de sentarme y descansar. Y por supuesto, de desarrollar mi hobby favorito: torturarlos con mis crónicas.
El viaje de vuelta a Valencia casi pasó sin ninguna eventualidad. Fue el primero de Julio, pocos días después de que España aplastara a Alemania en la Eurocopa. Al dejar mi oficina, mis amigos alemanes me regalaron una bandera alemana con la firma de todos los doctorandos y estudiantes de Diploma. "Pensábamos que íbamos a ganar," me dijo Nadine, resignada.
La verdad es que me pareció uno de los regalos más chéveres que he recibido en este tiempo fuera de Lima (si, Alicia, el delantal rosado todavía lo tengo, pero más que chévere me parece... ingenioso, digamos). Así que, buscando al mismo tiempo algo de problemas, decidí llevarlo colgado de mi mochila al regresar a España, pa' ver que me decían.
En el vuelo a Palma Mallorca no pasó nada. Claro, después de todo, Palma es prácticamente colonia alemana. Kein problem.
Donde sí hubo problemas fue en el vuelo a Valencia. Pero claro, ¿cómo se me iba a ocurrir que en mi mismo avión iban a meter a un equipo de fútbol de niños españoles de 13 años?
Al entrar al avión, los chibolos del demonio me empezaron a gritar "Spain!!! Spain!!" Con esto me quedo confirmado que la pinta de gringo monse la cargo hasta en Europa.
Pues nada, afortunadamente los profesores los controlaron, y no pasó nada. Claro, hasta que bajamos del avión, y termine en el mismo bus que todo el equipo. Genial. Lo mismo, "Spain, Spain" y las criaturas de Dios haciendo un "uno" con una mano y un "cero" con la otra. No sabía como explicarles que en Alemania apoyé a España, y que casi me linchan los germanos cuando, en medio del biergarten, celebré solito el gol de España. En fin, mis traumas son mas grandes que nada, así que en vez de hacer eso no se me ocurrió mejor idea que preguntarle al más cercano "¿Por qué me hablas en inglés si yo hablo castellano?"
Obviamente asombrado por esta pregunta, el niño exclamó "¡¡¡¡Yo no fui!!!! ¡Fue Manolo! ¡Fue Manolo!"
Al final logré explicarles que era un regalo de mis amigos alemanes, y que yo obviamente apoyaba a España. Y recalqué el "obviamente." Así que me dejaron en paz (o sea, me dejaron vivir).
El encuentro con el taxista en el aeropuerto de Valencia se los dejo a su imaginación.
En Valencia, mudarme era una prioridad. Mantener el piso en Valencia no tenía sentido, estaba harto de pasármela solo. Así que busqué un poco, y encontré un sitio espectacular. Estaba muy cerca del sitio donde vivía antes (que significaba no tener que cambiar rutinas), era más barato (que significaba poder salir a comer con la gente sin buscar los sanguches más mísios), tenía una habitación doble para mí (que significaba tener suficiente espacio para meter todas mis cosas), lo compartía con gente chévere (que significaba no tener que cenar sólo todos los días) y tenía una vista brutal desde un doceavo piso (que es bonito). Excelente. Firmamos el contrato inmediatemente, y quedamos en que entraría el 1ro de Agosto.
El regreso a la universidad no fue tan sencillo. Tenía dos semanas antes de partir a Benasque, a un Flavour School. Y tenía mucho por hacer antes, tenía que escribir el informe de mi estancia en Würzburg, tenía que organizar mi paso de beca a contrato (Behold! Ahora hablan con un Investigador en Formación contratado)... y bueno, mudarme. Así que grande fue mi espanto cuando Oscar, mi jefe, me dice "La próxima semana nos vamos a Padova, ¡para hablar con il Maestro!"
'Cha mare.
Afortunadamente logré convencerlo de que iba a ser demasiado para mí, pero que podía colaborar a la distancia. La muerte. Así que la semana siguiente, todo lo que podría haber hablado con ellos lo tuve que tipear y enviar por correo electrónico. Al final fue más chamba que si me hubiera ido (que de paso no hubiera estado mal, sería bueno volver a ver a Alfredo, Alicia, Jae-hyeon... y a il Maestro, por supuesto), pero bueno, de haberme ido no hubiera podido hacer cierto trámites previos a la firma del contrato y perdería un mes de sueldo. No way.
De Benasque no hay mucho que decir. Los Pirineos están bien, y les mandan saludos a todos. La escuelita fue bastante intensiva, no recuerdo ninguna de las ultimas charlas, ya que me dormí en casi todas. También conocí lo que realmente es humillación deportiva, cuando los locales de Benasque nos vencieron a nosotros físicos en dos partidos de fútbol. Ellos eran 10. Nosotros eramos 20, y con 14 en la cancha, sin contar el arquero que nos prestaron. Y aún así, perdimos en el primer partido por 11 - 0. En el segundo decidí jugar (no lo hacía desde que salí del colegio, creo). Perdimos 13 - 0, creo que mi contribución es evidente, ¿no?
Y a la vuelta... ¡a celebrar la independencia del Perú en Barcelona! Luego de ver a Diego, PiliChuez, Camila y Bruno, nos fuimos Cathe y yo a una celebración rojiblanca, repleta de salsa huancaína, yuca, música de Chichi Peralta, fotos de presidentes haciendo el ridículo, y un fujimorista (nunca faltan). Hasta cantamos el himno (ok, ok, cantaron, a mí me dio roche, los españoles presentes nos miraban con cara de "que curiosos estos peruanitos"). Pero bacán, toda la estancia fue muy agradable y relajante.
En fin. Luego de todo esto, he regresado a Valencia. A mi nueva casa.
Ahora tengo que sobrevivir Agosto (practicamente todos mis amigos han fugado en vacaciones, o estancias, o whatever), para enfrentar el comienzo del nuevo año académico. Un año nuevo con vivienda nueva, amigos nuevos (los de siempre también) y horizontes nuevos.
A pesar que no puedo negar que comenzar de nuevo es agotador y frustrante, tampoco puedo negar que, de aprovecharlo bien, podrá ser muy enriquecedor. La gente con quien vivo son personas muy interesantes: una pareja ítalo-brasileña y, por ahora, una chica íbero-inglesa. Yo soy el anglo-peruano. 'Cha que podríamos hacer una serie tipo "Friends."
Pues nada. Deseenme suerte, y recenle a Sarita Colonia por mi.
Cuidense mucho. Y será hasta pronto!
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sábado, 18 de octubre de 2008
Una Noche en Luxemburgo
03/06/2008
Los que conocen mis gustos musicales saben que hay un grupo de música con el que me he identificado desde que tengo 15 años... 'Cha que empezamos mal, ya me he empezado a sentir viejo y no he terminado la primera oración...
Otra vez.
Los que conocen mis gustos musicales saben que hay un grupo de música con el que me he identificado desde siempre (mejor). Es un grupo no muy conocido en Perú, ni en España, ni en Italia, ni en Alemania... 'cha mare, esto suena malazo, no, debe haber otra forma...
Tercer intento.
Los que conocen mis gustos musicales saben que hay un grupo de música con el que me he identificado desde siempre. Es un grupo no muy popular (¡ajá!), que toca lo que popularmente se llama "rock alternativo." El nombre de este grupo es Counting Crows, y me llama la atención por la letra, extremadamente compleja, llena de frustraciones, formas diferentes de ver relaciones, deseos por ser alguien mejor... en fin, letra chévere.
Pues nada. Cuando me enteré que por fin venían a Europa, era imposible que no fuera a alguno de sus conciertos. Lamentablemente, por alguna razón, no venían a Alemania. Revisando su lista de conciertos, descubrí que el más cercano a Würzburg era en... ¡Luxemburgo! Es más, resultó ser el único concierto al que podría ir, siendo fin de semana y no teniendo ningún compromiso académico de por medio. Así que me alisté, entré a la página web de trenes en Alemania, y averigüé el precio de un viaje a Luxemburgo. Y casi se me caen los ojos.
150 euros, ida y vuelta. Mamma mia.
Mientras me la pensaba, descubrí que había gente en Würzburg interesada en ir al concierto también. Y fue entonces que se prendió el foco. ¡¡¡Alquilaríamos un carro!!! Y si eramos tres o cuatro, ¡sería baratísimo! Bravazo. Ahora, solo faltaba la confirmación del resto. Pero el resto no confirmó. Una chica nunca se animó. Otra dependía de un compromiso con el novio. Y un patín tenía que ayudar a su madre a armar un PowerPoint (eso me suena a la gloriosa excusa de Gallo: "tengo que pintar el baño de mi abuela"). En fin. Sólo mi compañera de piso se apuntó. Pero cuando volví a revisar la página, porca miseria, se habían vendido todas las entradas.
Genial.
Esa semana... ok, ese mes no fue muy bueno que digamos. Me pasé bastante tiempo tratando de acomodar los otros conciertos a mi itinerario en Julio, que la verdad está bastante cargado. Y era imposible. Lo único que logré acomodar fue el concierto que daban en Mestre, en Italia (casi en Venecia), que no estaría mal, ya que probablemente me podría dar una vuelta por Padova y ver caras amigables. Pero el precio era demasiado, así que ni modo. No iba a ver Counting Crows. Fácil cuando me volviera rico y millonario, pero este año no.
Dos noches antes del concierto, luego de un día de chamba particularmente malo, decidí autotorturarme y revisar una vez más la página que vendía los tickets, para confirmar que ya no habían. Y entonces, milagro divino, ¡descubrí que la venta de entradas se había abierto otra vez! Fue entonces que empezó el trabajo intenso: debía, inmediatamente, descubrir cómo llegar a Luxemburgo. El tren era una posibilidad. Pero esa misma noche, descubrí un medio de transporte poco popular el Alemania: el bus.
Luego de comprar mi ticket, me pasé la mañana entera del día siguiente planeando el viaje. Noten, estaba viernes, el concierto era sábado. Nunca antes he planeado un viaje con tan poca anticipación, y como entenderán, mi adrenalina estaba al máximo. Y lo logré. Tenía frente a mí mi itinerario: tomar un bus de Würzburg a Frankfurt Hahn (4 horas), y de allí, luego de una hora de espera, tomaría otro bus a Luxemburgo (2 horas más). Llegaría a Luxemburgo a las 4:30 pm, hora en la cual debía recoger mis tickets, registrarme en el Youth Hostel, y embarcarme al concierto. Iba a ser la muerte.
Pero iba a escuchar a Counting Crows.
Al día siguiente, llegué a las 9:15 am a la estación de tren de Würzburg. Alrededor de ella debía estar cuadrado el bus que me llevaría a Frankfurt Hahn. Y obviamente, no lo encontré.
Ya me olía que me la iba a pasar esa noche cantando "A Long December," sólo, en Würzburg.
No obstante, tenía mi backup. Si no encontraba el bus, podría tomar un tren a Frankfurt Hahn. Antes de eso, fui a la estación, busqué la oficina de Información, y les pregunté "¿Conocen algún bus que me lleve a Frankfurt Hahn?" Sí, lo pregunté en la estación de tren, disculpen.
El patín me miró y me dijo "No."
Obvio.
Saqué todos mis apuntes (sí, así como científico loco, eso mismo), los puse frente a él, y le dije "Mira, hay esta compañía Kirchgässner que dice que me lleva a Frankfurt Hahn. ¿La conoces?"
El patín me miró y me dijo "Aquí dice que tienes que ir a Frankfurt Hahn en tren."
Genial, este chico se había puesto a descifrar mis propios apuntes, y había leído mi backup. No iba a llegar muy lejos.
Agradeciendo, salí de la estación y corrí al bus más cercano. Le pregunté al chofer "¿Conoces a la compañía Kirchgässner, que me lleva a Frankfurt Hahn?"
El chofer me miró, y apuntó a mi derecha: "El paradero está allá."
Me dí la vuelta, y casi lloro.
Casi lloro, porque lo que había era casi una combi. Vamos, era un van. Chévere. Iba a ir a Frankfurt Hahn. (Aunque casi no llego, hubo un momento que el chofer empezó a conducir como combista en Lima, no muy recomendable!!!)
En Frankfurt Hahn las cosas salieron bien. Llegamos 15 minutos temprano, lo que me permitiría tomar un bus que me dejaría en Luxemburgo una hora antes. Chévere. No obstante, al subir al bus y pagar mi ticket con un billete de 50 euros, el tipo me miró y me dijo "Nein!!!" No tenía vuelto.
Tranquilo, le dije "Mira, me bajo del bus, y espero a que los demás pasajeros paguen. Ahí fácil consigues sencillo."
Para mi desgracia, el resto de pasajeros había reservado su ticket por Internet, y no le dieron al chofer ni un real.
Ya me olía que me la iba a pasar esa noche cantando "Colorblind," sólo, en Frankfurt Hahn.
Afortunadamente el chofer se apiadó de mi, me hizo un gesto de "¡Sube nomas!" y sacó el vuelto de su propia billetera. Debe haber sido italiano.
Chévere. Iba a ir a Luxemburgo.
No voy a comentar sobre el rollo lingüístico que me dí al llegar Luxemburgo. Ok, lo siento, sí lo voy a hacer.
En Luxemburgo hablan raro. Es una mezcla de francés, alemán y una lengua local llamada Luxemburgish, o algo así. Y bueno, al ver esto, mi cerebro tuvo un cortocircuito. ¡Ya no sabía qué hablar! Tan solo pedir permiso entre los turistas era difícil: "¿Cómo era? Enschuldigung? ¡No, alemán! Scuzi? ¡Italiano! Gomenasai? ¡Dragonball! ¿Cómo es? ¿Cómo es? Sacre bleu! Excusez moi?"
De vuelta al cuento...
El bus me dejó al sur de Luxemburgo.
Debía recoger mis tickets al norte de Luxemburgo.
'Cha mare.
Luego de mucha caminata, llegué a la dirección indicada.
Era una rotonda.
Y los únicos edificios eran un baño público, y un megateatro.
El megateatro estaba cerrado.
Preferí no averiguar sobre el baño.
'Cha mare.
Ya me olía que me la iba a pasar esa noche cantando "High Life," sólo, en el Youth Hostel de Luxemburgo.
Decidí ir al Youth Hostel, con suerte serían amigables y me aconsejarían sobre mi situación.
Pero el Youth Hostel estaba al este de Luxemburgo.
'Cha mare.
Luego de muchísima caminata, descubrí que los mapas de Google Maps no siempre son buenos. Me dí una perdida brutal.
Ya me olía que me la iba a pasar esa noche cantando "Hanginaround," sólo, buscando el Youth Hostel de Luxemburgo.
Al final, tuve que triangular mi posición con un puente, las vías del ferrocarril, y una iglesia cercana. Debería ser geógrafo. En fin, descubrí que el Youth Hostel se encontraba al fondo de un valle. Genial.
Noten, por favor, que en ningún momento he mencionado el haber ingerido alimento o bebida alguna.
El Youth Hostel, genial. Me dijeron que lo más probable era que los tickets los entregaran en la entrada del lugar del concierto. Que, de paso, no quedaba en Luxemburgo, sino a 20 kilómetros de allí. Tenía que tomar un tren para llegar. Y debía tomarlo en ese momento. Lo que implicaba caminar a la estación de tren. Que quedaba... al sur de Luxemburgo.
'Cha mare.
Afortunadamente, tuve 20 minutos de espera en la estación de tren, los cuales fueron aprovechados pa' comer un buen sanguche. Lo devoré. En fin, el tren me llevó a mi y a un grupo de niñas gritonas al lugar del concierto, que era... en un fábrica. Ok, seamos exactos, al costado de una fábrica. Pero era rarazo. Al llegar, unas 20 personas haciendo cola. Bien.
No obstante, noté que había muchas personas que tenían el mismo papelito impreso que yo (o sea, que no tenían ticket), todas ellas igual de preocupadas. Bueno, en el peor de los casos nos quedaríamos todos juntos, cantando "Round Here," en la puerta del club.
En eso, una de estas personas le hizo señas a la gente de adentro, y estos le abrieron la puerta. Inmediatamente, todos los que no teníamos ticket nos lanzamos a la puerta, donde nos dijeron que esperemos un momento, y adentro nos darían nuestros tickets. Ok, extraño, pero estaba a salvo.
Y entonces, al darme la vuelta, descubrí que era tercero de la fila. Y nadie se quejó que nos hubiéramos adelantado. Así que me quedé ahí. Tercero de la fila. Calladito, que no se den cuenta. Pero mejor aún, cuando abrieron las puertas y nos dejaron entrar, ¿saben dónde terminé?
Primera.
Fila.
Tenme envidia, Alicia Cazavampiros.
Ahora, el comienzo del concierto fue... extraño. Salió el grupo. Pero... a Duritz se le veía... diferente. "Ahhh, lo que pasa es que se ha afeitado." Pero igual... "Ahhh, se ha cortado los dreads." ¿¿¿Se cortó los dreads??? ¡No way! ¿Y ahora? Hablando en... ¿¿francés??
¿Estaba en el concierto correcto?
Lo que no habían anunciado por ningún lado es que iba a haber un "cover." Estos eran los Dreamcatchers, o algo así.
Ah. Ya.
En fin, luego salió el grupo de verdad, y empezaron a cantar de verdad. Y junto con las antes mencionadas, cantamos "Hard Candy," "Hanging Tree," "Cowboys," "Recovering the Satellites," "Richard Manuel is Dead," y más. Y fue chévere. Y no hay más palabras que puedan describirlo, así que aquí me quedo. Tan sólo cuento que en el tren de regreso a Luxemburgo he dormido como nunca en mi vida. Y en el bus a Frankfurt Hahn tambien. Así como en el bus a Frankfurt. Y en el tren a Würzburg.
'Cha que buen concierto.
Los que conocen mis gustos musicales saben que hay un grupo de música con el que me he identificado desde que tengo 15 años... 'Cha que empezamos mal, ya me he empezado a sentir viejo y no he terminado la primera oración...
Otra vez.
Los que conocen mis gustos musicales saben que hay un grupo de música con el que me he identificado desde siempre (mejor). Es un grupo no muy conocido en Perú, ni en España, ni en Italia, ni en Alemania... 'cha mare, esto suena malazo, no, debe haber otra forma...
Tercer intento.
Los que conocen mis gustos musicales saben que hay un grupo de música con el que me he identificado desde siempre. Es un grupo no muy popular (¡ajá!), que toca lo que popularmente se llama "rock alternativo." El nombre de este grupo es Counting Crows, y me llama la atención por la letra, extremadamente compleja, llena de frustraciones, formas diferentes de ver relaciones, deseos por ser alguien mejor... en fin, letra chévere.
Pues nada. Cuando me enteré que por fin venían a Europa, era imposible que no fuera a alguno de sus conciertos. Lamentablemente, por alguna razón, no venían a Alemania. Revisando su lista de conciertos, descubrí que el más cercano a Würzburg era en... ¡Luxemburgo! Es más, resultó ser el único concierto al que podría ir, siendo fin de semana y no teniendo ningún compromiso académico de por medio. Así que me alisté, entré a la página web de trenes en Alemania, y averigüé el precio de un viaje a Luxemburgo. Y casi se me caen los ojos.
150 euros, ida y vuelta. Mamma mia.
Mientras me la pensaba, descubrí que había gente en Würzburg interesada en ir al concierto también. Y fue entonces que se prendió el foco. ¡¡¡Alquilaríamos un carro!!! Y si eramos tres o cuatro, ¡sería baratísimo! Bravazo. Ahora, solo faltaba la confirmación del resto. Pero el resto no confirmó. Una chica nunca se animó. Otra dependía de un compromiso con el novio. Y un patín tenía que ayudar a su madre a armar un PowerPoint (eso me suena a la gloriosa excusa de Gallo: "tengo que pintar el baño de mi abuela"). En fin. Sólo mi compañera de piso se apuntó. Pero cuando volví a revisar la página, porca miseria, se habían vendido todas las entradas.
Genial.
Esa semana... ok, ese mes no fue muy bueno que digamos. Me pasé bastante tiempo tratando de acomodar los otros conciertos a mi itinerario en Julio, que la verdad está bastante cargado. Y era imposible. Lo único que logré acomodar fue el concierto que daban en Mestre, en Italia (casi en Venecia), que no estaría mal, ya que probablemente me podría dar una vuelta por Padova y ver caras amigables. Pero el precio era demasiado, así que ni modo. No iba a ver Counting Crows. Fácil cuando me volviera rico y millonario, pero este año no.
Dos noches antes del concierto, luego de un día de chamba particularmente malo, decidí autotorturarme y revisar una vez más la página que vendía los tickets, para confirmar que ya no habían. Y entonces, milagro divino, ¡descubrí que la venta de entradas se había abierto otra vez! Fue entonces que empezó el trabajo intenso: debía, inmediatamente, descubrir cómo llegar a Luxemburgo. El tren era una posibilidad. Pero esa misma noche, descubrí un medio de transporte poco popular el Alemania: el bus.
Luego de comprar mi ticket, me pasé la mañana entera del día siguiente planeando el viaje. Noten, estaba viernes, el concierto era sábado. Nunca antes he planeado un viaje con tan poca anticipación, y como entenderán, mi adrenalina estaba al máximo. Y lo logré. Tenía frente a mí mi itinerario: tomar un bus de Würzburg a Frankfurt Hahn (4 horas), y de allí, luego de una hora de espera, tomaría otro bus a Luxemburgo (2 horas más). Llegaría a Luxemburgo a las 4:30 pm, hora en la cual debía recoger mis tickets, registrarme en el Youth Hostel, y embarcarme al concierto. Iba a ser la muerte.
Pero iba a escuchar a Counting Crows.
Al día siguiente, llegué a las 9:15 am a la estación de tren de Würzburg. Alrededor de ella debía estar cuadrado el bus que me llevaría a Frankfurt Hahn. Y obviamente, no lo encontré.
Ya me olía que me la iba a pasar esa noche cantando "A Long December," sólo, en Würzburg.
No obstante, tenía mi backup. Si no encontraba el bus, podría tomar un tren a Frankfurt Hahn. Antes de eso, fui a la estación, busqué la oficina de Información, y les pregunté "¿Conocen algún bus que me lleve a Frankfurt Hahn?" Sí, lo pregunté en la estación de tren, disculpen.
El patín me miró y me dijo "No."
Obvio.
Saqué todos mis apuntes (sí, así como científico loco, eso mismo), los puse frente a él, y le dije "Mira, hay esta compañía Kirchgässner que dice que me lleva a Frankfurt Hahn. ¿La conoces?"
El patín me miró y me dijo "Aquí dice que tienes que ir a Frankfurt Hahn en tren."
Genial, este chico se había puesto a descifrar mis propios apuntes, y había leído mi backup. No iba a llegar muy lejos.
Agradeciendo, salí de la estación y corrí al bus más cercano. Le pregunté al chofer "¿Conoces a la compañía Kirchgässner, que me lleva a Frankfurt Hahn?"
El chofer me miró, y apuntó a mi derecha: "El paradero está allá."
Me dí la vuelta, y casi lloro.
Casi lloro, porque lo que había era casi una combi. Vamos, era un van. Chévere. Iba a ir a Frankfurt Hahn. (Aunque casi no llego, hubo un momento que el chofer empezó a conducir como combista en Lima, no muy recomendable!!!)
En Frankfurt Hahn las cosas salieron bien. Llegamos 15 minutos temprano, lo que me permitiría tomar un bus que me dejaría en Luxemburgo una hora antes. Chévere. No obstante, al subir al bus y pagar mi ticket con un billete de 50 euros, el tipo me miró y me dijo "Nein!!!" No tenía vuelto.
Tranquilo, le dije "Mira, me bajo del bus, y espero a que los demás pasajeros paguen. Ahí fácil consigues sencillo."
Para mi desgracia, el resto de pasajeros había reservado su ticket por Internet, y no le dieron al chofer ni un real.
Ya me olía que me la iba a pasar esa noche cantando "Colorblind," sólo, en Frankfurt Hahn.
Afortunadamente el chofer se apiadó de mi, me hizo un gesto de "¡Sube nomas!" y sacó el vuelto de su propia billetera. Debe haber sido italiano.
Chévere. Iba a ir a Luxemburgo.
No voy a comentar sobre el rollo lingüístico que me dí al llegar Luxemburgo. Ok, lo siento, sí lo voy a hacer.
En Luxemburgo hablan raro. Es una mezcla de francés, alemán y una lengua local llamada Luxemburgish, o algo así. Y bueno, al ver esto, mi cerebro tuvo un cortocircuito. ¡Ya no sabía qué hablar! Tan solo pedir permiso entre los turistas era difícil: "¿Cómo era? Enschuldigung? ¡No, alemán! Scuzi? ¡Italiano! Gomenasai? ¡Dragonball! ¿Cómo es? ¿Cómo es? Sacre bleu! Excusez moi?"
De vuelta al cuento...
El bus me dejó al sur de Luxemburgo.
Debía recoger mis tickets al norte de Luxemburgo.
'Cha mare.
Luego de mucha caminata, llegué a la dirección indicada.
Era una rotonda.
Y los únicos edificios eran un baño público, y un megateatro.
El megateatro estaba cerrado.
Preferí no averiguar sobre el baño.
'Cha mare.
Ya me olía que me la iba a pasar esa noche cantando "High Life," sólo, en el Youth Hostel de Luxemburgo.
Decidí ir al Youth Hostel, con suerte serían amigables y me aconsejarían sobre mi situación.
Pero el Youth Hostel estaba al este de Luxemburgo.
'Cha mare.
Luego de muchísima caminata, descubrí que los mapas de Google Maps no siempre son buenos. Me dí una perdida brutal.
Ya me olía que me la iba a pasar esa noche cantando "Hanginaround," sólo, buscando el Youth Hostel de Luxemburgo.
Al final, tuve que triangular mi posición con un puente, las vías del ferrocarril, y una iglesia cercana. Debería ser geógrafo. En fin, descubrí que el Youth Hostel se encontraba al fondo de un valle. Genial.
Noten, por favor, que en ningún momento he mencionado el haber ingerido alimento o bebida alguna.
El Youth Hostel, genial. Me dijeron que lo más probable era que los tickets los entregaran en la entrada del lugar del concierto. Que, de paso, no quedaba en Luxemburgo, sino a 20 kilómetros de allí. Tenía que tomar un tren para llegar. Y debía tomarlo en ese momento. Lo que implicaba caminar a la estación de tren. Que quedaba... al sur de Luxemburgo.
'Cha mare.
Afortunadamente, tuve 20 minutos de espera en la estación de tren, los cuales fueron aprovechados pa' comer un buen sanguche. Lo devoré. En fin, el tren me llevó a mi y a un grupo de niñas gritonas al lugar del concierto, que era... en un fábrica. Ok, seamos exactos, al costado de una fábrica. Pero era rarazo. Al llegar, unas 20 personas haciendo cola. Bien.
No obstante, noté que había muchas personas que tenían el mismo papelito impreso que yo (o sea, que no tenían ticket), todas ellas igual de preocupadas. Bueno, en el peor de los casos nos quedaríamos todos juntos, cantando "Round Here," en la puerta del club.
En eso, una de estas personas le hizo señas a la gente de adentro, y estos le abrieron la puerta. Inmediatamente, todos los que no teníamos ticket nos lanzamos a la puerta, donde nos dijeron que esperemos un momento, y adentro nos darían nuestros tickets. Ok, extraño, pero estaba a salvo.
Y entonces, al darme la vuelta, descubrí que era tercero de la fila. Y nadie se quejó que nos hubiéramos adelantado. Así que me quedé ahí. Tercero de la fila. Calladito, que no se den cuenta. Pero mejor aún, cuando abrieron las puertas y nos dejaron entrar, ¿saben dónde terminé?
Primera.
Fila.
Tenme envidia, Alicia Cazavampiros.
Ahora, el comienzo del concierto fue... extraño. Salió el grupo. Pero... a Duritz se le veía... diferente. "Ahhh, lo que pasa es que se ha afeitado." Pero igual... "Ahhh, se ha cortado los dreads." ¿¿¿Se cortó los dreads??? ¡No way! ¿Y ahora? Hablando en... ¿¿francés??
¿Estaba en el concierto correcto?
Lo que no habían anunciado por ningún lado es que iba a haber un "cover." Estos eran los Dreamcatchers, o algo así.
Ah. Ya.
En fin, luego salió el grupo de verdad, y empezaron a cantar de verdad. Y junto con las antes mencionadas, cantamos "Hard Candy," "Hanging Tree," "Cowboys," "Recovering the Satellites," "Richard Manuel is Dead," y más. Y fue chévere. Y no hay más palabras que puedan describirlo, así que aquí me quedo. Tan sólo cuento que en el tren de regreso a Luxemburgo he dormido como nunca en mi vida. Y en el bus a Frankfurt Hahn tambien. Así como en el bus a Frankfurt. Y en el tren a Würzburg.
'Cha que buen concierto.
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Pa tenerme envidia,
Würzburg
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