sábado, 15 de noviembre de 2008

El Secuestro de Rakis/Caladan


(Ocurrido el 24/10/2008)

Acto 1, Escena 1
Se levanta el telón, dejando ver un piso. Al centro se encuentra la sala, con Guilherme y la Mari cenando frente al televisor. A la izquierda una puerta, perpendicular al público, y tras ella, las puertas de dos elevadores, con un letrero indicando Piso 12. A la derecha de la sala, otra puerta, correspondiente a la habitación de Guilherme y la Mari. Esta puerta está frente al público.
Un reloj en la sala (ficticio, realmente no está ahí) indica que son las 9:30 pm.

Se abre la puerta de uno de los elevadores, entra Joel en la escena. Abre la puerta del piso, saluda a Guilherme y a la Mari. Conversación típica, Joel está cansado, la Mari no ha trabajado ese día y tiene fiesta, Guilherme no dice mucho. Joel pasa la sala, y entra a primer plano. Deja entender que se encuentra en la cocina, y se prepara algo (un Cordon Bleu de Lidl con puré de papa). Lo trae de vuelta a la sala y lo come mientras conversa con la pareja, en una mesa aparte.

El reloj avanza. Son las 10:00 pm. Se abre el elevador nuevamente, entra en escena Tomas, el chico checo. Sigue una rutina similar a la de Joel, hablando menos (no habla bien español). Prende su laptop y la usa sobre la misma mesa donde está cenando Joel.

El reloj avanza. Son las 10:15 pm. La Mari sale del piso. Joel termina de cenar, y se pone a lavar los platos. Guilherme sigue frente a la televisión, ChicoCheco sigue frente a su laptop.

El reloj avanza. Son las 10:30 pm. Joel decide revisar su correo. Sale de escena por la derecha, donde se entiende se encuentra su habitación. Sólo se escucha el teclado del chico checo.

El público siente una ligera sorpresa, seguida de unos segundos de curiosidad. Esta curiosidad es seguida por un fuerte sentimiento de miedo.
Joel entra en escena, la preocupación es evidente en su rostro.

Joel: ¿Alguien ha visto mi laptop? ¡No la encuentro!

Guilherme lanza una palabrota. ChicoCheco sigue frente a su computadora (por lo general no se entera de mucho). Joel empieza a mirar alrededor de la sala. No encuentra nada. El público empieza a sentir más miedo.

Joel: ¡No está! (sale de escena, hacia su habitación, Guilherme le sigue)
(Fuera de escena)
Guilherme (en portuñol): ¿Estás seguro que estaba aquí?
Joel: ¡Sí! ¡Mira! Ahi está el mouse. Ahi está el adaptador del enchufe. La laptop ha desaparecido.
Guilherme: No puede ser... La Mari y yo hemos estado aquí todo el día... con Anderson.

El público siente desesperación. Confusión.

(Fuera de escena)
Joel: Tengo que... tengo que... ¡Tengo que decirle esto a la Elena! ¡Podría haber sido la chica que limpia! ¡No sé! ¡Y llamar a la policía!
Guilherme: Sí, sí, habla con la Elena.

Joel y Guilherme entran en escena. Joel se planta frente a ChicoCheco, mientras que Guilherme saca su celular y entra a su habitación, sin prender la luz.

Joel: Tomas, me han robado la laptop. ¿La has visto en algún lado?

ChicoCheco se asusta, pero dice que no. Se escucha a Guilherme hablando en portugués en su habitación.
Joel sale por la puerta, hacia los elevadores. En el extremo izquierdo del escenario, toca un timbre. Se abre una puerta en ese extremo del escenario, entra en escena Jose María.

J.M.: Hola, Joel, ¿qué tal?
Joel: Pues... mal. Ha desaparecido mi laptop.
J.M.: ¿Qué cosa?

Entra en escena Elena, detrás de Jose María.

Elena: ¡¿Te han robado?!
Joel: Si. Quería saber quién tiene acceso al piso.
J.M.: Nadie. Sólo ustedes tienen la llave.
Joel: ¿La chica que limpia?
Elena: Ella no tiene la llave, se la damos nosotros cuando viene. Y hoy no ha venido a limpiar, vino ayer.
Joel: Ok. Bueno, tengo que ir a la policía, esto es serio.

Empieza conversación indicando confusión, queterriblismo (acción por la cual se dice muchas veces "Qué terrible" o frases similares) y bastante desesperación por parte de Joel. El público siente la confusión y desesperación. Joel se dirige a su propio piso, cierra la puerta tras de sí, y se dirige a su habitación, fuera de escena. Jose María y Elena salen de escena. Guilherme sale de su habitación, y acompaña a Joel.

(Fuera de escena)
Joel: No entiendo, no entiendo...
Guilherme: ¿Que vas a hacer?
Joel: Tengo... que denunciar frente a la policía.
Guilherme: Si, denuncia, denuncia, Llámalos, aquí responderemos todos. Ya llamé a Anderson, y está en camino.
Joel: Ok... ok...
Guilherme: En algún momento del día he perdido mi llave. Alguien la puede haber tomado y entrado.
Joel: Ok... ok... déjame llamar...

Guilherme entra en escena, nuevamente prende el celular, llama a la Mari. Le dice que regrese.
Mientras, se escucha la conversación en la habitación de Joel. El público siente paranoia, desconfianza hacia todos.

(Fuera de escena)
Joel: Buenas noches, ¿policía? (...) Si, buenas, quisiera poner una denuncia. (...) Un robo. (...) Un portátil, de mi habitación. (...) No, no ha habido ningún ingreso forzado. (...) ¿Perdón? (...) ¿Me podría dar el número, por favor? (...) Gracias....

Se escucha un grito de furia. El público siente frustración extrema.

(Fuera de escena)
Joel: Buenas noches.... (...) Quisiera poner una denuncia. (...) Un robo, me han robado mi portátil. (...) De mi piso, de mi misma habitación. (...) No, no han forzado la puerta, bueno, por lo menos si lo han hecho no es evidente. (...) Vivimos cuatro personas, contándome a mi. (...) Valencia. (...) Joel Jones. (...) Es NIE. El número es #######. (...) Reino Unido. (...) En Lima, Perú. (...) Once de Setiembre, del Ochenta. (...) Donald. (...) Guadalupe. (...) Calle Sagunto, número #, Puerta ##. (...) Teléfono #########. (...) Una HP. (...) Puf, el modelo... Pavilion. (...) Si, Pavilion. (...) ¿Perdón? (...) No lo sé. ¿Me podría decir qué opciones tengo? (...) Pero, ¿la dirección de las comisarías? (...) No, esa no. (...) No. (...) No. (...) Okey. (...) Ajá. (...) Okey. Pues no estoy seguro dónde quedan muchas de estas comisarías, así que mandemos la denuncia a la que se encuentra en Paseo La Alameda. (...) ¿Está abierta 24 horas? (...) Genial, voy ahora mismo. Muchas gracias. (...) Buenas noches.

El público se tranquiliza un poco. Joel entra a la escena.

Joel: Me voy a la comisaría, a presentar la denuncia.
Guilherme: Pues vamos contigo. Ahora viene Anderson y la Mari.
Joel: No, no, prefiero ir sólo por ahora. Si la policía necesita que declaren, vendrán, o los llamarán.

Entra Jose María en la escena, toca el timbre del piso. Joel abre la puerta. Al mismo tiempo suena el timbre de la calle. Guilherme sale del piso y toma el ascensor (no se puede abrir la puerta a la calle desde el mismo piso).

J.M.: Mira, lo he estado pensando, la única manera que esto haya ocurrido es que haya pasado de forma interna.
Joel: Lo sé. Dudo que un ladrón externo se de el trabajo de ir hasta el doceavo piso de un edificio.
J.M.: ¿Saben quién ha entrado? ¿Alguien más tiene las llaves?
Joel: Guilherme dice que él y Mari han estado aquí todo el día. Con un amigo.
J.M.: ¿Y tu Tomas? ¿Algún amigo tuyo habrá entrado?
Tomas (nunca ha salido de escena): No, no.

Entra Elena.

Elena: Que terrible, Joel. No puede ser. ¡Pero nadie más tiene las llaves! Nosotros hemos cambiado el cerrojo de la puerta justo antes que ustedes llegaran. ¿No tendrá algún conocido una copia de sus llaves?
Joel: No... Lo que no entiendo es por qué han tomado mi laptop. Estaba en mi habitación. Cualquier ladrón casual habría tomado la de Tomas, o la de Guilherme, que están en la misma sala. ¿Por qué entrar hasta mi habitación?

Se abre la puerta del elevador. Entran en escena Guilherme y Anderson. Anderson inmediatamente se dirige a Joel, Jose María y Elena.

Anderson (en portuñol, pero mejor que el de Guilherme): No puedo creerlo, tío. Es increíble, acá hemos estado todo el día Guilherme, Mari y yo. Y luego, cuando hemos bajado, me he ido a tomar algo, he ido a un locutorio a hablar con mi novia, y en eso Guilherme me ha llamado. He venido corriendo.

El público siente una gran desconfianza. Siente confusión frente a la actitud de Anderson. ¿Por qué nos cuenta su rutina después de haber estado con Guilherme y la Mari?

Anderson: Es increíble, ¿por qué alguien tomaría esta portátil? Si están las de Tomas y la de Guilherme aquí en la sala. ¿Por qué entrar a la habitación? No entiendo.
Joel: Eso nos estábamos preguntando.

Elena empieza a hablar, pero Anderson la interrumpe.
Anderson: Tío, ¿me podrías dar un vaso con agua?
Joel: ¿Perdón?
Anderson: Un vaso con agua. ¿Podrías darme uno?
Joel: Si, si...

Pasan al primer plano, donde está la cocina. Joel mira a su alrededor, confuso. Anderson toma un vaso, se sirve agua.

Anderson: No entiendo, tío, no entiendo.

Joel pasa a segundo plano, todos hablan al mismo tiempo.

Joel: Ni modo. Me voy a la comisaría.
Guilherme: Si, vamos. Te damos nuestros pasaportes. Tomas, saca tu pasaporte. Anderson...
Joel: No, no, no los quiero. Si la policía los pide, ahí si. Pero yo no quiero encargarme de esto.

El público siente desconfianza completa, hacia todos, incluso los que están en las butacas de al lado. Joel se despide, toma el elevador, sale de escena.
Se baja el telón. Antes de ocultarse, el reloj marcaba las 11:15 pm.

Se escucha la voz de la Mari.

(Fuera de escena)
Mari: ¡Joeeeel!

Joel entra por la izquierda. La Mari entra por la derecha.

Mari: ¿Qué ha pasado? ¿Cómo ha pasado?

Empieza conversación queterriblista. Entran Guilherme y Anderson por la izquierda también. Siguen con toda la conversación. Joel los deja y empieza a caminar.
Es evidente que está lloviendo, y Joel no tiene paraguas. Se apagan las luces.

Fin de Escena 1

¿Tienen ustedes un sospechoso? ¿Quién creen que fue?

sábado, 8 de noviembre de 2008

Efecto Túnel

20/10/08

Estos últimos doce meses han sido una locura viajera.
Empezó con el viaje a Padova. Tres meses.
Regresé a Valencia por dos semanas.
Luego, un mes en Perú, a pasar Navidad.
De allí, un mes y medio en Valencia.
Cuatro meses en Würzburg.
Dos semanas en Valencia.
Dos semanas en Benasque, en una Escuela de Física de Sabor.
Tres semanas en Valencia.
Y finalmente, un mes en Perú. Otra vez.

Este último viaje al Perú ha sido muy diferente al resto de los viajes a Perú que he tenido. Es cierto, cada viaje a Perú ha sido muy, muy diferente, pero tenían el mismo objetivo: descansar. Este último viaje ha tenido un objetivo diferente: chambear.

Resulta que existen unas becas HELEN para establecer proyectos de física de partículas entre América Latina (en particular la PUCP, mi antigua universidad), y Europa (con la Universidad de Valencia). Son excelentes, ya que pagan el pasaje y dan dinero para sobrevivir. Esto para mí se veía muy bien, ya que de obtener la beca viviría con mis padres y me ahorraría un chupo de plata. Así que había que hacerlo.

El proyecto involucraría lo que siempre estudié en Lima: a los famosísimo neutrinos (no, no son los amigos de las Tortugas Ninja). La idea era realizar un análisis nuevo mezclando supersimetría, lo que estoy estudiando acá en Valencia. Escribí el proyecto, y mi jefe acá y mi ex-asesor de allá lo aprobaron. Postulé a la beca estando en Würzburg, ¡y me la dieron! Esto fue realmente genial, como mi objetivo es regresar a Perú, el establecer una colaboración entre la PUCP y la UV se vería muy bien en mi CV.

El viaje de ida, increíblemente, salió bien. Lo mejor fue la llegada. Como este viaje me lo pagaba la UV, decidí no avisarles a mis padres, y darles la sorpresa. Al llegar a mi casa, toqué el timbre y me respondió Ycela, quien cocina en mi casa. Le dije "¡Hey! ¡He venido de sorpresa! ¿Me puedes abrir sin que se entere mi madre?" Ella me respondió "¡Te ahorco!" y me abrió.

Ahora bien, este "te ahorco" tiene múltiples interpretaciones. La más sencilla es que me iba a ahorcar por la sorpresa que les estaba dando. Otra interpretación es que me lo haya dicho por encomendarle la ardua tarea de abrir la puerta de mi casa sin avisarle a mi madre. Y esto es porque a mi madre le fascina tener control absoluto sobre lo que ocurre en el hogar (¡Hola mamá, estoy hablando de ti! No te resientas, ¿ya?). Que entre gente a la casa sin que ella lo sepa es un pecado mortal. Y dicho y hecho, al yo entrar a la casa, me topé con mi madre bajando las escaleras a toda velocidad, a punto de gritar algo así como "¿Por qué abren la puerta sin decirme nada?"

Lo interesante es que justo cuando estaba por lanzar el grito, me vio. Y se congeló. Con la expresión de furia en la cara, por supuesto. Yo me palteé un poco, evidentemente, todo ser racional debe escapar si ve a mi madre con su cara de furia. Pero afortunadamente duró poco. "¿Que haces aquí?" dijo ella, a lo cual respondí "¡Hola! ¡He venido por un mes! ¿Qué hay de comida?" Luego ella empezó a saltar de la alegría, tengo que admitir que fue adorable, nunca la había visto así, parecía una chiquita (o sea, más chiquita).

El encuentro con mi padre fue más o menos lo esperado. Yo estaba viendo televisión, y el subió las escaleras. Lo recibí con un "¡Hola! ¿Qué tal?" Se quedó congelado también. Pero mi papá es más calladito. Se acercó despacito, como si tuviera miedo de haberse vuelto esquizofrénico. "¿Y tú? ¿Qué haces aquí?" me preguntó. "Ah, he venido por un mes, a chambear en la PUCP. ¡Sorpresa!" El no saltó, pero sonrió. Y se me quedó mirando, como si siguiera teniendo miedo de haberse vuelto esquizofrénico.

Chévere.

De la chamba no quiero contar mucho, porque si lo hago pierdo mi poca audiencia. Tan masocas no pueden ser, ¿no? Pero la situación que encontré fue muy interesante. Resulta que ahora existen muchos más proyectos de investigación. Hay ahora gente de la PUCP en el CERN (en el LHC, ese experimento que creará agujeros negros y destruirá el mundo), en Fermilab (los que construyeron el experimento previo al LHC, que también iba a destruir el mundo en su momento), y en México (ahí no quieren destruir el mundo, los mexicanos son muy padres, güey). Era evidente que la investigación va en aumento, y que lo que existe ahora en la PUCP es mil veces mejor que lo que hubo en mi época. Por un lado me dio algo de orgullo el haber colaborado en empujar la piedra que ahora rueda, pero también un poco de envidia, ya que tantos chances no tuve como estudiante de maestría. Claro, los chances los tengo ahora, no tengo de qué quejarme, les digo que fue tan sólo un poco de envidia.

En fin, al final otra persona terminó publicando lo que queríamos hacer con los neutrinos (historia vieja) y terminamos estudiando asimetrías de tiempo en observables de violación de sabor leptónico en un Colisionador Lineal Internacional (el experimento que vendría luego del LHC, que también destruiría el mundo), en un contexto de Supersimetría. Madre mía, lo dije todo en una línea, lo siento, no me pude contener. Pero no les digo más, lo prometo.

Del viaje hay mucho que contar, pero no creo que les interese. Fue chévere juntarse con la gente de siempre, tocar música con Fuga, pasearse en combi, comer rico por poco, avergonzar a Juan Pablo frente a su novia, caminar por el malecón de Miraflores, escapar de los acosos de Bruno, comer ceviche con Luciano, el Pollo y Zegarra (¡la Prom!), escuchar a Arens, maletear a Huber (¡y tenerle paciencia, Dios mío!), escuchar historias de taxistas (ese alcohólico me dio mucho miedo)... en fin, estar en Lima. La ciudad está mucho mejor en varios aspectos, aunque la contaminación está peor que nunca. Claro, fundan el Ministerio del Medio Ambiente, y naturalmente las cosas tienen que empeorar.

Lo que nunca me gusta de regresar a Perú es sentir que no me consideran peruano. Esta es la historia de mi vida, a pesar que adoro mi país, mi país como que no me quiere tanto. Prueba de ello son los dieciocho intentos de robo que he sufrido en mi vida. Y claro, los típicos comentarios de "¿Y usted de dónde es? ¿En serio es peruano?", que me dejan medio depre.
La última fue algo así:
"¿Tú eres peruano?"
"Si."
"Y cómo te llamas?"
"Joel."
"Pero, ¿el apellido?"
"..."
"..."
".... Jones."
"Ah, extranjero."
'Cha mare. ¿Qué parte del "Si" a la primera pregunta no entendió?

Pero bueno. En suma, el viaje bueno.

Irónicamente, tengo que admitir que estoy contento de haber vuelto a Valencia. Ya me he acostumbrado a la ciudad y me gusta la vida que llevo acá. Sé que esta vida en Valencia es transitoria, que me encuentro en un vacío metaestable que eventualmente decaerá a un estado final donde terminaré asentándome. Pero me gusta. No obstante, fue interesante simular un pequeño efecto túnel y atisbar cómo se vería mi estado final, este vacío estable como investigador en la PUCP, en la caótica Lima, en mi muy querido y controversial Perú. Y se vio bien. El viaje me ha dado muchas esperanzas en un futuro ideal en Perú, y realmente creo que a mi regreso podré hacer cosas muy buenas y productivas.

Pero no nos adelantemos. Este futuro tomará tiempo en llegar, y será necesario trabajar mucho en Europa antes de volver. Por lo pronto, me quedaré en mi pequeño vacío metaestable, disfrutándolo al máximo y exprimiéndolo fuerte, a ver qué más puedo sacar de él.

Tengo confianza que será mucho.

sábado, 1 de noviembre de 2008

La Sueca Exhibicionista

25/09/08

Luego de mi último viaje a Perú, tenía toda la intención de escribir cómo fue esta experiencia. Iba a ser más que nada un mensaje dirigido a la gentita que no es peruana pero que también lee mis posts (pa' que vean que el masoquismo es universal). No obstante, el primer día de mi regreso ocurrió algo que no puedo dejar de comentar.

Resulta que estaba campantemente colgando mi ropa recién lavada, cuando en eso escuché un ruido de agua. Luego de preguntarme por un rato a qué se debía esto, noté que más abajo había una luz prendida. Efectivamente, era una persona tomando una ducha. Y curiosamente, tenía la ventana abierta.

Ahora bien, desde mi posición, tenía una vista perfecta de la mitad del baño en cuestión. La otra mitad estaba cubierta por la otra ventana, que sí estaba cerrada. Y detrás de esta ventana cerrada, se veía una silueta. Una silueta que tenía cabello largo, y fisonomía femenina.

Ya sé qué estarán pensando. Muchos dirán "Cha que este idiota, desde que está soltero, se ha vuelto un pervertido." O "Pucha, pobre Joel, realmente está en necesidad, mira lo que nos cuenta." ¡Pero no! En esos momentos no me escondí detrás de una persiana americana y me puse a observar si es que la chica salía o no por la otra ventana. ¡Claro que no! Lo que ocurrió fue muy sencillo: simplemente no supe qué hacer.

Evidentemente me quedé un rato pensativo. Veamos, un gentleman correcto hubiera dejado la actividad de colgar la ropa para un momento posterior, cuando la chica en cuestión hubiera terminado. Pero ustedes saben que más que caballero, soy caballo, así que esto no se me ocurrió. Pensé mas bien que sería bueno hacerle notar a la pobre incauta que en este edificio hay balcones, y que la gente puede ver dentro de los baños si se deja la ventana abierta. Pero, ¿cómo hacerlo? No le iba a aventar nada por la ventana, tampoco la quería matar del susto. Entonces decidí continuar lo que había estado haciendo desde un comienzo: silbar. Fácil me escuchaba.

Yo no se por qué les cuento estas cosas, carambas, les debería dar vergüenza ajena ser mis amigos.

Fue en esos momentos que una idea graciosa se me pasó por la mente. Yo ya había estado silbando desde antes. Fácil la chica había escuchado mis silbidos, me había visto, ¡y había abierto la ventana a propósito! Después de todo, hay mucha gente rara en Europa. Fácil se trataba de una de esas suecas con tan buena reputación. Fácil era una sueca Erasmus estudiante de enfermería, y además exhibicionista. ¡Madre mía!

Mientras estaba divagando en estos pensamientos (obviamente en estos momentos estaba mirando el cielo en vez de observar la silueta), escuché un ruido abajo. Bajé la mirada, y vi que la otra ventana se había abierto. Es más, la sueca exhibicionista, completamente desnuda, se asomó, y miró directamente hacia arriba.

Nuestras miradas se cruzaron por una milésima de segundo. Y en esa milésima de segundo lo que vi fue... barba. Y pelos. Y no quiero recordar nada más.

No, no era una sueca exhibicionista Erasmus estudiante de enfermería. Claro que no.

He decidido dejar este incidente indecente en el pasado, olvidarlo, hacer como que no ocurrió. Pero si vuelve a bañarse con la ventana abierta, lo mato al pobre imbécil.