sábado, 26 de marzo de 2011

Instrucciones para Visitarme en Frascati

En caso que cualquiera de ustedes tenga pensado darme una visita sorpresa mientras trabajo en Frascati, he escrito este manual para saber cómo hacer para llegar.

Escribir esta lista fue motivado por un amigo de La Sapienza, quien quiso participar en un workshop de Frascati. Le di las instrucciones de como llegar, y me di cuenta que, carambas, ¡no es sencillo! Al final le dije que al llegar a la estación de tren me llamara, y que yo lo iría a recoger.

Anyway, acá va el asunto. Asumo que empiezan en Roma.

1. Dirigirse a la estación de tren de Termini.

2. Superar la Prueba de la Sabiduría: Averiguar qué tren se debe tomar para llegar al laboratorio (Solución: tomar ya sea el tren a Frosinone, o el tren a Cassino. ¡El tren a Frascati les llevará a otro lugar!).

3. Encontrar el tren en cuestión, y subir en él a tiempo. Notar que esto no es trivial, ya que los trenes pueden partir dos minutos antes de la hora, y sólo hay un tren cada hora.

4. Lo más normal es olvidarse de timbrar el ticket. De ser este el caso, para evitar la multa, se debe superar la Prueba de la Destreza: evitar al cobrador (Recomendación: los trenes a Cassino generalmente tienen baño).

5. Bajarse en la parada de Tor Vergata.

6. Notar que la mayor parte de las personas cruzará al andén opuesto usando la escalera. ¡No tomarla! Esto lleva a la Agencia Espacial Europea, sólo gente chévere va hacia allá. Encontrar la salida, y subir la empinada pendiente hacia la carretera, seguramente con otras personas con pinta de físicos.

7. En la carretera, girar a la izquierda y cruzar el puente. Seguir dos cuadras, y llegar al laboratorio del INFN.

8. No desilusionarse al descubrir que no se puede entrar al laboratorio por la puerta sin una tarjeta especial. Dirigirse a la puerta principal, cuesta arriba.

9. Superar la Prueba de la Fuerza: subir la cuesta por diez minutos (Sugerencia: empezar una sesión de entrenamiento en el gimnasio dos meses antes).

10. Llegar a la puerta principal, y superar la Prueba del Carisma: caerle bien a los guardias y convencerles de dejarle a uno pasar (Advertencia: la intimidación no siempre funciona).

11. Sacar el mapa del laboratorio y estudiarlo. Superar la Prueba de la Inteligencia: encontrar la puerta principal, y descubrir cómo llegar al edificio de Altas Energías (Solución: en el mapa, la puerta principal está denotada como Ingresso Secondario, y Alte Energie es el edificio 36).

12. Entrar al edificio 36 por la puerta principal, encontrar el auditorio Bruno Touschek.

13. Superar la Prueba de la Constitución: no desfallecer al descubrir que no se ha llegado aún (Solución: tomarse un café en el bar del laboratorio antes de llegar al edificio 36).

14. Subir dos pisos, por la escalera de la derecha.

15. Seguir el pasillo de la derecha, y buscar la oficina A12 (dice Miura, que es el apellido de mi compañero de oficina, a mi no me han puesto nombre aún).

16. Entrar a la oficina. Sentir el incremento en puntos de experiencia. De ocurrir un level-up, por favor, no tomar la clase de Físico Teórico, es algo así como un Bardo que no sabe cantar.

domingo, 6 de marzo de 2011

Tivoli

Bueno, dicen que las desgracias más o menos vienen de a tres, y en este caso como que se cumplió un poco el asunto.

Luego del desastre mencionado en el post anterior, descubrí que mi jefe se va de sabático a mediados de este año. Esto me complica la situación en Frascati, porque yo vine acá a trabajar con él, y como que no hay mucha gente más con quien pueda trabajar. Afortunadamente mantengo mi trabajo (creo) hasta el final del proyecto, pero colaborar por correo electrónico no será muy chévere.

La otra pequeña desgracia ocurrió en la parte social. Ya les he dicho que no me ha estado siendo muy fácil formar un grupo de amigos firme acá en Roma. Con las clases de italiano he conocido gente, y hace un par de semanas me he acercado bastante a un grupo muy bacán. Todo iba genial, el último viernes me invitaron a un cumple, y cenamos y nos divertimos bastante. El problema fue que en esa cena, descubrí que básicamente todos los presentes se iban de Roma en un tiempo menor a dos meses. Así que la firmeza de este grupo de amigos realmente no daría para mucho... Sí, no es una tragedia-tragedia, de hecho que en este grupo TIENE que haber alguien que se quede, pero vamos, con las otras dos cosas encima, no me hizo mucho bien enterarme de esto.

Así que nada, necesitaba despejarme un poco. Decidí no ir a la fiesta de carnaval organizada por el grupo de las clases de italiano, sino irme a dormir temprano y salir el domingo a explorar los pueblitos de alrededor de Roma. Recuerdo que empecé a hacer esto con Alfredo, en Padova, y siempre la pasamos bien.

Así que me fui a Tivoli. Mi fabulosa guía Lonely Planet me lo recomendaba, así que chapé mi autobús y me fui para allá. No esperaba mucho, se suponía que había un jardín bonito, y algunas ruinas interesantes.

Pues no. Los jardines de Tivoli, en la Villa d'Este, son los jardines más chéveres que he visto en mi vida. No les pongo fotos pa que vayan (y porque no es lo mismo una foto que estar en el sitio). Un relajo perfecto, rodeado de fuentes impresionante (se recomienda ir al baño primero, tanta agua alrededor puede ser terrible si se necesita ir al Pichi Room). Y no quedó allí. Descubrí que existe una Villa Gregoriana que ha sido convertida en parque de cascadas. Sí, cascadas.

Me he dado cuenta que me gusta el agua.

Y bueno, al final ni tuve tiempo para ir a la Villa Adriana, que se suponía era el principal objetivo del viaje. O sea, un éxito, porque vi un huevo, y aún así tengo motivos pa regresar. Ahora, se suponía que volvería como a las 5 pm, cuando en eso descubrí que estaban en pleno carnaval. Me pareció excelente, ¡vería un poco de cultura típica italiana! Me di unas vueltas por el pueblo, cuando en eso vi un desfile. Y lo que vi... bueno, lo tienen que ver ustedes también. Acá va (ojalá que los que reciben esto por correo lo vean también):



Simplemente genial. Cultura típica italiana al 100%: personajes ingleses con música caribeña. Sólo les faltaba tener un plato de spaghetti alla bolognesa en la mano.

Mi concepción de Winnie Pooh (y sobre todo Eeyore) nunca será la misma.

El pequeño dilema ocurrió al querer volver a Roma. Una vez que me aburrí del desfile, busqué la parada de bus que me llevaría de vuelta a Roma... y encontré una fila gigantesca de gente. Aparentemente, el chofer también creyó que ver el desfile sería una buena idea, pero no había regresado aún.

Si esto no es Italia, díganme ustedes que cosa sí lo es.

Pero grande el viaje. Encontré el descanso y el relajo que necesitaba. Ahora, a aprovechar al jefe al 100%, a ver qué tanto hacemos hasta Octubre. Y a ver si por lo menos alguien de este grupo de amigos se queda. Y la chica... bueno, ni modo.

Como dije en este post, será espectacular. No puede ser de otra manera, y no me rendiré.
Que comience el Round 2.

viernes, 18 de febrero de 2011

Reflexiones luego del cumpleaños de Anna Howard Shaw

"Bianca tiene novio," me dijo Sophie, mientras esperábamos a que nos dieran una mesa en el bar de Munich. "¡Por fin! Estoy muy feliz por ella, ha estado tantos años sin novio, y no sé por qué..."

Las palabras de Sophie me hicieron sonreír. Bianca fue una gran amiga en Cambridge. Perdimos el contacto, lamentablemente, luego de un visita que me hizo a Valencia, en la que nos peleamos un poquito. Me da mucha lástima no mantener el contacto, pero saber que ella está feliz me hace feliz a mi.

Tengo que decir que también me sorprende que Bianca haya estado tanto tiempo sin novio. Por lo menos unos cuatro años, me parece. Siendo una chica tan chévere, uno pensaría que tendría una nube de buenos candidatos alrededor suyo, pero parece que no, que simplemente la situación nunca se dio hasta hace unos meses, cuando empezó a salir con este chico.

Pensar en Bianca me ha hecho, a la vez, pensar en mi. Ya llevo casi tres años soltero... y la verdad es que estoy medio cansado del asunto. Los últimos años en Valencia me los pasé escapándome de cualquier posibilidad de relación, ya que como sabía que me iba a ir, no me parecía que tendría sentido empezar nada. Le tenía, y le tengo, un pánico terrible a las relaciones de larga distancia. Y vamos, con razón, estuve tres años teniendo una, y a pesar que no me arrepiento de nada, también sé que la experiencia es un espanto, y que no me gustaría tener que pasar por eso de nuevo.

Pero luego está el otro lado de la balanza. Claro, el estar soltero me ha hecho apreciar más a mis amigos. A la gente de Lima, de Cambridge, de Valencia, de Padova, de Würzburg, de Ginebra... a todos les tengo una estima inmensa. Inmensa. No obstante, a pesar de estar rodeado de gente, y sentir el cariño que cada uno de ellos me tiene, y sentir el cariño que yo les tengo... a pesar de todo esto, sigo estando solo. Sí, tengo gente que me encantaría volver a ver, y sé que hay muchos que se alegrarían muchísimo si me aparezco por allí... pero no tengo a nadie que me espera si no estoy. Y no tengo a nadie a quien esperar.

Y eso hace una diferencia.

Ya, ya, okey, es verdad, tengo a la familia, que espera mi retorno. Pero sabemos que la familia cuenta y no cuenta en estas cosas. Yo he recibido un apoyo gigantesco de mi familia, y sé que les cuesta que estemos todos divididos. Vamos, a mi también me cuesta. Pero el sentimiento es otro, es distinto.

Entonces eso. Estoy cansado de estar solo en Europa. Me gustaría que la cosa cambie.

Curiosamente, pensé que las cosas podrían cambiar. Les contaré que en los últimos meses tuve conversaciones electrónicas muy bonitas con una chica que conocí hace un tiempo. No daré detalles, sólo que esta persona no está en Roma. No obstante, sentí una "resonancia," una cosa rara que no sentía desde hacía mucho, mucho, mucho tiempo. Y no me gustaba para nada eso, era confuso, las cosas vía Skype no se entienden siempre al 100%, y si por mi cabeza podría estar pasando "A," por la de ella podría estar pasando "B," y yo no tendría forma ni de intuirlo.

No obstante, la "resonancia" estaba allí, y quería saber qué cosa era. Era una curiosidad que me carcomía por dentro, una necesidad de saber si esto del Skype era cierto o no. Pues nada, en Munich, luego de una noche con Herr Deutschland y Lorenzo, acompañado de dos Rieslings y una margarita (el trago, no la flor), decidí escribirle a la chica en cuestión. Medio como que le propuse ir a donde ella estaba pa averiguar qué cazzo era esta "resonancia" que sentía.

Pero recibí lo que merecía. Una dosis de mi propia medicina.

Ella no quería largas distancias. Así que nada, ni intentarlo. El Espejismo de los Sentenciados, all the way. Qué se va a hacer, es lo que hay.

Me siento raro al respecto. Porque al final no sé qué es lo que había. No seré trágico, ni diré que se me ha partido el motor de mi sistema circulatorio, porque les estaría mintiendo. Simplemente es raro. Siempre era yo el que ponía "peros" en los últimos años, y cuando por fin digo what the heck, resulta que ni siquiera puedo intentarlo. Boh.

Y eso pues. Post reflexivo tocó hoy, ustedes saben que cada cierto tiempo me viene algo y me vengo con uno de estos. Tan sólo les pido un par de cosas antes de terminar.

Primero, ni se les ocurra decir que no me preocupe, que ya llegará alguien, que eventualmente encontraré a la pareja ideal. Eso no es cierto, desde que fui a Auschwitz he dejado de creer que puede haber una especie de destino. El que uno encuentre a alguien es cuestión de suerte, y ya está. Así que si quieren, deséenme suerte.

Segundo, ni se les ocurra decir que esta chica se lo pierde, o cualquier pavada así, ya que ella tiene sus razones adicionales que no tienen por qué ser mencionadas en este blog. Respeto, señores.

Tercero, no se preocupen. Este blog no se convertirá en un "BuscoNovia" o algo por el estilo. No estoy desesperado, no siento que se me va el tren, no iré de cacería de novias ni entraré en SpeedDating, o como demonios se llame (tampoco está mal hacer cualquiera de estas cosas, pero conmigo no van). Simplemente hoy me han dado ganas de contarles algo que pasa por mi cabeza hace ya bastante tiempo, y ya está. Seguro que pa el próximo post me vengo con alguna de las pavadas regulares a las que les tengo acostumbrados.

By the way, Munich genial, eh. Me fascina Alemania. Me fascina Bayern. Más aún cuando uno está bien acompañado. Fue un gustazo volver a ver a Herr Deutschland, a Lorenzo, a Oliver, a TedescaPazza, a Sophie, a Denisse, a Toshi y a Vinzenz, especialmente considerando que a todos ellos los he conocido en sitios distintos. Qué gran ciudad, mis estimados, qué gran ciudad.

Hasta pronto.