sábado, 11 de octubre de 2014

Introducción a la Docencia Universitaria

http://facultad.pucp.edu.pe/generales-ciencias/
Pos na, empecé mi vida como profesor a tiempo completo (TC) en la PUCP. Con esto empieza una época dizque de estabilidad, en la que la idea es llevar adelante la física en el Perú, junto con otros físicos de esta universidad.

Ha sido un inicio complicado. Un TC debe dictar unas diez horas a la semana que, aunque parezca poco, resulta ser un huevo. Junto con la preparación de clase, el diseño de evaluaciones y las correcciones, deja muy poco tiempo para investigar. Pero yo sabía que iba a ser de esta manera, así que no me puedo quejar.

¿Qué estoy dictando? ¡Gracias por preguntar!

¿Uh? ¿Alguien preguntó? Me huele que este güey va a empezar a hablar consigo mismo otra vez...

Este semestre me ha tocado un curso de Estudios Generales Ciencias (EEGGCC), otro de Pregrado en Facultad, y uno de la Maestría de Física. Exacto, todo el repertorio.

Mare meua, me huele que este post va a ser laaaargo... Seguro que ahora nos empieza a contar sobre cada curso...

El curso de EEGGCC se llama "Introducción a la Física Universitaria." Se trata de un curso de nivelación para aquellos que no recibieron una formación apropiada de física en el colegio, pero que se supone tienen la aptitud para volverse ingenieros, físicos, químicos o matemáticos.

¿No les dije?

El curso de Facultad es "Seminario de Física," que tiene como objetivo que los alumnos se familiaricen con la lectura de papers científicos, así como aprender a exponer temas científicos. Decidí que nos concentraríamos en el Teorema de Noether.

¿Y ahora cómo salimos de aquí?

Finalmente, en Maestría me estoy encargando de "Temas Avanzados en Altas Energías 2," donde estoy reproduciendo el curso de Supersimetría que seguí en Cambridge (con algo más de fenomenología). Debo admitir que es un reto dictar a niveles tan distintos, donde la forma de transmitir los conocimientos cambia drásticamente.

¿No se suponía que este blog era gracioso?

De todos los cursos, el que me exige una mayor auto-evaluación es sin lugar a dudas el primero, IFU. Esto básicamente debido a que no puedo simplemente dar la clase y seguir con mi vida. Al ser un curso de nivelación, uno debe estar constantemente cuestionando su forma de dictar el curso, ya que los alumnos no necesariamente están acostumbrados al estilo universitario de buscar información por si mismos. De la misma manera, no han adoptado necesariamente la disciplina requerida para sobrevivir en la universidad.

Esto es normal, son cosas que todos aprenden con el tiempo, pero de todas formas obligan al profesor a pensar en estrategias sobre cómo manejar la clase, cosa que no tiene que pasar en niveles más altos.

No quiero imaginar cómo fue la primera vez que dictaste este curso...

La primera vez que dicté el curso, mi estrategia era sencilla, dar la clase y ya está. Había mucha investigación que hacer, y poco tiempo para hacerla. Pero eso no fue una buena idea. A veces me daba la impresión que faltaba poco para que me tiraran piedras.

¿Así como ahora?

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Así que estoy cambiando. Además de re-evaluar cómo digo las cosas, y a qué cosas le pongo énfasis, también estoy empezando a poner reglas firmes en la clase. Mi forma de ver la docencia universitaria sugería que no era necesario imponer reglas, ya que si los alumnos querían pasar el curso serían suficientemente responsables como para tener una conducta apropiada dentro de la clase.

Craso error.

Eso te lo podría haber dicho cualquier persona, oe.

Este semestre he empezado prohibiendo el uso de cualquier tipo de dispositivo electrónico en el salón. En principio, uno podría usar su laptop para tomar apuntes y tal, pero generalmente tener la laptop ahí lleva a que empiecen a chatear en plena clase. Así que esta vez, están prohibido los celulares, tablets y demás.

Debo admitir que llego a divertirme con la prohibición. Si veo a alguien mirando su teléfono, interrumpo lo que estoy diciendo con un fuerte "¡Guarda tu celular!" Por supuesto, espanto a toda la clase en el proceso. Súper divertido. Y saludable, supongo, con el susto les hago ejercitar su sistema circulatorio. Deberían agradecérmelo.

¿Y como va a hacer esto que no te tiren piedras al final del semestre?

Ahora, tampoco quiero ser ogro. Pueden portar el teléfono consigo, lo único que no deben hacer es usarlo. Muchos incluso aprovechan y lo dejan cargando durante la clase, en una mesita al lado del ingreso al salón.

No obstante, la otra vez esto me llevó a problemas. Estaba dando mis clases tranquilamente, y en eso empezó a sonar una canción. Era una de esas canciones románticas que generalmente requieren una inyección de insulina después de escucharla. Luis Miguel, o algún otro de esos que son populares entre la juventud. Qué se yo.

Iba a meter un chiste con Arjona, pero mejor no.

La cosa es que el móvil empezó a sonar en plena clase. Y la música no paraba. Descubrí que era de uno de los teléfonos que estaban cargándose en la mesita. Miré a la clase, y ellos me devolvieron la mirada con un "no es mío" colectivo.

Chesss....

El teléfono era de una persona que había decidido no volver a clase después del descanso.

¿Tienes muchos alumnos que deciden hacer eso, no?

La pregunta era, ¿qué hacer? Se me vinieron a la mente los videos de YouTube que he visto, donde el profesor rompe el celular frente a los espectadores. ¡Qué buena idea! Sería genial. Sería épico.

Sería la excusa perfecta para que te lancen piedras.

Tomé el celular. Seguía la cancioncita de Luis Miguel. Miré a los alumnos. Ellos, inocentes, no sabían lo que iba a venir.

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Pero decidí no hacerlo. Arrugué. Así que nada. Abrí la puerta, saqué el móvil, y lo dejé afuera. Listo.

Que decepción, hombre, y yo que pensaba que este post se estaba poniendo interesante...

Seguí la clase como si nada hubiera pasado. Algunos alumnos se escandalizaron. Me miraban con caras de "¡Qué vergüenza! ¿Y si se llevan el celular?"

Pero ahí no terminó la cosa. A pesar de haber dejado el celular afuera, la música sonaba tan fuerte que no podía seguir con la clase. Los alumnos miraban distraídos por la ventana, a ver qué onda con el celular.

Había que tomar medidas más drásticas. Abrí la puerta de golpe, y cogí el celular. Por supuesto, como abrí la puerta de golpe, esta decidió devolverme el favor, y me golpeó la cabeza al agacharme por el condenado teléfono.

Yo hice como que no pasó nada. Fácil ni se dieron cuenta. Jones dignidad.

¿Qué cosa? ¿Después de más de cien posts hablando de tus estupideces te preocupas por tu dignidad?

Miré el móvil. No había forma de apagarlo. Luis Miguel estaba llegando a su mayor éxtasis en la canción, pero definitivamente no quería escucharlo. Ni modo. Lo lancé lejos de la puerta, a ver si alguien lo veía y decidía llevárselo.

Y eso. Cerré la puerta, y la situación mejoró. Di mi clase, y mis alumnos llegaron a aprender en qué consiste la aceleración debido a la gravedad.

Espero.

Una hora más tarde, salí de la clase, exhausto como siempre. Y el celular había desaparecido.

Oops.

¿No les dije que iba a ser largo?

viernes, 5 de septiembre de 2014

Los Personajes

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Este post va dedicado con mucho cariño a los fans de The Big Bang Theory.

Aquellos que hayan leído mis instrucciones para llegar al laboratorio de Frascati podrán intuir que estoy familiarizado con los juegos de rol. En efecto, empecé literalmente el siglo pasado, y a pesar de que lo he dejado muchas veces, siempre termino regresando. Encuentro fascinante cómo este tipo de juegos permite imaginar la historia de un personaje, tomar sus decisiones, y verlo crecer y desarrollarse.

Ahora que estoy de vuelta en Lima, me he juntado con mi viejo grupo de amigos, y estamos por empezar una nueva campaña. He diseñado un personaje nuevo, y esto me ha hecho pensar en todos los personajes que he creado a lo largo de la historia. Me he dado cuenta que analizar estos personajes podría ser el sueño de todo psicólogo, así que vamos a recordarlos por un momento....

Mi primer personaje fue creado en 1999, si no mal recuerdo. Era un paladín, una especie de caballero santo, de nombre Usul Vernius. El nombre de mi personaje venía del nombre secreto de Paul Muad'Dib, el protagonista de los libros de Dune. El apellido venía de otro personaje de la precuela a los mismo libros, que en esa época estaba leyendo (y que no recomiendo por nada del mundo).

Usul era descendiente de los gobernantes del reino de Caladan, que había desaparecido misteriosamente. Viajaba para encontrar dicho reino, y por supuesto, gobernarlo.

Este personaje... pucha, la verdad es que el pobre Usul era un lornaza. Y me refiero al personaje, no a mi, ¿ok? Descubrí en poco tiempo que en ese mundo resultaba un poco frustrante ser el buenote que sigue las reglas, especialmente cuando el resto está aprovechando el juego para hacer lo que en el mundo real no se puede hacer.

Eso sí, Usul tuvo sus momentos épicos. Recuerdo una batalla, en la que un tipo malvado se resbaló y cayó en una especie de fosa sin fondo (en estos mundos de fantasía existen las fosas sin fondo, sin que haya lava hirviendo saliendo de ellas). Usul no lo pensó dos veces, y arriesgando su propio pellejo, se lanzó y logró coger al villano del brazo mientras caía. El malvado, viendo la bondad de Usul, consideró cambiar sus malos hábitos.

Ni Superman, pues.

https://flic.kr/p/3z2T5

El siguiente personaje apareció cuando estaba por terminar la carrera. Se llamaba Kurei, así, sin apellidos. El nombre era una mezcla de Kurama y Hiei, unos personajes de una serie de animación japonesa que estaba viendo en ese momento. El tipo era una especie de samurai capaz de usar magia, que me había inventado después de ver alguna otra serie de animación japonesa (en esas épocas mis gustos eran medio monotemáticos).

Kurei era más interesante que Usul. De personalidad huraña, despertó un día en una cápsula, sin recordar nada más que dos cosas: una imagen en donde guiaba un ejército en contra de algún enemigo, y luego otra imagen en la que él se enfrentaba a su mismo ejército. Su búsqueda se resumía en entender qué significaban estos recuerdos, y averiguar su pasado.

Lamentablemente, el pobre Kurei generalmente terminaba como saco de boxeo, lo cual lo dejaba aún más huraño.

Luego empecé el doctorado, y no volví a jugar por mucho tiempo. Empecé nuevamente en Roma, donde construí a Johann Marlowe. El nombre se basó en J. W. Goethe y Christopher Marlowe, quienes escribieron sobre Fausto, aquel académico que hizo un pacto con el diablo. Este personaje era un sorcerer.

Johann Marlowe era malvado. Terriblemente malvado. Pero tenía su juego de reglas que seguir, de modo que pudiera vivir en la sociedad. Esto lo debo haber sacado inconscientemente de la serie Dexter... pero bueno, Johann era realmente un demonio, quien fue castigado por su Dios Maligno y convertido en un puny human. Este personaje me encantó, su misión era volver a ser un demonio, y por supuesto, no podía ir por el mundo contándole a todos lo que quería hacer.

Esto estuvo muy bien, hasta que su amigo paladín se dio cuenta de sus intenciones y, bueno, ninguno salió muy bien del asunto.

Ahora, si ven estos personajes, supongo que cualquier psicólogo podría sacar algún perfil de la evolución de mi personalidad, y tal y cual. Empecé con Usul, un tipo bastante inocente y bienintencionado. Luego, con Kurei, empezó la búsqueda del pasado, el intento de descifrar quién es uno mismo. Luego, terminé con Johann, y ahí ustedes pueden sacar sus conclusiones.

Pues nada, ¿a qué viene todo este rollo? Pues que mañana me voy a juntar nuevamente con mis amigos, y diseñé un nuevo personaje. Y una vez que terminé de diseñarlo, me di cuenta de todo esto sobre la evolución de la personalidad.

¿Y por qué me preocupo?

Pues he creado a un tipo llamado Geppetto Berlusconi. El nombre por el carpintero, ya que mi personaje es un inventor. El apellido, evidentemente por el político italiano, ya que mi personaje es un gnomo púrpura.

¿Qué onda con Geppetto? Pues nada, es un gnomo que está llegando a la vejez, y antes de cumplir los 150 años quiere viajar por el mundo, tener aventuras, y encontrar a su nieta perdida.

¿Mi subconsciente me dice algo? Nuevamente, ustedes pueden sacar sus propias conclusiones.

http://www.theguardian.com/world/gallery/2011/feb/16/silvio-berlusconi-italy#/?picture=381563703&index=10

viernes, 1 de agosto de 2014

Introducción a la Aerofobia

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Pos na. Estaba listo para partir. Había logrado empacar todo en tres maletas, y había regalado lo poco que no podía llevar conmigo. Nuevamente, era hora de dejar Valencia.

Llegué al aeropuerto mucho más temprano de lo necesario, y luego de ser asaltado por Iberia (para variar), logré chequear mis tres maletas. Esta vez no quería hacer un drama, y en vez de mandar mensajes de texto de despedida a todos mis amigos cercanos, me quedé leyendo y pensando en otra cosa.

Fue entonces que anunciaron el embarque de mi vuelo. Pos na. Vamos a Perú, familia. El avión era pequeño, de esos que tienen hélices grandes en las alas. Embarqué, coloqué mi equipaje de mano, botella de horchata, y botella de mistela en el compartimento apropiado, y esperé al despegue. Esta vez, no habría drama. Sabía que volvería a Valencia.

El vuelo salió sin problemas, y tuve la suerte de tener la ventana en una ubicación apropiada para darle un vistazo más a la ciudad. Ahí estaba mi río Turia, ahí estaba mi Bioparc, mi Campanar, mi estación de autobuses, mi Ruzafa, mi plaza de toros, mi Plaza del Ayuntamiento, mi Miguelete, mi Barrio del Carmen, mis Torres de Serrano, mi piso, mis Jardines de Viveros, mi Mestalla, mi Ciudad de las Artes y Ciencias, mi playa, mi puerto, mi Mediterráneo, mi Albufera...

Mi Valencia.

Pero no haría drama. Basta con el drama del 2010, cuando dejé la ciudad por primera vez. Suficiente. Decidí dormir un poco, así que apoyé mi cabeza en la ventana, cerré los ojos, y dejé que el ruido del motor me adormezca.

Habré dormido unos 15 minutos, cuando en eso sentí que el ruido del motor se detuvo. Me desperté inmediatamente, justo para sentir que el avión dejaba de volar en línea recta. Luego de una pequeña sacudida, empezamos a volar en diagonal. Esperando lo peor, miré por la ventana, y descubrí que la hélice en el ala se empezaba a detener.

Chesu.

Me mantuve en silencio. Aparentemente, no todos se habían dado cuenta que el motor se había detenido, y no quería empezar una histeria. Aparentemente, las azafatas sí se habían dado cuenta, y para distraer a la gente, empezaron a ofrecer los productos del Duty Free.

Vamos, o era para distraer a la gente, o era para exprimir los últimos euros que tuviéramos antes de morir.

Habrán sido cinco - diez minutos de pequeñas sacudidas, mientras el piloto aparentemente intentaba volar el avión con solo un motor. Parecieron cinco - diez años. Mientras tanto, evalué prender mi celular y enviar todos los mensajitos de texto que no había enviado una hora antes. Pero vamos, había decidido que no habría drama esta vez, así que me quedé quieto, y confié en el piloto.

Fue entonces que el piloto se dirigió a los pasajeros. Que teníamos una avería, hombre. Que nos regresábamos a Valencia.

Okey, mire usted, yo realmente quería regresar a Valencia, pero no era necesario cumplir mi deseo tan pronto.

La verdad, el regreso no fue traumático. Aparentemente el piloto había decidido ya regresar a Valencia desde que empezó la avería, así que aterrizamos muy poco tiempo después de su anuncio. Lo increíble fue que luego de aterrizar, pasó menos de media hora antes que nos embarcaran en otro avión.

A ver, ya sé que le dije que no era necesario que volviera a Valencia tan pronto, ¡pero por lo menos deme una hora para recuperarme del trauma!

https://flic.kr/p/8xScc1


Pos no. A volar otra vez. A un avión más grande, de esos que no tienen hélices grandes en las alas. Esta vez todos le prestamos atención a las indicaciones de seguridad. Y de ahí a despegar, y nuevamente a pasar por la despedida, mira, mi Turia, mi Bioparc, mi pucha que me malograron mi momento feeling, 'ta mare.

Tengo que admitir que, a pesar que esta vez no falló ningún motor, este vuelo fue tan traumático como el anterior. Porque no sé de dónde habrán sacado el avión, pero todo crujía. En la acelerada, crujió, en el despegue, madre mía si no crujió, al llegar a la altura máxima, crujió, todo el vuelo se la pasó crujiendo el condenado avión. Y con el trauma del vuelo anterior, pues uno no podía quedarse tranquilo. Uno empezaba a imaginar cómo usaría el asiento como planeador, y cómo usarlo para amortiguar el impacto, si es que en eso una de esas crujidas se ponía seria. Fue horrible.

Y la aterrizada... pucha. Como este avión era más grande, volamos más alto. Si ya con el avión pequeño empezábamos a aterrizar poco tiempo después de llegar a la altura máxima, en este caso empezamos a aterrizar muy tarde. Creo. Porque esa es la única explicación que le encuentro a los espantoso que fue el aterrizaje. Evidentemente íbamos muy rápido, el avión crujió como nunca, la rueda hizo un ruido que nunca antes había escuchado, y cuando giramos para cambiar de pista me sentí como si estuviera en una combi en carrera.

Fue entonces que entendí por qué la Supernena se vuelve religiosa cuando toma aviones.

Pero llegamos a Madrid. Vivos. Pálidos, con el estómago hecho trizas, con ganas de ir a comprar rosarios, pero vivos.

Anyway. Ahora me encuentro en Perú. En la PUCP. Contratado y todo, y empezando a dar clases a fines de Agosto. La aventura europea realmente acabó, y gracias a Diosito lindo logré llegar a Lima vivito y coleando, para empezar así la nueva aventura peruana.

Ya les cuento.