lunes, 2 de marzo de 2015

Las Clases de Fotografía

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Bueno, ya. Algún pasatiempo debía tener. Mucho trabajo, mucho rollo de mudanzas y alquileres, ya tocaba divertirse. Era verano, se veía factible trabajar tan sólo ocho horas, así que me iba a meter a algo.

Fue entonces que encontré las clases de fotografía. Y decidí resolver uno de mis traumas.

Permítanme explicar por qué trauma. Hace varios años, asistía a una marcha en Roma. No, no esa marcha que muy bien recuerdan, esta era otra, era una protesta por las medidas económicas tomadas en Europa. La cosa es que llevé mi camarita, y la "documenté". Vamos, que tomé fotos. Esta marcha se caracterizó por la aparición del "Black Block," que básicamente destruyó parte de la ciudad. Llegaron a quemar un auto frente a mi casa. Sí, cosa seria. Y bueno, tomé fotos de todo esto, y las colgué en Facebook.

La cosa es que mis padres vieron las fotos, y nuevamente decidieron que no, que yo no debía haber estudiado física, que debería haberme dedicado a otra cosa. En este caso, arte. En particular, fotografía. Y esa Navidad, me regalaron una cámara semi-profesional.

Entenderán mi trauma cuando de repente la calidad de mis fotos aumentó considerablemente, pero no por habilidad sino porque el modo "auto" era una maravilla. Ya no aparecía nada fuera de foco, nada estaba sub- ni sobre-expuesto, los rostros aparecían cálidos y llenos de vida. La cámara decidía cómo procesar la imagen, de modo que el mundo se viera maravilloso y lleno de colores. Lo único que debía hacer yo era apuntar, y apretar.

Por ende, trauma.

Así que nada, dos años después, me metí a las clases, no necesariamente para volverme un fotógrafo profesional, sino para por lo menos entender por qué las fotos salían tan bien en el modo "auto."

Lamentablemente, la cosa no funcionó tan bien. Ahora, antes que nada, quiero aclarar que la profesora era super chévere, animaba bastante a los alumnos a encontrar su propio estilo, y se notaba que era una profesional de calidad. Sé también que muchos alumnos estaban contentos con ella. Pero yo sé que ustedes no leen este blog para verme hablar bien de nadie, así que vamos al punto.

Básicamente, descubrí que mis padres se equivocaron, y que sí hice bien dedicándome a la física. La clase cubrió los conceptos básicos de la fotografía, pero carecía de las definiciones precisas a las que estaba acostumbrado. ¿Cómo hablar de apertura y velocidad sin hacer analogía a un flujo? ¿Y por qué los valores de apertura básicos variaban como 2.8, 4, 5.6, 8? Tuve que quedarme calculando hasta altas horas de la noche, para descubrir que el asunto es super simple, y que estos valores de apertura están relacionados al diámetro efectivo del lente. Por ende, claro, si lo que importa es el flujo, lo que uno quiere es el área de apertura, y ese diámetro entra elevado al cuadrado. Por ende, estos numeritos mágicos eran simplemente potencias de raíz de dos.

¿Por qué no me dijeron esto desde el principio?

Se notaron que las prioridades eran distintas. Por ejemplo, en el ejercicio de velocidad, yo le tomé fotos a un ventilador. Y claro, había descubierto que un ventilador gira a unas 1200 revoluciones por minuto, por lo cual daría 20 vueltas en un segundo. ¡Genial! Si tomaba la foto con una velocidad menos a 1/20 segundos, el ventilador se vería completamente borroso. Luego, al aumentar la velocidad, se esperaría que aparecieran estructuras, manchas más, o menos, oscuras. Y efectivamente, cuando tomé la foto con velocidades de 1/30 y 1/60 segundos, se veían claramente estructuras consistentes con que el aspa del ventilador diera dos tercios, o un tercio de vuelta.

Pero a la profesora no le pareció muy interesante, ni me dio tiempo de explicar lo de las estructuras.


En otra clase, se mencionó el histograma. Mencionó que el histograma nos daba una medida de las once zonas de grises. Me pareció genial, pero tenía una duda:

- ¿Qué representa el eje Y?
- ¿Qué eje Y?
- El del histograma. Tenemos un eje X, horizontal, que nos indica las once zonas.
- Ajá.
- Y entonces, el eje Y, vertical, ¿qué representa?
- ...
- ...
- La verdad, nunca me había puesto a pensar en eso.

Casi me tiro por la ventana.

Luego de cranear un rato, razoné, okey, un histograma representa la cantidad de veces que algo se repite dentro de una serie de categorías. Ya. Las categorías son las once zonas grises. Ya. ¿Y qué se repite? ¿Cantidad de qué? ¿De qué? ¿De quéeeeeee?

Llegó entonces el momento de la iluminación. ¡PIXELS! ¡Tenía que ser eso! El histograma representaba la cantidad de pixels del sensor que se encontraban en una u otra zona de grises. Pensé levantarme y detener la clase para explicarlo, pero ya habían empezado a hablar de otra cosa, y me dio roche.

No les contaré sobre mi presentación final, se los dejo a su imaginación. Pero una que otra foto me salió bien, vamos, se las pongo abajo. La versión grande sale cuando cliquean en la foto. ¡Hasta la próxima!
 


jueves, 12 de febrero de 2015

Encontrando Coinquilinos

Bueno, ya les conté en el post anterior el lío en la búsqueda de piso. Ahora les contaré el lío en la búsqueda de coinquilinos.

Entré al nuevo piso a mediados de Diciembre. Mi idea inicial era estar un mes entero solo. En principio, la idea era ubicarme, asegurarme que todo estuviera más o menos bien antes de ofrecerlo... y bueno, también contaba con que Andrea me iba a venir a visitar por un par de semanas, y no quería empezar "incomodar" a los nuevos coinquilinos con mis huéspedes desde el día 1. Como en Diciembre nos dan "la grati," pues no sería tan terrible pagar un mes de renta yo solo.

Empecé la búsqueda a inicios del año. Puse avisos en Craigslist, páginas de Facebook, etcétera. Y esperé.

Y seguí esperando.

Los contactos iniciales fueron dos, los dos extranjeros. Monsieur Algeria, y Mister India.

Durante su visita, Monsieur Algeria no se mostró muy interesado en el piso. Daba la impresión que le parecía todo muy pequeño, y pensó que tendría problemas para dormir por el ruido de la calle (bienvenido a Lima, compadre). Se fue, pero luego de un par de días volvió a escribir, diciendo que sí estaba interesado. Vino otra vez para conversar, quedamos en firmar el contrato tres días después... y el mismo día de la firma, me escribió diciendo que lo había pensado mejor, y que no se mudaría.

Gracias, compadre.

Mister India
fue bastante agradable. Le gustó lo que vio, eligió la habitación más barata, y me dijo que recién podría entrar a fin de Enero, ya que estaría de viaje. Yo le dije que le confirmaría alrededor de quincena. Todo bien. Cuando le escribí, ya cerca a la fecha que debería pagar la renta nuevamente, me topé con que Mister India no quería pagar depósito, y me empezó a negociar el precio de las habitaciones. Yo le dije que yo no estaba haciendo negocios acá, y que el precio de las habitaciones eran lo que eran. Cuando insistió en negociar, y puso como punto a favor suyo que pagaría la mensualidad por adelantado, decidí cortar comunicaciones.

Tuve otros tres contactos por correo electrónico, pero ninguno llegó a venir.

Pocos días antes de tener que pagar la mensualidad nuevamente, vino Australia, Mate. Miró, dijo que venía por un par de meses para juerguear en Lima, y no volvió. Cha mare.

Llegó entonces la segunda renta, y, esta vez sin grati, madre mía, me dolió en el alma.

Entonces me contactaron Le Petit Français y Mr Miami. Ambos fuera de Perú, pero interesados en el depa. Hablé por Skype con el primero, súper simpático. Venía por dos años a chambear en Lima, en San Isidro, pero con buena conexión con el piso. Pensé que lo había convencido de que viniera a vivir acá... pero nunca volví a escuchar de él.

Por otro lado, Mr Miami vendría unos cuatro meses a chambear en Lima. No respondía seguido, y no logramos a hablar por Skype. El día que se suponía llegaba a Lima, me escribió diciendo que había tenido que postergar su viaje por un mes. Genial.

También me escribió La Peroquebuenaqueestás, quién nunca se presentó a la fecha de la visita. Maldita.

Pasó una semana, y se acercó la tercera renta.

En eso, llamada telefónica. Otra persona. Peruana. Curiosamente, desde el primer intercambio, me di cuenta: ella sí viene. Vio el piso, le gustó, y a la semana firmamos contrato. Grande. Faltaba una habitación más. Ya casi.

Pasó otra semana. La tercera renta se acercaba más.

Me escribió She-Australia, Mate. Sonaba buena onda. No hablaba nada de castellano, pero sin problemas. Quedamos en que vendría un viernes.

El martes, me escribió un chico. Quería pasar a ver el depa inmediatamente. Le gustó, todos nos caímos bien, y vino al día siguiente para firmar contrato. ¡Genial! ¡Tenía coinquilinos! Y dos semanas antes de la tercera renta. ¡Uf!

Esperen, esperen.... esto ha sido demasiado estresante para descargarlo con un simple "¡Uf!". Vamos a probar otra vez:
¡¡¡¡¡UUUUFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFAAAAAAAAAAAAAAAAAMadreMíaPeroQueEstrésGraciasADiositoLindoYALaVirgenSantaYALosEspíritusCósmicosYALosAntiguosEspíritusDelMalQueYaTodoEstáBienYVoyADejarDeEstarEnNúmerosRojosPeroQuéEstrésQuéEstrésCaray!!!!!

https://flic.kr/p/7XExRP

Y por supuesto, apenas llené el depa, empecé a recibir mensajes por todos lados de gente interesada en vivir en él. Ni se imaginan. Ley de Murphy total. Aún me llegan de vez en cuando mensajes, a pesar de haber borrado la oferta de Craigslist y otras páginas. ¡Cha mare! La Peroquebuenaqueestás volvió a escribir, y con todo el pesar de mi alma le tuve que decir que no, ya no. También cancelé a She-Australia, Mate, quien me volvió luego a escribir por otros medios, sin darse cuenta que era yo nuevamente.

Y eso. Ahora sí. Empieza la vida en Lima. Empieza el 2015. Es hora de hacer de esta ciudad mi hogar, nuevamente. A ver qué pasa.

sábado, 17 de enero de 2015

Empezando en Lima

https://flic.kr/p/ccciZq
Supongo que les extrañará el título de este post, habiendo llegado a Lima hace ya medio año.

Mare meua! ¡Medio año! ¡Recién me doy cuenta!

Espérenme un ratito, después de esto necesito un momento zen.

...

Ya está. Okey, empecemos otra vez.

Supongo que les extrañará el título de este post, habiendo llegado a Lima hace ya medio año. La verdad es que en los primeros meses, al estar viviendo con mis padres y trabajando de 10 am a 1 am casi todos los días, no podía decir que estaba realmente en Lima. En todo este tiempo, no tuve la necesidad de enfrentarme a nada más traumático que el tráfico... que bueno, ya bastante traumático es.

Era hora de mudarme solo, de enfrentar una renta, de convivir con compañeros de piso, de organizar la compra de la comida, de organizar la limpieza, y muchos etcéteras más. Vamos, que era hora de realmente empezar una vida en Lima.

Inicialmente, mi idea era proceder como lo hice en Europa. Buscar una habitación en alquiler, con gente más o menos de mi edad, y ya está. No debería ser muy difícil, ¿no?

El problema es que esto de compartir piso no es tan común en Lima como me gustaría. El primer sitio que vi básicamente me mandaba al techo de la casa a ducharme, la habitación era raquítica, y la cocina no tenía espacio para almacenar mi propia comida. Fue muy decepcionante.

Otros sitios que encontré mas bien eran estudios, es decir, viviendas de una habitación con baño y cocina incorporados. También había habitaciones con familias, pero que no permitían el uso del espacio común de la vivienda. Y la verdad, yo no buscaba ninguna de estas cosas. Yo quería compartir piso.

Terco soy, pe.

De vez en cuando encontré habitaciones bastante interesantes, a muy buen precio. No obstante, como no recibía respuesta de las direcciones de correo asociadas, intuí que eran estafas, tipo las de Roma. Mala onda.

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La verdad, no sé qué me hizo cambiar de opinión, y en vez de buscar habitación decidí buscar un piso entero. Claro, alquilaría el piso yo, y subarrendaría las habitaciones a gente altamente seleccionada. Bacán. Sí, medio arriesgado, pero por lo menos me aseguraría de la calidad del lugar.

Luego me topé con el tipo de pisos que están disponibles. La mayoría no eran realmente aptos para un subarriendo, las habitaciones secundarias por lo general eran tan pequeñas que sólo entraba una cama, y poco más. Otros, que sí eran más aceptables, por lo general tenían construcciones al lado, garantizando un ruido terrible.

Cha mare.

Fue entonces que me encontré con el piso ideal. Quedaba en la calle Alcanfores, y era perfecto para tres personas en mi misma nota. Este piso lo encontré a través de un corredor, y me dijo que hablaría con la dueña. Al día siguiente me dijo que todo bien, y que en cinco días se podría firmar al contrato, luego de conocer a la dueña.

El día D llegó, y llegué emocionado al trabajo, inusualmente bien vestido (desde mi punto de vista, por supuesto), con el fin de darle una buena impresión a la dueña. Revisé mi correo... y me llegó un mensaje del corredor. Me dijo que la dueña había cambiado de opinión, y que no le quería alquilar el piso a un peruano.

¿Perdón?

A ver... Cómo les cuento que la ironía del asunto no podía ser peor. Acá, que los cobradores de la combi me hablan en inglés... Acá, que los taxistas me cobran el doble que al resto... Acá, que generalmente soy blanco principal de los ladrones comunes... Acá, que generalmente tengo que aclarar "Jones, con jota, sin hache, tipo Indiana Jones" al dar mi apellido...

Acá, me acababan de negar un alquiler, por ser peruano.

Sí, me quedé mudo por un par de días. Y abandoné la búsqueda por un par de meses.

Ahora les escribo desde mi nuevo piso. Desde mi nuevo depa. La verdad, una vez que reanudé la búsqueda, lo encontré en menos de tres días. Mejor ubicado, y sin dueñas locas. Ya llevo un mes acá, y la verdad es que todo bien.

Ahora toca encontrar con quién vivir. Y tengo qué contar. Pero eso lo dejaré para la próxima entrada, con la esperanza que termine con un final feliz. ¡Hasta entonces!