lunes, 8 de diciembre de 2014

Las Calles de Lima (2)

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Tomamos un taxi, relativamente cerca a la PUCP. El chofer era un señor bastante mayor.

- Buenas noches, ¿a Miraflores?
- Quince.
- Hmmm, generalmente me cobran trece.
- Pero mire la hora, hay mucho tráfico.
- Okey, está bien.

Subimos al taxi.

- Estamos yendo a la calle Alcanfores, tal vez convendría entrar por la Vía Expresa.
- Pero hay mucho tráfico por ahi.
- Bueno, si Ud conoce...

Sonó el celular del viejito.

- Un momento, por favor.
- Sí, adelante.

El chofer tomó el celular, y empezó a conversar mientras conducía. Evadía otros autos, manejando con una sola mano.

- ¿Aló? ¿Aló? (...) Hola, ¿qué tal? (...) Sí, ya estoy bien. (...) Sí, me hicieron la prueba de Holter. (...) Sí. (...) Sí. (...) Hace dos días salí del hospital. (...) Claro, ya puedo mover las piernas, los brazos también. (...) Sí, todo bien, gracias por llamar. (...) Chau.

El viejito guardó su celular.

- ¿Decía?
- No, no, nada... no decía nada.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Las Calles de Lima (1)

https://flic.kr/p/9ECk3B
Era de noche. Luego de mis labores, encontré una combi suficientemente vacía que me llevara a casa. Milagrosamente encontré un asiento libre, me senté, saqué un paper de mi mochila, y me puse a leer.

Pocos minutos después de esto, escuché una voz:

"¿Tú qué haces aquí?"

Levanté la mirada. Era el cobrador de la combi. Me miraba con curiosidad.

Me había preguntado qué hacía aquí. Interesante. Buena pregunta.

¿Qué estoy haciendo? ¿A dónde voy? ¿Estoy contento en Lima? ¿Me he adaptado? La verdad, tengo tanto trabajo que no llego a darme el tiempo de preguntarme todo esto. Supongo que sí. Supongo que esto es lo que siempre quise, seguir avanzando, aportando al desarrollo científico del país, de una forma u otra.

¿O acaso el cobrador acababa de tener un momento místico, y se había conectado con un ser semi-divino que me quería decir que mi destino era otro? ¿Tal vez nunca debí ser físico? ¿O debí haber cambiado de especialidad, y dedicarme a estudiar el cambio climático? ¿O tal vez sería más útil para la sociedad en una consultora?

Estaba confundido. Necesitaba una aclaración.

"¿Perdón?," le respondí.

El cobrador me sonrió. "Tú eres extranjero, ¿no?"

Seguía confundido. "Eh, no, soy peruano."

"Ah, pensé que eras extranjero."

Y se fue.

sábado, 11 de octubre de 2014

Introducción a la Docencia Universitaria

http://facultad.pucp.edu.pe/generales-ciencias/
Pos na, empecé mi vida como profesor a tiempo completo (TC) en la PUCP. Con esto empieza una época dizque de estabilidad, en la que la idea es llevar adelante la física en el Perú, junto con otros físicos de esta universidad.

Ha sido un inicio complicado. Un TC debe dictar unas diez horas a la semana que, aunque parezca poco, resulta ser un huevo. Junto con la preparación de clase, el diseño de evaluaciones y las correcciones, deja muy poco tiempo para investigar. Pero yo sabía que iba a ser de esta manera, así que no me puedo quejar.

¿Qué estoy dictando? ¡Gracias por preguntar!

¿Uh? ¿Alguien preguntó? Me huele que este güey va a empezar a hablar consigo mismo otra vez...

Este semestre me ha tocado un curso de Estudios Generales Ciencias (EEGGCC), otro de Pregrado en Facultad, y uno de la Maestría de Física. Exacto, todo el repertorio.

Mare meua, me huele que este post va a ser laaaargo... Seguro que ahora nos empieza a contar sobre cada curso...

El curso de EEGGCC se llama "Introducción a la Física Universitaria." Se trata de un curso de nivelación para aquellos que no recibieron una formación apropiada de física en el colegio, pero que se supone tienen la aptitud para volverse ingenieros, físicos, químicos o matemáticos.

¿No les dije?

El curso de Facultad es "Seminario de Física," que tiene como objetivo que los alumnos se familiaricen con la lectura de papers científicos, así como aprender a exponer temas científicos. Decidí que nos concentraríamos en el Teorema de Noether.

¿Y ahora cómo salimos de aquí?

Finalmente, en Maestría me estoy encargando de "Temas Avanzados en Altas Energías 2," donde estoy reproduciendo el curso de Supersimetría que seguí en Cambridge (con algo más de fenomenología). Debo admitir que es un reto dictar a niveles tan distintos, donde la forma de transmitir los conocimientos cambia drásticamente.

¿No se suponía que este blog era gracioso?

De todos los cursos, el que me exige una mayor auto-evaluación es sin lugar a dudas el primero, IFU. Esto básicamente debido a que no puedo simplemente dar la clase y seguir con mi vida. Al ser un curso de nivelación, uno debe estar constantemente cuestionando su forma de dictar el curso, ya que los alumnos no necesariamente están acostumbrados al estilo universitario de buscar información por si mismos. De la misma manera, no han adoptado necesariamente la disciplina requerida para sobrevivir en la universidad.

Esto es normal, son cosas que todos aprenden con el tiempo, pero de todas formas obligan al profesor a pensar en estrategias sobre cómo manejar la clase, cosa que no tiene que pasar en niveles más altos.

No quiero imaginar cómo fue la primera vez que dictaste este curso...

La primera vez que dicté el curso, mi estrategia era sencilla, dar la clase y ya está. Había mucha investigación que hacer, y poco tiempo para hacerla. Pero eso no fue una buena idea. A veces me daba la impresión que faltaba poco para que me tiraran piedras.

¿Así como ahora?

https://flic.kr/p/722RT2


Así que estoy cambiando. Además de re-evaluar cómo digo las cosas, y a qué cosas le pongo énfasis, también estoy empezando a poner reglas firmes en la clase. Mi forma de ver la docencia universitaria sugería que no era necesario imponer reglas, ya que si los alumnos querían pasar el curso serían suficientemente responsables como para tener una conducta apropiada dentro de la clase.

Craso error.

Eso te lo podría haber dicho cualquier persona, oe.

Este semestre he empezado prohibiendo el uso de cualquier tipo de dispositivo electrónico en el salón. En principio, uno podría usar su laptop para tomar apuntes y tal, pero generalmente tener la laptop ahí lleva a que empiecen a chatear en plena clase. Así que esta vez, están prohibido los celulares, tablets y demás.

Debo admitir que llego a divertirme con la prohibición. Si veo a alguien mirando su teléfono, interrumpo lo que estoy diciendo con un fuerte "¡Guarda tu celular!" Por supuesto, espanto a toda la clase en el proceso. Súper divertido. Y saludable, supongo, con el susto les hago ejercitar su sistema circulatorio. Deberían agradecérmelo.

¿Y como va a hacer esto que no te tiren piedras al final del semestre?

Ahora, tampoco quiero ser ogro. Pueden portar el teléfono consigo, lo único que no deben hacer es usarlo. Muchos incluso aprovechan y lo dejan cargando durante la clase, en una mesita al lado del ingreso al salón.

No obstante, la otra vez esto me llevó a problemas. Estaba dando mis clases tranquilamente, y en eso empezó a sonar una canción. Era una de esas canciones románticas que generalmente requieren una inyección de insulina después de escucharla. Luis Miguel, o algún otro de esos que son populares entre la juventud. Qué se yo.

Iba a meter un chiste con Arjona, pero mejor no.

La cosa es que el móvil empezó a sonar en plena clase. Y la música no paraba. Descubrí que era de uno de los teléfonos que estaban cargándose en la mesita. Miré a la clase, y ellos me devolvieron la mirada con un "no es mío" colectivo.

Chesss....

El teléfono era de una persona que había decidido no volver a clase después del descanso.

¿Tienes muchos alumnos que deciden hacer eso, no?

La pregunta era, ¿qué hacer? Se me vinieron a la mente los videos de YouTube que he visto, donde el profesor rompe el celular frente a los espectadores. ¡Qué buena idea! Sería genial. Sería épico.

Sería la excusa perfecta para que te lancen piedras.

Tomé el celular. Seguía la cancioncita de Luis Miguel. Miré a los alumnos. Ellos, inocentes, no sabían lo que iba a venir.

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Pero decidí no hacerlo. Arrugué. Así que nada. Abrí la puerta, saqué el móvil, y lo dejé afuera. Listo.

Que decepción, hombre, y yo que pensaba que este post se estaba poniendo interesante...

Seguí la clase como si nada hubiera pasado. Algunos alumnos se escandalizaron. Me miraban con caras de "¡Qué vergüenza! ¿Y si se llevan el celular?"

Pero ahí no terminó la cosa. A pesar de haber dejado el celular afuera, la música sonaba tan fuerte que no podía seguir con la clase. Los alumnos miraban distraídos por la ventana, a ver qué onda con el celular.

Había que tomar medidas más drásticas. Abrí la puerta de golpe, y cogí el celular. Por supuesto, como abrí la puerta de golpe, esta decidió devolverme el favor, y me golpeó la cabeza al agacharme por el condenado teléfono.

Yo hice como que no pasó nada. Fácil ni se dieron cuenta. Jones dignidad.

¿Qué cosa? ¿Después de más de cien posts hablando de tus estupideces te preocupas por tu dignidad?

Miré el móvil. No había forma de apagarlo. Luis Miguel estaba llegando a su mayor éxtasis en la canción, pero definitivamente no quería escucharlo. Ni modo. Lo lancé lejos de la puerta, a ver si alguien lo veía y decidía llevárselo.

Y eso. Cerré la puerta, y la situación mejoró. Di mi clase, y mis alumnos llegaron a aprender en qué consiste la aceleración debido a la gravedad.

Espero.

Una hora más tarde, salí de la clase, exhausto como siempre. Y el celular había desaparecido.

Oops.

¿No les dije que iba a ser largo?