miércoles, 26 de agosto de 2015

Rumbo a Machu Picchu

Llegamos a Cuzco. Luego de encontrarnos en Lima, Andrew, Paola y yo estábamos listos para empezar el camino Inca a Machu Picchu.

Por supuesto, antes de comenzar el recorrido había que acostumbrarse a la altura. El plan era llegar a Cuzco un viernes, hacer turismo por un par de días, e iniciar la caminata el lunes.

Una de las cosas más curiosas del turismo en Cuzco es la gran variedad de guías que uno encuentra. Desde el guía 'estándar' de Ollantaytambo, hasta aquel con cara de asesino en serie de Coricancha, cada tour dejó anécdotas graciosas involucrando al guía.

Por supuesto, este comentario excluye al guía de Sacsayhuamán.

La última vez que estuve en Sacsayhuamán fue en el 2014, cuando viajé a Cuzco para el matri de la Monse. Esa vez, tuve un guía fantástico, que me explicó con lujo de detalles la estructura del lugar.

Esta vez, las cosas fueron un poco distintas. El guía nos juntó, y empezó a explicar la historia de Sacsayhuamán... pero la notamos un poco tergiversada. Empezó diciendo que la gente del Cuzco inicialmente vivió en la zona del lago Titicaca, pero que en esa época el lago se encontraba a 200 metros sobre el nivel del mar. Luego, vamos, se juntaron las placas tectónicas, y de un momento a otro los habitantes se encontraron a 4000 metros.

Bien ahí.

Estos habitantes decidieron mudarse, porque aparentemente a esa altura sus técnicas agrícolas no funcionaban. Afortunadamente, en la zona de Cuzco encontraron poblaciones que sí sabían cultivar la tierra, y aprendieron de ellas. Lo que no explicó era si eso ocurrió porque los otros pueblos eran más capos en agricultura, o porque Cuzco siempre estuvo a más de 3000 metros.

Decidimos no preguntarle.

Luego empezó a afirmar que Sacsayhuamán tenía más de 50 000 años (sí, cincuenta mil, leyeron bien), y que la piedra fue labrada con herramientas de platino. Que los españoles, celosos de esta gran tecnología, le echaron tierrita a toda la construcción, para desprestigiar a la cultura Inca.

Ajá.

Luego empezó a mezclar mitología andina con religión cristiana, metiendo simbolismos europeos por doquier. Y de ahí, empezó a hablar pestes de los científicos, pobres ignorantes orgullosos que se resistían a aceptar las pruebas evidentes de que los Incas eran casi Super Saiyajines.

Decidimos no decirle que los tres eramos científicos. Vamos, que como físicos de partículas no somos capaces de distinguir una piedra de un lanzón monolítico, pero seguro nos odiaría igual.

Luego nos miró a los ojos, y nos dijo que era chamán.

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Eso explicaba todo. Estaba aún más claro que debíamos escapar cuanto antes.

Resignados, le dimos nuestro dinero, con la condición de que se calle y nos deje ir. No le debe haber hecho mucha gracia, pero tomó nuestro dinero de todas formas. Maldito.

Luego de escapar, nos dirigimos a Tambomachay y Pukapukara. No obstante, no nos sentíamos del todo seguros. Era como si el guía chamán nos persiguiera, transformado en puma, cóndor o serpiente, listo para echarnos una maldición encima en el momento que mostráramos nuestro background científico.

Regresamos a Cuzco, almorzamos con una amiga mía, y procedimos a descansar. Al día siguiente partiríamos a Ollantaytambo, y empezaríamos el camino Inca.

Esa noche, cumplimos la tradición: mientras Paola iba a misa, Andrew y yo nos juntamos en búsqueda de alcohol. Hacía frío, así que cogí mi chaqueta del CERN, que es muy abrigadora.

En ese momento, escuché un rugido cósmico: por haberme puesto la chaqueta, el chamán descubrió que yo era un sucio científico. Por un momento sentí una maldición caer sobre mi, pero, por supuesto, la ignoré.

Esa noche, al cambiarme, descubrí los efectos de la maldición. Estaba lleno de ronchas. Me había dado una especie de alergia, justamente unas horas antes de emprender el camino Inca. ¡Malvado chamán! ¡Quería impedir que llegara a la Ciudad Sagrada de los Incas!

Afortunadamente, la medicina moderna es más poderosa que la magia negra, y con un antihistamínico bastó. Tal vez haya estado un poco somnoliento en Machu Picchu, pero triunfamos.

Fue bravazo, gente. No se lo pierdan.


jueves, 23 de julio de 2015

Ezzzperando a Maria

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En principio, todo sería sencillo. Maria llegaría a Lima a las 10:00 pm, y se encontraría con Juliane en el aeropuerto. De ahí, tomarían su Taxi Green a la casa de mis padres, donde las estaría esperando yo. Nada complicado.

Pasé el domingo con mis padres, y a las 7:00 pm decidimos ver una película. Todo estaba fríamente calculado, la película acabaría a las 9:00 pm, y sólo tendría que esperar una hora, una hora y media, antes de recibir noticias de Maria.

A las 9:00, acabada la pela, revisé el Facebook, y encontré un mensaje de Maria. Lo había escrito a las 6:55 pm. Aparentemente, su vuelo había tenido un problema, y llegaría más tarde a Lima. Cha mare.

Revisé la página web del aeropuerto... no había nada de información. El vuelo de Maria aparecía "demorado." No obstante, averigüé de dónde salía su vuelo: Miami. Perfecto. Revisé la página web del aeropuerto de Miami, y efectivamente, descubrí que el vuelo de María llegaría a las 2:00 am.

Nada grave. Normalmente me voy a dormir bastante tarde, esperar hasta las 2:00 am no sería terrible. A esa hora no habría mucha gente en el aeropuerto, ni tráfico en la calle, probablemente llegaría alrededor de las 2:45 am. Ni pensar en irme a dormir, sería muy poco tiempo y no descansaría nada.

La pregunta era: ¿qué hacer hasta esa hora?

Empecé viendo Dragon Ball Kai. Sí, lo siento. Descubrí que existe una especie de "remake" que resume toda la serie en 100 capítulos, así que decidí empezarla. Pero luego de cuatro capítulos ya no podía más, quería meter a Gohan por el water. Para entonces eran como las 11:30 pm. ¿Qué hacer hasta las 2:45 am?

A media noche, me llegó un mensaje de Juliane, la amiga de María. Ella estaba en el aeropuerto, esperando a que María llegara. No estaba muy segura del estado del vuelo, y quería saber si podía ir de una vez a la casa de mis padres, ya que estaba demasiado cansada. María podría ir por su cuenta una vez que llegara.

Yo, por supuesto, le dije que sí. Genial, podría conversar un poco con Juliane, así el tiempo se pasaría más rápido.

Juliane llegó casi a la 1:00 am. Para entonzes el sueño empezaba a manifestarse, y me era realmente necesario encontrar distracciones. Lamentablemente, ella estaba baztante cansada después de su viaje, y no tenía muchas ganas de conversar. Cha mare. Sería una hora y 45 minutos de espera... Había que aguantar.

En ese momento encontré un manga antiguo de Rurouni Kenshin, que era de mi hermano. Genial, esa zerie me gustaba mucho, sería entretenido volver a leer eza hiztoria... pero... pasar cada página se volvía cada vezzzzz más difícil... porque... el zueño... poco a poco... me iba venciendo....

Chesss.... zzz.... 2:30 de la madrugada, Maria no llamaba aún... y ya no había manga para leer. Agarré el iPad, y abrí el juego de Final Fantasy I que me bajé la otra vezzzzzzzzzz..... zzzzzz....

Y había que mantenerzzzzze dezzzzzzzpierto.... a jugar el jueguito, no prezzztar atención a que eran las 3:00 am y Maria no llamaba.... zzzzz.... vamos, vamos, hay que derrotar a Garland... zzzz... que si no.... zzzzz... Enishi Yukishiro nos ganaría... y encontraría las esferas del dragón... zzzzzz....

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Y en eso llamó... A las 3:40 am..... zzzzzz.....

Que le perdieron las maletazzzzzzzz......

Zzzzz......

Que ya viene.......

Zzzzzzz.....

Que la espere.....

Zzzzzzz....

A las 4:00 am, Juliane me llamó desde su habitazzzzzión.....

Zzzzzzz....

Que se había despertado, y estaba preocupada por Maria....

Zzzzzzzz......

Yo le dije que no zzzzz......

Zzzzzzzzz.....

... que no zzzzzze preocupara, que Maria ezzzzztaba en camino..... y que... y que....

Zzzzzzz.....

Y entonces, escuché un auto afuera. Me desperté inmediatamente, no vaya a tocar el timbre y despertar a toda la casa.

¡Maria! ¡Qué gusto verte! Abrazo rápido. No, no, no me interesa tu vuelo, tus historias, whatever, sí, no nos vemos hace meses, mira, esta es tu habitación, tu cama, ahí está el baño, hasta mañana.

Qué buen zzzzz que me mandé después, carambas.

domingo, 21 de junio de 2015

Enemigos Desconocidos

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Supongo que es normal que, al avanzar campantemente por la vida, uno cree enemigos. Gente que odia la existencia y el bienestar de uno, y preferiría su destrucción inmediata.

Supongo que también es normal que esto ocurra sin que uno haga nada malo en particular. A veces, las acciones de una persona, a pesar de ser bien intencionadas, terminan creando heridas profundas en la gente, que nunca llegan a cicatrizar. "El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones," dicen por ahí. Peor aún, uno puede no estar al tanto de la existencia de dichos enemigos, hasta que sea ya demasiado tarde.

La otra vez descubrí que tenía un enemigo. Esto ocurrió durante el cumpleaños de Wong, en La Botika. Llegué tarde, pero encontré el grupo en una mesa grande. Saludé a Wong, le invité un chilcano, y me senté con todos. Sólo conocía a un par de personas, la mayoría era gente de su chamba.

Entre conversa y conversa, apareció este amigo de Wong, que me preguntó qué hacía por la vida. "Soy físico," respondí, campantemente.

La cara del amigo se distorsionó. De repente, una especie de neblina negra empezó a llenar el bar. Las botellas en la barra empezaron a vibrar, chocando una con la otra. Un par de piedritas empezaron a levitar, y dicen por ahí que escucharon un par de truenos.

Yo, por supuesto, no me di cuenta de todo esto.

"¿Físico?", preguntó el amigo.

 "Sí, trabajo en la PUCP," respondí. Campantemente.

El edificio empezó entonces a retumbar. La luz eléctrica empezó a fallar, y los tragos comenzaron a hervir. Un viento huracanado golpeó la ventana más cercana, abriéndola de par en par, y en eso el amigo empezó a gritar.

"¡Ustedes los físicos me arruinaron la vida!!!"

Fue entonces que me di cuenta que algo andaba mal.

"¡¿Para qué sirve toda esta tontería?!", exclamó. "¡¿Pará qué tuvieron que enseñarme toda esta basura en el colegio?! ¡Han destruido mi infancia!"

Uy carambas, la cosa se complicaba. Miré a mi alrededor, y no vi ninguna salida fácil. Tenía que responder.

"Sí, bueno, te entiendo", le dije. "Lo que enseñan en el colegio creo que es un poco pérdida de tiempo, a nadie le sirve MRUV, a menos que..."

"¡¿MRUV?!" gritó. "¿¡MRUV?! ¿Estás bromenado? ¡Una polea! ¡¿Qué demonios es una polea?! ¡¿Para qué sirve una polea?!"

Pues ahí me agarró, porque si le enseñaron sobre poleas, entonces le enseñaron una de las cosas más útiles de la mecánica clásica escolar.

"¡Tú me arruinaste la vida!" exclamó nuevamente. Luego dudó: "Bueno, tú no. ¡TU GENTE me arruinó la vida!"

Luego como que colapsó, y para cuando despertó, yo ya había escapado. Que viva el alcohol.

Aparentemente mi carrera es más peligrosa de lo que creía. Para la próxima, tendré que planear una ruta de escape, tal vez una cuerda en la ventana, convenientemente amarrada a, oh sorpresa, una polea. O algo así.