jueves, 23 de julio de 2015

Ezzzperando a Maria

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En principio, todo sería sencillo. Maria llegaría a Lima a las 10:00 pm, y se encontraría con Juliane en el aeropuerto. De ahí, tomarían su Taxi Green a la casa de mis padres, donde las estaría esperando yo. Nada complicado.

Pasé el domingo con mis padres, y a las 7:00 pm decidimos ver una película. Todo estaba fríamente calculado, la película acabaría a las 9:00 pm, y sólo tendría que esperar una hora, una hora y media, antes de recibir noticias de Maria.

A las 9:00, acabada la pela, revisé el Facebook, y encontré un mensaje de Maria. Lo había escrito a las 6:55 pm. Aparentemente, su vuelo había tenido un problema, y llegaría más tarde a Lima. Cha mare.

Revisé la página web del aeropuerto... no había nada de información. El vuelo de Maria aparecía "demorado." No obstante, averigüé de dónde salía su vuelo: Miami. Perfecto. Revisé la página web del aeropuerto de Miami, y efectivamente, descubrí que el vuelo de María llegaría a las 2:00 am.

Nada grave. Normalmente me voy a dormir bastante tarde, esperar hasta las 2:00 am no sería terrible. A esa hora no habría mucha gente en el aeropuerto, ni tráfico en la calle, probablemente llegaría alrededor de las 2:45 am. Ni pensar en irme a dormir, sería muy poco tiempo y no descansaría nada.

La pregunta era: ¿qué hacer hasta esa hora?

Empecé viendo Dragon Ball Kai. Sí, lo siento. Descubrí que existe una especie de "remake" que resume toda la serie en 100 capítulos, así que decidí empezarla. Pero luego de cuatro capítulos ya no podía más, quería meter a Gohan por el water. Para entonces eran como las 11:30 pm. ¿Qué hacer hasta las 2:45 am?

A media noche, me llegó un mensaje de Juliane, la amiga de María. Ella estaba en el aeropuerto, esperando a que María llegara. No estaba muy segura del estado del vuelo, y quería saber si podía ir de una vez a la casa de mis padres, ya que estaba demasiado cansada. María podría ir por su cuenta una vez que llegara.

Yo, por supuesto, le dije que sí. Genial, podría conversar un poco con Juliane, así el tiempo se pasaría más rápido.

Juliane llegó casi a la 1:00 am. Para entonzes el sueño empezaba a manifestarse, y me era realmente necesario encontrar distracciones. Lamentablemente, ella estaba baztante cansada después de su viaje, y no tenía muchas ganas de conversar. Cha mare. Sería una hora y 45 minutos de espera... Había que aguantar.

En ese momento encontré un manga antiguo de Rurouni Kenshin, que era de mi hermano. Genial, esa zerie me gustaba mucho, sería entretenido volver a leer eza hiztoria... pero... pasar cada página se volvía cada vezzzzz más difícil... porque... el zueño... poco a poco... me iba venciendo....

Chesss.... zzz.... 2:30 de la madrugada, Maria no llamaba aún... y ya no había manga para leer. Agarré el iPad, y abrí el juego de Final Fantasy I que me bajé la otra vezzzzzzzzzz..... zzzzzz....

Y había que mantenerzzzzze dezzzzzzzpierto.... a jugar el jueguito, no prezzztar atención a que eran las 3:00 am y Maria no llamaba.... zzzzz.... vamos, vamos, hay que derrotar a Garland... zzzz... que si no.... zzzzz... Enishi Yukishiro nos ganaría... y encontraría las esferas del dragón... zzzzzz....

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Y en eso llamó... A las 3:40 am..... zzzzzz.....

Que le perdieron las maletazzzzzzzz......

Zzzzz......

Que ya viene.......

Zzzzzzz.....

Que la espere.....

Zzzzzzz....

A las 4:00 am, Juliane me llamó desde su habitazzzzzión.....

Zzzzzzz....

Que se había despertado, y estaba preocupada por Maria....

Zzzzzzzz......

Yo le dije que no zzzzz......

Zzzzzzzzz.....

... que no zzzzzze preocupara, que Maria ezzzzztaba en camino..... y que... y que....

Zzzzzzz.....

Y entonces, escuché un auto afuera. Me desperté inmediatamente, no vaya a tocar el timbre y despertar a toda la casa.

¡Maria! ¡Qué gusto verte! Abrazo rápido. No, no, no me interesa tu vuelo, tus historias, whatever, sí, no nos vemos hace meses, mira, esta es tu habitación, tu cama, ahí está el baño, hasta mañana.

Qué buen zzzzz que me mandé después, carambas.

domingo, 21 de junio de 2015

Enemigos Desconocidos

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Supongo que es normal que, al avanzar campantemente por la vida, uno cree enemigos. Gente que odia la existencia y el bienestar de uno, y preferiría su destrucción inmediata.

Supongo que también es normal que esto ocurra sin que uno haga nada malo en particular. A veces, las acciones de una persona, a pesar de ser bien intencionadas, terminan creando heridas profundas en la gente, que nunca llegan a cicatrizar. "El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones," dicen por ahí. Peor aún, uno puede no estar al tanto de la existencia de dichos enemigos, hasta que sea ya demasiado tarde.

La otra vez descubrí que tenía un enemigo. Esto ocurrió durante el cumpleaños de Wong, en La Botika. Llegué tarde, pero encontré el grupo en una mesa grande. Saludé a Wong, le invité un chilcano, y me senté con todos. Sólo conocía a un par de personas, la mayoría era gente de su chamba.

Entre conversa y conversa, apareció este amigo de Wong, que me preguntó qué hacía por la vida. "Soy físico," respondí, campantemente.

La cara del amigo se distorsionó. De repente, una especie de neblina negra empezó a llenar el bar. Las botellas en la barra empezaron a vibrar, chocando una con la otra. Un par de piedritas empezaron a levitar, y dicen por ahí que escucharon un par de truenos.

Yo, por supuesto, no me di cuenta de todo esto.

"¿Físico?", preguntó el amigo.

 "Sí, trabajo en la PUCP," respondí. Campantemente.

El edificio empezó entonces a retumbar. La luz eléctrica empezó a fallar, y los tragos comenzaron a hervir. Un viento huracanado golpeó la ventana más cercana, abriéndola de par en par, y en eso el amigo empezó a gritar.

"¡Ustedes los físicos me arruinaron la vida!!!"

Fue entonces que me di cuenta que algo andaba mal.

"¡¿Para qué sirve toda esta tontería?!", exclamó. "¡¿Pará qué tuvieron que enseñarme toda esta basura en el colegio?! ¡Han destruido mi infancia!"

Uy carambas, la cosa se complicaba. Miré a mi alrededor, y no vi ninguna salida fácil. Tenía que responder.

"Sí, bueno, te entiendo", le dije. "Lo que enseñan en el colegio creo que es un poco pérdida de tiempo, a nadie le sirve MRUV, a menos que..."

"¡¿MRUV?!" gritó. "¿¡MRUV?! ¿Estás bromenado? ¡Una polea! ¡¿Qué demonios es una polea?! ¡¿Para qué sirve una polea?!"

Pues ahí me agarró, porque si le enseñaron sobre poleas, entonces le enseñaron una de las cosas más útiles de la mecánica clásica escolar.

"¡Tú me arruinaste la vida!" exclamó nuevamente. Luego dudó: "Bueno, tú no. ¡TU GENTE me arruinó la vida!"

Luego como que colapsó, y para cuando despertó, yo ya había escapado. Que viva el alcohol.

Aparentemente mi carrera es más peligrosa de lo que creía. Para la próxima, tendré que planear una ruta de escape, tal vez una cuerda en la ventana, convenientemente amarrada a, oh sorpresa, una polea. O algo así.

lunes, 25 de mayo de 2015

Pollo a la Toalla

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Antes de re-encontrarnos en Lima, la última vez que vi a L'amica Italiana fue en Termini. No recuerdo muy bien qué ocurrió, creo que yo tenía algo suyo, y ella vino a buscarlo a la estación de tren. La cosa es que ella llegó tarde, y prácticamente se lo di por la ventanilla breves segundos antes de que partiera el tren.

Una semana más tarde, me enteré que ella había regresado a Lima. Se suponía que sería un viaje breve, pero no la volví a ver.

Habiendo regresado yo también a Lima, decidí re-conectar. Le escribí un mensaje vía Facebook, y la invité a cenar, para chismear nuestras vidas luego de más de tres años de no vernos. El plato: pollo a la mostaza.

Ese día, llegué a casa temprano. Revisé mi correo, L'amica Italiana avisó que llegaría a las 9:00 pm. Perfecto. Me daba tiempo de ir a La Casa de la Toalla, que necesitaba comprar toallas nuevas. La gente muy amable, me sugirieron toallas buenas, y me dijeron "Antes de usarlas, hay que sacudirlas. Y luego lavarlas." Por supuesto, siempre he lavado las toallas antes de usarlas, pero esto de sacudirlas no lo había tomado en cuenta nunca. Bueno pues.

Llegué a casa, y alisté todo. ¿Cebolla? Check. ¿Mostaza? Check. ¿Champiñones? Check. ¿Crema de leche? Check. ¿Pollo? Congelado.

'Cha mare.

Vamos, ya no soy tan bestia como antes (la palabra clave aquí es "tan"), efectivamente había sacado el pollo del freezer, pero no se había llegado a descongelar. Y a pesar de haber alguna vez comido toriwasa (sashimi de pollo crudo), siempre he tenido un trauma con la salmonella debido al pollo mal descongelado (ya se habrán dado cuenta que la cantidad de traumas que enfrento diariamente es bastante elevada).

El procedimiento era de sumergir el pollo en agua mientras preparaba el resto del plato, y si fuera necesario meterlo en el microondas. Chévere. El pollo en principio venía envasado al vacío, así que nada, a sumergirlo.

Antes de continuar, recordé las toallas. Las sacudí en la cocina, y madre mía, botaron bastante pelusa. Buena voz, la de la vendedora. Metí las toallas a la lavadora, barrí la pelusa, y regresé al plato. Multitasking total.

Pos nada, corté la cebolla, y la freí en mantequilla. Mientras tanto, saqué los champiñones para lavarlos, y noté que habían vencido el día anterior.

Porca miseria...

Hmmm... ¿cómo reconocer si los champiñones están en buen estado? Recordé haber leído alguna vez que había que tocarlos, a ver si estaban pegajosos (en internet decía slimy). Los miré, y noté que estaban suaves, aparentemente la humedad se había condensado dentro del paquete... y por supuesto se sentían pegajosos. Pero... ¿estaban realmente mal? No lo parecían, y seguramente era sólo agua... pero ¿y si envenenaba a L'amica Italiana? Ni de a balas, qué roche...

Pero el pollo con mostaza no tiene gracia sin los champiñones. Así que caballero, a encender una velita, y esperar lo mejor.

Listo, a freír los champiñones, y ver qué onda con el pollo. Por supuesto, seguía congelado. Y por supuesto, el envase no estaba al vacío, y ahora estaba inundado de agua.

Cha mare.

¿Y esto qué significa? ¿Podía seguir adelante? ¿O el riesgo de salmonella era ya muy alto? ¿O daría igual, porque nos moriríamos de todas formas envenenados por los champiñones? ¿Qué hacer?

Pues supuse que la salmonella era seguramente una bacteria, así que si metía el pollo en el microondas, asunto arreglado. Otra cosa serían los champiñones, que emitirían toxinas, y eso no lo arregla nada, pero vamos, estos ya estaban mezclados con las cebollas y no los iba a sacar. Así que nada, el pollo al microondas, a descongelar al 100%, y con suerte se moría toda la salmonella.

Chévere.

http://es.wikipedia.org/wiki/Salmonella_typhimurium

Ya. Cierto, las toallas. A sacarlas de la lavadora. Abrí la máquina... y tenía pelusa por todos lados. Mare meua... A ver, mi lavadora no tiene el filtro muy limpio, y siempre llena toda la ropa de pelusa, ¿pero esto? Y lo peor, las toallas ahora estaban llenas de pelusas mutuas, es decir, la toalla verde tenía pelusa de la toalla azul, la azul pelusa de la gris, y así.

Sin pensarlo, lancé las toallas a la secadora, lancé el pollo a la sartén (por suerte no me confundí) y mientras el pollo se freía, limpié la pelusa de la lavadora.

Multitasking, pe.

Okey. L'amica Italiana llegaría en cualquier momento, y no debía ver este desastre. ¿Listo el pollo? Okey, añadir la cebolla y los champiñones. Cinco, cuatro, tres, dos, uno... okey, el vaso con agua, que hierva... listo, ahora, a añadir...

Y fue entonces que vi la secadora. Más bien, vi el filtro en la puerta de la secadora, tenía una bola de pelusa de proporciones alarmantes. Detuve el secado, saqué el filtro, lo limpié, seguramente llené el plato con pelusas microscópicas, lo devolví a la sartén, digo, a la secadora, y a reiniciar el secado.

¿Y el pollo? Chesu, el agua ya estaba hirviendo, había que añadir la crema de leche. Okey, ahora la mostaza... pero, ¿no debería haber llegado ya L'amica Italiana? A chequear Facebook un momento...

Genial, llegaría 15 minutos tarde. Regresé al pollo, por supuesto, la crema de leche había hervido, y se había desparramado sobre toda la cocina. ¡A bajar la temperatura! ¡Añadir la mostaza! ¡Y la sal, carambas, la sal! ¡Y preparar el puré de papas!

En resumen, ¿qué tenía al frente?

Un pollo con salmonella, mezclado con cebollas, champiñones tóxicos, crema de leche, pelusa de toalla microscópica y mostaza. Y un puré de caja hecho a la velocidad de la luz.

Obviamente no le conté nada de esto a L'amica Italiana. Pero por breves momentos consideré pedir pizza.

Y ¿adivinen qué? Estaba requete-bueno. Con toalla y todo. Y no nos morimos... aún.

A ver si pa la próxima decido planchar la ropa al mismo tiempo, a ver si sale aún mejor.