sábado, 21 de mayo de 2016

Contando Pasos

https://flic.kr/p/9pbzs7
Como ya he comentado anteriormente, me he metido en el gimnasio. Resulta que ser un Superhombre Nietzcheano no es suficiente en este mundo, y hay que controlar la guata.

Viendo la valentía y coraje que mostraba con este nueva empresa, mi madre intuyó que no duraría ahí mas de tres semanas. Así que, para mantenerme interesado, me regaló un relojito de esos que cuentan pasos, registran calorías quemadas, monitorean el ritmo cardíaco, y marcan la cantidad de pisos subidos.

Chesu, me sorprendo con la frase anterior: contar, registrar, monitorear y marcar. Estar ocho años escribiendo este blog por lo menos me ha ayudado con el tema de "palabras parecidas."

Anyway, el punto es que mi madre sabía que si quería mantenerme en el gimnasio, debía ser capaz de hacer estadística con mi ejercicio. Sí, así de friki cree que soy.

La primera semana de uso, descubrí que el relojito era un poco... sensible, digamos.

Una de las características del relojito es que, cuando uno cumple con algún objetivo (por ejemplo, dar 10 000 pasos), el relojito vibra, suena, baila la Macarena. Para que uno tenga más ganas de hacer ejercicio, dicen. Pues nada, en esa primera semana de uso, en el momento de aplaudir al final de una charla, el relojito hizo justamente eso. Vibró, sonó, y bailó la Macarena.

Resulta que para el relojito, aplaudir es equivalente a dar un paso. Carambas.

Y no sólo eso, el aparato este cuenta pasos cuando uno mueve las manos al hablar. Claramente, el reloj no fue construido en Italia.

Bueno, no había problema, el aparato tenía como objetivo monitorear mi ejercicio, así que bastaba con ponérmelo los días que iba al gimnasio, y listo. Y quedarme callado.

https://flic.kr/p/ngt7ZX

Otra cosa que hace el relojito es reconocer mis "logros." Por ejemplo, me llegó un correo electrónico la primera vez que registré más de 15 000 pasos. Otra vez, para darme más ganas de hacer ejercicio.

La otra vez salí a montar bicicleta, y al volver, me llegó uno de esos mensajes. Que había recibido una insignia, por haber subido 50 plantas.

¿Perdón? ¿En qué momento pasó eso? Si voy en bicicleta, no subo nada, a lo mucho de vez en cuando caigo.

Pero eso fue chancay de a veinte, comparado con la vez que fui a Rupac. Este se encuentra en la punta de una montaña, en la sierra de Huaral. Una pasada. Pero llegar no es del todo trivial.

Resulta que cuando el bus nos dejó en el punto de partida, mi relojito había registrado ya 400 plantas subidas. Sí, 400 plantas, no escalones, sólo por ir en bus. Y sí, nuestras pistas y carreteras en Perú son una vergüenza, eso lo sabemos.

Al final del viaje, luego de subir hasta Rupac, terminé con 677 plantas.

Lo que me sorprende es que me llegó una insignia, confirmando que había subido más de 600 pisos. ¿Eso significa que hay gente que sí se sube 600 pisos de un tirón? ¿Pero cómo? ¡Si ya es complicado subir diez!

Anyway, el relojito está entretenido, pero ya sé que no me lo puedo tomar demasiado en serio. Lo bacán es que sí registra bien el ritmo cardíaco, que en efecto me ayuda a entender mi progreso en este tortuoso camino llamando estar fit.

¡Esperemos nomas que no me lleguen insignias por superar 500 pulsaciones por minuto!

lunes, 11 de abril de 2016

Malas Decisiones

https://flic.kr/p/9oQmr7
Porsiaca, el título de este post no tiene naaaada que ver con el casi 40% de votos que ha recibido Keiko Fujimori en las elecciones de este año.

Tiene que ver con algo que ocurrió este verano. Recibí un mensaje de un programa que buscaba voluntarios para limpiar playas en Lima. Me pareció una idea simpática, así que me apunté.

La cosa empezó bien, nos juntamos en la PUCP, nos dieron polos y gorras, y nos llevaron a la playa en bus. Llegamos luego de hora y media, más o menos. Fue medio raro que la playa ya tuviera un personal de limpieza contratado por la municipalidad, y que no tuviéramos más equipo que bolsas de basura y nuestras laboriosas manos, pero bueno, ya estábamos ahí. No tenía sentido abandonar nuestro noble objetivo por esos nimios detalles.

Avanzamos. Empezamos a encontrar colillas de cigarrillos, pedazos de plástico, tapas de cerveza, y muchas cosas más. Nos sentimos útiles.

En eso, encontré un montículo sospechoso. ¿Una mina antipersonal? ¿Un cuerpo enterrado? ¿Un post electoral de Facebook sin insultos histéricos hacia la Izquierda?

Pues la verdad es que nos demoramos en descifrar qué era este montículo. Parecía un círculo de alambres. Pero había mucho material quemado alrededor. ¿Qué demonios era esto?

Luego nos dimos cuenta: era una llanta. Un neumático. Aparentemente, algún ser infinitamente inteligente había decidido usarla para hacer una fogata. Y al haber encontrado restos de comida alrededor, concluimos que tal vez la usaron como parrilla también.

https://flic.kr/p/b3aZbr

Nos quedamos mudos. ¿Podía ser alguien así de imbécil?

Bueno, pues nada, selección natural, le dicen. Agarramos nuestras bolsas, y empezamos a meter todo ese material dentro. Fue una labor bastante complicada, pero bueno, lo logramos.

Luego, había que llevar las bolsas de vuelta. Y como en principio estábamos compitiendo para ver quién recolectaba más basura, sugerí que los demás siguieran trabajando mientras yo llevaba la llanta al campamento.

Al llegar descubrí, con horror, que los alambres habían atravesado las bolsas y, al hacerlo, me habían arañado las piernas. El problema es que un par de arañazos fueron algo fuertes, haciéndome sangrar. Alarma de tétanos inmediata.

Nuevamente la pregunta, ¿podía ser alguien así de imbécil? ¿Y qué era eso de la selección natural?

Por suerte, había una posta relativamente cerca. Recibí una vacuna contra el tétanos, me limpiaron la herida (que era bastante superficial), y me mandaron de vuelta.

Al regresar, descubrí que otros habían encontrado más llantas. Por supuesto, ahora que había sido vacunado, me ofrecí a cargar con todas esas bolsas llenas de alambres peligrosos. En esos momentos era invencible. Era Wolverine.

Acabamos el día recolectando casi 20 kilos de basura. Otros grupos consiguieron más o menos lo mismo, me atrevería a decir que fueron más de 100 kilos de basura los que limpiamos ese día en total.

¿Motivo para estar orgullosos? ¡Supongo! Pero fue algo triste partir. Y no porque unos fueran el lancha y los otros en camión, sino porque al irnos vimos un huevo de gente en la playa nuevamente generando basura, botando botellas de plástico, fumando y dejando colillas, y probablemente en la noche quemando un par de llantas más.

Y eso no mola, gente. A ver si pa' la próxima no son sólo los voluntarios los que llevan bolsas para la basura.

jueves, 17 de marzo de 2016

Visitando a la Nutricionista

https://flic.kr/p/99cekk
- ¿Sr Jones?

- Sí, soy yo

- Pase, por favor.

Efectivamente, estaba viendo a una nutricionista. Resulta que he estado engordando un poco, luego adelgazado, luego otra vez a engordar, así que para controlar el asunto decidí meterme en un gimnasio. Y este gimnasio, como promoción, incluía una cita con una nutricionista.

Tomé aire, y pasé dentro del consultorio.

Ok, compadre. Tú tranquilo. Tranquilo, que esta gente lo que quiere es arruinarte la vida. Tú tan sólo diles lo que quieren escuchar.

Me senté. Oh sorpresa, eran dos nutricionistas. Empezó todo bien, tomaron mi peso, midieron mi altura, controlaron "el neumático de repuesto," y me dijeron "Pues un poco gordito sí que estás."

Uy suave, compadre, que ya se pusieron saltonas.

Me preguntaron qué comía en el desayuno. Les respondí que poco, un jugo, una fruta, y un yogurt con salvado de trigo. Que el salvado era para ir al baño, porsiaca.

Ellas se miraron, y me insinuaron que era muy poco. Les respondí que si comía pan, entonces engordaba una barbaridad. Que controlaba mi peso con un desayuno ligero.

Coraggio, compadre, tú firme con tus argumentos. No importa que se miren entre sí constantemente, sonriendo.

Me dijeron que tenía que comer más proteína. Que comiera huevos duros. Y que en vez de tomar jugo de caja, pues que tomara uno natural.

Carambas. Ya venían a complicarme la vida. Les dije que yo realmente prefería tener un desayuno donde no ensuciara mucho, que no quería perder mi tiempo lavando cosas. Con mi desayuno actual, básicamente lavo un vaso, un plato y una cuchara. En el otro caso tendría que lavar adicionalmente la licuadora, y la olla, y... pues qué pereza.

Otra vez intercambiaron miraditas. Una de ellas salió.

Ya te fregaste, compadre, seguro va a llamar a la Madre Superiora, o te traerá un Gom Jabbar, o algo por el estilo.

La que quedó me ignoró. Me dijo que cada día me comía mi fruta, tres huevos, y yogurt. Y el yogurt sin azúcar. Y si quería jugo, pues me lo hacía yo, y sin azúcar también.

Qué ganas de arruinarle la vida a uno.

¿Y en la media mañana? Pues nada, yo aguanto hasta el almuerzo, es que almuerzo temprano.

¿Y qué almuerzo? Pues lo que sirvan en el Chelo's.

Uy, compadre, cuidado, cuidado, ni se te ocurra contarle de los tequeños del Chelo's.

¿Que qué como en el Chelo's? Pues una entrada y un segundo. La entrada puede ser ensalada rusa, huevo a la rusa, ocopa, papa a la huancaína... y de vez en cuando tequeños.

¿Pero qué haces, insensato? ¿No ves que te va a prohibir los tequeños?

Ah, sí, también hay ensalada fresca, pero no es muy rica. ¿Cómo? ¿Que tengo que comer más ensalada y menos tequeños? Pero... los tequeños son ricos...

El segundo, pues varío. Trato de comer un día pescado, otro día carne de res, otro día pollo, otro día cerdo. Y si encuentro vegetariano, pues también lo considero.

¿En serio? ¿Esto sí está bien?

https://flic.kr/p/9SyLrd


¿Qué como a media tarde? Pues una galleta, o una ensalada de frutas....

Si te pregunta, no le digas que la galleta es Casino Royal de menta. Cualquier cosa menos la prohibición de las Casino Royal de menta.

¿Que no puedo comer nada de eso? ¿Ni las Casino Royal de menta? ¿Que tiene mucha azúcar? Pero.... pero... pero en el trabajo yo pienso mucho, y los procesos neuronales necesitan de azúcar... no me quites el azúcar...

¿Maní? ¿En serio? Pues... ya pues... habrá que comer maní.

Hombre, esto está yendo de mal en peor. Tienes que salir de aquí ahora mismo.

¿La cena? Pues algo rápido, me hago una pasta, o un sandwich, o...

¡No menciones el helado! ¡No menciones el helado, o te mato!

... y eso, nada más. Una pasta, o un sandwich. ¿Qué? ¿Que me haga un pollo? ¿O una hamburguesa? ¿Y eso de comer como un mendigo, en qué quedó?

En eso entró la segunda nutricionista. La primera la miró con ojos llorosos. Me dejaron ir, y me mandaron mi plan de nutrición por correo electrónico.

Algún día tal vez abra ese correo. Tal vez...

(Nota al final: El día de hoy, un alumno me dio una manzana, y dijo que era "por el blog." No estoy muy seguro de qué iba aquello, pero me pareció una curiosa coincidencia que justo me diera una manzana cuando yo quería hablar de mis hábitos alimenticios. Pues nada, ahi va, este post va dedicado a todos aquellos involucrados en el tema de la manzana, y eso. )