lunes, 30 de enero de 2017

Falta de Aire

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¡Vamos hombre! ¡Vamos! ¡Tú puedes levantar este peso! ¡Dale! ¡Dale! ¡Dos más! ¡Uno más! ¡Listo!

Muy bien. Lo estás haciendo bien, en el gimnasio. Estás cargando cada vez más peso, y al tener poco descanso, también quemas calorías. La estrategia debería funcionar.

Pero... ¿qué te pasa? ¿Que necesitas descansar algo más? Bueno, vamos, detente un rato, respira hondo.

¿Te sientes mal? Pero... tampoco es que hayamos cargado taaaanto.... o bueno, tal vez sí... a ver camina hacia la baranda, apóyate, sigue respirando hondo...

Uy, caramba, la cosa se pone seria. Tranquilo, tranquilo. Respira. Respira. No te desmayes, no quieres pasar vergüenza frente a todo el gimnasio. Sigue ahí, tranquilo.

No te preocupes. A tu izquierda está uno de los entrenadores. Si te pasa algo, seguro que estará capacitado. Respira hondo. Vamos, tampoco será muy vergonzoso decirle que te has excedido, y que necesitas asistencia. Es más, probablemente se haya dado cuenta ya, después de todo, es un entrenador.

Fíjate, te está mirando. De hecho que se ha dado cuenta. Sube la cabeza, y dile que te sientes mal.

Pero... ¿qué es esto? ¿Te está haciendo muecas? ¿Te está haciendo ojitos, y sacando la lengua? ¿Qué le pasa al entrenador? No, compadre, seguro que estás más grave de lo que pensábamos, esto debe ser una alucinación.

O... ¿tal vez no te estaba mirando a ti? ¿Qué hay a tu otro lado?

Ah. Una chica que usa copa talla C.

Vamos compadre. Respira. Da unos pasos. Salgamos de este gimnasio. Y no volvamos jamás.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Sono Ancora Incazzato

Dicen por ahí que cuando uno está molesto, no debería escribir en blogs. Uno termina siendo políticamente incorrecto, y tal. Pero, por supuesto, a mi no me importa lo que dicen.

Menos aún cuando estoy molesto.

Me encuentro en Medellín, he estado toda la semana en esta ciudad, en la conferencia COMHEP. Y las cosas acá han salido medio mal.

Empezó el miércoles, que teníamos la tarde libre. La conferencia organizó una vuelta en bus por la ciudad, pero al haber estado antes en Medellín, no me interesó. Decidí más bien ir al Jardín Botánico, que según había escuchado, tenía un mariposario fantástico.

Pues nada, apenas llegué al jardín, empezó a llover. Y a las mariposas no les gusta la lluvia, así que el mariposario se cerró. Empezamos mal.

El Jardín Botánico es muy bonito, pero al fin y al cabo es un parque grande, y no es tan bacán estar en un parque durante una lluvia. Decidí entonces ir al Planetario, que estuvo bien, y regresar a casa. Como a mi me gusta sentirme parte de la ciudad en la que estoy, decidí tomar el metro a casa, en vez de ir en taxi. Miré el mapa, descifré que tenía que hacer un trasbordo, y planeé la ruta.

El problema vino en el trasbordo. Resulta que ese día la Ciudad de Medellín decidió hacer un homenaje al Equipo Chapecoense, cuyos miembros fallecieron el lunes en un accidente aéreo. El problema fue que toda la ciudad decidió asistir al homenaje, que se llevaba a cabo en el Estadio, el cual a su vez estaba camino a mi casa. El metro colapsó completamente, y mi plan fracasó.

Tardé como hora y media en llegar a casa, en vez de 15 minutos, entre que salía de la estación de metro, descifraba dónde estaba, me perdía, y encontraba un taxi que me quisiera llevar.

Llegué al hotel, y encontré a los sordos. Parece que Medellín es sede de los juegos paralímpicos colombianos, y que un equipo de sordos se estaba quedando en el hotel. Ellos serán relevantes en esta historia.

Esa noche, me quedé hasta la 01:30 trabajando. Tenía que instalar ROOT en el servidor de la PUCP para un proyecto, y tomó su tiempo. Al terminar, me costó dormir, ya que al frente del hotel hubo una fiesta gigantesca, muy ruidosa. Me habré dormido a las 02:00, o 02:30. Como imaginarán, luego de ese día, estaba muy cansado....

Lamentablemente, me despertaron a las 06:00. Por supuesto, a los sordos no les había afectado en lo más mínimo la fiesta, así que estaban radiantes a esa hora. Y no sólo eso, sino que al buscarse los unos a los otros, daban unos golpes fuertísimos a las puertas, para luego salir y hacer sonidos guturales muy extraños. Así que nada, imposible dormir.

Sordos del mal.

Esto se repitió jueves y viernes.

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Pero la historia no acaba ahí. El viernes, me di cuenta que me estaba quedando sin dinero. Decidí sacar pesos de un cajero, pero al intentarlo, me salió que la tarjeta estaba bloqueada.

Esto me pareció muy raro, ya que yo había llamado al BCP la semana anterior para activar mis tarjetas de débito y crédito en Colombia. Supuse que la activación no había sido hecha, pero no me preocupé. Bastaba con llamar al BCP y activarla.

En ese momento no tenía la laptop conmigo, así que me bajé Skype en el iPad para llamar. Pero no era posible comunicarme.

Nuevamente, no me preocupé. Supuse que era un problema por no haber actualizado el sistema operativo del iPad. Llegando al hotel, podría usar Skype desde la laptop.

Y no pude. Ni de Windows, ni de Linux. El Skype no era capaz de comunicarse con el BCP.

Maldita sea.

Ni modo. Tuve que cancelar mis planes de cenar con la gente de la conferencia, y tratar de resolver esto. Tenía que encontrar un locutorio, y comunicarme con el BCP a toda costa.

Saliendo del hotel, decidí probar la tarjeta de débito nuevamente, y ver si podía pagar la cuenta. No pude, pero esta vez el sistema me dio la razón: "Tarjeta vencida."

Miré mi tarjeta, y la fecha de expiración era el 11/16.

Gracias, BCP, por no avisarme, ni siquiera cuando llamé para activarla en Colombia. Gracias por dejarme en Medellín con sólo 50 soles en el bolsillo.

Fui al locutorio, y llamé furioso al BCP. Me dijeron que tenía que hacer una solicitud para que me manden una tarjeta de débito nueva. A mi dirección en Lima.

Les colgué.

Maldito BCP.

Volví a llamar. Les pregunté si podía usar mi tarjeta de crédito para sacar dinero. Me dijeron que sí, solo tenía que poner el PIN. Les pregunté si el PIN de mi tarjeta de crédito era el mismo que el de mi tarjeta de débito, que yo no sabía que mi tarjeta de crédito tenía PIN. Me dijeron que no me lo podían decir.

Les colgué.

Maldito, maldito BCP.

Y no, mi tarjeta de crédito no funciona para sacar dinero de cajeros en Colombia. Porsiaca.

Hashtag Cómo te odio, BCP.

Así que me encuentro ahora en mi habitación del hotel, con los sordos haciendo sonidos guturales muy raros en el pasillo. En vez de estar comiendo pizza y bebendo aguardiente con la gente de la conferencia, estoy comiendo papitas y jugo de mandarina, que compré en el supermercado por 8 soles.

Me quedan 42.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Las Calles de Lima (4)

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Receta para la desesperación

- Subir a la Línea 18.

- Encontrar sitio donde sentarse.

- Darse cuenta que uno está muy cómodo.

- Notar que el bus es moderno, y que está limpio.

- Apreciar la Línea 18.

- Escuchar que el chofer indica a los pasajeros, "¡Acá se puede hacer trasbordo!"

- No entender.

- Volver a escuchar que en ese lugar se puede hacer trasbordo.

- Ser dominado por la curiosidad.

- Acercarse al chofer, y preguntar qué quiere decir con eso de trasbordo, que eso en Perú no existe.

- Escuchar que la Línea 18 tiene un acuerdo con la Línea 03, y que con un sólo pasaje se puede usar las dos líneas.

- Mirar por la ventana. Confirmar que uno sigue en Lima.

- Experimentar. Bajarse de la Línea 18, y esperar a la Línea 03, que convenientemente va por la Avenida Universitaria.

- Subir al bus. Descubrir que para poder usar el mismo ticket, es necesario indicar la intención de hacer trasbordo en el momento de pagarlo.

- Resignarse, pagar doble pasaje.

- Llegar a la universidad, estar contento el resto del día con el prospecto del trasbordo.

***

- Llegada la noche, decidir tomar la Línea 03, con trasbordo con la Línea 18, para regresar a casa.

- Ir al paradero.

- Esperar cinco minutos.

- Esperar cinco minutos.

- Esperar cinco minutos más.

- Seguir esperando, cinco minutos.

- Maldecir.

- Hartarse, tomar un taxi.

***

- Enterarse que las Líneas 18 y 03 tienen una aplicación para Smartphone, donde uno se entera en qué momento pasa el bus por el paradero.

- Emocionarse.

- Recordar que uno no tiene Smartphone.

- Buscar la aplicación en el iPad, encontrarla.

- Descubrir que la Línea 18 pasará por el paradero A a las 09:18.

- Decidir que sería difícil llegar a esa hora al paradero A, pero que sí sería factible llegar a esa hora al paradero B, que es posterior al A.

- Calcular que la Línea 18 debería pasar por el paradero B entre 09:20 y 09:25.

- Salir corriendo.

- Estar a una cuadra del paradero B, a las 09:17.

- Ver la Línea 18 pasar, perder el bus.

- Blasfemar.

- Olvidarse por este año de trasbordos y aplicaciones.