lunes, 11 de abril de 2016

Malas Decisiones

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Porsiaca, el título de este post no tiene naaaada que ver con el casi 40% de votos que ha recibido Keiko Fujimori en las elecciones de este año.

Tiene que ver con algo que ocurrió este verano. Recibí un mensaje de un programa que buscaba voluntarios para limpiar playas en Lima. Me pareció una idea simpática, así que me apunté.

La cosa empezó bien, nos juntamos en la PUCP, nos dieron polos y gorras, y nos llevaron a la playa en bus. Llegamos luego de hora y media, más o menos. Fue medio raro que la playa ya tuviera un personal de limpieza contratado por la municipalidad, y que no tuviéramos más equipo que bolsas de basura y nuestras laboriosas manos, pero bueno, ya estábamos ahí. No tenía sentido abandonar nuestro noble objetivo por esos nimios detalles.

Avanzamos. Empezamos a encontrar colillas de cigarrillos, pedazos de plástico, tapas de cerveza, y muchas cosas más. Nos sentimos útiles.

En eso, encontré un montículo sospechoso. ¿Una mina antipersonal? ¿Un cuerpo enterrado? ¿Un post electoral de Facebook sin insultos histéricos hacia la Izquierda?

Pues la verdad es que nos demoramos en descifrar qué era este montículo. Parecía un círculo de alambres. Pero había mucho material quemado alrededor. ¿Qué demonios era esto?

Luego nos dimos cuenta: era una llanta. Un neumático. Aparentemente, algún ser infinitamente inteligente había decidido usarla para hacer una fogata. Y al haber encontrado restos de comida alrededor, concluimos que tal vez la usaron como parrilla también.

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Nos quedamos mudos. ¿Podía ser alguien así de imbécil?

Bueno, pues nada, selección natural, le dicen. Agarramos nuestras bolsas, y empezamos a meter todo ese material dentro. Fue una labor bastante complicada, pero bueno, lo logramos.

Luego, había que llevar las bolsas de vuelta. Y como en principio estábamos compitiendo para ver quién recolectaba más basura, sugerí que los demás siguieran trabajando mientras yo llevaba la llanta al campamento.

Al llegar descubrí, con horror, que los alambres habían atravesado las bolsas y, al hacerlo, me habían arañado las piernas. El problema es que un par de arañazos fueron algo fuertes, haciéndome sangrar. Alarma de tétanos inmediata.

Nuevamente la pregunta, ¿podía ser alguien así de imbécil? ¿Y qué era eso de la selección natural?

Por suerte, había una posta relativamente cerca. Recibí una vacuna contra el tétanos, me limpiaron la herida (que era bastante superficial), y me mandaron de vuelta.

Al regresar, descubrí que otros habían encontrado más llantas. Por supuesto, ahora que había sido vacunado, me ofrecí a cargar con todas esas bolsas llenas de alambres peligrosos. En esos momentos era invencible. Era Wolverine.

Acabamos el día recolectando casi 20 kilos de basura. Otros grupos consiguieron más o menos lo mismo, me atrevería a decir que fueron más de 100 kilos de basura los que limpiamos ese día en total.

¿Motivo para estar orgullosos? ¡Supongo! Pero fue algo triste partir. Y no porque unos fueran el lancha y los otros en camión, sino porque al irnos vimos un huevo de gente en la playa nuevamente generando basura, botando botellas de plástico, fumando y dejando colillas, y probablemente en la noche quemando un par de llantas más.

Y eso no mola, gente. A ver si pa' la próxima no son sólo los voluntarios los que llevan bolsas para la basura.

jueves, 17 de marzo de 2016

Visitando a la Nutricionista

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- ¿Sr Jones?

- Sí, soy yo

- Pase, por favor.

Efectivamente, estaba viendo a una nutricionista. Resulta que he estado engordando un poco, luego adelgazado, luego otra vez a engordar, así que para controlar el asunto decidí meterme en un gimnasio. Y este gimnasio, como promoción, incluía una cita con una nutricionista.

Tomé aire, y pasé dentro del consultorio.

Ok, compadre. Tú tranquilo. Tranquilo, que esta gente lo que quiere es arruinarte la vida. Tú tan sólo diles lo que quieren escuchar.

Me senté. Oh sorpresa, eran dos nutricionistas. Empezó todo bien, tomaron mi peso, midieron mi altura, controlaron "el neumático de repuesto," y me dijeron "Pues un poco gordito sí que estás."

Uy suave, compadre, que ya se pusieron saltonas.

Me preguntaron qué comía en el desayuno. Les respondí que poco, un jugo, una fruta, y un yogurt con salvado de trigo. Que el salvado era para ir al baño, porsiaca.

Ellas se miraron, y me insinuaron que era muy poco. Les respondí que si comía pan, entonces engordaba una barbaridad. Que controlaba mi peso con un desayuno ligero.

Coraggio, compadre, tú firme con tus argumentos. No importa que se miren entre sí constantemente, sonriendo.

Me dijeron que tenía que comer más proteína. Que comiera huevos duros. Y que en vez de tomar jugo de caja, pues que tomara uno natural.

Carambas. Ya venían a complicarme la vida. Les dije que yo realmente prefería tener un desayuno donde no ensuciara mucho, que no quería perder mi tiempo lavando cosas. Con mi desayuno actual, básicamente lavo un vaso, un plato y una cuchara. En el otro caso tendría que lavar adicionalmente la licuadora, y la olla, y... pues qué pereza.

Otra vez intercambiaron miraditas. Una de ellas salió.

Ya te fregaste, compadre, seguro va a llamar a la Madre Superiora, o te traerá un Gom Jabbar, o algo por el estilo.

La que quedó me ignoró. Me dijo que cada día me comía mi fruta, tres huevos, y yogurt. Y el yogurt sin azúcar. Y si quería jugo, pues me lo hacía yo, y sin azúcar también.

Qué ganas de arruinarle la vida a uno.

¿Y en la media mañana? Pues nada, yo aguanto hasta el almuerzo, es que almuerzo temprano.

¿Y qué almuerzo? Pues lo que sirvan en el Chelo's.

Uy, compadre, cuidado, cuidado, ni se te ocurra contarle de los tequeños del Chelo's.

¿Que qué como en el Chelo's? Pues una entrada y un segundo. La entrada puede ser ensalada rusa, huevo a la rusa, ocopa, papa a la huancaína... y de vez en cuando tequeños.

¿Pero qué haces, insensato? ¿No ves que te va a prohibir los tequeños?

Ah, sí, también hay ensalada fresca, pero no es muy rica. ¿Cómo? ¿Que tengo que comer más ensalada y menos tequeños? Pero... los tequeños son ricos...

El segundo, pues varío. Trato de comer un día pescado, otro día carne de res, otro día pollo, otro día cerdo. Y si encuentro vegetariano, pues también lo considero.

¿En serio? ¿Esto sí está bien?

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¿Qué como a media tarde? Pues una galleta, o una ensalada de frutas....

Si te pregunta, no le digas que la galleta es Casino Royal de menta. Cualquier cosa menos la prohibición de las Casino Royal de menta.

¿Que no puedo comer nada de eso? ¿Ni las Casino Royal de menta? ¿Que tiene mucha azúcar? Pero.... pero... pero en el trabajo yo pienso mucho, y los procesos neuronales necesitan de azúcar... no me quites el azúcar...

¿Maní? ¿En serio? Pues... ya pues... habrá que comer maní.

Hombre, esto está yendo de mal en peor. Tienes que salir de aquí ahora mismo.

¿La cena? Pues algo rápido, me hago una pasta, o un sandwich, o...

¡No menciones el helado! ¡No menciones el helado, o te mato!

... y eso, nada más. Una pasta, o un sandwich. ¿Qué? ¿Que me haga un pollo? ¿O una hamburguesa? ¿Y eso de comer como un mendigo, en qué quedó?

En eso entró la segunda nutricionista. La primera la miró con ojos llorosos. Me dejaron ir, y me mandaron mi plan de nutrición por correo electrónico.

Algún día tal vez abra ese correo. Tal vez...

(Nota al final: El día de hoy, un alumno me dio una manzana, y dijo que era "por el blog." No estoy muy seguro de qué iba aquello, pero me pareció una curiosa coincidencia que justo me diera una manzana cuando yo quería hablar de mis hábitos alimenticios. Pues nada, ahi va, este post va dedicado a todos aquellos involucrados en el tema de la manzana, y eso. )

domingo, 7 de febrero de 2016

Esperando la Lavadora

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Hace mucho tiempo que no hablo de lavadoras. Lamentablemente para ustedes, se acabó la espera.

Este mes, tocó renovar el contrato de alquiler del piso. Una cosa que ocurre en gran parte de Lima es que el alquiler es en dólares, lo cual es terrible, considerando que hoy en día el dólar está como 13% más caro. Esto significa que me han subido la renta en un 13% con respecto al precio acordado.

C'est la vie, supongo.

Hablando con el dueño, intenté que cambiara el precio a soles, usando el tipo de cambio del día de hoy. Por lo menos buscar no causar más daño en el futuro. No obstante, no atracó. Por supuesto, le conviene cobrar en dólares. Así que nada, tuvimos que usar el plan B. Si el piso va a costar más, hay que subirle el valor. Y con eso, pedimos una lavadora nueva.

Por suerte, el dueño aceptó.

Un par de días después de esta conversación, recibí una llamada del dueño. Estaba en una tienda por departamentos, que por motivos que serán evidentes, llamaremos La Porca Tienda por Departamentos. Anyway, él ya tenía la lavadora comprada, y quería saber si podía recibirla yo al día siguiente.

"¿A qué hora la dejan?", pregunté ingenuamente.

"Me han dicho que su horario de entrega es de 8 am a 8 pm," respondió.

Genial. Justo lo que necesitaba.

"¿No podrán especificar mejor la hora?", me atreví a contraatacar.

El dueño habló con alguien, a quien llamaremos El Bastardo Mentiroso (también por motivos que serán evidentes), y me respondió: tenía que llamar a las 8:30 de la mañana, y me podrían dar una hora más exacta de entrega.

Genial, su planificación. Hecha en media hora. La eficiencia personificada, supongo.

Pos nada, esperé al día siguiente, me levanté a tiempo, y estuve listo a las 8:30 am. Si me decían que venían tipo 7:00 pm, pues me iba a trabajar tranquilo. Llamé, cruzando los dedos, y me respondió la maquinita del demonio.

Que ingrese el DNI del comprador. Que no lo reconocía. Que ingrese el número de la compra. Que no lo reconocía. Que si quiero hablar con un representante de carne y hueso. Que no atiende nadie hasta las 9:00 am.

Gracias, maquinita del demonio. Gracias, Bastardo Mentiroso.

Esperé hasta las 9:00. Hola otra vez, maquinita del demonio. Sí, quiero hablar con un representante. Sí, de carne y hueso. Gracias.

Me pasaron con una señorita, a quien llamaremos La Tipeja Inservible. Sí, las razones serán evidentes también. Le dije lo de la lavadora. Le di el número de DNI del comprador. Le di el número de la compra. Ah, qué bien, Tipeja Inservible, lo hallaste en tu computadora. ¿Y ahora?

Por supuesto, ¿qué otra cosa podría pasar? Me dejó con la musiquita.

La porca musiquita de la Porca Tienda por Departamentos.

Después de un momento, me respondió. Que la orden había salido ya. Que la entregaban hoy, de 8 am a 8 pm. Que no me podía dar más información, a lo mucho me llamarían los encargados de la entrega cinco minutos antes, si es que tenían algún problema hallando mi vivienda.

Con esto, espero que los nombres elegidos para la Porca Tienda por Departamentos, el Bastardo Mentiroso, y la Tipeja Inservible sean evidentes para ustedes.

Así que nada, a trabajar desde casa. Por suerte tengo la posibilidad de ello, a diferencia de prácticamente el resto de Lima, que no le queda otra que practicar raskingball todo el día, hasta que llegue el condenado camión de la Porca Tienda por Departamentos.

A las 3:45 pm, sonó el timbre. Habían llegado.

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Abrí la puerta, y vi a dos tipos con una cajota. Buenos días, gracias, pase. La lavandería está por aquí, cuidado, se puede resbalar, déjeme sacar esto de su camino.

Llegando a la lavandería, le pregunté a quien parecía el jefe: "¿Qué hacemos con la lavadora vieja? ¿La pueden desinstalar, para instalar la nueva?"

En eso, el jefe me mandó una sonrisa, un tipo de sonrisa que he visto sólo en Perú. "No señor, nosotros sólo entregamos la mercancía. Si quiere, se la podemos instalar nosotros, pero bueno, necesitaríamos una propina navideña."

Tal vez esas no sean las palabras exactas, pero el concepto de "propina" y el de "Navidad" vinieron juntos, se los aseguro. O sea, me vieron la cara de gringo.

Que no, que no voy a pagar nada, que eso le corresponde en todo caso al dueño. Fue entonces que se le fue la sonrisa al jefe, y me dijo que podía llamar a la Porca Tienda por Departamentos, para coordinar la visita del técnico.

Especialistas en eficiencia, se los digo de todo corazón.

Pos nada, dejando a los dos corruptos ir, me quedé en la lavandería con la lavadora antigua, y la cajota conteniendo a la lavadora nueva. Llamé a pedir la visita del técnico, y me respondieron que bien, que en 48 horas me llamaría el técnico y que podríamos quedar el día de instalación.

Seguro que otra vez habría que esperarlo de 8 am a 8 pm.

***

Actualización:

Esta "aventura" ocurrió alrededor de Navidad, afortunadamente el técnico sí fue eficiente (a pesar de haber estado tres días con dos lavadoras en casa).

No obstante, un mes después murió el internet. Hablando con la porca Telefónica, nos dijeron que darían una solución luego de 48 horas. Han pasado dos semanas, y Telefónica bien gracias. Esta vez fuimos más vivos, y sí le dimos su "propina navideña" a un técnico que andaba por ahí. Ni modo.