En principio, todo sería sencillo. Maria llegaría a Lima a las 10:00 pm, y se encontraría con Juliane en el aeropuerto. De ahí, tomarían su Taxi Green a la casa de mis padres, donde las estaría esperando yo. Nada complicado.
Pasé el domingo con mis padres, y a las 7:00 pm decidimos ver una película. Todo estaba fríamente calculado, la película acabaría a las 9:00 pm, y sólo tendría que esperar una hora, una hora y media, antes de recibir noticias de Maria.
A las 9:00, acabada la pela, revisé el Facebook, y encontré un mensaje de Maria. Lo había escrito a las 6:55 pm. Aparentemente, su vuelo había tenido un problema, y llegaría más tarde a Lima. Cha mare.
Revisé la página web del aeropuerto... no había nada de información. El vuelo de Maria aparecía "demorado." No obstante, averigüé de dónde salía su vuelo: Miami. Perfecto. Revisé la página web del aeropuerto de Miami, y efectivamente, descubrí que el vuelo de María llegaría a las 2:00 am.
Nada grave. Normalmente me voy a dormir bastante tarde, esperar hasta las 2:00 am no sería terrible. A esa hora no habría mucha gente en el aeropuerto, ni tráfico en la calle, probablemente llegaría alrededor de las 2:45 am. Ni pensar en irme a dormir, sería muy poco tiempo y no descansaría nada.
La pregunta era: ¿qué hacer hasta esa hora?
Empecé viendo Dragon Ball Kai. Sí, lo siento. Descubrí que existe una especie de "remake" que resume toda la serie en 100 capítulos, así que decidí empezarla. Pero luego de cuatro capítulos ya no podía más, quería meter a Gohan por el water. Para entonces eran como las 11:30 pm. ¿Qué hacer hasta las 2:45 am?
A media noche, me llegó un mensaje de Juliane, la amiga de María. Ella estaba en el aeropuerto, esperando a que María llegara. No estaba muy segura del estado del vuelo, y quería saber si podía ir de una vez a la casa de mis padres, ya que estaba demasiado cansada. María podría ir por su cuenta una vez que llegara.
Yo, por supuesto, le dije que sí. Genial, podría conversar un poco con Juliane, así el tiempo se pasaría más rápido.
Juliane llegó casi a la 1:00 am. Para entonzes el sueño empezaba a manifestarse, y me era realmente necesario encontrar distracciones. Lamentablemente, ella estaba baztante cansada después de su viaje, y no tenía muchas ganas de conversar. Cha mare. Sería una hora y 45 minutos de espera... Había que aguantar.
En ese momento encontré un manga antiguo de Rurouni Kenshin, que era de mi hermano. Genial, esa zerie me gustaba mucho, sería entretenido volver a leer eza hiztoria... pero... pasar cada página se volvía cada vezzzzz más difícil... porque... el zueño... poco a poco... me iba venciendo....
Chesss.... zzz.... 2:30 de la madrugada, Maria no llamaba aún... y ya no había manga para leer. Agarré el iPad, y abrí el juego de Final Fantasy I que me bajé la otra vezzzzzzzzzz..... zzzzzz....
Y había que mantenerzzzzze dezzzzzzzpierto.... a jugar el jueguito, no prezzztar atención a que eran las 3:00 am y Maria no llamaba.... zzzzz.... vamos, vamos, hay que derrotar a Garland... zzzz... que si no.... zzzzz... Enishi Yukishiro nos ganaría... y encontraría las esferas del dragón... zzzzzz....
Y en eso llamó... A las 3:40 am..... zzzzzz.....
Que le perdieron las maletazzzzzzzz......
Zzzzz......
Que ya viene.......
Zzzzzzz.....
Que la espere.....
Zzzzzzz....
A las 4:00 am, Juliane me llamó desde su habitazzzzzión.....
Zzzzzzz....
Que se había despertado, y estaba preocupada por Maria....
Zzzzzzzz......
Yo le dije que no zzzzz......
Zzzzzzzzz.....
... que no zzzzzze preocupara, que Maria ezzzzztaba en camino..... y que... y que....
Zzzzzzz.....
Y entonces, escuché un auto afuera. Me desperté inmediatamente, no vaya a tocar el timbre y despertar a toda la casa.
¡Maria! ¡Qué gusto verte! Abrazo rápido. No, no, no me interesa tu vuelo, tus historias, whatever, sí, no nos vemos hace meses, mira, esta es tu habitación, tu cama, ahí está el baño, hasta mañana.
Qué buen zzzzz que me mandé después, carambas.
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jueves, 23 de julio de 2015
domingo, 21 de junio de 2015
Enemigos Desconocidos
Supongo que es normal que, al avanzar campantemente por la vida, uno cree enemigos. Gente que odia la existencia y el bienestar de uno, y preferiría su destrucción inmediata.
Supongo que también es normal que esto ocurra sin que uno haga nada malo en particular. A veces, las acciones de una persona, a pesar de ser bien intencionadas, terminan creando heridas profundas en la gente, que nunca llegan a cicatrizar. "El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones," dicen por ahí. Peor aún, uno puede no estar al tanto de la existencia de dichos enemigos, hasta que sea ya demasiado tarde.
La otra vez descubrí que tenía un enemigo. Esto ocurrió durante el cumpleaños de Wong, en La Botika. Llegué tarde, pero encontré el grupo en una mesa grande. Saludé a Wong, le invité un chilcano, y me senté con todos. Sólo conocía a un par de personas, la mayoría era gente de su chamba.
Entre conversa y conversa, apareció este amigo de Wong, que me preguntó qué hacía por la vida. "Soy físico," respondí, campantemente.
La cara del amigo se distorsionó. De repente, una especie de neblina negra empezó a llenar el bar. Las botellas en la barra empezaron a vibrar, chocando una con la otra. Un par de piedritas empezaron a levitar, y dicen por ahí que escucharon un par de truenos.
Yo, por supuesto, no me di cuenta de todo esto.
"¿Físico?", preguntó el amigo.
"Sí, trabajo en la PUCP," respondí. Campantemente.
El edificio empezó entonces a retumbar. La luz eléctrica empezó a fallar, y los tragos comenzaron a hervir. Un viento huracanado golpeó la ventana más cercana, abriéndola de par en par, y en eso el amigo empezó a gritar.
"¡Ustedes los físicos me arruinaron la vida!!!"
Fue entonces que me di cuenta que algo andaba mal.
"¡¿Para qué sirve toda esta tontería?!", exclamó. "¡¿Pará qué tuvieron que enseñarme toda esta basura en el colegio?! ¡Han destruido mi infancia!"
Uy carambas, la cosa se complicaba. Miré a mi alrededor, y no vi ninguna salida fácil. Tenía que responder.
"Sí, bueno, te entiendo", le dije. "Lo que enseñan en el colegio creo que es un poco pérdida de tiempo, a nadie le sirve MRUV, a menos que..."
"¡¿MRUV?!" gritó. "¿¡MRUV?! ¿Estás bromenado? ¡Una polea! ¡¿Qué demonios es una polea?! ¡¿Para qué sirve una polea?!"
Pues ahí me agarró, porque si le enseñaron sobre poleas, entonces le enseñaron una de las cosas más útiles de la mecánica clásica escolar.
"¡Tú me arruinaste la vida!" exclamó nuevamente. Luego dudó: "Bueno, tú no. ¡TU GENTE me arruinó la vida!"
Luego como que colapsó, y para cuando despertó, yo ya había escapado. Que viva el alcohol.
Aparentemente mi carrera es más peligrosa de lo que creía. Para la próxima, tendré que planear una ruta de escape, tal vez una cuerda en la ventana, convenientemente amarrada a, oh sorpresa, una polea. O algo así.
Supongo que también es normal que esto ocurra sin que uno haga nada malo en particular. A veces, las acciones de una persona, a pesar de ser bien intencionadas, terminan creando heridas profundas en la gente, que nunca llegan a cicatrizar. "El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones," dicen por ahí. Peor aún, uno puede no estar al tanto de la existencia de dichos enemigos, hasta que sea ya demasiado tarde.
La otra vez descubrí que tenía un enemigo. Esto ocurrió durante el cumpleaños de Wong, en La Botika. Llegué tarde, pero encontré el grupo en una mesa grande. Saludé a Wong, le invité un chilcano, y me senté con todos. Sólo conocía a un par de personas, la mayoría era gente de su chamba.
Entre conversa y conversa, apareció este amigo de Wong, que me preguntó qué hacía por la vida. "Soy físico," respondí, campantemente.
La cara del amigo se distorsionó. De repente, una especie de neblina negra empezó a llenar el bar. Las botellas en la barra empezaron a vibrar, chocando una con la otra. Un par de piedritas empezaron a levitar, y dicen por ahí que escucharon un par de truenos.
Yo, por supuesto, no me di cuenta de todo esto.
"¿Físico?", preguntó el amigo.
"Sí, trabajo en la PUCP," respondí. Campantemente.
El edificio empezó entonces a retumbar. La luz eléctrica empezó a fallar, y los tragos comenzaron a hervir. Un viento huracanado golpeó la ventana más cercana, abriéndola de par en par, y en eso el amigo empezó a gritar.
"¡Ustedes los físicos me arruinaron la vida!!!"
Fue entonces que me di cuenta que algo andaba mal.
"¡¿Para qué sirve toda esta tontería?!", exclamó. "¡¿Pará qué tuvieron que enseñarme toda esta basura en el colegio?! ¡Han destruido mi infancia!"
Uy carambas, la cosa se complicaba. Miré a mi alrededor, y no vi ninguna salida fácil. Tenía que responder.
"Sí, bueno, te entiendo", le dije. "Lo que enseñan en el colegio creo que es un poco pérdida de tiempo, a nadie le sirve MRUV, a menos que..."
"¡¿MRUV?!" gritó. "¿¡MRUV?! ¿Estás bromenado? ¡Una polea! ¡¿Qué demonios es una polea?! ¡¿Para qué sirve una polea?!"
Pues ahí me agarró, porque si le enseñaron sobre poleas, entonces le enseñaron una de las cosas más útiles de la mecánica clásica escolar.
"¡Tú me arruinaste la vida!" exclamó nuevamente. Luego dudó: "Bueno, tú no. ¡TU GENTE me arruinó la vida!"
Luego como que colapsó, y para cuando despertó, yo ya había escapado. Que viva el alcohol.
Aparentemente mi carrera es más peligrosa de lo que creía. Para la próxima, tendré que planear una ruta de escape, tal vez una cuerda en la ventana, convenientemente amarrada a, oh sorpresa, una polea. O algo así.
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lunes, 25 de mayo de 2015
Pollo a la Toalla
Antes de re-encontrarnos en Lima, la última vez que vi a L'amica Italiana fue en Termini. No recuerdo muy bien qué ocurrió, creo que yo tenía algo suyo, y ella vino a buscarlo a la estación de tren. La cosa es que ella llegó tarde, y prácticamente se lo di por la ventanilla breves segundos antes de que partiera el tren.
Una semana más tarde, me enteré que ella había regresado a Lima. Se suponía que sería un viaje breve, pero no la volví a ver.
Habiendo regresado yo también a Lima, decidí re-conectar. Le escribí un mensaje vía Facebook, y la invité a cenar, para chismear nuestras vidas luego de más de tres años de no vernos. El plato: pollo a la mostaza.
Ese día, llegué a casa temprano. Revisé mi correo, L'amica Italiana avisó que llegaría a las 9:00 pm. Perfecto. Me daba tiempo de ir a La Casa de la Toalla, que necesitaba comprar toallas nuevas. La gente muy amable, me sugirieron toallas buenas, y me dijeron "Antes de usarlas, hay que sacudirlas. Y luego lavarlas." Por supuesto, siempre he lavado las toallas antes de usarlas, pero esto de sacudirlas no lo había tomado en cuenta nunca. Bueno pues.
Llegué a casa, y alisté todo. ¿Cebolla? Check. ¿Mostaza? Check. ¿Champiñones? Check. ¿Crema de leche? Check. ¿Pollo? Congelado.
'Cha mare.
Vamos, ya no soy tan bestia como antes (la palabra clave aquí es "tan"), efectivamente había sacado el pollo del freezer, pero no se había llegado a descongelar. Y a pesar de haber alguna vez comido toriwasa (sashimi de pollo crudo), siempre he tenido un trauma con la salmonella debido al pollo mal descongelado (ya se habrán dado cuenta que la cantidad de traumas que enfrento diariamente es bastante elevada).
El procedimiento era de sumergir el pollo en agua mientras preparaba el resto del plato, y si fuera necesario meterlo en el microondas. Chévere. El pollo en principio venía envasado al vacío, así que nada, a sumergirlo.
Antes de continuar, recordé las toallas. Las sacudí en la cocina, y madre mía, botaron bastante pelusa. Buena voz, la de la vendedora. Metí las toallas a la lavadora, barrí la pelusa, y regresé al plato. Multitasking total.
Pos nada, corté la cebolla, y la freí en mantequilla. Mientras tanto, saqué los champiñones para lavarlos, y noté que habían vencido el día anterior.
Porca miseria...
Hmmm... ¿cómo reconocer si los champiñones están en buen estado? Recordé haber leído alguna vez que había que tocarlos, a ver si estaban pegajosos (en internet decía slimy). Los miré, y noté que estaban suaves, aparentemente la humedad se había condensado dentro del paquete... y por supuesto se sentían pegajosos. Pero... ¿estaban realmente mal? No lo parecían, y seguramente era sólo agua... pero ¿y si envenenaba a L'amica Italiana? Ni de a balas, qué roche...
Pero el pollo con mostaza no tiene gracia sin los champiñones. Así que caballero, a encender una velita, y esperar lo mejor.
Listo, a freír los champiñones, y ver qué onda con el pollo. Por supuesto, seguía congelado. Y por supuesto, el envase no estaba al vacío, y ahora estaba inundado de agua.
Cha mare.
¿Y esto qué significa? ¿Podía seguir adelante? ¿O el riesgo de salmonella era ya muy alto? ¿O daría igual, porque nos moriríamos de todas formas envenenados por los champiñones? ¿Qué hacer?
Pues supuse que la salmonella era seguramente una bacteria, así que si metía el pollo en el microondas, asunto arreglado. Otra cosa serían los champiñones, que emitirían toxinas, y eso no lo arregla nada, pero vamos, estos ya estaban mezclados con las cebollas y no los iba a sacar. Así que nada, el pollo al microondas, a descongelar al 100%, y con suerte se moría toda la salmonella.
Chévere.
Ya. Cierto, las toallas. A sacarlas de la lavadora. Abrí la máquina... y tenía pelusa por todos lados. Mare meua... A ver, mi lavadora no tiene el filtro muy limpio, y siempre llena toda la ropa de pelusa, ¿pero esto? Y lo peor, las toallas ahora estaban llenas de pelusas mutuas, es decir, la toalla verde tenía pelusa de la toalla azul, la azul pelusa de la gris, y así.
Sin pensarlo, lancé las toallas a la secadora, lancé el pollo a la sartén (por suerte no me confundí) y mientras el pollo se freía, limpié la pelusa de la lavadora.
Multitasking, pe.
Okey. L'amica Italiana llegaría en cualquier momento, y no debía ver este desastre. ¿Listo el pollo? Okey, añadir la cebolla y los champiñones. Cinco, cuatro, tres, dos, uno... okey, el vaso con agua, que hierva... listo, ahora, a añadir...
Y fue entonces que vi la secadora. Más bien, vi el filtro en la puerta de la secadora, tenía una bola de pelusa de proporciones alarmantes. Detuve el secado, saqué el filtro, lo limpié, seguramente llené el plato con pelusas microscópicas, lo devolví a la sartén, digo, a la secadora, y a reiniciar el secado.
¿Y el pollo? Chesu, el agua ya estaba hirviendo, había que añadir la crema de leche. Okey, ahora la mostaza... pero, ¿no debería haber llegado ya L'amica Italiana? A chequear Facebook un momento...
Genial, llegaría 15 minutos tarde. Regresé al pollo, por supuesto, la crema de leche había hervido, y se había desparramado sobre toda la cocina. ¡A bajar la temperatura! ¡Añadir la mostaza! ¡Y la sal, carambas, la sal! ¡Y preparar el puré de papas!
En resumen, ¿qué tenía al frente?
Un pollo con salmonella, mezclado con cebollas, champiñones tóxicos, crema de leche, pelusa de toalla microscópica y mostaza. Y un puré de caja hecho a la velocidad de la luz.
Obviamente no le conté nada de esto a L'amica Italiana. Pero por breves momentos consideré pedir pizza.
Y ¿adivinen qué? Estaba requete-bueno. Con toalla y todo. Y no nos morimos... aún.
A ver si pa la próxima decido planchar la ropa al mismo tiempo, a ver si sale aún mejor.
Una semana más tarde, me enteré que ella había regresado a Lima. Se suponía que sería un viaje breve, pero no la volví a ver.
Habiendo regresado yo también a Lima, decidí re-conectar. Le escribí un mensaje vía Facebook, y la invité a cenar, para chismear nuestras vidas luego de más de tres años de no vernos. El plato: pollo a la mostaza.
Ese día, llegué a casa temprano. Revisé mi correo, L'amica Italiana avisó que llegaría a las 9:00 pm. Perfecto. Me daba tiempo de ir a La Casa de la Toalla, que necesitaba comprar toallas nuevas. La gente muy amable, me sugirieron toallas buenas, y me dijeron "Antes de usarlas, hay que sacudirlas. Y luego lavarlas." Por supuesto, siempre he lavado las toallas antes de usarlas, pero esto de sacudirlas no lo había tomado en cuenta nunca. Bueno pues.
Llegué a casa, y alisté todo. ¿Cebolla? Check. ¿Mostaza? Check. ¿Champiñones? Check. ¿Crema de leche? Check. ¿Pollo? Congelado.
'Cha mare.
Vamos, ya no soy tan bestia como antes (la palabra clave aquí es "tan"), efectivamente había sacado el pollo del freezer, pero no se había llegado a descongelar. Y a pesar de haber alguna vez comido toriwasa (sashimi de pollo crudo), siempre he tenido un trauma con la salmonella debido al pollo mal descongelado (ya se habrán dado cuenta que la cantidad de traumas que enfrento diariamente es bastante elevada).
El procedimiento era de sumergir el pollo en agua mientras preparaba el resto del plato, y si fuera necesario meterlo en el microondas. Chévere. El pollo en principio venía envasado al vacío, así que nada, a sumergirlo.
Antes de continuar, recordé las toallas. Las sacudí en la cocina, y madre mía, botaron bastante pelusa. Buena voz, la de la vendedora. Metí las toallas a la lavadora, barrí la pelusa, y regresé al plato. Multitasking total.
Pos nada, corté la cebolla, y la freí en mantequilla. Mientras tanto, saqué los champiñones para lavarlos, y noté que habían vencido el día anterior.
Porca miseria...
Hmmm... ¿cómo reconocer si los champiñones están en buen estado? Recordé haber leído alguna vez que había que tocarlos, a ver si estaban pegajosos (en internet decía slimy). Los miré, y noté que estaban suaves, aparentemente la humedad se había condensado dentro del paquete... y por supuesto se sentían pegajosos. Pero... ¿estaban realmente mal? No lo parecían, y seguramente era sólo agua... pero ¿y si envenenaba a L'amica Italiana? Ni de a balas, qué roche...
Pero el pollo con mostaza no tiene gracia sin los champiñones. Así que caballero, a encender una velita, y esperar lo mejor.
Listo, a freír los champiñones, y ver qué onda con el pollo. Por supuesto, seguía congelado. Y por supuesto, el envase no estaba al vacío, y ahora estaba inundado de agua.
Cha mare.
¿Y esto qué significa? ¿Podía seguir adelante? ¿O el riesgo de salmonella era ya muy alto? ¿O daría igual, porque nos moriríamos de todas formas envenenados por los champiñones? ¿Qué hacer?
Pues supuse que la salmonella era seguramente una bacteria, así que si metía el pollo en el microondas, asunto arreglado. Otra cosa serían los champiñones, que emitirían toxinas, y eso no lo arregla nada, pero vamos, estos ya estaban mezclados con las cebollas y no los iba a sacar. Así que nada, el pollo al microondas, a descongelar al 100%, y con suerte se moría toda la salmonella.
Chévere.
Ya. Cierto, las toallas. A sacarlas de la lavadora. Abrí la máquina... y tenía pelusa por todos lados. Mare meua... A ver, mi lavadora no tiene el filtro muy limpio, y siempre llena toda la ropa de pelusa, ¿pero esto? Y lo peor, las toallas ahora estaban llenas de pelusas mutuas, es decir, la toalla verde tenía pelusa de la toalla azul, la azul pelusa de la gris, y así.
Sin pensarlo, lancé las toallas a la secadora, lancé el pollo a la sartén (por suerte no me confundí) y mientras el pollo se freía, limpié la pelusa de la lavadora.
Multitasking, pe.
Okey. L'amica Italiana llegaría en cualquier momento, y no debía ver este desastre. ¿Listo el pollo? Okey, añadir la cebolla y los champiñones. Cinco, cuatro, tres, dos, uno... okey, el vaso con agua, que hierva... listo, ahora, a añadir...
Y fue entonces que vi la secadora. Más bien, vi el filtro en la puerta de la secadora, tenía una bola de pelusa de proporciones alarmantes. Detuve el secado, saqué el filtro, lo limpié, seguramente llené el plato con pelusas microscópicas, lo devolví a la sartén, digo, a la secadora, y a reiniciar el secado.
¿Y el pollo? Chesu, el agua ya estaba hirviendo, había que añadir la crema de leche. Okey, ahora la mostaza... pero, ¿no debería haber llegado ya L'amica Italiana? A chequear Facebook un momento...
Genial, llegaría 15 minutos tarde. Regresé al pollo, por supuesto, la crema de leche había hervido, y se había desparramado sobre toda la cocina. ¡A bajar la temperatura! ¡Añadir la mostaza! ¡Y la sal, carambas, la sal! ¡Y preparar el puré de papas!
En resumen, ¿qué tenía al frente?
Un pollo con salmonella, mezclado con cebollas, champiñones tóxicos, crema de leche, pelusa de toalla microscópica y mostaza. Y un puré de caja hecho a la velocidad de la luz.
Obviamente no le conté nada de esto a L'amica Italiana. Pero por breves momentos consideré pedir pizza.
Y ¿adivinen qué? Estaba requete-bueno. Con toalla y todo. Y no nos morimos... aún.
A ver si pa la próxima decido planchar la ropa al mismo tiempo, a ver si sale aún mejor.
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sábado, 17 de agosto de 2013
Viaje en Barco
Hace unos meses, mis padres me dijeron que querían venir a Europa en Julio-Agosto. La idea era pasar juntos un par de semanas, en algún sitio en Europa. Conociéndolos, sabía que no aguantarían el calor del verano europeo, así que pensé en otras salidas. Y en eso, recordé que siempre había querido ver los fjords noruegos, así que le sugería a mi padre "¿Y por que no vamos a los países escandinavos?"
A mi padre se le iluminó el rostro. Fue corriendo a su computadora, y luego de un par de días me dijo "¡Nos vamos de crucero por el mar Báltico."
Yo le hice notar que en el mar Báltico no hay fjords (que yo sepa), pero él insistió "¡Nos vamos de crucero por el mar Báltico!"
Así que eso. Nos fuimos de crucero por el mar Báltico.
El plan era el siguiente. Ellos volarían directo a Amsterdam, se quedarían unos días allá (aclimatándose, o algo por el estilo), y luego volarían a Estocolmo, a donde yo tendría que ir a encontrarlos. De ahí saldría el barco. Nada demasiado difícil.
Unos días antes del viaje, revisé mi itinerario. Llegaría al aeropuerto de Arlanda, y tenía que llegar de alguna forma a nuestro hotel, en Strandvägen (creo). Revisé la web del aeropuerto, y descubrí que el Arlanda Express me podría llevar a la estación de tren de Estocolmo. Luego, usé Google Maps para descubrir que debía tomar el bus 62 para llegar al hotel. Me sentí 2.0 total.
Al llegar a Arlanda, tomé el tren sin muchos problemas. Llegué a la estación, y revisé las instrucciones de Google Maps. Fue un poco fuerte mi sorpresa, al notar que las instrucciones se resumían en:
- Sal de la estación.
- Atraviesa edificios, salta ríos, y monta una cabra hasta la estación de bus.
- Toma el bus 62.
- Llega al hotel.
Resulta que no soy tan 2.0 como creía.
Después de perderme dos veces, y atravesar una zona residencial, donde fui mirado como bicho raro más de una vez, encontré otro paradero del bus 62. Fantástico. El bus no se demoró en pasar, y llegué al hotel, sin problemas.
Dos días después, nos subimos al barco. La cosa era bastante interesante. Diez pisos, con dos piscinas, un teatro, tres bares, dos restaurantes, discoteca, gimnasio, spa, biblioteca, sala de juegos de mesa, casino... Luego me dijeron que era un barco misio, que había otros con carros chocones, pista de patinaje, y túnel de paracaidismo. En serio.
El itinerario era interesante también. Un día en Helsinki, tres días en San Petersburgo, un día en Tallinna, otro día en la isla Gotland, otro día en Berlín, y finalmente Copenhague. El barco andaba lleno, con 2000 personas en total, casi el 50% de ellos siendo gringos, seguidos de un 10% de españoles (¿Crisis? ¿Qué crisis, chaval?). Claro, el barco era tan grande que nunca sentías tener a 2000 personas contigo.
La primera parada fue en Helsinki. Ahí aproveché para encontrarme con La Finlandesa Particular, a quién no veía desde Diciembre del año pasado. Cuando le escribí por correo, ella me preguntó qué quería ver de su ciudad, y le comenté que no estaba seguro, que me llevara a los sitios por donde ella paraba.
Pues la genial chica no tuvo mejor idea que llevarme a la biblioteca de su universidad. Total, paraba ahí casi todo el día. Y a la cafetería universitaria, donde descubrí que los finlandeses beben leche en el almuerzo.
Ya les había dicho que era bastante particular, mi amiga.
Luego, me llevó a una isla, donde habría danzas y cantos típicos de Finlandia. El pequeño detalle fue que las danzas ocurrirían la semana siguiente. Pero no problem, la verdad la pasamos muy bien, chismeando sobre toda la gente del Foyer en Ginebra (sí, en particular hablamos de ti, preocúpate).
El resto del viaje estuvo bastante bien. Para esto, si necesitan un guía hispano-parlante en San Petersburgo o en Berlín, envíenme un mail o algo, que tengo muy buenos contactos.
El único problema que tuve fue en las noches. Mis padres se iban a dormir relativamente temprano, y me aburría un poquito después de las 11 pm. Tengo que admitir que no conocí mucha gente, subí a la discoteca un par de veces a ver qué onda, pero estaba media muerta. Luego la camarera me contó que este crucero en particular había sido bastante aburrido, que no había habido casi nada de juerga. Boh.
Pero nada, una experiencia interesante, que recomiendo hacer una vez en la vida. Ahora tengo que bajar todos los kilos que subí, y ponerme al día en la chamba. Este lunes viajo a Padova para conversar con una colaboradora, y luego paso por Trieste para presentar un trabajo. Será interesante, además de tener ganas de contar qué estoy haciendo, he descubierto que habrá muchísima gentita de Würzburg. Vamos a ver si da para contar.
¡Hasta la próxima!
A mi padre se le iluminó el rostro. Fue corriendo a su computadora, y luego de un par de días me dijo "¡Nos vamos de crucero por el mar Báltico."
Yo le hice notar que en el mar Báltico no hay fjords (que yo sepa), pero él insistió "¡Nos vamos de crucero por el mar Báltico!"
Así que eso. Nos fuimos de crucero por el mar Báltico.
El plan era el siguiente. Ellos volarían directo a Amsterdam, se quedarían unos días allá (aclimatándose, o algo por el estilo), y luego volarían a Estocolmo, a donde yo tendría que ir a encontrarlos. De ahí saldría el barco. Nada demasiado difícil.
Unos días antes del viaje, revisé mi itinerario. Llegaría al aeropuerto de Arlanda, y tenía que llegar de alguna forma a nuestro hotel, en Strandvägen (creo). Revisé la web del aeropuerto, y descubrí que el Arlanda Express me podría llevar a la estación de tren de Estocolmo. Luego, usé Google Maps para descubrir que debía tomar el bus 62 para llegar al hotel. Me sentí 2.0 total.
Al llegar a Arlanda, tomé el tren sin muchos problemas. Llegué a la estación, y revisé las instrucciones de Google Maps. Fue un poco fuerte mi sorpresa, al notar que las instrucciones se resumían en:
- Sal de la estación.
- Atraviesa edificios, salta ríos, y monta una cabra hasta la estación de bus.
- Toma el bus 62.
- Llega al hotel.
Resulta que no soy tan 2.0 como creía.
Después de perderme dos veces, y atravesar una zona residencial, donde fui mirado como bicho raro más de una vez, encontré otro paradero del bus 62. Fantástico. El bus no se demoró en pasar, y llegué al hotel, sin problemas.
Dos días después, nos subimos al barco. La cosa era bastante interesante. Diez pisos, con dos piscinas, un teatro, tres bares, dos restaurantes, discoteca, gimnasio, spa, biblioteca, sala de juegos de mesa, casino... Luego me dijeron que era un barco misio, que había otros con carros chocones, pista de patinaje, y túnel de paracaidismo. En serio.
El itinerario era interesante también. Un día en Helsinki, tres días en San Petersburgo, un día en Tallinna, otro día en la isla Gotland, otro día en Berlín, y finalmente Copenhague. El barco andaba lleno, con 2000 personas en total, casi el 50% de ellos siendo gringos, seguidos de un 10% de españoles (¿Crisis? ¿Qué crisis, chaval?). Claro, el barco era tan grande que nunca sentías tener a 2000 personas contigo.
La primera parada fue en Helsinki. Ahí aproveché para encontrarme con La Finlandesa Particular, a quién no veía desde Diciembre del año pasado. Cuando le escribí por correo, ella me preguntó qué quería ver de su ciudad, y le comenté que no estaba seguro, que me llevara a los sitios por donde ella paraba.
Pues la genial chica no tuvo mejor idea que llevarme a la biblioteca de su universidad. Total, paraba ahí casi todo el día. Y a la cafetería universitaria, donde descubrí que los finlandeses beben leche en el almuerzo.
Ya les había dicho que era bastante particular, mi amiga.
Luego, me llevó a una isla, donde habría danzas y cantos típicos de Finlandia. El pequeño detalle fue que las danzas ocurrirían la semana siguiente. Pero no problem, la verdad la pasamos muy bien, chismeando sobre toda la gente del Foyer en Ginebra (sí, en particular hablamos de ti, preocúpate).
El resto del viaje estuvo bastante bien. Para esto, si necesitan un guía hispano-parlante en San Petersburgo o en Berlín, envíenme un mail o algo, que tengo muy buenos contactos.
El único problema que tuve fue en las noches. Mis padres se iban a dormir relativamente temprano, y me aburría un poquito después de las 11 pm. Tengo que admitir que no conocí mucha gente, subí a la discoteca un par de veces a ver qué onda, pero estaba media muerta. Luego la camarera me contó que este crucero en particular había sido bastante aburrido, que no había habido casi nada de juerga. Boh.
Pero nada, una experiencia interesante, que recomiendo hacer una vez en la vida. Ahora tengo que bajar todos los kilos que subí, y ponerme al día en la chamba. Este lunes viajo a Padova para conversar con una colaboradora, y luego paso por Trieste para presentar un trabajo. Será interesante, además de tener ganas de contar qué estoy haciendo, he descubierto que habrá muchísima gentita de Würzburg. Vamos a ver si da para contar.
¡Hasta la próxima!
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martes, 16 de octubre de 2012
El Viaje con La Guapa
Primer extracto de un mensaje de La Guapa
Te acuerdas que cuando te conté de mis planes macabros de viaje por el mundo me preguntaste y por qué no Europa? Pues se está maquinando una posibilidad de que esté por allá en octubre, so there you go!
Segundo extracto de un mensaje de La Guapa
Supongo que tendré que estar esa primera semana de octubre en BCN pero no sé si irme la anterior o la siguiente a pasear por el mundo. (...) Y obvio, sería brutal que me des el encuentro en algún punto!!
Este es un buen ejemplo de una oferta que uno no puede rechazar. Uno puede imaginar pocas cosas más chéveres que un viaje por Europa con La Guapa. Por supuesto que me apunté.
Ahora, claro, ustedes saben bien que yo soy una bestia profesional. Luego del viaje, me considero realmente afortunado que La Guapa, además de guapa, sea buena gente, y que no me haya dejado botado en algún río con mi equipaje.
Pero vayamos por partes. ¿Dónde comienza mi bestialidad? Por supuesto, en el itinerario. En vez de proponer ciudades que conozco bien, de forma que pudiera demostrar mi know-how y sofisticación por estos lares, se me ocurrió una ruta que no sólo no conocía, sino que involucraba los idiomas más raros con los que me he topado en esta vida. Una invitación total al desastre: posibilidad de confusiones, extravíos, estafas y demás cosas que no ocurrieron gracias sólo a la Gracia Infinita. Ok, que no ocurrieron de forma grave, al menos.
Entonces claro, en vez de sugerir Roma - Firenze - Padova - Venezia, o Barcelona - Valencia - Córdoba - Sevilla, o incluso Frankfurt - Würzburg - Nurenberg - Munich, se me ocurre decir Berlín - Praga - Viena - Budapest. No, estoy de acuerdo, la ruta es bravaza, pero claro, de estas ciudades sólo he estado brevemente en Berlín, y parte de la idea era la de darle a La Guapa una buena impresión de mis siete años por acá. Además, había que ver cómo se manejaba uno hablando checo o húngaro, o cambiando de euros a coronas a euros a florines. Mein Gott, bestia total.
Pues nada. El encuentro en Berlín salió bien, el hotel fue espectacular y los primeros dos días fueron bastante agradables, con mucha caminata y conversación interesante. Mi gran metida de pata fue el tercer día, en el que llegamos a Alexanderplatz a la hora del almuerzo, y descubrimos que había un restaurante armado con toda la pinta del Oktoberfest. Yo, evidentemente, no pude con mi genio, y al ver los colores bávaros, no me pude aguantar y convencí a La Guapa de almorzar ahí.
¿Y qué cosa pedí? ¿Qué cosa podía poner en evidencia mi know-how y sofisticación, de modo que La Guapa se quede ultra impresionada de este pobre físico incapaz de combinar colores? Por supuesto, pedí un Weisswurst.
Pa los que no lo saben, un Weisswurst es una salchicha blanca bastante típica de Munich, que se come tradicionalmente en el desayuno. El sabor es bastante bueno, la verdad es que el único problema del Weisswurst es el modo típico de comerlo. Porque no, no se come simplemente con tenedor y cuchillo. Si uno tiene know-how y sofisticación, lo que uno hace es cortar un extremo de la salchicha y sorber todo el contenido, dejando la piel de la salchicha al lado del plato. Sí, lo sé, no es absolutamente charming, pero yo ya les dije que soy una bestia. Nada mejor para impresionar a una chica que sorber una salchicha frente a ella, dejando por ahí la piel (aún con forma de salchicha) con restos de color blanco. No les digo qué imagen daba, ya que este blog es para todas las edades.
Pero bueno, La Guapa, además de guapa, no es gourmet, y me dio otra oportunidad.
De Berlín nos dirigimos a Praga, en un viaje de cinco horas. Y en ese viaje vino mi siguiente bestialidad. A pesar de que todo el mundo me dijera que de ninguna manera le hablara de física, pues yo no pude con mi genio. Y no sólo le conté de la composición en partículas de la materia y sus interacciones, sino que le conté del Higgs, de las tres familias de fermiones, de la materia oscura, del porco problema de la jerarquía en la masa del Higgs, de la violación de CP, y finalmente de supersimetría. Sí, por cinco horas.
Gracias a Dios, La Guapa, además de guapa, es paciente, y me dio otra oportunidad.
En Praga estuvimos casi dos días. La verdad es que aprovechamos nuestro tiempo al máximo, y pudimos subir al mirador, explorar el castillo, perdernos en las callecitas, y escuchar muy buen jazz. No obstante, en el primer día, se me ocurrió revisar mi guía online, y descubrí que en Praga hay un museo de máquinas sexuales. Me pareció de lo más gracioso, y por supuesto, dentro de mi infinita bestialidad, le propuse dar una vuelta por ahí. Después de todo, era el único museo abierto hasta las 11 pm, y me parecía extremadamente conveniente. La Guapa dio un suspiro, y aceptó.
Ese museo es una de las cosas más espantosas que he visto en mi vida. Ni siquiera un museo de La Inquisición, o alguno de torturas medievales, podría igualar a lo que descubrimos que la gente se hace a si misma. Luego de que nos pasaran una película porno española de los años 20 (aparentemente filmada a pedido del abuelo del actual rey de España), pasamos por unas salas donde... no, es verdad, este blog es para todas las edades. Casi lo olvido.
Resumamos el museo diciendo que, por suerte, La Guapa, además de guapa, aparentemente ha visto bastante porno hardcore, y me dio otra oportunidad.
El camino a Viena casi fue mortal, literalmente. Por querer ahorrarme dos euros en el pasaje del metro, convencí a La Guapa que lo ideal era caminar a la estación de tren desde nuestro hotel. Supongo que si tenían dudas, ahora sí estarán seguros que soy una bestia. La estación estaba bastante cerca, pero el camino resultó ser recontra precario. Resulta que, si uno no quería ir a la estación en metro, debía seguir una veredita al lado de una carretera, por donde pasaban carros, buses y camiones a 150 kilómetros por hora. Más espantoso aún fue descubrir que la veredita se hacía cada vez más y más angosta, y que estábamos demasiado tarde como para dar media vuelta y tomar el metro. La Guapa de por sí no tiene la piel muy oscura, pero la palidez con que la vi en ese momento me hizo rezar por que, además de guapa, sea fanática del automovilismo, y me diera otra oportunidad.
Viena no la vimos mucho, lamentablemente. Luego de semejante aventura, tomamos el tren un minuto antes que saliera. Nuestro desayuno había sido un croissant, y no comimos nada en todas las cinco horas de viaje. Llegamos al hotel exhaustos y maleadamente hambrientos, y corrimos a la schnitzelería más cercana (miren lo capo que soy inventando palabras nuevas). El problema fue que mi schnitzel resultó del tamaño de una laptop, mientras que La Guapa descubrió que realmente había pedido dos schnitzels (más pequeños, por suerte). Evidentemente terminamos más llenos que combi después de partido de fútbol, y lo único que llegamos a hacer ese día fue agonizar en los buses que dan la vuelta a la ciudad.
El día siguiente nos lo tomamos tranquilos. La noche anterior nos habíamos juntado con Brigitta (¡hola Brigitta!), a quién no veía desde la época de Padova, y entre vino, pan y conversa, se nos hizo bastante tarde. Esto provocó que nos levantáramos bastante tarde también, y tomando en cuenta que teníamos que tomar el tren a Budapest a las 6:00 am al día siguiente, decidimos ver sólo un par de cosas, e irnos a dormir temprano.
Esa noche, ocurrió un intercambio de videos de YouTube. La Guapa resulta ser fanática de la música al punto de parecer tener un problema psicológico, y yo tenía que dar una buena impresión. Le mostré grupos que ella no conocía de Alemania, Italia y México, y le presenté Eurovisión, y creo que quedé bastante bien. No obstante, luego vino su error. El primer video que La Guapa me mostró fue de The Drums, llamado Best Friend. El mensaje subliminal no me pareció el apropiado, la verdad. Al darse cuenta de su metida de pata, La Guapa trató de arreglarla con uno de Morrissey, llamado I Like You. Y bueno, le funcionó hasta que la canción dijo "You're not right in the head..."
Yo decidí vengarme. Y le puse el Gangnam Style. Y al tipo de Algo Pequeñito. Y La Guapa agonizó.
Pero como La Guapa, además de guapa, es razonable, consideró que mi venganza era apropiada, y nos dimos otra oportunidad.
Mi última metida de pata fue ya en Budapest. En la noche, mientras caminábamos por parques recónditos, descubrimos un sitio bastante auténtico, era un bar al aire libre en donde húngaros de la zona se juntaban para escuchar música. La banda puso música de los 50-60s, y La Guapa empezó a emocionarse. Ya está, estaba cantado, había que ir ahí. Lamentablemente, a los dos se nos había acabado los florines, y el sitio no tenía pinta de aceptar euros o tarjetas de crédito. Mala suerte.
No obstante, yo quería que La Guapa se sintiera bien, y escuchara su música preciada en ese sitio. Así que había que conseguir plata. Sea como sea. Cueste lo que cueste.
Cinco kilómetros más tarde, llegué jubiloso al único maldito cajero alrededor del parque, con La Guapa jadeante y medio moribunda a mi costado. ¡Había conseguido el dinero! ¡Y no sólo eso! También, de camino, vimos el castillo de Vajdahunyad, la Plaza de los Héroes y un monumento a no sé qué cosa. ¡Perfecto! Ahora sólo había que arrastrar a la pobre Guapa de vuelta al bar, a pesar que pareciera que más bien preferiría descansar un poco. ¿Descansar? ¡No! ¡Tenía que ir a disfrutar su música! Y claro, ¿qué mejor forma de hacerle olvidar sus preocupaciones, que llevarla a través de la parte más oscura y tenebrosa del parque, para así cortar camino?
Chesu, luego de releer esto, me acabo de dar cuenta que salí a mi padre. El nos hace lo mismo a toda la familia, cada vez que nos vamos de viaje.
Anyway, afortunadamente La Guapa, además de guapa, entiende de genética, y me dio otra oportunidad.
Y nada, a pesar de todo, parece que le caí bien a La Guapa. Me permitió llamarla, ahora que regreso a Lima en Diciembre. Supongo que será una buena señal, ¿no?
Te acuerdas que cuando te conté de mis planes macabros de viaje por el mundo me preguntaste y por qué no Europa? Pues se está maquinando una posibilidad de que esté por allá en octubre, so there you go!
Segundo extracto de un mensaje de La Guapa
Supongo que tendré que estar esa primera semana de octubre en BCN pero no sé si irme la anterior o la siguiente a pasear por el mundo. (...) Y obvio, sería brutal que me des el encuentro en algún punto!!
Este es un buen ejemplo de una oferta que uno no puede rechazar. Uno puede imaginar pocas cosas más chéveres que un viaje por Europa con La Guapa. Por supuesto que me apunté.
Ahora, claro, ustedes saben bien que yo soy una bestia profesional. Luego del viaje, me considero realmente afortunado que La Guapa, además de guapa, sea buena gente, y que no me haya dejado botado en algún río con mi equipaje.
Pero vayamos por partes. ¿Dónde comienza mi bestialidad? Por supuesto, en el itinerario. En vez de proponer ciudades que conozco bien, de forma que pudiera demostrar mi know-how y sofisticación por estos lares, se me ocurrió una ruta que no sólo no conocía, sino que involucraba los idiomas más raros con los que me he topado en esta vida. Una invitación total al desastre: posibilidad de confusiones, extravíos, estafas y demás cosas que no ocurrieron gracias sólo a la Gracia Infinita. Ok, que no ocurrieron de forma grave, al menos.
Entonces claro, en vez de sugerir Roma - Firenze - Padova - Venezia, o Barcelona - Valencia - Córdoba - Sevilla, o incluso Frankfurt - Würzburg - Nurenberg - Munich, se me ocurre decir Berlín - Praga - Viena - Budapest. No, estoy de acuerdo, la ruta es bravaza, pero claro, de estas ciudades sólo he estado brevemente en Berlín, y parte de la idea era la de darle a La Guapa una buena impresión de mis siete años por acá. Además, había que ver cómo se manejaba uno hablando checo o húngaro, o cambiando de euros a coronas a euros a florines. Mein Gott, bestia total.
Pues nada. El encuentro en Berlín salió bien, el hotel fue espectacular y los primeros dos días fueron bastante agradables, con mucha caminata y conversación interesante. Mi gran metida de pata fue el tercer día, en el que llegamos a Alexanderplatz a la hora del almuerzo, y descubrimos que había un restaurante armado con toda la pinta del Oktoberfest. Yo, evidentemente, no pude con mi genio, y al ver los colores bávaros, no me pude aguantar y convencí a La Guapa de almorzar ahí.
¿Y qué cosa pedí? ¿Qué cosa podía poner en evidencia mi know-how y sofisticación, de modo que La Guapa se quede ultra impresionada de este pobre físico incapaz de combinar colores? Por supuesto, pedí un Weisswurst.
Pa los que no lo saben, un Weisswurst es una salchicha blanca bastante típica de Munich, que se come tradicionalmente en el desayuno. El sabor es bastante bueno, la verdad es que el único problema del Weisswurst es el modo típico de comerlo. Porque no, no se come simplemente con tenedor y cuchillo. Si uno tiene know-how y sofisticación, lo que uno hace es cortar un extremo de la salchicha y sorber todo el contenido, dejando la piel de la salchicha al lado del plato. Sí, lo sé, no es absolutamente charming, pero yo ya les dije que soy una bestia. Nada mejor para impresionar a una chica que sorber una salchicha frente a ella, dejando por ahí la piel (aún con forma de salchicha) con restos de color blanco. No les digo qué imagen daba, ya que este blog es para todas las edades.
Pero bueno, La Guapa, además de guapa, no es gourmet, y me dio otra oportunidad.
De Berlín nos dirigimos a Praga, en un viaje de cinco horas. Y en ese viaje vino mi siguiente bestialidad. A pesar de que todo el mundo me dijera que de ninguna manera le hablara de física, pues yo no pude con mi genio. Y no sólo le conté de la composición en partículas de la materia y sus interacciones, sino que le conté del Higgs, de las tres familias de fermiones, de la materia oscura, del porco problema de la jerarquía en la masa del Higgs, de la violación de CP, y finalmente de supersimetría. Sí, por cinco horas.
Gracias a Dios, La Guapa, además de guapa, es paciente, y me dio otra oportunidad.
En Praga estuvimos casi dos días. La verdad es que aprovechamos nuestro tiempo al máximo, y pudimos subir al mirador, explorar el castillo, perdernos en las callecitas, y escuchar muy buen jazz. No obstante, en el primer día, se me ocurrió revisar mi guía online, y descubrí que en Praga hay un museo de máquinas sexuales. Me pareció de lo más gracioso, y por supuesto, dentro de mi infinita bestialidad, le propuse dar una vuelta por ahí. Después de todo, era el único museo abierto hasta las 11 pm, y me parecía extremadamente conveniente. La Guapa dio un suspiro, y aceptó.
Ese museo es una de las cosas más espantosas que he visto en mi vida. Ni siquiera un museo de La Inquisición, o alguno de torturas medievales, podría igualar a lo que descubrimos que la gente se hace a si misma. Luego de que nos pasaran una película porno española de los años 20 (aparentemente filmada a pedido del abuelo del actual rey de España), pasamos por unas salas donde... no, es verdad, este blog es para todas las edades. Casi lo olvido.
Resumamos el museo diciendo que, por suerte, La Guapa, además de guapa, aparentemente ha visto bastante porno hardcore, y me dio otra oportunidad.
El camino a Viena casi fue mortal, literalmente. Por querer ahorrarme dos euros en el pasaje del metro, convencí a La Guapa que lo ideal era caminar a la estación de tren desde nuestro hotel. Supongo que si tenían dudas, ahora sí estarán seguros que soy una bestia. La estación estaba bastante cerca, pero el camino resultó ser recontra precario. Resulta que, si uno no quería ir a la estación en metro, debía seguir una veredita al lado de una carretera, por donde pasaban carros, buses y camiones a 150 kilómetros por hora. Más espantoso aún fue descubrir que la veredita se hacía cada vez más y más angosta, y que estábamos demasiado tarde como para dar media vuelta y tomar el metro. La Guapa de por sí no tiene la piel muy oscura, pero la palidez con que la vi en ese momento me hizo rezar por que, además de guapa, sea fanática del automovilismo, y me diera otra oportunidad.
Viena no la vimos mucho, lamentablemente. Luego de semejante aventura, tomamos el tren un minuto antes que saliera. Nuestro desayuno había sido un croissant, y no comimos nada en todas las cinco horas de viaje. Llegamos al hotel exhaustos y maleadamente hambrientos, y corrimos a la schnitzelería más cercana (miren lo capo que soy inventando palabras nuevas). El problema fue que mi schnitzel resultó del tamaño de una laptop, mientras que La Guapa descubrió que realmente había pedido dos schnitzels (más pequeños, por suerte). Evidentemente terminamos más llenos que combi después de partido de fútbol, y lo único que llegamos a hacer ese día fue agonizar en los buses que dan la vuelta a la ciudad.
El día siguiente nos lo tomamos tranquilos. La noche anterior nos habíamos juntado con Brigitta (¡hola Brigitta!), a quién no veía desde la época de Padova, y entre vino, pan y conversa, se nos hizo bastante tarde. Esto provocó que nos levantáramos bastante tarde también, y tomando en cuenta que teníamos que tomar el tren a Budapest a las 6:00 am al día siguiente, decidimos ver sólo un par de cosas, e irnos a dormir temprano.
Esa noche, ocurrió un intercambio de videos de YouTube. La Guapa resulta ser fanática de la música al punto de parecer tener un problema psicológico, y yo tenía que dar una buena impresión. Le mostré grupos que ella no conocía de Alemania, Italia y México, y le presenté Eurovisión, y creo que quedé bastante bien. No obstante, luego vino su error. El primer video que La Guapa me mostró fue de The Drums, llamado Best Friend. El mensaje subliminal no me pareció el apropiado, la verdad. Al darse cuenta de su metida de pata, La Guapa trató de arreglarla con uno de Morrissey, llamado I Like You. Y bueno, le funcionó hasta que la canción dijo "You're not right in the head..."
Yo decidí vengarme. Y le puse el Gangnam Style. Y al tipo de Algo Pequeñito. Y La Guapa agonizó.
Pero como La Guapa, además de guapa, es razonable, consideró que mi venganza era apropiada, y nos dimos otra oportunidad.
Mi última metida de pata fue ya en Budapest. En la noche, mientras caminábamos por parques recónditos, descubrimos un sitio bastante auténtico, era un bar al aire libre en donde húngaros de la zona se juntaban para escuchar música. La banda puso música de los 50-60s, y La Guapa empezó a emocionarse. Ya está, estaba cantado, había que ir ahí. Lamentablemente, a los dos se nos había acabado los florines, y el sitio no tenía pinta de aceptar euros o tarjetas de crédito. Mala suerte.
No obstante, yo quería que La Guapa se sintiera bien, y escuchara su música preciada en ese sitio. Así que había que conseguir plata. Sea como sea. Cueste lo que cueste.
Cinco kilómetros más tarde, llegué jubiloso al único maldito cajero alrededor del parque, con La Guapa jadeante y medio moribunda a mi costado. ¡Había conseguido el dinero! ¡Y no sólo eso! También, de camino, vimos el castillo de Vajdahunyad, la Plaza de los Héroes y un monumento a no sé qué cosa. ¡Perfecto! Ahora sólo había que arrastrar a la pobre Guapa de vuelta al bar, a pesar que pareciera que más bien preferiría descansar un poco. ¿Descansar? ¡No! ¡Tenía que ir a disfrutar su música! Y claro, ¿qué mejor forma de hacerle olvidar sus preocupaciones, que llevarla a través de la parte más oscura y tenebrosa del parque, para así cortar camino?
Chesu, luego de releer esto, me acabo de dar cuenta que salí a mi padre. El nos hace lo mismo a toda la familia, cada vez que nos vamos de viaje.
Anyway, afortunadamente La Guapa, además de guapa, entiende de genética, y me dio otra oportunidad.
Y nada, a pesar de todo, parece que le caí bien a La Guapa. Me permitió llamarla, ahora que regreso a Lima en Diciembre. Supongo que será una buena señal, ¿no?
martes, 11 de enero de 2011
Un Año Nuevo con Clint Eastwood
Tres Momentos Cruciales de Año Nuevo (no ocurridos en orden cronológico):
1. El Bus
Marité y yo somos turistas. Así que, a pesar que sólo íbamos a estar medio día en Guayaquil, sentimos la necesidad de conocer la ciudad.
Esa mañana, decidimos dejar al resto del grupo dormir, y conocer el Malecón 2000 y el barrio Las Peñas. Pero como no nos gusta sentirnos turistas sino ser autóctonos y reivindicadores (y/o porque somos unos misios del demonio), decidimos tomar un bus desde nuestro hotel ($0.60) en vez de tomar un taxi ($3.00).
Al llegar a Las Peñas, nos encontramos con una amiga de Marité y su novio. Luego del reencuentro, abrazos, lágrimas, etc, ellos nos preguntaron cómo habíamos llegado, a lo cual nosotros (orgullosos) respondimos que en bus. Ellos se nos quedaron mirando con la boca abierta: "¡Eso es peligrosísimo! ¡Los han podido asaltar!"
Nosotros nos reímos un poco. Vamos, somos peruanos, no puede haber tanta diferencia entre el crimen en los buses... y además, la experiencia nos da cancha, difícil que nos roben. Ellos dijeron que no, que no es como en Lima, que en Guayaquil no te roban con el truco de las moneditas, sino que te sacan la chaira en pleno bus y te amenazan de muerte.
Fue en eso que me di cuenta que, cuando la gente se nos quedó mirando en el bus, no fue en admiración de mi super-cool sombrero (Charisma -3, Fire Protection +15), sino por temor a ser testigos de un asalto sangriento debido a nuestra evidente pinta de turistas.
Días después, cuando Marité nos envió las fotos, nos dimos cuenta que por poco no sobrevivimos. En la foto que nos tomamos en el bus apareció una Niña Con Rostro Maligno (así, con mayúsculas), que evidentemente, al ser su intención capturada por la cámara, decidió que no era buena idea hacernos daño (la evidencia pe, la evidencia).
Así que, afortunadamente, sobrevivimos los fatídicos buses de Guayaquil, y logramos llegar al 2011 intactos. Bueno.
2. El aeropuerto.
¿Era necesario que existiera una sola cola en inmigraciones?
¿Era necesario que esta cola durara unos 45 minutos?
¿Era necesario que tuviera que entretener a Jekka durante estos 45 minutos contándole las diferencias entre el catalán y el valenciano?
¿Era necesario que el sistema colapsara justo cuando llegamos al sitio pa que nos revisen los pasaportes?
¿Era necesario que apuntaran nuestros datos en papelitos tipo boleto de combi?
¿Era necesario que existiera una sola cola para tan solo reservar un carrito pa maletas?
¿Era necesario que se revisaran absolutamente todas las maletas entrantes por rayos-X?
¿Era necesario pasarse ooootra hora en ooootra cola, sólo para llegar a las porcas máquinas de rayos-X?
¿Era necesario que tuviera que entretener a Roberto durante esta hora contándole la leyenda de Nobunaga, Toyotomi, Tokugawa y los tres pajaritos?
¿Era necesario que todo este caos ocurriera sólo porque llegaron dos vuelos al mismo tiempo?
El aeropuerto de Guayaquil no mola. Por lo menos no al llegar. Malo.
3. La Fiesta de Año Nuevo
El primer diálogo fue algo como:
Joel: Ok, Jekka, nosotros mismos somos. Roberto y Marité se han ido a hablar, Alvaro y Luciano se están emborrachando, así que sólo dependemos de nosotros para juerguear.
Jekka: ¡Chévere, pero hay que tener cuidado de no sabotearnos!
Joel: Ah, claro, igual que ayer, ¿no?
Jekka: Claro, si uno de nosotros conoce a alguien, el otro lo deja gilear tranquilo, caballero nomás.
Joel: Si pe, ¡perfecto!
Más tarde:
Joel: Jekka, allá hay otro tipo que te ha estado mirando.
Jekka: ¿Dónde, dónde?
Joel: Allá, ese que parece gay.
Jekka: ¡Ese es recontra gay, oye! ¿Segura que me ha mirado a mi?
Joel: Um... fue en nuestra dirección... y ya no sé a quién ha estado mirando realmente....
Jekka: ¡Viene para acá! ¡Viene para acá!
Joel: ¡Jekkaaaa! ¡Ni se te ocurra dejarme sólo!
Ahora entiendo un poco mejor las actitudes de las chicas en las discotecas. Feo.
Feliz Año nuevo, gente.
1. El Bus
Marité y yo somos turistas. Así que, a pesar que sólo íbamos a estar medio día en Guayaquil, sentimos la necesidad de conocer la ciudad.
Esa mañana, decidimos dejar al resto del grupo dormir, y conocer el Malecón 2000 y el barrio Las Peñas. Pero como no nos gusta sentirnos turistas sino ser autóctonos y reivindicadores (y/o porque somos unos misios del demonio), decidimos tomar un bus desde nuestro hotel ($0.60) en vez de tomar un taxi ($3.00).
Al llegar a Las Peñas, nos encontramos con una amiga de Marité y su novio. Luego del reencuentro, abrazos, lágrimas, etc, ellos nos preguntaron cómo habíamos llegado, a lo cual nosotros (orgullosos) respondimos que en bus. Ellos se nos quedaron mirando con la boca abierta: "¡Eso es peligrosísimo! ¡Los han podido asaltar!"
Nosotros nos reímos un poco. Vamos, somos peruanos, no puede haber tanta diferencia entre el crimen en los buses... y además, la experiencia nos da cancha, difícil que nos roben. Ellos dijeron que no, que no es como en Lima, que en Guayaquil no te roban con el truco de las moneditas, sino que te sacan la chaira en pleno bus y te amenazan de muerte.
Fue en eso que me di cuenta que, cuando la gente se nos quedó mirando en el bus, no fue en admiración de mi super-cool sombrero (Charisma -3, Fire Protection +15), sino por temor a ser testigos de un asalto sangriento debido a nuestra evidente pinta de turistas.
Días después, cuando Marité nos envió las fotos, nos dimos cuenta que por poco no sobrevivimos. En la foto que nos tomamos en el bus apareció una Niña Con Rostro Maligno (así, con mayúsculas), que evidentemente, al ser su intención capturada por la cámara, decidió que no era buena idea hacernos daño (la evidencia pe, la evidencia).
Así que, afortunadamente, sobrevivimos los fatídicos buses de Guayaquil, y logramos llegar al 2011 intactos. Bueno.
2. El aeropuerto.
¿Era necesario que existiera una sola cola en inmigraciones?
¿Era necesario que esta cola durara unos 45 minutos?
¿Era necesario que tuviera que entretener a Jekka durante estos 45 minutos contándole las diferencias entre el catalán y el valenciano?
¿Era necesario que el sistema colapsara justo cuando llegamos al sitio pa que nos revisen los pasaportes?
¿Era necesario que apuntaran nuestros datos en papelitos tipo boleto de combi?
¿Era necesario que existiera una sola cola para tan solo reservar un carrito pa maletas?
¿Era necesario que se revisaran absolutamente todas las maletas entrantes por rayos-X?
¿Era necesario pasarse ooootra hora en ooootra cola, sólo para llegar a las porcas máquinas de rayos-X?
¿Era necesario que tuviera que entretener a Roberto durante esta hora contándole la leyenda de Nobunaga, Toyotomi, Tokugawa y los tres pajaritos?
¿Era necesario que todo este caos ocurriera sólo porque llegaron dos vuelos al mismo tiempo?
El aeropuerto de Guayaquil no mola. Por lo menos no al llegar. Malo.
3. La Fiesta de Año Nuevo
El primer diálogo fue algo como:
Joel: Ok, Jekka, nosotros mismos somos. Roberto y Marité se han ido a hablar, Alvaro y Luciano se están emborrachando, así que sólo dependemos de nosotros para juerguear.
Jekka: ¡Chévere, pero hay que tener cuidado de no sabotearnos!
Joel: Ah, claro, igual que ayer, ¿no?
Jekka: Claro, si uno de nosotros conoce a alguien, el otro lo deja gilear tranquilo, caballero nomás.
Joel: Si pe, ¡perfecto!
Más tarde:
Joel: Jekka, allá hay otro tipo que te ha estado mirando.
Jekka: ¿Dónde, dónde?
Joel: Allá, ese que parece gay.
Jekka: ¡Ese es recontra gay, oye! ¿Segura que me ha mirado a mi?
Joel: Um... fue en nuestra dirección... y ya no sé a quién ha estado mirando realmente....
Jekka: ¡Viene para acá! ¡Viene para acá!
Joel: ¡Jekkaaaa! ¡Ni se te ocurra dejarme sólo!
Ahora entiendo un poco mejor las actitudes de las chicas en las discotecas. Feo.
Feliz Año nuevo, gente.
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miércoles, 1 de septiembre de 2010
Ich Liebe Deutschland
No, no, en serio. Me encanta Alemania. Es un país que siempre me hace reír. Desde el ingenuo humor ("todo tiene un final, excepto la salchicha, que tiene dos"), hasta aquel concepto traducido como Beer-Border (límites entre regiones determinados por el tipo de cerveza que se consume, más que por la geografía), Alemania siempre me trae sorpresas.
Esta vez sucedió en Bonn, en donde se llevó a cabo SUSY 2010. Llegué a la ciudad con Paula, la Supernena (traducido en peruano como Chica Superpoderosa). Luego de comer un poco y conseguir cada uno su habitación, decidimos irnos a descansar, ya que sería una conferencia bastante larga.
El primer problema se dio al intentar dormir. Al apagar la luz de mi habitación, un destello rojo intenso se reflejó en mi rostro. No, no es lo que creen, nuestro hotel no se encontraba en la zona roja de Bonn. Resulta que los geniales diseñadores del hotel decidieron instalar un reloj digital en la pared de la habitación, al costado de la cama, justo a la altura de mi cara. Seguramente esto fue puesto con el muy loable objetivo de hacerme llegar temprano a la conferencia al día siguiente. Claro, si es que no dormía en toda la noche, me sería imposible llegar tarde por quedarme dormido.
Descubrí que el relojito en cuestión venía con unos botones, con palabras alemanas que no comprendía. Grande fue mi sorpresa cuando, al apretarlos, empezó a sonar música alemana a todo volumen. Siendo bastante tarde, supongo que esto no le gustó mucho a mis vecinos... Afortunadamente logré apagar el porco aparato antes que me cayera un blitzkrieg o algo por el estilo. Pos na', a tapar el relojito con la almohada, ¡ni modo!
Ahora, ustedes saben que viví una época en Würzburg. Algo que no saben, es dónde viví. En esa época, compartí una casa con Flora, una profesora italiana. Esta casa era aparentemente muy típica, tenía mucha madera, pieles de animales en las paredes, y tal. Una cosa que me llamó mucho la atención en esta casa fue el wáter (inodoro). Ahora, antes de contarles sobre este wáter en particular, revisemos nuestros conocimientos sobre waterología.
Un wáter común y corriente está diseñado para que, cuando el hecho es consumado, el hecho caiga dentro del wáter para su posterior expulsión hacia el desagüe público. Hasta aquí todos me siguen, ¿no? Déjenme hacerles notar un detalle importante: cuando el hecho es consumado hacia la tasa del wáter, éste cae en agua, de forma que los olores no se propagan.
Ahora viene el detalle (abstenerse de leer los asquientos). La gran diferencia entre el wáter al cual todo el Perú, España, Italia, Reino Unido, etc están acostumbrados, y el wáter que encontré en esta casa, es que éste último viene provisto de una especie de meseta, una plataforma sobre la cual el hecho es depositado luego de haber sido consumado. Y sí, en esta plataforma prácticamente no hay agua, así que los olores sí se propagan.
Ustedes dirán que soy un exagerado, que basta con jalar la cadena breves segundos luego de consumar todo el hecho. Pero no es tan sencillo, porque esta plataforma se encuentra a escasos centímetros de uno, de forma que si uno ha consumado mucho del hecho, es difícil evitar tener miedo a que el chorro de agua impulse el hecho hacia el desprotegido... pompis del usuario.
Fueron tres meses muy duros.
Anyway, grande fue mi sorpresa cuando encontré el mismo wáter en el baño de la universidad. Me fue difícil contener el grito de horror: Mein Gott!!!!
Estando rodeado de alemanes, tuve que sacar el tema. Tal vez fue un error haberlo hecho durante la cena de la conferencia, pero vamos, la duda me estaba matando. Straub y Altmannshofer confirmaron mis dudas: esos wáteres se usan para tomar muestras y examinar la composición de los hechos, y ambos los consideraban extremadamente útiles en un contexto familiar. Uno de ellos dijo que no era muy común ver este tipo de wáteres hoy en día, mientras el otro me dijo lo contrario, dándome así información innecesaria sobre el tipo de wáteres que cada uno tiene en su casa. Ewwww!
(Porsiaca, NO les recomiendo buscar este tema en Google Images)
Teniendo todo esto en mente, me topé con otra sorpresa en los baños alemanes (¿por qué este post está tan repugnante?) Al entrar a otro baño en la universidad, y dirigirme hacia los urinarios (los personales), encontré un aviso en la pared. El aviso no tenía nada escrito (aunque tampoco creo que entendería mucho de no ser así), simplemente mostraba dos imágenes, una con una señal de "prohibido". La imagen prohibida mostraba a una persona haciendo lo que un hombre tiene que hacer frente al urinario. ¿Prohibido? La imagen del costado mostraba a la persona sentada en el urinario, haciendo lo que se debe hacer hacia adentro. Was zum geier???
Miré los urinarios con miedo, y me di cuenta que si quisiera hacerlo, podía realmente sentarme en ellos. Pero... ¡no podía ser! ¡Claramente era una broma! Pero por otro lado... ¿y si era algo raro como los wáteres? En Würzburg no vi nada parecido, pero esto era Bonn, y los alemanes son distintos ahí.
Al final me encerré en un cubículo con wáter, y me quedé parado, como Dios manda. No había forma alguna que le hiciera caso al letrero, no way. ¡Imagínense nomás! ¡Entran a un baño, y encuentran a un güey sentado en el urinario! ¡No hay forma, señores!
Bueno, bueno, cerremos el tema, ya los he torturado suficiente con este Schweinerei. La conferencia genial, me encontré con la gentita de Würzburg, a muchos de ellos no los veía desde el 2008. Junto con la gente de Valencia, amigos nuevos de München, y una que otra persona más, logramos darle la vuelta a la ciudad un par de veces. Grande.
Para esto, al final, después de tanto insistir, el blog no ganó el concurso de los 20 Blogs Peruanos. Bup. De todas formas, felicitaciones al blog ganador por el triunfo. Y muchísimas gracias por el apoyo y los votos, ¡realmente se aprecia!
Cuidense, ¡nos vemos pronto!
Esta vez sucedió en Bonn, en donde se llevó a cabo SUSY 2010. Llegué a la ciudad con Paula, la Supernena (traducido en peruano como Chica Superpoderosa). Luego de comer un poco y conseguir cada uno su habitación, decidimos irnos a descansar, ya que sería una conferencia bastante larga.
El primer problema se dio al intentar dormir. Al apagar la luz de mi habitación, un destello rojo intenso se reflejó en mi rostro. No, no es lo que creen, nuestro hotel no se encontraba en la zona roja de Bonn. Resulta que los geniales diseñadores del hotel decidieron instalar un reloj digital en la pared de la habitación, al costado de la cama, justo a la altura de mi cara. Seguramente esto fue puesto con el muy loable objetivo de hacerme llegar temprano a la conferencia al día siguiente. Claro, si es que no dormía en toda la noche, me sería imposible llegar tarde por quedarme dormido.
Descubrí que el relojito en cuestión venía con unos botones, con palabras alemanas que no comprendía. Grande fue mi sorpresa cuando, al apretarlos, empezó a sonar música alemana a todo volumen. Siendo bastante tarde, supongo que esto no le gustó mucho a mis vecinos... Afortunadamente logré apagar el porco aparato antes que me cayera un blitzkrieg o algo por el estilo. Pos na', a tapar el relojito con la almohada, ¡ni modo!
Ahora, ustedes saben que viví una época en Würzburg. Algo que no saben, es dónde viví. En esa época, compartí una casa con Flora, una profesora italiana. Esta casa era aparentemente muy típica, tenía mucha madera, pieles de animales en las paredes, y tal. Una cosa que me llamó mucho la atención en esta casa fue el wáter (inodoro). Ahora, antes de contarles sobre este wáter en particular, revisemos nuestros conocimientos sobre waterología.
Un wáter común y corriente está diseñado para que, cuando el hecho es consumado, el hecho caiga dentro del wáter para su posterior expulsión hacia el desagüe público. Hasta aquí todos me siguen, ¿no? Déjenme hacerles notar un detalle importante: cuando el hecho es consumado hacia la tasa del wáter, éste cae en agua, de forma que los olores no se propagan.
Ahora viene el detalle (abstenerse de leer los asquientos). La gran diferencia entre el wáter al cual todo el Perú, España, Italia, Reino Unido, etc están acostumbrados, y el wáter que encontré en esta casa, es que éste último viene provisto de una especie de meseta, una plataforma sobre la cual el hecho es depositado luego de haber sido consumado. Y sí, en esta plataforma prácticamente no hay agua, así que los olores sí se propagan.
Ustedes dirán que soy un exagerado, que basta con jalar la cadena breves segundos luego de consumar todo el hecho. Pero no es tan sencillo, porque esta plataforma se encuentra a escasos centímetros de uno, de forma que si uno ha consumado mucho del hecho, es difícil evitar tener miedo a que el chorro de agua impulse el hecho hacia el desprotegido... pompis del usuario.
Fueron tres meses muy duros.
Anyway, grande fue mi sorpresa cuando encontré el mismo wáter en el baño de la universidad. Me fue difícil contener el grito de horror: Mein Gott!!!!
Estando rodeado de alemanes, tuve que sacar el tema. Tal vez fue un error haberlo hecho durante la cena de la conferencia, pero vamos, la duda me estaba matando. Straub y Altmannshofer confirmaron mis dudas: esos wáteres se usan para tomar muestras y examinar la composición de los hechos, y ambos los consideraban extremadamente útiles en un contexto familiar. Uno de ellos dijo que no era muy común ver este tipo de wáteres hoy en día, mientras el otro me dijo lo contrario, dándome así información innecesaria sobre el tipo de wáteres que cada uno tiene en su casa. Ewwww!
(Porsiaca, NO les recomiendo buscar este tema en Google Images)
Teniendo todo esto en mente, me topé con otra sorpresa en los baños alemanes (¿por qué este post está tan repugnante?) Al entrar a otro baño en la universidad, y dirigirme hacia los urinarios (los personales), encontré un aviso en la pared. El aviso no tenía nada escrito (aunque tampoco creo que entendería mucho de no ser así), simplemente mostraba dos imágenes, una con una señal de "prohibido". La imagen prohibida mostraba a una persona haciendo lo que un hombre tiene que hacer frente al urinario. ¿Prohibido? La imagen del costado mostraba a la persona sentada en el urinario, haciendo lo que se debe hacer hacia adentro. Was zum geier???
Miré los urinarios con miedo, y me di cuenta que si quisiera hacerlo, podía realmente sentarme en ellos. Pero... ¡no podía ser! ¡Claramente era una broma! Pero por otro lado... ¿y si era algo raro como los wáteres? En Würzburg no vi nada parecido, pero esto era Bonn, y los alemanes son distintos ahí.
Al final me encerré en un cubículo con wáter, y me quedé parado, como Dios manda. No había forma alguna que le hiciera caso al letrero, no way. ¡Imagínense nomás! ¡Entran a un baño, y encuentran a un güey sentado en el urinario! ¡No hay forma, señores!
Bueno, bueno, cerremos el tema, ya los he torturado suficiente con este Schweinerei. La conferencia genial, me encontré con la gentita de Würzburg, a muchos de ellos no los veía desde el 2008. Junto con la gente de Valencia, amigos nuevos de München, y una que otra persona más, logramos darle la vuelta a la ciudad un par de veces. Grande.
Para esto, al final, después de tanto insistir, el blog no ganó el concurso de los 20 Blogs Peruanos. Bup. De todas formas, felicitaciones al blog ganador por el triunfo. Y muchísimas gracias por el apoyo y los votos, ¡realmente se aprecia!
Cuidense, ¡nos vemos pronto!
sábado, 16 de enero de 2010
Los Viajes Cortos
Los viajes a Perú siempre se vuelven demasiado cortos. No obstante, a pesar que el tiempo pasa volando, siempre ocurren cosas que le dan a uno qué contar.
Para empezar, este año casi no llego. Inicialmente, mi pasaje era de AirComet... y los que han estado al tanto de las noticias ya saben qué pasó con AirComet. El pasaje lo compré en Marzo del 2009, a través de una agencia de viajes, y tenía como itinerario Valencia - Madrid - Lima.
En Julio, la agencia se contactó conmigo por un cambio en el horario del vuelo. Sin roches. No obstante, en Setiembre, ocurrió otro cambio, esta vez en el itinerario. Ahora sería Valencia - Barcelona - Madrid - Lima. Me pareció una locura, así que busqué pasajes nuevamente. No quería que en Noviembre me lo cambiaran a Valencia - Barcelona - Roma - Amsterdam - París - Nueva York - Madrid - Caracas - Buenos Aires - Lima, no way.
Por suerte, encontré lo que buscaba. No sólo hubieron pasajes en la porca Iberia, sino que eran más baratos. Y además, la vuelta sería con LAN, así que por lo menos la vuelta sería cómoda y con buen trato con toda seguridad. Entonces chévere, cambié el vuelo. Me hicieron un recargo por la cancelación, pero como el nuevo vuelo estaba más barato, al final terminé ganando un poco de plata. Genial.
Más genial me pareció cuando el día que viajé, recibí un mensaje de Felip preguntándome si mi vuelo era de AirComet. Yo le dije que no, que lo había cambiado, y el me comentó que AirComet había quebrado ese mismo día.
Uf.
Recontra uf.
Así que llegué a Lima, sin roche alguno. Todavía no puedo creer mi suerte.
El día que escribo esto me quedan como seis días más en Lima. Y luego de estas vacaciones, necesito nuevas vacaciones. Sí, en Año Nuevo he marmoteado en la playa como nunca, pero los desayunos, cafés, almuerzos, lonches, reuniones de chamba, juergas, cenas, escrituras de tesis, salidas al cine y sesiones de vicio en red me han sacado la mugre. No me tomen mal, nunca cambiaría todo esto... pero dormir cinco horas diarias por todo un mes al final lo desgastan a uno pues.
En este tiempo han habido pocas anécdotas... pero hay dos que les quiero contar. Las dos involucrando a mi madre. Madre querida, sé que estás leyendo esto, pero no te resientas ¿ya?
La primera ocurrió en Navidad. El día de Navidad mi madre invita a muchos amigos suyos a pasar la tarde en mi casa. Esto hace varios años empezó con la invitación de un par de amigos, pero ahora es el Evento Social Limeño de Diciembre: Christmas at Lupe's.
Y bueno, ese día estaba conversando con una tía, creo, cuando en eso apareció mi madre y me dijo "¡Mira quién está aquí! ¡Es Auki!"
Momento de contextualización: En 1996, yo estaba en cuarto de secundaria, y debía invitar a alguien a mi fiesta de Pre-Prom. Después que dos amigas rechazaran mi invitación a la fiesta, acepté la sugerencia de mi madre de invitar a la hija de un amigo de ella: Auki. Ella aceptó... pero en la fiesta se fue con la persona que menos tragaba yo de toda mi promoción. Porca miseria.
Por supuesto, no volví a saber nada de esta chica... hasta esta Navidad, trece años después. Sí, trece años, estoy viejo, ¿ya? Evidentemente, luego de trece años, superé el trauma psicológico, pero cuando mi madre dijo que esta chica estaba en mi casa esa Navidad... pues sentí algo muuuuuuy en el fondo gritando "¡Alguien páseme un Alka-Seltzer!"
Afortunadamente logré calmar las turbulencias internas en esos cinco segundos que me tomó caminar hacia ella, y en vez de empujarla a la piscina (ah, sí, ahora tengo piscina) le sonreí y le pregunté cómo estaba.
No sé por qué mi madre hace estas cosas. Mínimo me avisa un día antes, ¿no?
Otra anécdota curiosa ocurrió con una amiga suya, Peki. Esta amiga de mi madre es bastante chévere, me da la impresión que es un apoyo muy importante para ella ahora que mi hermano y yo ya no estamos en casa. Anyway, Peki nos invitó a almorzar a su casa, en teoría para que yo conociera a su hija y nos hicieramos patazas y salieramos todos lo días y compartamos confidencias y ellas puedan seguir jugando a la casita. O algo así. Me pareció curioso, ya que nunca antes me había invitado a almorzar.
El almuerzo salió bien, la comida buenaza, la hija simpática... pero hubo un momento que Peki se puso muy seria. Me miró, y me dijo: ¿Sabes lo bonito que es cuando tu hijo te invita a pasar una temporada con él?
Okeeeeeeeeeeeeey.....
Encontré la pieza final del rompecabezas. El hijo de Peki, que vive en Italia, la invitó a pasar mes y medio con él en Milán. Aparentemente la pasaron muy bien, y parecía que ahora las amigas habían entrado en complicidad para convencerme que yo hiciera lo mismo en Valencia.
Mes y medio... con mi madre... en Valencia... Right.
Para aquellos que no entienden por qué esto no sería una buena idea, les recomiendo leer la anécdota anterior, en este mismo post.
Mamá, mamá, te quiero mucho, ¡no te resientas!
Al final, tengo entendido que fue un tema que salió espontáneamente... pero el roche de estar ahí, sentado, callado, teniendo a las dos señoras mirándome con insistencia (la hija ya había fugado), esperando a que yo dijera algo como "¡Tienen razón! ¿Cómo no lo pensé antes?".... ese roche no me lo quita nadie...
Pero no piensen mal. Estas son anécdotas eh, al final la paso bien con mi mamá... pero por supuesto, ¡eso no me impide tener cosas qué contar!
Ok. Termino aquí el post. Me quedan seis días, y los debo aprovechar al 100%.
Nos vemos en Febrero.
Para empezar, este año casi no llego. Inicialmente, mi pasaje era de AirComet... y los que han estado al tanto de las noticias ya saben qué pasó con AirComet. El pasaje lo compré en Marzo del 2009, a través de una agencia de viajes, y tenía como itinerario Valencia - Madrid - Lima.
En Julio, la agencia se contactó conmigo por un cambio en el horario del vuelo. Sin roches. No obstante, en Setiembre, ocurrió otro cambio, esta vez en el itinerario. Ahora sería Valencia - Barcelona - Madrid - Lima. Me pareció una locura, así que busqué pasajes nuevamente. No quería que en Noviembre me lo cambiaran a Valencia - Barcelona - Roma - Amsterdam - París - Nueva York - Madrid - Caracas - Buenos Aires - Lima, no way.
Por suerte, encontré lo que buscaba. No sólo hubieron pasajes en la porca Iberia, sino que eran más baratos. Y además, la vuelta sería con LAN, así que por lo menos la vuelta sería cómoda y con buen trato con toda seguridad. Entonces chévere, cambié el vuelo. Me hicieron un recargo por la cancelación, pero como el nuevo vuelo estaba más barato, al final terminé ganando un poco de plata. Genial.
Más genial me pareció cuando el día que viajé, recibí un mensaje de Felip preguntándome si mi vuelo era de AirComet. Yo le dije que no, que lo había cambiado, y el me comentó que AirComet había quebrado ese mismo día.
Uf.
Recontra uf.
Así que llegué a Lima, sin roche alguno. Todavía no puedo creer mi suerte.
El día que escribo esto me quedan como seis días más en Lima. Y luego de estas vacaciones, necesito nuevas vacaciones. Sí, en Año Nuevo he marmoteado en la playa como nunca, pero los desayunos, cafés, almuerzos, lonches, reuniones de chamba, juergas, cenas, escrituras de tesis, salidas al cine y sesiones de vicio en red me han sacado la mugre. No me tomen mal, nunca cambiaría todo esto... pero dormir cinco horas diarias por todo un mes al final lo desgastan a uno pues.
En este tiempo han habido pocas anécdotas... pero hay dos que les quiero contar. Las dos involucrando a mi madre. Madre querida, sé que estás leyendo esto, pero no te resientas ¿ya?
La primera ocurrió en Navidad. El día de Navidad mi madre invita a muchos amigos suyos a pasar la tarde en mi casa. Esto hace varios años empezó con la invitación de un par de amigos, pero ahora es el Evento Social Limeño de Diciembre: Christmas at Lupe's.
Y bueno, ese día estaba conversando con una tía, creo, cuando en eso apareció mi madre y me dijo "¡Mira quién está aquí! ¡Es Auki!"
Momento de contextualización: En 1996, yo estaba en cuarto de secundaria, y debía invitar a alguien a mi fiesta de Pre-Prom. Después que dos amigas rechazaran mi invitación a la fiesta, acepté la sugerencia de mi madre de invitar a la hija de un amigo de ella: Auki. Ella aceptó... pero en la fiesta se fue con la persona que menos tragaba yo de toda mi promoción. Porca miseria.
Por supuesto, no volví a saber nada de esta chica... hasta esta Navidad, trece años después. Sí, trece años, estoy viejo, ¿ya? Evidentemente, luego de trece años, superé el trauma psicológico, pero cuando mi madre dijo que esta chica estaba en mi casa esa Navidad... pues sentí algo muuuuuuy en el fondo gritando "¡Alguien páseme un Alka-Seltzer!"
Afortunadamente logré calmar las turbulencias internas en esos cinco segundos que me tomó caminar hacia ella, y en vez de empujarla a la piscina (ah, sí, ahora tengo piscina) le sonreí y le pregunté cómo estaba.
No sé por qué mi madre hace estas cosas. Mínimo me avisa un día antes, ¿no?
Otra anécdota curiosa ocurrió con una amiga suya, Peki. Esta amiga de mi madre es bastante chévere, me da la impresión que es un apoyo muy importante para ella ahora que mi hermano y yo ya no estamos en casa. Anyway, Peki nos invitó a almorzar a su casa, en teoría para que yo conociera a su hija y nos hicieramos patazas y salieramos todos lo días y compartamos confidencias y ellas puedan seguir jugando a la casita. O algo así. Me pareció curioso, ya que nunca antes me había invitado a almorzar.
El almuerzo salió bien, la comida buenaza, la hija simpática... pero hubo un momento que Peki se puso muy seria. Me miró, y me dijo: ¿Sabes lo bonito que es cuando tu hijo te invita a pasar una temporada con él?
Okeeeeeeeeeeeeey.....
Encontré la pieza final del rompecabezas. El hijo de Peki, que vive en Italia, la invitó a pasar mes y medio con él en Milán. Aparentemente la pasaron muy bien, y parecía que ahora las amigas habían entrado en complicidad para convencerme que yo hiciera lo mismo en Valencia.
Mes y medio... con mi madre... en Valencia... Right.
Para aquellos que no entienden por qué esto no sería una buena idea, les recomiendo leer la anécdota anterior, en este mismo post.
Mamá, mamá, te quiero mucho, ¡no te resientas!
Al final, tengo entendido que fue un tema que salió espontáneamente... pero el roche de estar ahí, sentado, callado, teniendo a las dos señoras mirándome con insistencia (la hija ya había fugado), esperando a que yo dijera algo como "¡Tienen razón! ¿Cómo no lo pensé antes?".... ese roche no me lo quita nadie...
Pero no piensen mal. Estas son anécdotas eh, al final la paso bien con mi mamá... pero por supuesto, ¡eso no me impide tener cosas qué contar!
Ok. Termino aquí el post. Me quedan seis días, y los debo aprovechar al 100%.
Nos vemos en Febrero.
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domingo, 11 de octubre de 2009
Aventuras en Madrid, Parte 2
Yo siempre he dicho que en este mundo no existen las coincidencias, y que solamente está lo inevitable (ustedes pueden analizar luego lo que quiero decir con inevitable). No obstante, cuando uno se sienta a analizar cómo se dieron las circunstancias que llevaron a cierto evento, a veces no puede dejar de maravillarse por el poder de la coincidencia. Este viaje a Madrid para mí era inevitable, pero cómo se llevó a cabo parece ser cuestión de muchas coincidencias.
Empecemos. Era Agosto, estaba mudándome al IFIC por ese mes, cuando vi una carta en mi buzón. Al tomarla, vi que era del Ministerio de Educación de España, o alguna organización similar, ya no recuerdo bien. La carta decía que finalmente mi título peruano de físico había sido homologado, y que debía ir a Madrid para recoger la homologación.
La verdad, me fue algo difícil creer esto. La homologación la había empezado yo hacía un año atrás, y todo el mundo sabe que estas cosas duran mínimo dos años. Llamé a Madrid a sacar cita, y de paso asegurarme que no había ningún error. Y no, aparentemente todo bien.
Yo tenía pensado hacer un viaje de ida y vuelta, ya que Madrid no me había gustado tanto la última vez que fui. Si, si, no está mal, pero ir otra vez allá a visitar El Prado, o caminar por el Retiro, no me llamaba mucho la atención. Especialmente yendo sólo. Esa tarde, en el IFIC, fui a visitar a Esther en su oficina, y mientras hablábamos de una u otra cosa, vi en su calendario que tenía apuntado un viaje a Madrid justamente en el fin de semana que iba a ir yo.
Así que era inevitable. No sería un viaje de ida y vuelta, me iría todo el fin de semana, recogería mi homologación el viernes y saldría de fiesta con Esther y sus amigos por el resto del fin de semana. Chévere.
Luego me llegó un mensaje de Paco. Tenía finalmente vacaciones luego de estar chambeando por cinco años en Alemania, y quería visitar España. Quería venir a Valencia, y me propuso ir luego a Madrid. Yo le dije que estaba recontra bienvenido en Valencia, pero como me iba a Madrid el fin de semana siguiente, no me interesaba mucho acompañarlo. Luego de unos días de silencio, me volvió a escribir: se venía a Madrid ese mismo fin de semana, con un postdoc alemán. Excelente.
Un par de días después, me escribió Carolina, contándome que vendría a España, de Brasil, por unas semanas. Dani, su esposo, tenía un congreso o algo en Portugal, y luego se la pasarían viajando en España. Cuando le conté que me encontraría con Paco en Madrid, fue inevitable: ellos adaptarían sus planes para encontrarnos en Madrid ese mismo fin de semana. Genial.
Ahora, esta conversación se dio por Facebook, así que la mitad de la especie humana se enteró. Entre ellos, se enteró Bruno, quien acababa de llegar a París para un master. Fue inevitable: Bruno nos encontraría en Madrid ese fin de semana. No sólo eso, sino que le pasaría la voz a Marianella, que acababa de mudarse a Barcelona, para que se viniera también. Espectacular.
Y finalmente, coordinamos con Mariella, quien vive en Madrid. Inevitable. Y épico.
La gente llegó de a pocos, así que la primera noche, luego de unos montaditos con Paco y Mariella (el montadito es comida, ¡no sean malpensados!), salí con Esther y sus amigos. Y ahí ocurrió. Estuve a cinco segundos de tener mi primera pelea en una discoteca.
Fue con un amigo de Esther. Bueno, técnicamente, un amigo de un amigo. Era un gallego con quien terminé conversando al final de la noche, quien resultó ser una pobre excusa de ser humano. La conversación no tuvo mucho de particular, cuando en eso él dijo algo como "América es una extensión de Europa."
A pesar que mucha gente hubiera cambiado el tema inmediatamente, pequé de ingenuo y traté de aclarar lo que quería decir con eso. Craso error. Según este ser, América Latina era una especie de espejo roto de Europa, que todo lo que éramos lo habíamos recibido de Europa. Elevó a Europa por los cielos de una forma desmedida.
Yo quise que bajara de las nubes, y le recordé que Europa no es lo mejor de lo mejor, que junto con EEUU ha propiciado en el pasado muchos conflictos en América Latina para su beneficio. Le recordé la explotación de los nativos, y que todo el oro, plata (etc) robado había salvado a España de una bancarrota gigantesca, y ayudado muchísimo a la economía europea. Que lo que Europa es ahora se debe en gran parte al abuso que en alguna época ha habido de naciones en África y América.
Me respondió que no. Que todo ese dinero había parado en la mano de unos cuatro banqueros que se habían vuelto ricos. Que Europa había salido adelante por su cuenta. Que la única gran contribución latinoamericana a Europa había sido la papa, que los había salvado del hambre.
Yo no sé cómo logré conversar con esta pobre excusa de ser humano por tanto tiempo. Menos aún sé por qué tuve una conversación de política en una discoteca. Anyway, entre las cosas que dijo, rescato las joyas más grandes:
- Con respecto a la venta de armas, dijo que el vendedor no tenía ninguna responsabilidad en los conflictos. Que eran los asesinos africanos que se mataban entre si los únicos responsables de todas las cosas horribles que ocurren en África.
- Siguiendo con África, argumentó que la mejor época en la historia de este continente ha sido la época colonial. Que antes de esa época, los africanos estaban en un estado de salvajismo absoluto. Y que ahora están mal porque no están los europeos para poner orden.
- Negó la esclavitud. Dijo que todos los europeos eran en esa época esclavos del rey, así que era normal que los africanos y latinoamericanos fueran esclavos también.
- Dijo que Europa ha determinado la cultura latinoamericana. Que no tendríamos cultura sin Europa. Y luego hizo la igualdad cultura = conocimiento.
- Negó la intervención europea en conflictos latinoamericanos (por ejemplo, guerra Brasil + Argentina vs Paraguay). Pero sí aceptó la intervención estadounidense en Chile. Conveniente.
- Afirmó que Argentina había sido potencia en Sudamérica (¿?) porque ahí los explotados no habían sido nativos (a los cuales mataron, por supuesto), sino españoles gallegos.
Cuando dijo esto último, ocurrió lo inevitable: tuve que abandonar el local. No podía estar más tiempo con esta persona. Había acabado con mi paciencia, y si se acaba mi paciencia reacciono muy mal. En los cuatro años que he estado fuera de Perú nunca había encontrado algo similar. He sentido racismos implícitos, y si han sido explícitos han venido de gente sin mucha educación, o de ancianos a quienes les podías entender que no pudieran cambiar su paradigma. Pero esto era un estudiante universitario. De alrededor de 25 años. Muy fuerte.
Anyway, le dije a Esther que me iba a casa, y partí caminando, con el fin de calmarme. Pues desde la Plaza de Santo Domingo llegué caminando a Cuatro Caminos (la gente de Madrid entenderá que no es poco), y no lo logré.
Afortunadamente, al día siguiente la cosa mejoró. Luego de otro día de turismo fracasado, nos encontramos los peruanos, y les conté del asunto. Fue muy divertido cuando lo vimos esa noche, el individuo debe haber sentido el odio combinado proveniente de la mirada de cinco peruanos, todo dirigido hacia él. ¡Nunca olvidaré su cara cuando Carolina le pidió que nos tomara una foto a los cinco!
Lamentablemente el fin de semana duró poco, y al final nos separamos. En grupos empezamos a volver a Río de Janeiro, Duisburg, Paris, Barcelona y Valencia (excepto la loser de Mariella que se quedó en Madrid :-P). A pesar de todo, fue un fin de semana muy bueno, y fue excelente sentir que, a pesar que todos hemos avanzado y madurado un huevo, en esencia seguimos siendo los mismos, y que las amistades que alguna vez hemos establecido se mantienen invariantes en el tiempo.
Espero que nos volvamos a ver pronto.
Empecemos. Era Agosto, estaba mudándome al IFIC por ese mes, cuando vi una carta en mi buzón. Al tomarla, vi que era del Ministerio de Educación de España, o alguna organización similar, ya no recuerdo bien. La carta decía que finalmente mi título peruano de físico había sido homologado, y que debía ir a Madrid para recoger la homologación.
La verdad, me fue algo difícil creer esto. La homologación la había empezado yo hacía un año atrás, y todo el mundo sabe que estas cosas duran mínimo dos años. Llamé a Madrid a sacar cita, y de paso asegurarme que no había ningún error. Y no, aparentemente todo bien.
Yo tenía pensado hacer un viaje de ida y vuelta, ya que Madrid no me había gustado tanto la última vez que fui. Si, si, no está mal, pero ir otra vez allá a visitar El Prado, o caminar por el Retiro, no me llamaba mucho la atención. Especialmente yendo sólo. Esa tarde, en el IFIC, fui a visitar a Esther en su oficina, y mientras hablábamos de una u otra cosa, vi en su calendario que tenía apuntado un viaje a Madrid justamente en el fin de semana que iba a ir yo.
Así que era inevitable. No sería un viaje de ida y vuelta, me iría todo el fin de semana, recogería mi homologación el viernes y saldría de fiesta con Esther y sus amigos por el resto del fin de semana. Chévere.
Luego me llegó un mensaje de Paco. Tenía finalmente vacaciones luego de estar chambeando por cinco años en Alemania, y quería visitar España. Quería venir a Valencia, y me propuso ir luego a Madrid. Yo le dije que estaba recontra bienvenido en Valencia, pero como me iba a Madrid el fin de semana siguiente, no me interesaba mucho acompañarlo. Luego de unos días de silencio, me volvió a escribir: se venía a Madrid ese mismo fin de semana, con un postdoc alemán. Excelente.
Un par de días después, me escribió Carolina, contándome que vendría a España, de Brasil, por unas semanas. Dani, su esposo, tenía un congreso o algo en Portugal, y luego se la pasarían viajando en España. Cuando le conté que me encontraría con Paco en Madrid, fue inevitable: ellos adaptarían sus planes para encontrarnos en Madrid ese mismo fin de semana. Genial.
Ahora, esta conversación se dio por Facebook, así que la mitad de la especie humana se enteró. Entre ellos, se enteró Bruno, quien acababa de llegar a París para un master. Fue inevitable: Bruno nos encontraría en Madrid ese fin de semana. No sólo eso, sino que le pasaría la voz a Marianella, que acababa de mudarse a Barcelona, para que se viniera también. Espectacular.
Y finalmente, coordinamos con Mariella, quien vive en Madrid. Inevitable. Y épico.
La gente llegó de a pocos, así que la primera noche, luego de unos montaditos con Paco y Mariella (el montadito es comida, ¡no sean malpensados!), salí con Esther y sus amigos. Y ahí ocurrió. Estuve a cinco segundos de tener mi primera pelea en una discoteca.
Fue con un amigo de Esther. Bueno, técnicamente, un amigo de un amigo. Era un gallego con quien terminé conversando al final de la noche, quien resultó ser una pobre excusa de ser humano. La conversación no tuvo mucho de particular, cuando en eso él dijo algo como "América es una extensión de Europa."
A pesar que mucha gente hubiera cambiado el tema inmediatamente, pequé de ingenuo y traté de aclarar lo que quería decir con eso. Craso error. Según este ser, América Latina era una especie de espejo roto de Europa, que todo lo que éramos lo habíamos recibido de Europa. Elevó a Europa por los cielos de una forma desmedida.
Yo quise que bajara de las nubes, y le recordé que Europa no es lo mejor de lo mejor, que junto con EEUU ha propiciado en el pasado muchos conflictos en América Latina para su beneficio. Le recordé la explotación de los nativos, y que todo el oro, plata (etc) robado había salvado a España de una bancarrota gigantesca, y ayudado muchísimo a la economía europea. Que lo que Europa es ahora se debe en gran parte al abuso que en alguna época ha habido de naciones en África y América.
Me respondió que no. Que todo ese dinero había parado en la mano de unos cuatro banqueros que se habían vuelto ricos. Que Europa había salido adelante por su cuenta. Que la única gran contribución latinoamericana a Europa había sido la papa, que los había salvado del hambre.
Yo no sé cómo logré conversar con esta pobre excusa de ser humano por tanto tiempo. Menos aún sé por qué tuve una conversación de política en una discoteca. Anyway, entre las cosas que dijo, rescato las joyas más grandes:
- Con respecto a la venta de armas, dijo que el vendedor no tenía ninguna responsabilidad en los conflictos. Que eran los asesinos africanos que se mataban entre si los únicos responsables de todas las cosas horribles que ocurren en África.
- Siguiendo con África, argumentó que la mejor época en la historia de este continente ha sido la época colonial. Que antes de esa época, los africanos estaban en un estado de salvajismo absoluto. Y que ahora están mal porque no están los europeos para poner orden.
- Negó la esclavitud. Dijo que todos los europeos eran en esa época esclavos del rey, así que era normal que los africanos y latinoamericanos fueran esclavos también.
- Dijo que Europa ha determinado la cultura latinoamericana. Que no tendríamos cultura sin Europa. Y luego hizo la igualdad cultura = conocimiento.
- Negó la intervención europea en conflictos latinoamericanos (por ejemplo, guerra Brasil + Argentina vs Paraguay). Pero sí aceptó la intervención estadounidense en Chile. Conveniente.
- Afirmó que Argentina había sido potencia en Sudamérica (¿?) porque ahí los explotados no habían sido nativos (a los cuales mataron, por supuesto), sino españoles gallegos.
Cuando dijo esto último, ocurrió lo inevitable: tuve que abandonar el local. No podía estar más tiempo con esta persona. Había acabado con mi paciencia, y si se acaba mi paciencia reacciono muy mal. En los cuatro años que he estado fuera de Perú nunca había encontrado algo similar. He sentido racismos implícitos, y si han sido explícitos han venido de gente sin mucha educación, o de ancianos a quienes les podías entender que no pudieran cambiar su paradigma. Pero esto era un estudiante universitario. De alrededor de 25 años. Muy fuerte.
Anyway, le dije a Esther que me iba a casa, y partí caminando, con el fin de calmarme. Pues desde la Plaza de Santo Domingo llegué caminando a Cuatro Caminos (la gente de Madrid entenderá que no es poco), y no lo logré.
Afortunadamente, al día siguiente la cosa mejoró. Luego de otro día de turismo fracasado, nos encontramos los peruanos, y les conté del asunto. Fue muy divertido cuando lo vimos esa noche, el individuo debe haber sentido el odio combinado proveniente de la mirada de cinco peruanos, todo dirigido hacia él. ¡Nunca olvidaré su cara cuando Carolina le pidió que nos tomara una foto a los cinco!
Lamentablemente el fin de semana duró poco, y al final nos separamos. En grupos empezamos a volver a Río de Janeiro, Duisburg, Paris, Barcelona y Valencia (excepto la loser de Mariella que se quedó en Madrid :-P). A pesar de todo, fue un fin de semana muy bueno, y fue excelente sentir que, a pesar que todos hemos avanzado y madurado un huevo, en esencia seguimos siendo los mismos, y que las amistades que alguna vez hemos establecido se mantienen invariantes en el tiempo.
Espero que nos volvamos a ver pronto.
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lunes, 1 de junio de 2009
Padova Revolutions
El viaje esta vez se debía a mi asistencia a la conferencia "Planck 2009." La idea era presentar un póster de mi trabajo, pero lo que más me llamaba la atención del viaje obviamente era ver a la gentita de Padova otra vez. Era también la última oportunidad que tenía de verlos a todos juntos. Alfredo regresará a México en Agosto, la Cazavampiros volverá a España en Setiembre, y Jae-hyeon se trasladará a Hamburgo ese mismo mes. Sólo se quedaría il Maestro. Así que nada, era ahora o nunca.
El viaje de ida a Padova fue curioso. Debido a los problemas con la porca Iberia en el viaje anterior, decidí volar en Alitalia. En el mismo check-in del aeropuerto de Valencia noté la diferencia: la gente no hacía cola, sino que se amontonaba alrededor del mostrador. Italianissimo. No había dejado España y ya sentía que estaba en Italia. ¡Se sentían buenos aires!
La llegada a Padova fue la muerte. Me encontré con Takashi, quien también iba a la conferencia, en el aeropuerto de Venezia. Tomamos el bus juntos, y fue genial, el viaje salió bastante ameno. Ahora bien, en el momento en que llegamos a Padova y bajamos del bus, empezó a llover. Literalmente, puse el pie en el suelo Padovano y cayó la primera gota. Claro, esta lluvia se terminó transformando en granizo, y Takashi y yo terminamos debajo de un árbol. Excelente el recibimiento, gracias Padova. Pero eso no es todo. Pasaron unos cinco minutos, y en eso apareció de la nada un hombre gigantesco de mal aspecto. Me empezó a hablar en italiano con un acento extraño, parecía brasilero... En fín, el hombre este se me acercó, me miró, y me dijo algo como:
- Io sono il braccio destro del signore.
Hmmm. El brazo derecho del señor... Genial.
Me quedé mirándolo por un rato, pensando que era el guardaespaldas de un capo mafioso o algo así. Sabía que no debía de decir nada, pero no me pude contener:
- Ehhhh.... di che signore?
- Di que signore? Il papa di Gesu!
- Ahhhhhh.... ese signore...
Se me hizo agüita. Me empezó a hablar de cuatro días de oscuridad y otras cosas que no le entendí. Y nosotros ahí, atrapados bajo el árbol con El Brazo Derecho Del Papá De Jesús, con una tormenta de granizo a nuestro alrededor. En eso, Takashi me dijo que se iba a otro lado, que el árbol no lo protegía y se estaba mojando. A mi parecer también se le hizo agüita. ¡Me iba a dejar sólo con El Brazo Derecho Del Papá De Jesús! Pero antes que le pudiera decir nada, Takashi fugó y me dejó con mi nuevo amigo.
Arigatou, Takashi-san.
Miré a El Brazo Derecho Del Papá De Jesús, miré la tormenta, volví a mirar a El Brazo Derecho Del Papá De Jesús, volví a mirar la tormenta... y dije ¡al diablo! Terminé empapado... pero por lo menos a salvo.
Anyway, luego de este evento las cosas se mantuvieron tranquilas. No obstante, tengo que confesar que la conferencia no me interesó tanto como debería. Estaba un poco frustrado, ya que yo quería presentar una charla, y no me lo permitieron. Me dieron sólo el chance de mostrar un póster (a nadie le interesan los pósters), y para colmo no habría sesión de pósters per-se, sino que sería una presentación on-line del trabajo de cada uno. O sea, recontra leído. Resulta que no tenían suficiente tiempo para permitir que todos den charla, ni suficiente espacio para colgar pósters de verdad. Me imagino perfectamente la situación, con un alumno entrando asustadísimo a la oficina de il Maestro:
- Maestro! Maestro! Abbiamo un problemo! Abbiamo 500 postulazioni per charli, ma solo a' 20 sessione disponibili!
- Ma, fratello... non a un problemo. Facciamo una sessione di poster, tutto arreglato!
- Ma, Maestro... como facciamo questo? Non abbiamo locazione disponibili per tanti poster!
- Fratello, fratello... non estressare. Facciamo la sessione di poster on-line! E' molto facile!
- On-line, Maestro?
- E' clarissimo, fratello... e sugerimo che il participanti discussi in privato il poster.
- Maestro, sei un mago! Un genio!
- E' per questo que io sono il Maestro, fratello....
Por otro lado, el viaje resultó una reunión social mucho mayor de la que esperaba. Además de los ya mencionados, en Padova se encontraban Lorenzo, Elisa, Zahara y Paolo (a quienes conozco de Valencia), Alex, Gerhart y Florian (de Würzburg), y la gente del departamento de física teórica de Padova... incluyendo, por supuesto, a il Maestro. Hasta había alguien de Cambridge, a quien nunca hablé durante mi estancia allá. Era raro, parecía que todas mis experiencias en Europa estaban manifestándose de alguna forma en esta ciudad. La verdad es que fue perfecto, a través de ellos he conocido gente de Italia, Japón, Corea y Alemania (en particular de Munich, donde me gustaría hacer el post-doc), así que siento que la conferencia fue bastante útil. La cena fue en el Palazzo da Raggione, espectacular, donde terminé sentado con Alex y otros físicos que no conocíamos, y donde descubrí el impacto que tengo en la gente: una física italiana no me reconoció diez minutos después que nos paramos de la mesa. Bravo.
El fin de semana fue brutal. Alfredo, Jae-hyeon, Elisa, Takashi, Alex, Isabel (una amiga de Alfredo) y yo salimos de juerga (la Cazavampiros aparentemente tenía una misión en Transilvania y nos dejó el jueves), y madre mía, me di cuenta que ¡se extraña la pachanga! Debo corregir esto urgentemente en Valencia...
Además de la fiesta, el fin de semana destacó por el típico viaje con Alfredo a un rincón de Italia. Terminamos yendo al pueblo de Elisa, Vicenza, y estuvimos unas cinco horas subiendo y bajando las calles, hasta no dejar ningún rincón desconocido. Conocimos la existencia del gran arquitecto Andrea Palladio, que no estoy seguro qué hizo, pero que es el orgullo de Vicenza. Entre las características de su estilo, aparentemente destaca el poner agujeros gigantes en los muros para que entre luz y esté todo fresco. Algo así como una ventana sin cristal. Grande, Palladio. Me imagino la situación, con el discípulo entrando asustadísimo a su oficina:
- Ma fratello... non a un problemo. Guarda il muro, pero favore. Facciamo un bucco en questo muro, tutto arreglato!
- Ma Maestro... como soluzionamo il problemo de questa forma? Non capisco!
- Fratello, fratello... non estressare. Il bucco con il vento da la ventilazione, e' molto facile.
- Pero e' oscura!
- E' clarissimo, fratello... el bucco con il sole da la iluminazione.
- Maestro, sei un mago! Un genio!
- E' per questo que io sono il Maestro, fratello...
'Cha que voy a extrañar Padova. La verdad es que siento que este viaje me ha exorcizado de muchas cosas que me tenían estresado. Molto grazie, gente. Grazie Elisa por venir desde Vicenza, por el volumen y por reconocer que un chino efectivamente puede preparar la mejor piadina de Padova. Grazie Isabel por lo bailado, y por hacerme recordar cómo son las juergas en Perú. Grazie Tatiana, que aunque no estuviste aquí esta vez, fuiste recordada con cariño. Grazie Jae-hyeon, por ser tan sorprendente, por hablar inglés como italiano, cocinar como español y bailar como mexicano. Grazie Alicia por aguantarme, por permitir que te moleste, por defender el mundo de la amenaza de vampiros, por salir en la noche a pesar de la cantidad de trabajo, y por reirte de mi mala imitación de español carajillero. Y Alfredo... gracias por todo compadre. Grazie mille.
Pues nada. Será un hasta nunca, Padova, y un hasta siempre. Hasta nunca, porque sé que, aunque regrese, nunca será lo mismo sin toda esta gente. Y hasta siempre, porque aunque no vuelva, estará siempre presente en mi vida.
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domingo, 28 de diciembre de 2008
Una Navidad en Europa
Algunos de ustedes saben que la mitad de mi familia es inglesa, y que realmente no la conozco muy bien. Recién ahora, que estoy en Europa, he tenido un mayor contacto con ellos. Estando en Cambridge fui a visitarlos dos veces, y estando en España los he ido a visitar una vez. No obstante, en todas estas visitas, una prima estuvo ausente: mi prima Joanne. Ella abandonó Inglaterra con su esposo inglés y conquistaron la costa española, junto con una horda de ingleses veraniegos.
Y bueno. El 23 de Diciembre, mientras mi hermano Julian estaba visitándome en Valencia, recibí un mensaje de mi madre, diciendo que Joanne había fallecido de cáncer. No puedo realmente decir que me afectó, ya que como he dicho, realmente no la conocía. Más que nada me dio pena no haberla podido conocer antes.
El 24, mientras Julian y yo andábamos visitando un pueblo abandonado de Valencia, recibimos una llamada de mi padre. Nos contó que el entierro sería el 26, dos días después, y que sería bueno que fuéramos. Estaría toda la familia entera. A nosotros nos parecía bien ir, creo que ambos lo consideramos antes que mi padre lo mencionara. El problema sería llegar, ya que vivían por Gibraltar. Otro problema es que Julian regresaba a Inglaterra el mismo 26, así que o perdía el vuelo, o tendríamos una suerte increíble y conseguiría un vuelo Gibraltar-Valencia justo antes de su vuelo de regreso a UK.
Pero nosotros no nos caracterizamos por tener suerte. ¿Qué? ¿No se habían dado cuenta?
Al regresar del pueblito abandonado, miramos las opciones:
- Podíamos volar a Málaga, pagando como 300 euros. No way.
- Podíamos volar a Jerez de la Frontera, pagando también 300 euros. No way.
- Podíamos volar a Sevilla, por 100 euros. Pero estaba muy ajustado, no la hacíamos.
- Podíamos tomar un tren a Málaga, por 50 euros...
Esta última opción estaba algo mejor económicamente. Llegaríamos a Málaga a las 9:30 de la noche, dormiríamos allá, y al día siguiente tomaríamos un bus a wherever el entierro fuera a ser. ¿El problema? Estaríamos viajando 10 horas en tren. En Navidad.
Luego, el mismo 26, luego del entierro, Julian tendría que ir a Gibraltar, a tomar un vuelo de vuelta a Inglaterra. Yo regresaría a Málaga, dormiría una noche allá, y me regresaría a Valencia en tren el 27, otra vez 10 horas.
No van a decir que no somos buenos haciendo planes, eh.
Ya pues. El 25 salimos a las 11:00 am, y luego de un tediosísimo viaje, llegamos a Málaga, a las 9:00 pm. El siguiente objetivo: enterarnos a dónde cazzo teníamos que ir. Yo recordaba que mi tía Eileen mencionó Estepona cuando hablamos de Joanne, pero sabía que no vivía ahí. A las 10:00 pm logramos hablar con mi padre. Nos dijo que teníamos que ir a Savinillas, y que el entierro era a mediodía. Lamentablemente, había una complicación adicional: el entierro no era el 26, lo habían movido al 27.
'Cha mare.
En Málaga nos encontramos con Esther y su novio, Lucas. La verdad es que tuvimos mucha suerte, ya que fueron ellos quienes nos consiguieron una habitación en un hospedaje juvenil. Si no, probablemente habríamos terminado durmiendo en la estación de bus, o pagando un hotel demasiado caro. En este hospedaje determinamos nuestra próxima estrategia.
El nuevo plan era genial. Saldríamos tempranísimo a la estación de tren, e intentaríamos cambiar mi ticket de tren pa' la noche (Julian se perdería el entierro). Inmediatamente, correríamos a la estación de bus, y tomaríamos el primer bus a Savinillas, pa' encontrarnos con la familia. Y ya pues, en la noche Julian se iría a Gibraltar, de vuelta a Inglaterra. Yo regresaría a Málaga a dormir (no sabía si sería posible encontrar un sitio dónde dormir en Savinillas), y luego, el 27, tomaría nuevamente el bus, asistiría al entierro, regresaría a Málaga, y tomaría el tren de vuelta a Valencia.
Espectacular.
Y felicitaciones a los que lograron entender el plan sin tener que escribirlo.
Lamentablemente, las cosas no salieron tan bien. Primero nos separamos, yo me fui a la estación de tren a cambiar el ticket a Valencia mientras Julian se fue a la estación de bus a comprar el ticket a Savinillas. Pero el Australopiteco de la estación de tren no supo cómo cambiar el ticket. En eso, recibí una llamada de Julian: "El bus a Savinillas sale YA." Agarré todas mis cosas, salí volando, corrí a la estación de bus... y vi el bus partir sin mí. Y sin Julian. Había llegado dos minutos tarde, y el conductor no me había querido esperar a pesar de las insistencias de Julian.
Merry Christmas, with love, from Spain.
Luego de esta pequeña derrota, regresamos a la estación de tren, a ver si el otro Australopiteco (que se hacía pasar por Neandertal) lograba cambiar mi ticket. Luego de media hora de espera, el tipo levantó la cabeza y me dijo: "Acaban de vender el último ticket hace cinco minutos."
¿Les parece irónico? Pues peor aún, cuando tomamos el siguiente bus, que nos llevaba a Estepona (el siguiente a Savinillas salía muy tarde), este bus salió 15 minutos tarde. Cuando el anterior no me quiso esperar dos.
En Estepona tuvimos suerte. Nuestros primos Carolyn y Neil se ofrecieron a recogernos. Nos encontraron abandonados en la carretera, y nos llegaron a Savinillas. Ahí, Carolyn habló por teléfono con su padre, y nos dijo: "Están en el pub."
Dios mío, que inglesa es mi familia.
Y sí, ahí estaban todos. Cheleando.
Ahora, esta rama de mi familia es bastante graciosa. A pesar que mis primos son bastante normales, por decirlo de alguna forma, sus parejas tienen siempre algo curioso.
Carolyn, por ejemplo, está casada con un inglés que era policía. Digo, digo, era el policía. Sí, ese que trabaja junto con el constructor y el indio et al. Ustedes entenderán.
Mi prima Trisha está casada con un señor que no sabe socializar. Esta vez, cuando lo vi y lo saludé, me gruñó.
La misma Joanne estuvo casada con un amante de los animales. Cuando lo conocimos, estaba algo alterado porque el sacerdote que haría el entierro no quería que las mascotas estuvieran presentes. Así que no estarían ni los perros, ni el gato, ni la paloma, ni las gallinas.
Sí, dije gallinas. En el entierro.
Neil, por otro lado, no está casado. Estuvo casado, dos veces, pero parece que no le fue tan bien.
Y nada. De allí, reunión familiar, no creo que les interese. Llevamos a Julian a Gibraltar, ¡y llegamos a ver Africa! Neil me llevó luego a Málaga, donde hicimos el último intento con el ticket de tren (por si había ocurrido alguna cancelación). Al final no logré hacer el cambio, así que ni modo, me regresaría a Valencia al día siguiente, mandándole un fuerte abrazo al resto.
Las siguientes diez horas de viaje fueron tediosas, pero creo que mi sistema se acostumbró a estar sentado sin hacer nada, y pasaron relativamente rápido. En el camino, recibí un mensaje de mi tía Eileen, al final el cura atracó y permitió que los perros estuvieran en el entierro.
Y ya pues. Me da lástima reunirme con mi familia por este tipo de motivos, pero de todas formas uno se alegra de verlos, a pesar que sea necesario estar 22 horas sentado sin hacer nada. Las oportunidades no son muchas, y justamente en ocasiones como estas uno se da cuenta que la vida es corta y debe ser aprovechada.
Así que, siguiendo este punto de vista, seguiré viajando. Mañana me voy de viaje a Bélgica, a pasar el Año Nuevo por allá. Excelente. ¡Deséenme suerte!
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viernes, 12 de diciembre de 2008
Il Ritorno
Tomé el avión en Liverpool, luego de un fin de semana tranquilo con mis tíos de Inglaterra. Apenas el avión dejó el suelo inglés, tengo que admitir que empecé a temer. La razón por este temor era sencilla.
Estaba regresando a Padova.
A trabajar, nuevamente, con il Maestro.
Bueno, para ser exactos, la razón principal era trabajar con Jae-hyeon, el coreano que conocí durante mi estancia anterior, que es actualmente post-doc de il Maestro. El plan era estar ahí por una semana, trabajando en el modelo supersimétrico de toda la vida. También se uniría Lorenzo, con quien fui a Karlsruhe, que fue estudiante de doctorado de il Maestro.
El mundo de los físicos es pequeño.
Tenía muchas razones para temer. Mi vuelo llegaba a Treviso a las 8:30 pm, y el último bus a Padova salía a las 8:27 pm. O sea, ni de vainas. Ya antes de salir se predecía algún desastre. Incluso aunque lograra obtener una forma de llegar a Padova a salvo, nada me garantizaría que el sitio donde me iba a quedar estuviera abierto. Ya les conté sobre los problemas que tuve la vez pasada, que aparentemente fueron pequeños comparados a los del resto: al llegar Alfredo a Padova, sólo logró entrar a la residencia porque casualmente se encontró con su compañero de piso en la calle. La cazavampiros no logró entrar, y pasó la primera noche en un hotel de mala muerte. Por estadística, debería ocurrir algún desastre.
Por otro lado, temía por el trabajo. Nuevamente, siguiendo la estadística, me iba a pasar la semana leyendo algún review en la oficina de otra persona, sin que nadie me hiciera caso. Esperaba que las cosas no fueran así...
Pero empecemos desde el comienzo. Llegué a Treviso, y me dirigí a la oficina de bus.
Scuzi, parla anglese, non e' vero?
Es cierto, il mio italiano está un poquito mejor.
La chica me miró y me dijo: Yes.
No podía creerlo. ¡Me podía comunicar!
La chica me mandó en bus a Mestre, de donde debía tomar un tren a Padova. Okey. Se veía demasiado fácil para ser verdad. Pero, en efecto, el bus estaba afuera, me llevó a Mestre, y había un tren barato que me llevaría directo a Padova.
Scuzi, questo treno va a Padova?
El tren, a tiempo. Y me mandaron al tren correcto. Tuve el vagón para mí solo. E identifiqué Padova a tiempo, no me pasé de la estación.
Esto estaba muy raro. En algún momento algo debería salir mal.
Buona sera. Parla inglese?
No.
Spagnolo?
No.
Ok. Parecía que la mala suerte estaba por llegar.
Ma, si parliamo piano, e' possibile la comprenzioni.
O algo así le entendí. Se me abrieron los ojos. ¡Estaba entendiendo!
Io capisco tutto!
Cha qué thriller.
Al final, logré tomar el bus. Que me dejó a pocas cuadras del hotel. El cual estaba abierto, y con portero despierto. El cual tenía información sobre mi reservación. Y quien me dio las llaves inmediatamente. Las cuales abrían la puerta de una habitación con calefacción que funcionaba después de las 11:00 pm.
Me sentía en la dimensión desconocida.
Al día siguiente, llegué a la facultad. No estaba il Maestro, pero sí la secretaria, a quien conocía. Me dio una oficina, que compartiría con un anciano profesor. Fue curioso, aparentemente este anciano profesor habría estado en Brasil en algún momento de su vida, ya que la oficina estaba decorada con fotos de garotas brasileras en tanga.
Genial.
Increíblemente, el trabajo salió muy bien. Podría incluso afirmar que fue intenso. El trabajo con Jae-hyeon y Lorenzo salió bastante bien. E incluso tuvimos dos sesiones de trabajo muy intensas con el mismo il Maestro. Fue espectacular. No llegamos a terminar el paper, pero vamos, logramos avanzar mucho en nuestro entendimiento del modelo, y logramos restringir el espacio de parámetros de forma que el problema fuera manejable. Spettacolarissimo.
También fue excelente la reunión con los viejos amigos. Ahí estaban, como siempre, Alfredo y la Cazavampiros. El primero masoquista como siempre, levantándose todos los días a las cinco de la mañana para correr en el frío invernal, y la segunda más loca que nunca, decidida de que algún día tendría un novio vampiro.
Catalina, de Valencia, nuevamente había demorado su fecha de viaje, y coincidimos ahí también. Jae-hyeon se había integrado perfectamente, e incluso existía una nueva integrante en todo el "Crazy Team," Tatiana la Rumana (prima de Juana la Cubana). La historia no acababa con este grupete. Además de Lorenzo, se nos unió Elisa, una italiana incapaz de bajar de los 150 decibelios,
que conocí en Valencia. Ella era amiga de Guilherme y la Mari, y había regresado a Vicenza, a vivir allá.
Como dirían los italianos, esto fue un casino (no confundir con el 'casino' español, que se dice casinó).
Ahora, no sólo trabajamos y juergueamos, también llegamos a socializar con il Maestro. Increíble. Le llegué incluso a contar mi típica broma de querer organizar SUSY 2025 (la conferencia internacional de Supersimetría del año 2025), en Lima. Lo que me sorprendió fue que a il Maestro se le iluminaron los ojos.
Le había gustado la idea. Parece que siempre había buscado una excusa pa' ir a Machu Picchu. Se desilusionó un poco cuando se enteró que Lima está a nivel del mar, y hay que tomar un vuelo de una hora pa llegar al Cuzco... pero estoy seguro que podré contar con él si alguna vez necesito algún speaker.
Ahora, al acabar el viaje, estaba aterrorizado. No podía ser cierto. Todo había salido bien. Todo.
Non e' vero!
Me esperaba lo peor. Algo tenía que salir mal. Necesariamente.
El día que debía salir, bajé a la recepción.
Scuzi, e' posibile chiamar un taxi?
Si, un minuti...
Genial. No obstante, la compañía de taxi no contestaba. ¡Ajá! Estaba seguro que mi mala suerte empezaría ahora, ¡y que no saldría de Padova!
Pero contestaron. El taxi llegó. Y me dejó a tiempo en la estación de bus.
Hmmm...
En el bus, apareció una niebla muy intensa. No se veía nada. Estaba seguro que íbamos a chocar. Pero me dejó sano y salvo en el aeropuerto.
¿Cuándo llega? ¿Cuándo llega el desastre?
En el avión a Madrid, todo bien. La porca Iberia pa' variar nos trató como si fuera una compañía low-cost, pero llegamos a Madrid.
Que raro... parecía que iba a sobrevivir. ¡Debía estar soñando!
En el avión a Valencia no había casi nadie. Me pude sentar donde me dio la gana. Y la aeromoza me sonrió. No podía ser verdad.
No obstante, justo antes de despegar, el piloto nos habló: "Señoras y señores, espero nos disculpen, pero no podemos despegar aún. Tenemos un desperfecto, y es necesario regresar a la terminal."
Muy bien. Entonces, o uno o lo otro. O no se arreglaba el desperfecto, y moríamos todos los pasajeros en un accidente aéreo espantoso, o simplemente la suerte me estaba finalmente sonriendo de forma permanente.
Regresamos a la terminal, arreglaron el problema, y volamos.
Y llegamos a Valencia.
Sanos.
Y salvos.
Increíble.
El viaje había salido perfecto.
Sólo tenía que bajar del avión, entrar a la terminal, cruzar el pasillo, recoger la maleta, tomar el taxi, y llegar a casa. Había sobrevivido.
Entré a la terminal con una sonrisa gigantesca. Recogería la maleta, tomaría el taxi, y al llegar a casa me comería un helado o algo para celebrar.
Tan sólo tenía que esperar a que saliera la maleta, y saldría corriendo del aeropuerto, saltando, fácil la suerte me seguiría sonriendo y me encontraría con la simpática aeromoza, y descubriría que realmente es una exhibicionista semi-sueca con ganas de estudiar enfermería.
Esperé un poco más, ya se movía la cinta, saldría la maleta en segundos, tomaría el taxi, al día siguiente le contaría a Oscar, mi jefe, lo bien que había trabajado, él, satisfecho, me invitaría a almorzar.
Se movía la cinta, salían las maletas, yo esperaba, y pensaba en la forma de contar esta historia en el blog...
Pero se detuvo la cinta.
Y la maleta... y la maleta...
La maleta.
Porca miseria.
Estaba regresando a Padova.
A trabajar, nuevamente, con il Maestro.
Bueno, para ser exactos, la razón principal era trabajar con Jae-hyeon, el coreano que conocí durante mi estancia anterior, que es actualmente post-doc de il Maestro. El plan era estar ahí por una semana, trabajando en el modelo supersimétrico de toda la vida. También se uniría Lorenzo, con quien fui a Karlsruhe, que fue estudiante de doctorado de il Maestro.
El mundo de los físicos es pequeño.
Tenía muchas razones para temer. Mi vuelo llegaba a Treviso a las 8:30 pm, y el último bus a Padova salía a las 8:27 pm. O sea, ni de vainas. Ya antes de salir se predecía algún desastre. Incluso aunque lograra obtener una forma de llegar a Padova a salvo, nada me garantizaría que el sitio donde me iba a quedar estuviera abierto. Ya les conté sobre los problemas que tuve la vez pasada, que aparentemente fueron pequeños comparados a los del resto: al llegar Alfredo a Padova, sólo logró entrar a la residencia porque casualmente se encontró con su compañero de piso en la calle. La cazavampiros no logró entrar, y pasó la primera noche en un hotel de mala muerte. Por estadística, debería ocurrir algún desastre.
Por otro lado, temía por el trabajo. Nuevamente, siguiendo la estadística, me iba a pasar la semana leyendo algún review en la oficina de otra persona, sin que nadie me hiciera caso. Esperaba que las cosas no fueran así...
Pero empecemos desde el comienzo. Llegué a Treviso, y me dirigí a la oficina de bus.
Scuzi, parla anglese, non e' vero?
Es cierto, il mio italiano está un poquito mejor.
La chica me miró y me dijo: Yes.
No podía creerlo. ¡Me podía comunicar!
La chica me mandó en bus a Mestre, de donde debía tomar un tren a Padova. Okey. Se veía demasiado fácil para ser verdad. Pero, en efecto, el bus estaba afuera, me llevó a Mestre, y había un tren barato que me llevaría directo a Padova.
Scuzi, questo treno va a Padova?
El tren, a tiempo. Y me mandaron al tren correcto. Tuve el vagón para mí solo. E identifiqué Padova a tiempo, no me pasé de la estación.
Esto estaba muy raro. En algún momento algo debería salir mal.
Buona sera. Parla inglese?
No.
Spagnolo?
No.
Ok. Parecía que la mala suerte estaba por llegar.
Ma, si parliamo piano, e' possibile la comprenzioni.
O algo así le entendí. Se me abrieron los ojos. ¡Estaba entendiendo!
Io capisco tutto!
Cha qué thriller.
Al final, logré tomar el bus. Que me dejó a pocas cuadras del hotel. El cual estaba abierto, y con portero despierto. El cual tenía información sobre mi reservación. Y quien me dio las llaves inmediatamente. Las cuales abrían la puerta de una habitación con calefacción que funcionaba después de las 11:00 pm.
Me sentía en la dimensión desconocida.
Al día siguiente, llegué a la facultad. No estaba il Maestro, pero sí la secretaria, a quien conocía. Me dio una oficina, que compartiría con un anciano profesor. Fue curioso, aparentemente este anciano profesor habría estado en Brasil en algún momento de su vida, ya que la oficina estaba decorada con fotos de garotas brasileras en tanga.
Genial.
Increíblemente, el trabajo salió muy bien. Podría incluso afirmar que fue intenso. El trabajo con Jae-hyeon y Lorenzo salió bastante bien. E incluso tuvimos dos sesiones de trabajo muy intensas con el mismo il Maestro. Fue espectacular. No llegamos a terminar el paper, pero vamos, logramos avanzar mucho en nuestro entendimiento del modelo, y logramos restringir el espacio de parámetros de forma que el problema fuera manejable. Spettacolarissimo.
También fue excelente la reunión con los viejos amigos. Ahí estaban, como siempre, Alfredo y la Cazavampiros. El primero masoquista como siempre, levantándose todos los días a las cinco de la mañana para correr en el frío invernal, y la segunda más loca que nunca, decidida de que algún día tendría un novio vampiro.
Catalina, de Valencia, nuevamente había demorado su fecha de viaje, y coincidimos ahí también. Jae-hyeon se había integrado perfectamente, e incluso existía una nueva integrante en todo el "Crazy Team," Tatiana la Rumana (prima de Juana la Cubana). La historia no acababa con este grupete. Además de Lorenzo, se nos unió Elisa, una italiana incapaz de bajar de los 150 decibelios,
que conocí en Valencia. Ella era amiga de Guilherme y la Mari, y había regresado a Vicenza, a vivir allá.
Como dirían los italianos, esto fue un casino (no confundir con el 'casino' español, que se dice casinó).
Ahora, no sólo trabajamos y juergueamos, también llegamos a socializar con il Maestro. Increíble. Le llegué incluso a contar mi típica broma de querer organizar SUSY 2025 (la conferencia internacional de Supersimetría del año 2025), en Lima. Lo que me sorprendió fue que a il Maestro se le iluminaron los ojos.
Le había gustado la idea. Parece que siempre había buscado una excusa pa' ir a Machu Picchu. Se desilusionó un poco cuando se enteró que Lima está a nivel del mar, y hay que tomar un vuelo de una hora pa llegar al Cuzco... pero estoy seguro que podré contar con él si alguna vez necesito algún speaker.
Ahora, al acabar el viaje, estaba aterrorizado. No podía ser cierto. Todo había salido bien. Todo.
Non e' vero!
Me esperaba lo peor. Algo tenía que salir mal. Necesariamente.
El día que debía salir, bajé a la recepción.
Scuzi, e' posibile chiamar un taxi?
Si, un minuti...
Genial. No obstante, la compañía de taxi no contestaba. ¡Ajá! Estaba seguro que mi mala suerte empezaría ahora, ¡y que no saldría de Padova!
Pero contestaron. El taxi llegó. Y me dejó a tiempo en la estación de bus.
Hmmm...
En el bus, apareció una niebla muy intensa. No se veía nada. Estaba seguro que íbamos a chocar. Pero me dejó sano y salvo en el aeropuerto.
¿Cuándo llega? ¿Cuándo llega el desastre?
En el avión a Madrid, todo bien. La porca Iberia pa' variar nos trató como si fuera una compañía low-cost, pero llegamos a Madrid.
Que raro... parecía que iba a sobrevivir. ¡Debía estar soñando!
En el avión a Valencia no había casi nadie. Me pude sentar donde me dio la gana. Y la aeromoza me sonrió. No podía ser verdad.
No obstante, justo antes de despegar, el piloto nos habló: "Señoras y señores, espero nos disculpen, pero no podemos despegar aún. Tenemos un desperfecto, y es necesario regresar a la terminal."
Muy bien. Entonces, o uno o lo otro. O no se arreglaba el desperfecto, y moríamos todos los pasajeros en un accidente aéreo espantoso, o simplemente la suerte me estaba finalmente sonriendo de forma permanente.
Regresamos a la terminal, arreglaron el problema, y volamos.
Y llegamos a Valencia.
Sanos.
Y salvos.
Increíble.
El viaje había salido perfecto.
Sólo tenía que bajar del avión, entrar a la terminal, cruzar el pasillo, recoger la maleta, tomar el taxi, y llegar a casa. Había sobrevivido.
Entré a la terminal con una sonrisa gigantesca. Recogería la maleta, tomaría el taxi, y al llegar a casa me comería un helado o algo para celebrar.
Tan sólo tenía que esperar a que saliera la maleta, y saldría corriendo del aeropuerto, saltando, fácil la suerte me seguiría sonriendo y me encontraría con la simpática aeromoza, y descubriría que realmente es una exhibicionista semi-sueca con ganas de estudiar enfermería.
Esperé un poco más, ya se movía la cinta, saldría la maleta en segundos, tomaría el taxi, al día siguiente le contaría a Oscar, mi jefe, lo bien que había trabajado, él, satisfecho, me invitaría a almorzar.
Se movía la cinta, salían las maletas, yo esperaba, y pensaba en la forma de contar esta historia en el blog...
Pero se detuvo la cinta.
Y la maleta... y la maleta...
La maleta.
Porca miseria.
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Padova
sábado, 8 de noviembre de 2008
Efecto Túnel
20/10/08
Estos últimos doce meses han sido una locura viajera.
Empezó con el viaje a Padova. Tres meses.
Regresé a Valencia por dos semanas.
Luego, un mes en Perú, a pasar Navidad.
De allí, un mes y medio en Valencia.
Cuatro meses en Würzburg.
Dos semanas en Valencia.
Dos semanas en Benasque, en una Escuela de Física de Sabor.
Tres semanas en Valencia.
Y finalmente, un mes en Perú. Otra vez.
Este último viaje al Perú ha sido muy diferente al resto de los viajes a Perú que he tenido. Es cierto, cada viaje a Perú ha sido muy, muy diferente, pero tenían el mismo objetivo: descansar. Este último viaje ha tenido un objetivo diferente: chambear.
Resulta que existen unas becas HELEN para establecer proyectos de física de partículas entre América Latina (en particular la PUCP, mi antigua universidad), y Europa (con la Universidad de Valencia). Son excelentes, ya que pagan el pasaje y dan dinero para sobrevivir. Esto para mí se veía muy bien, ya que de obtener la beca viviría con mis padres y me ahorraría un chupo de plata. Así que había que hacerlo.
El proyecto involucraría lo que siempre estudié en Lima: a los famosísimo neutrinos (no, no son los amigos de las Tortugas Ninja). La idea era realizar un análisis nuevo mezclando supersimetría, lo que estoy estudiando acá en Valencia. Escribí el proyecto, y mi jefe acá y mi ex-asesor de allá lo aprobaron. Postulé a la beca estando en Würzburg, ¡y me la dieron! Esto fue realmente genial, como mi objetivo es regresar a Perú, el establecer una colaboración entre la PUCP y la UV se vería muy bien en mi CV.
El viaje de ida, increíblemente, salió bien. Lo mejor fue la llegada. Como este viaje me lo pagaba la UV, decidí no avisarles a mis padres, y darles la sorpresa. Al llegar a mi casa, toqué el timbre y me respondió Ycela, quien cocina en mi casa. Le dije "¡Hey! ¡He venido de sorpresa! ¿Me puedes abrir sin que se entere mi madre?" Ella me respondió "¡Te ahorco!" y me abrió.
Ahora bien, este "te ahorco" tiene múltiples interpretaciones. La más sencilla es que me iba a ahorcar por la sorpresa que les estaba dando. Otra interpretación es que me lo haya dicho por encomendarle la ardua tarea de abrir la puerta de mi casa sin avisarle a mi madre. Y esto es porque a mi madre le fascina tener control absoluto sobre lo que ocurre en el hogar (¡Hola mamá, estoy hablando de ti! No te resientas, ¿ya?). Que entre gente a la casa sin que ella lo sepa es un pecado mortal. Y dicho y hecho, al yo entrar a la casa, me topé con mi madre bajando las escaleras a toda velocidad, a punto de gritar algo así como "¿Por qué abren la puerta sin decirme nada?"
Lo interesante es que justo cuando estaba por lanzar el grito, me vio. Y se congeló. Con la expresión de furia en la cara, por supuesto. Yo me palteé un poco, evidentemente, todo ser racional debe escapar si ve a mi madre con su cara de furia. Pero afortunadamente duró poco. "¿Que haces aquí?" dijo ella, a lo cual respondí "¡Hola! ¡He venido por un mes! ¿Qué hay de comida?" Luego ella empezó a saltar de la alegría, tengo que admitir que fue adorable, nunca la había visto así, parecía una chiquita (o sea, más chiquita).
El encuentro con mi padre fue más o menos lo esperado. Yo estaba viendo televisión, y el subió las escaleras. Lo recibí con un "¡Hola! ¿Qué tal?" Se quedó congelado también. Pero mi papá es más calladito. Se acercó despacito, como si tuviera miedo de haberse vuelto esquizofrénico. "¿Y tú? ¿Qué haces aquí?" me preguntó. "Ah, he venido por un mes, a chambear en la PUCP. ¡Sorpresa!" El no saltó, pero sonrió. Y se me quedó mirando, como si siguiera teniendo miedo de haberse vuelto esquizofrénico.
Chévere.
De la chamba no quiero contar mucho, porque si lo hago pierdo mi poca audiencia. Tan masocas no pueden ser, ¿no? Pero la situación que encontré fue muy interesante. Resulta que ahora existen muchos más proyectos de investigación. Hay ahora gente de la PUCP en el CERN (en el LHC, ese experimento que creará agujeros negros y destruirá el mundo), en Fermilab (los que construyeron el experimento previo al LHC, que también iba a destruir el mundo en su momento), y en México (ahí no quieren destruir el mundo, los mexicanos son muy padres, güey). Era evidente que la investigación va en aumento, y que lo que existe ahora en la PUCP es mil veces mejor que lo que hubo en mi época. Por un lado me dio algo de orgullo el haber colaborado en empujar la piedra que ahora rueda, pero también un poco de envidia, ya que tantos chances no tuve como estudiante de maestría. Claro, los chances los tengo ahora, no tengo de qué quejarme, les digo que fue tan sólo un poco de envidia.
En fin, al final otra persona terminó publicando lo que queríamos hacer con los neutrinos (historia vieja) y terminamos estudiando asimetrías de tiempo en observables de violación de sabor leptónico en un Colisionador Lineal Internacional (el experimento que vendría luego del LHC, que también destruiría el mundo), en un contexto de Supersimetría. Madre mía, lo dije todo en una línea, lo siento, no me pude contener. Pero no les digo más, lo prometo.
Del viaje hay mucho que contar, pero no creo que les interese. Fue chévere juntarse con la gente de siempre, tocar música con Fuga, pasearse en combi, comer rico por poco, avergonzar a Juan Pablo frente a su novia, caminar por el malecón de Miraflores, escapar de los acosos de Bruno, comer ceviche con Luciano, el Pollo y Zegarra (¡la Prom!), escuchar a Arens, maletear a Huber (¡y tenerle paciencia, Dios mío!), escuchar historias de taxistas (ese alcohólico me dio mucho miedo)... en fin, estar en Lima. La ciudad está mucho mejor en varios aspectos, aunque la contaminación está peor que nunca. Claro, fundan el Ministerio del Medio Ambiente, y naturalmente las cosas tienen que empeorar.
Lo que nunca me gusta de regresar a Perú es sentir que no me consideran peruano. Esta es la historia de mi vida, a pesar que adoro mi país, mi país como que no me quiere tanto. Prueba de ello son los dieciocho intentos de robo que he sufrido en mi vida. Y claro, los típicos comentarios de "¿Y usted de dónde es? ¿En serio es peruano?", que me dejan medio depre.
La última fue algo así:
"¿Tú eres peruano?"
"Si."
"Y cómo te llamas?"
"Joel."
"Pero, ¿el apellido?"
"..."
"..."
".... Jones."
"Ah, extranjero."
'Cha mare. ¿Qué parte del "Si" a la primera pregunta no entendió?
Pero bueno. En suma, el viaje bueno.
Irónicamente, tengo que admitir que estoy contento de haber vuelto a Valencia. Ya me he acostumbrado a la ciudad y me gusta la vida que llevo acá. Sé que esta vida en Valencia es transitoria, que me encuentro en un vacío metaestable que eventualmente decaerá a un estado final donde terminaré asentándome. Pero me gusta. No obstante, fue interesante simular un pequeño efecto túnel y atisbar cómo se vería mi estado final, este vacío estable como investigador en la PUCP, en la caótica Lima, en mi muy querido y controversial Perú. Y se vio bien. El viaje me ha dado muchas esperanzas en un futuro ideal en Perú, y realmente creo que a mi regreso podré hacer cosas muy buenas y productivas.
Pero no nos adelantemos. Este futuro tomará tiempo en llegar, y será necesario trabajar mucho en Europa antes de volver. Por lo pronto, me quedaré en mi pequeño vacío metaestable, disfrutándolo al máximo y exprimiéndolo fuerte, a ver qué más puedo sacar de él.
Tengo confianza que será mucho.
Estos últimos doce meses han sido una locura viajera.
Empezó con el viaje a Padova. Tres meses.
Regresé a Valencia por dos semanas.
Luego, un mes en Perú, a pasar Navidad.
De allí, un mes y medio en Valencia.
Cuatro meses en Würzburg.
Dos semanas en Valencia.
Dos semanas en Benasque, en una Escuela de Física de Sabor.
Tres semanas en Valencia.
Y finalmente, un mes en Perú. Otra vez.
Este último viaje al Perú ha sido muy diferente al resto de los viajes a Perú que he tenido. Es cierto, cada viaje a Perú ha sido muy, muy diferente, pero tenían el mismo objetivo: descansar. Este último viaje ha tenido un objetivo diferente: chambear.
Resulta que existen unas becas HELEN para establecer proyectos de física de partículas entre América Latina (en particular la PUCP, mi antigua universidad), y Europa (con la Universidad de Valencia). Son excelentes, ya que pagan el pasaje y dan dinero para sobrevivir. Esto para mí se veía muy bien, ya que de obtener la beca viviría con mis padres y me ahorraría un chupo de plata. Así que había que hacerlo.
El proyecto involucraría lo que siempre estudié en Lima: a los famosísimo neutrinos (no, no son los amigos de las Tortugas Ninja). La idea era realizar un análisis nuevo mezclando supersimetría, lo que estoy estudiando acá en Valencia. Escribí el proyecto, y mi jefe acá y mi ex-asesor de allá lo aprobaron. Postulé a la beca estando en Würzburg, ¡y me la dieron! Esto fue realmente genial, como mi objetivo es regresar a Perú, el establecer una colaboración entre la PUCP y la UV se vería muy bien en mi CV.
El viaje de ida, increíblemente, salió bien. Lo mejor fue la llegada. Como este viaje me lo pagaba la UV, decidí no avisarles a mis padres, y darles la sorpresa. Al llegar a mi casa, toqué el timbre y me respondió Ycela, quien cocina en mi casa. Le dije "¡Hey! ¡He venido de sorpresa! ¿Me puedes abrir sin que se entere mi madre?" Ella me respondió "¡Te ahorco!" y me abrió.
Ahora bien, este "te ahorco" tiene múltiples interpretaciones. La más sencilla es que me iba a ahorcar por la sorpresa que les estaba dando. Otra interpretación es que me lo haya dicho por encomendarle la ardua tarea de abrir la puerta de mi casa sin avisarle a mi madre. Y esto es porque a mi madre le fascina tener control absoluto sobre lo que ocurre en el hogar (¡Hola mamá, estoy hablando de ti! No te resientas, ¿ya?). Que entre gente a la casa sin que ella lo sepa es un pecado mortal. Y dicho y hecho, al yo entrar a la casa, me topé con mi madre bajando las escaleras a toda velocidad, a punto de gritar algo así como "¿Por qué abren la puerta sin decirme nada?"
Lo interesante es que justo cuando estaba por lanzar el grito, me vio. Y se congeló. Con la expresión de furia en la cara, por supuesto. Yo me palteé un poco, evidentemente, todo ser racional debe escapar si ve a mi madre con su cara de furia. Pero afortunadamente duró poco. "¿Que haces aquí?" dijo ella, a lo cual respondí "¡Hola! ¡He venido por un mes! ¿Qué hay de comida?" Luego ella empezó a saltar de la alegría, tengo que admitir que fue adorable, nunca la había visto así, parecía una chiquita (o sea, más chiquita).
El encuentro con mi padre fue más o menos lo esperado. Yo estaba viendo televisión, y el subió las escaleras. Lo recibí con un "¡Hola! ¿Qué tal?" Se quedó congelado también. Pero mi papá es más calladito. Se acercó despacito, como si tuviera miedo de haberse vuelto esquizofrénico. "¿Y tú? ¿Qué haces aquí?" me preguntó. "Ah, he venido por un mes, a chambear en la PUCP. ¡Sorpresa!" El no saltó, pero sonrió. Y se me quedó mirando, como si siguiera teniendo miedo de haberse vuelto esquizofrénico.
Chévere.
De la chamba no quiero contar mucho, porque si lo hago pierdo mi poca audiencia. Tan masocas no pueden ser, ¿no? Pero la situación que encontré fue muy interesante. Resulta que ahora existen muchos más proyectos de investigación. Hay ahora gente de la PUCP en el CERN (en el LHC, ese experimento que creará agujeros negros y destruirá el mundo), en Fermilab (los que construyeron el experimento previo al LHC, que también iba a destruir el mundo en su momento), y en México (ahí no quieren destruir el mundo, los mexicanos son muy padres, güey). Era evidente que la investigación va en aumento, y que lo que existe ahora en la PUCP es mil veces mejor que lo que hubo en mi época. Por un lado me dio algo de orgullo el haber colaborado en empujar la piedra que ahora rueda, pero también un poco de envidia, ya que tantos chances no tuve como estudiante de maestría. Claro, los chances los tengo ahora, no tengo de qué quejarme, les digo que fue tan sólo un poco de envidia.
En fin, al final otra persona terminó publicando lo que queríamos hacer con los neutrinos (historia vieja) y terminamos estudiando asimetrías de tiempo en observables de violación de sabor leptónico en un Colisionador Lineal Internacional (el experimento que vendría luego del LHC, que también destruiría el mundo), en un contexto de Supersimetría. Madre mía, lo dije todo en una línea, lo siento, no me pude contener. Pero no les digo más, lo prometo.
Del viaje hay mucho que contar, pero no creo que les interese. Fue chévere juntarse con la gente de siempre, tocar música con Fuga, pasearse en combi, comer rico por poco, avergonzar a Juan Pablo frente a su novia, caminar por el malecón de Miraflores, escapar de los acosos de Bruno, comer ceviche con Luciano, el Pollo y Zegarra (¡la Prom!), escuchar a Arens, maletear a Huber (¡y tenerle paciencia, Dios mío!), escuchar historias de taxistas (ese alcohólico me dio mucho miedo)... en fin, estar en Lima. La ciudad está mucho mejor en varios aspectos, aunque la contaminación está peor que nunca. Claro, fundan el Ministerio del Medio Ambiente, y naturalmente las cosas tienen que empeorar.
Lo que nunca me gusta de regresar a Perú es sentir que no me consideran peruano. Esta es la historia de mi vida, a pesar que adoro mi país, mi país como que no me quiere tanto. Prueba de ello son los dieciocho intentos de robo que he sufrido en mi vida. Y claro, los típicos comentarios de "¿Y usted de dónde es? ¿En serio es peruano?", que me dejan medio depre.
La última fue algo así:
"¿Tú eres peruano?"
"Si."
"Y cómo te llamas?"
"Joel."
"Pero, ¿el apellido?"
"..."
"..."
".... Jones."
"Ah, extranjero."
'Cha mare. ¿Qué parte del "Si" a la primera pregunta no entendió?
Pero bueno. En suma, el viaje bueno.
Irónicamente, tengo que admitir que estoy contento de haber vuelto a Valencia. Ya me he acostumbrado a la ciudad y me gusta la vida que llevo acá. Sé que esta vida en Valencia es transitoria, que me encuentro en un vacío metaestable que eventualmente decaerá a un estado final donde terminaré asentándome. Pero me gusta. No obstante, fue interesante simular un pequeño efecto túnel y atisbar cómo se vería mi estado final, este vacío estable como investigador en la PUCP, en la caótica Lima, en mi muy querido y controversial Perú. Y se vio bien. El viaje me ha dado muchas esperanzas en un futuro ideal en Perú, y realmente creo que a mi regreso podré hacer cosas muy buenas y productivas.
Pero no nos adelantemos. Este futuro tomará tiempo en llegar, y será necesario trabajar mucho en Europa antes de volver. Por lo pronto, me quedaré en mi pequeño vacío metaestable, disfrutándolo al máximo y exprimiéndolo fuerte, a ver qué más puedo sacar de él.
Tengo confianza que será mucho.
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