miércoles, 31 de mayo de 2017

Falta de Concentración

https://flic.kr/p/n7rZBV
Acabo de volver de una reunión de exalumnos, donde nos reunimos con un Miembro Ilustre de la Sociedad. No puedo decir mucho al respecto, por un acuerdo de confidencialidad, pero sí puedo publicar algunos de mis pensamientos al respecto. Ahí van.

- Uy, el Miembro Ilustre de la Sociedad está a punto de empezar a hablar. Mejor termino rápido mi comida, que es de mal gusto estar comiendo cuando otro habla.

- Ya, listo, me quedé sin postre, pero estoy a tiempo para darle el 100% de mi atención.

- Hmmm, el Miembro Ilustre de la Sociedad da argumentos interesantes, complementan bien mis ideas básicas sobre lo que está ocurriendo en el Perú actualmente.

- Vaya, esto que dice va más o menos por donde creía que iba la cosa, tan mal no estoy.

- ¡Qué parecido tiene con otros Miembros Ilustres de la Sociedad que conozco! Tal vez haya una escuela para ser Miembro Ilustre de la Sociedad.

- Terminó el discurso, muy interesante. Viene la ronda de preguntas, a ver si se me ocurre algo.

- Ahhh, ese que está al frente es físico también, a ver por dónde... ¿pero qué es esto?

- ¿En serio me van a traer los postres a la mesa?

- ¿Y es en serio que me van a dar un poquito de cada postre?

- Espera, espera, hay que concentrarse, que el Miembro Ilustre de la Sociedad está respondiendo a la pregunta del físic... ¡pero qué buena que está la torta de chocolate!

- Uff, brutal la torta, sería la envidia de Donald Trump. Pero, ¿en qué estaba?

- Pucha, le siguen haciendo preguntas al Miembro Ilustre de la Sociedad, pero a mi me quedan dos postres más... y uno parece tiramisú, madre mía.

- ¿Qué hago, qué hago? Sería bueno pensar en una pregunta buena, para contribuir en la discusión, pero ahorita la única pregunta que se me viene es cuál postre debería comer primero.

- Vamos, por el de la derecha, que no se ve tan bueno como el tiramisú.

- Y bueno, pues sí que estaba bueno. Chocolate, masa suave, y una crema tipo pastelera, que no es pastelera, sino algo mejor.

- Ufff, pero qué buena onda el tipo que me ha traido los postres. En serio. Ahora a honrar su trabajo, y terminar con el tiramisú. A ver si está tan bueno como parece.

- Mmmmmmm, maravilla, casi casi como los de Roma. Buenazo el tiramisú. Para comerlo lentamente y saborear cada pedazo.

- ¿No debería estar haciendo otra cosa? No lo sé, pero ahora somos sólamente el tiramisú y yo.

- Wow, qué bueno estuvo todo esto. Sensacional

- Pero... ¿dónde estoy? ¿Y qué hago en traje?

- Ah, carambas. Reunión de exalumnos. Miembro Ilustre de la Sociedad. Verdad.

A veces pasa.

domingo, 30 de abril de 2017

Las Calles de Lima (5)


https://flic.kr/p/4fijRg Una buena mañana, llegué al punto de trasbordo entre las líneas 18 y 03. En este punto, uno debía presentar su boleto, que sería validado por un empleado de la compañía, para poder realizar el trasbordo.


Esta vez, era una chica quien validaba los boletos. Me preguntó si sabía lo de La Tarjeta, yo por supuesto, no me había enterado de nada.

"A partir de ahora," me dijo, "sólo se podrá hacer trasbordo si se tiene La Tarjeta. Uno marca al subir al primer bus, y tiene una hora para hacer todos los trasbordos que quiera."

Miren ustedes. Cada vez mejor la cosa. Pues yo quería una tarjeta de esas, ¿dónde la consigo?

"Me tiene que dar sus datos," respondió la chica, "con ellos haré un pedido para que se la manden a este punto, y usted la recoge en un par de días."

 ***

Subí a la 18, e indiqué que quería hacer trasbordo con la línea 03. Este vez, el chofer-cobrador me dijo que no, que eso ya no, que ahora debía tener La Tarjeta. Le dije que ok, no había problema, que me llevara al punto de trasbordo, que ahí seguro tendría mi tarjeta esperando.

Esta vez tendría que pagar doble pasaje, pero bueno, no pasa nada, cualquier cosa por conseguir La Tarjeta.

En el punto de trasbordo, había un chico de la compañía. Le pregunté si tenía mi tarjeta.

"Un momento," me dijo, "justo está pasando un bus de la línea 03. Tengo que darle indicaciones."

Esperé un minuto, y el chico regresó. Me preguntó si había hablado con La Señorita, que era ella quien venía a entregar La Tarjeta. Yo no estaba seguro de quién era La Señorita, aunque sonaba importante. Le dije que hace unos días había una señorita acá, haciendo su chamba, pero que no me dio la impresión de que fuera ella a quien se refería, que tan solo tomó mis datos.

"Un momento," repitió, "otra vez, un bus de la línea 03. Ahora vuelvo."

Esperé otro minuto. El chico regresó, y me repitió que era La Señorita quien entregaba La Tarjeta, y que tenía que hablar con ella. No obstante, me dijo también que ayer La Señorita le había dejado un grupo de tarjetas para entregar, y que probablemente una de ellas tenía mi nombre.

En eso pasó otro bus de la línea 03, y el chico se fue a hacer sus diligencias, dejándome pensando para qué demonios me había contado todo el rollo de La Señorita, si es que él probablemente tenía mi tarjeta en su mochila.

El chico volvió, y sacó de su mochila un grupo grandote de sobres. Dentro de cada uno de ellos, La Tarjeta. Empezó a revisarlos, y oh sorpresa, ningún sobre tenía mi nombre.

"Voy a llamar a La Señorita, a ver qué pasó," me dijo el chico. Por supuesto, La Señorita no respondió. Intentó otra vez, y nada.

En eso, pasó la línea 03, nuevamente. En ese instante, La Señorita contestó el teléfono, pero el chico se atolondró con la llegada del bus y la necesaria diligencia, y le colgó. Maravilloso.

Luego de que se fuera la línea 03, La Señorita no volvió a responder. Parece que se resintió. El chico me dijo que ni modo, que tomaba mis datos nuevamente, y que en breve tendría La Tarjeta.

Yo me resigné, y le di mis datos. Había perdido un poco de tiempo con todo el trámite, pero bueno, ahora tomaría la línea 03 y llegaría rápido al trabajo. Y seguro la línea 03 pasaría en breve, que durante todo este trámite había pasado un bus cada dos minutos.

Y esperé.

Y seguí esperando.

Y esperé un rato más.

Y el siguiente porco bus de la línea 03 demoró 15 minutos en llegar.



***

Sonó mi teléfono.

"Buenas, estoy acá en la calle Sucre, donde se hace el trasbordo entre las líneas 18 y 03. Tengo La Tarjeta. Quería saber a qué hora va a venir a recogerla."

Chesu. Era La Señorita. Aunque tenía una voz maleadamente masculina. Le dije que no, sorry, ese día me quedaba en casa trabajando, y que recién el lunes o martes pasaría ahí.

"Ok," respondió, y colgó.

***

Ese martes, el primer bus que pasó fue la línea S, que no pasaba por Sucre, pero me dejaba suficientemente cerca. Me subí, no me importaba caminar unas cuadras adicionales para conseguir La Tarjeta.

Al llegar, había otro chico. Estaba acompañado por un señor algo mayor, que parecía empleado importante de la empresa de buses. Le dije al primero que me habían llamado para entregarme La Tarjeta.

El chico me preguntó mi apellido. "Jones," le dije, "con jota, sin hache, así como Indiana Jones."

A veces me cuesta hacerme entender.

Mientras el chico buscaba entre los sobres, el señor me mira y me dice: "Jones is an American surname."

Cha mare, otro idiota que piensa que soy gringo. Le respondí en castellano, "Realmente es un apellido de Gales."

El señor no se rindió, "Oh! A European surname then!"

Fantástico. Yo sólo quería tomar mi sobre y largarme de ahí, pero el chico seguía sin encontrar mi nombre. El señor eventualmente entendió que podía hablarme en castellano, pero siguió con su cantaleta, y me habló de "Jones Beach," en Long Island. A mi no me interesaba mucho el tema, pero bueno, tampoco quería ser maleducado. A pesar de todo, el señor al final resultó siendo muy amable.

En eso llegó un grupo de tres empleados más de la empresa, saludaron al chico, al señor, y al verme charlando con el último, me saludaron a mi, como si yo fuera una Persona Relevante. Mare meua...

Y no, no tenían ningún sobre con mi nombre, y tomaron mis datos por tercera vez. Escapé rápidamente del señor y sus amigos, los últimos ya se habían dado cuenta que yo era Cualquier Fulano, y no se despidieron.

***

En mi cuarto intento por conseguir La Tarjeta, el chico me sonrió. "No creo tener su nombre," me dijo, "pero La Señorita me ha dado un grupo de sobres sin nombre, para entregar a aquellos interesados."

Finalmente, parece que alguien dentro de la empresa tuvo una sinapsis.

Me entregó un sobre, y me tomó una foto para colgar en su página web.

Whatever! ¡Ya! ¡Listo! ¡Tenía La Tarjeta! ¡Luego de casi un mes, podía hacer trasbordos nuevamente! ¡Tenía el poder!


Unos días después le conté a Pepe sobre lo maravillosa que era La Tarjeta. Él me contó que había ido a pedirla, pero claro, se habían remitido a pedir sus datos.

"Ufff," le dije, "eso va a ser complicado, en mi caso se demoraron casi un mes."

"Sí," me respondió, "otra opción es ir a recogerla en su oficina, que queda en Cantuarias. No sé dónde quedará esa calle."

"¿Cantuarias?"

"Sí, ¿por?"

"Cantuarias queda a dos cuadras de donde vivo...."

miércoles, 29 de marzo de 2017

Gota a gota


https://flic.kr/p/f4kaA8Estas dos semanas han sido terribles para el Perú. Supongo que habrán visto las noticias, pero el norte del país colapsó, con lluvias, huaycos e inundaciones.


Por supuesto, los limeños no nos podíamos quedar atrás, el desastre debía llegar a nosotros también. Y sí, una gran zona de Lima tuvo lluvias, huaycos e inundaciones también. A otra zona no le pasó nada relevante, pero bueno, como es la zona en la que vivo, pues vamos a contar qué pasó.

Más o menos una semana después de que empezamos a darnos cuenta de que los desastres que estaban ocurriendo no eran los típicos desastres que golpean al país cada año, salió una advertencia: Lima se quedaría sin agua.

La verdad es que no le di mucha importancia al tema del agua. En ese momento, estaba más preocupado en los rollos burrocráticos de un curso que estoy dictando. Incluso, cuando decidieron cerrar la universidad el jueves 16, yo no me hice muchas bolas, y seguí trabajando desde casa.

Por supuesto, cuando uno está en casa tiende a divagar un poco más de lo normal, y terminé conversando bastante en Facebook. Y curiosamente, varias personas me dijeron que no tenían agua desde el miércoles 15. Incluso escuché que la histeria se había apoderado de un sector de la población limeña, y que habían comprado masivamente toda el agua de los supermercados. Me pareció curioso, abrí el caño, vi que había agua, y no me hice bolas.

La noche del viernes 17 salí con unos amigos, y al regresar, oh sorpresa, no había agua. Nuevamente no le di mucha importancia, revisé el Twitter de Sedapal, y comprobé que el agua sería restablecida al día siguiente, a las 6:00 am. Perfecto.

El sábado 18 me desperté temprano. La novia regresaba ese día de sus vacaciones, y me había pedido que la recoja del aeropuerto. Decidí tomarme una ducha, y miren ustedes, no había agua. El Twitter decía que había caído tres huaycos de manera inesperada, y que el servicio se restablecería a las 14:00. Cha mare, a recibirla apestoso, ni modo. Por si acaso, compré las últimas tres botellitas de agua en la tienda de al frente.

Tomé el bus al aeropuerto, y en el camino vi mucha gente en la calle haciendo cola, con baldes y contenedores. Me di cuenta que la situación era más seria de lo que pensaba, y que haber estado encerrado en casa trabajando tal vez no fue la mejor de las ideas.

Anyway, llegó la novia, quien no estaba muy enterada de la situación, y regresamos a casa. Decidimos salir a almorzar, y dar una vuelta, y al volver a casa a las 16:00, pues todavía no había agua. Resulta que el agua demora unas ocho horas en llenar todo el sistema de la ciudad, una vez que se restablece el servicio, así que... era posible que tuviéramos que esperar hasta las 22:00.

Fue entonces que me di cuenta de la gravedad de la situación. Lamentablemente, la novia no lo había hecho aún, y se tomó dos de las tres botellitas de agua que había comprado. Crisis conyugal.

Así que decidí hacer lo que cualquier persona cuerda haría en esta situación: llamar a mamá.

- "Mamaaaaa, ¿tienes aguaaaa?"
- "Si, claro, ¿ustedes no?"
- "No, desde ayer."
- "Nosotros tenemos una cisterna grande."
- "¿Y te sobran botellones de agua?"
- "Bueno, tengo dos, pero no te puedo dar ninguno, que acá en la casa consumimos mucha agua."

 Cha mare.

https://flic.kr/p/dVAmUU

- "Mamaaaaa, ¿y puedo ir a recolectar agua de caño?"
- "Sí, por supuesto, trae tus botellas y las llenamos."

Así que manos a la obra. Mira, que ese yogur está casi acabado, vamos a tomarlo para usar su botella, son dos litros después de todo. ¿Y este vino? Ya está malo, al caño, mira, podemos almacenar poco más de medio litro por acá. Esta botella de Schweppes que estaba en el reciclaje, hay que usarla, vamos, con esto casi cuatro litros. Y así.

Nos trajimos bastante agua esa vez. Y por supuesto, apenas la conseguimos, el agua regresó... pero por diez minutos. Suficiente para ducharse y jalar los waters.

El domingo 19 fue similar, con la novia dándose cuenta de la posibilidad de no tener agua hasta Navidad. Nos preocupamos. Jalábamos el water con el agua recolectada del sábado, y ni pensar en lavar la ropa. Nos dimos cuenta de la cantidad de agua que usamos diariamente, y la infinidad de maneras de ahorrarla. Claro, algunas de esas maneras no son muy agradables, pero supongo que uno se acostumbra.

Esa noche, tuvimos agua por un par de horas. El edificio implantó un programa de racionamiento, tendríamos agua por dos horas en la mañana, dos horas en la tarde, y dos horas en la noche. El resto del tiempo, a recolectar lo recolectable.

El lunes 20 en la mañana, es sistema funcionó. Tuvimos agua para ducharnos, lavar platos, jalar waters. En la tarde también. Confiado, esa noche decidí ir normalmente a mi clase de aikido, hacer ejercicio y sudar un poco. Total, las cosas estaban más aceptables, y más tarde habría agua, ¿no?

Pues no.

Y en la mañana del martes 21 tampoco.

Cha mare....

lunes, 27 de febrero de 2017

Otro Post Sobre Lavadoras

https://flic.kr/p/2jksu
Pues sí, con este, son seis veces que menciono lavadoras en este blog.

Y es que son un tema. Al mudarme con mi novia, tuve que enfrentar la dura realidad de no tener lavadora en casa, y tener que pasar los sábados en la lavandería de al frente. Lamentablemente, cerca a casa no hay lavanderías de 24 horas.

Eso estuvo bien el primer par de veces, pero luego, cuando en vez de ir a descubrir la muralla de Lima uno tiene que quedarse a ver cómo da vueltas la ropa (a menos que uno quiera reciclar calzoncillos), el tema empieza a hartar. Así que decidimos comprar una lavadora nueva.

Ahora bien, el depa de mi novia es relativamente pequeño. Y sólo hay un sitio dónde poner la lavadora: en el baño de invitados. El único problema es que, al hacer eso, no entraría una secadora, así que tuvimos que invertir, y comprar una "lavaseca," que es lavadora y secadora, todo en uno.

Esta lavaseca resultó fenomenal. Lava la ropa, la seca, la esteriliza si tiene bacterias, le quita los olores pezuñentos sin mojarla, puede darle un baño de burbujas si está estresada, y creemos que, en momentos de necesidad, es capaz de unirse a otras lavasecas y formar a Voltron, Guardián del Universo.

Anyway. La lavaseca llegó, pero no la pudimos instalar inmediatamente. El problema de instalarla en el baño de invitados era que teníamos dos opciones: o manteníamos la lavaseca cerrada hasta el fin de los tiempos, o sacábamos el water del baño. Es decir, la puerta se chocaba con el water. Ahora bien, sacar el water seguramente no le gustaría mucho a los invitados, y lo primero no nos gustaba mucho a nosotros, así que tuvimos que cranear un poco.

La novia tuvo la idea de mandar a construir una plataforma sobre la cual instalar la lavaseca. De esa manera, al abrir la puerta, no chocaría con el water, y así todos contentos. Luego de unas semanas, llegaron los técnicos, construyeron la plataforma, comieron espinacas, y cargaron la máquina hasta la plataforma. Teníamos mucha expectativa.

La primera vez que usamos la lavaseca fue un fiasco. Empezó a vibrar como nada que habíamos visto. Se empezó a sacudir, y hacer un ruido terrible, como si estuviera escaldada. Así que ni modo, la detuvimos, y mandamos la ropa a la lavandería.

Ahora bien, el problema de tener dos científicos en casa, y no dos ingenieros, es que los dos propusimos soluciones opuestas, e inútiles, y nadie dio su brazo a torcer. La novia insistía que había que anclar la plataforma al piso, mientras que yo estaba seguro que había que instalar algún tipo de amortiguamiento a los lados.

Al final, ninguna solución habría funcionado. Pero como suele suceder, dejé que la novia ponga la suya, y me deleité cuando la lavaseca, rebelde, destruyó la nueva instalación.

No le digan a mi novia que he dicho esto, que me pega.

Al final del día, se abrió el cielo, bajó un ángel, y me sugirió mirar el manual. Dicho y hecho, en la sección de Troubleshooting descubrí que, si la lavaseca se sacudía mucho, probablemente tenía aún los "tornillos de transporte." Cuando me di vuelta para agradecerle, el ángel ya no estaba.

Pues nada. Los técnicos no habían sacado esos tornillos. Geniales.

Dos semanas después, otros técnicos, más apropiados, retiraron los condenados tornillos, y ahora tenemos una lavadora funcional, recontra silenciosa. Hasta ahora no se transforma en Voltron. Pero la verdad es que todo bien, hasta ayer, que encontré un hueco en el pantalón del tamaño de una moneda....

Mein Gott...

https://flic.kr/p/5pRFZb

lunes, 30 de enero de 2017

Falta de Aire

https://flic.kr/p/9hcJS4
¡Vamos hombre! ¡Vamos! ¡Tú puedes levantar este peso! ¡Dale! ¡Dale! ¡Dos más! ¡Uno más! ¡Listo!

Muy bien. Lo estás haciendo bien, en el gimnasio. Estás cargando cada vez más peso, y al tener poco descanso, también quemas calorías. La estrategia debería funcionar.

Pero... ¿qué te pasa? ¿Que necesitas descansar algo más? Bueno, vamos, detente un rato, respira hondo.

¿Te sientes mal? Pero... tampoco es que hayamos cargado taaaanto.... o bueno, tal vez sí... a ver camina hacia la baranda, apóyate, sigue respirando hondo...

Uy, caramba, la cosa se pone seria. Tranquilo, tranquilo. Respira. Respira. No te desmayes, no quieres pasar vergüenza frente a todo el gimnasio. Sigue ahí, tranquilo.

No te preocupes. A tu izquierda está uno de los entrenadores. Si te pasa algo, seguro que estará capacitado. Respira hondo. Vamos, tampoco será muy vergonzoso decirle que te has excedido, y que necesitas asistencia. Es más, probablemente se haya dado cuenta ya, después de todo, es un entrenador.

Fíjate, te está mirando. De hecho que se ha dado cuenta. Sube la cabeza, y dile que te sientes mal.

Pero... ¿qué es esto? ¿Te está haciendo muecas? ¿Te está haciendo ojitos, y sacando la lengua? ¿Qué le pasa al entrenador? No, compadre, seguro que estás más grave de lo que pensábamos, esto debe ser una alucinación.

O... ¿tal vez no te estaba mirando a ti? ¿Qué hay a tu otro lado?

Ah. Una chica que usa copa talla C.

Vamos compadre. Respira. Da unos pasos. Salgamos de este gimnasio. Y no volvamos jamás.