miércoles, 8 de diciembre de 2010

Recuerdos del Pasado: Los Intentos de Robo, Parte 1

En estos días que intento hacerme un hogar en Roma, el próximo viaje que se perfila es uno largo: el regreso a Lima.

Nunca faltan. Casi todos los años he tenido la suerte de poder regresar a Lima en Navidad. No obstante, esta vez el regreso es algo extraño, ya que parte de mi siente que mi verdadero hogar ahora está en Valencia.

Vamos, no me malinterpreten. A pesar de mi pinta de gringo monse, siempre seré peruano. Siempre querré a Lima, y veré mi futuro en la PUCP. Sólo que luego de cuatro años teniendo a Valencia como base, y no teniéndola ahora (he ahí el detalle), mi añoranza está como que partida en dos pedazos.

Anyway. Tengo 15 días para prepararme psicológicamente pa' el regreso a Lima. Y entre muchas cosas, tengo que reactivar el radar anti-asaltos. Porque vamos, tengo pinta de gringo monse, y en una ciudad como Lima, esto es sinónimo de asaltos. Para darles una idea, en mi vida me han intentado robar 20 veces.

En este momento no me acuerdo de todos los asaltos, pero alguna vez hice un recuento, y llegaron a 20. He aquí un breve recopilación de las primeras 10. Sí, en serio.

1. El Skate

Habré tenido unos ocho años. Era la época que uno salía a la calle a jugar la moda de la época, que en ese entonces era el skate (¿quién no fue al Skate Park de Javier Prado?).
Recuerdo que estaba con mi primo, mi hermano, y otra gente que creo que conocía por primera vez, todos con skates, alucinándonos personajes de Skate or Die!, o algo así. Yo, pa variar, no me daba cuenta de nada, y hubo un momento que mi primo cerró la puerta enrejada de su casa, y los demás empezaron a pasar los skates entre las rejas. Al darme la vuelta, vi a tres piraña-wannabes acercándose, y fue entonces que entendí que mi skate estaba en peligro. Pasé el skate entre las rejas, y salí corriendo, espantado por el gruñido de un piraña.

2. El Regatas
Esto habrá ocurrido teniendo unos 13 años, digamos. Mi hermano celebraba su cumple en el ultra-célebre club Regatas. Recuerdo que un amigo de mi hermano llevó un telescopio, y que por alguna extraña razón recibí un telescopiazo en la cabeza, cosa que evidentemente me disgustó. Minutos después, mi padre me preguntó cómo andaba, y yo le respondí algo como que no me estaba gustando mucho el cumpleaños. Mi padre interpretó esto como celos, y me mandó a callar. Yo, orgulloso del demonio, decidí regresar a casa.
El detalle es que la zona alrededor del Regatas no es muy segura a altas horas de la noche. Salí al circuito de playas, e inmediatamente después de cruzar el primer puente, aparecieron dos tipos. Me empezaron a hablar mientras caminaba, y en vez de correr de vuelta, les respondí (en esa época era un poco más idiota que ahora). En eso, uno de ellos me agarró por detrás, y escuché algo desgarrarse. El otro intentó quitarme el reloj, cosa que no logró. Me safé, y corrí de vuelta al club. Me di cuenta más tarde que lo que se había desgarrado era mi cadena de Primera Comunión...

3. El Religioso
Caminaba con mi hermano de vuelta de misa. Habremos tenido unos 14, 15 años. Un tipo caminaba al lado, y le preguntó a mi hermano direcciones. Llevaba una Biblia, o algo religioso bajo el brazo... En eso, del otro lado de la calle apareció otro tipo. El religioso nos dijo que tenía una pistola, y que si no le dábamos nuestros relojes, nos pegaba un tiro.
Lindo. Era más o menos evidente que no tenía pistola, pero al tipo de atrás no le logramos ver nada. Caballero nomas. Se quedó con los relojes.
Ahora que lo pienso, en la vida se hubiera atrevido a pegarnos un tiro en plena calle, en esa zona... pero bueno, ¡creo que es muy tarde ya para corregir lo ocurrido!

4. Los Ciclistas (¿o es la 3?)
Otra vez, de vuelta de misa. Estaba otra vez con mi hermano, y su amigo Diego. Al llegar a mi casa y tocar el timbre, hice el chiste de siempre, de hacerme pasar por niño vendedor de tamales. De la nada, aparecieron como 20 piraña-wannabes, todos en bicicleta. Al darme cuenta, rápidamente revelé mi identidad por el intercomunicador y pedí que me abrieran la puerta rápido.
Al darme la vuelta, descubrí que estábamos rodeados. Uno se acercó a mi, no se por qué, y me pidió un sol. Le dije que no tenía (vamos, venía de misa, mi sol lo había dejado en la colecta), a lo cual él respondió: "¡Entonces dame tu reloj!"
Afortunadamente, alguno de los otros, ya sea mi hermano o Diego, empezó a hacer ruido en la puerta (yo siempre dije que estaban temblando e hicieron que la puerta vibrara). Mi madre en eso abrió la puerta, gritando "¡¿Qué están haciendo con la puerta???!!!!"
Cuando mi madre quiere dar miedo, mi madre da miedo. Los pirañas salieron volando.

5. La Cartuchera
En la combi.
Camino a la universidad.
La cartuchera desapareció.
Y no sé cómo.



6 y 9. Las Moneditas
Esto me ocurrió dos veces, pero nunca lograron robarme nada. Esto, claro, gracias a Isabel, a quién le robaron de esta misma manera dos veces en un mismo día (en dos viajes seguidos), y nos previno a todos.
La táctica es sencilla. Un compinche lanza monedas encima de la víctima, y mientras esta víctima recoge las monedas, el otro compinche corta la mochila de la víctima con una navaja y extrae lo que puede.
La primera vez casi caigo. El primero me lanzó sus moneditas, y me intentó distraer diciendo que le faltaba una de cinco soles. Mientras revisaba mi asiento, recordé la anécdota de Isabel. Miré hacia adelante, y efectivamente, ahí estaba el otro compinche, escondiendo la navaja bajo una casaca. Cuando se dieron cuenta que había entendido lo que estaba ocurriendo, bajaron volando de la combi, y no mencionaron más los cinco soles.
La segunda vez que me ocurrió esto, moví mi mochila de forma bastante evidente, haciéndoles notar que no me iban a robar. Se bajaron de la combi cabizbajos, y me quedé con sus diez céntimos.

7. El Aprendiz
Esto ocurrió fuera de la PUCP, camino a comprarme mi revista Sugoi (si pues, medio friki era en esa época). En el camino, se me acercó un tipo, y me preguntó cómo llegar a la embajada de Estados Unidos.
Los que conocen Lima sabrán que si uno está por la PUCP preguntando por la embajada de Estados Unidos, entonces o está perdido maleado, o tiene malignas intenciones.
Yo le respondí "¡Lejos"! y aceleré el paso. El tipo me siguió, y me dijo que no me preocupara, que acababa de salir de la cárcel, así que no podía hacer nada malo, como si lo estuvieran observando. Genial.
Evidentemente me alejé de él, alistándome porsiaca (en esa época no sabía Aikido, pero algo de Tae Kwon Do recordaba). Él se alejó resignado, y dijo "¡Dame por lo menos un sol para el pan!"
Yo le respondí "¡No tengo!" y me fui de la escena del crimen.

8. Los Caramelos
Otra vez por la PUCP.
Caminaba por la avenida Universitaria, para variar tratando de ahorrarme los cincuenta céntimos de la combi. En el camino, encontré a un vendedor de caramelos, a quien le di los cincuenta céntimos que me había ahorrado a cambio de unos cuantos caramelos suyos.
Luego de la transacción, me empezó a seguir. Genial.
Me dijo "¡Oye, ven!".
Le respondí "¡No tengo tiempo!" y aceleré el paso. Para entonces ya estaba un poco acostumbrado a estas situaciones, me entienden, ¿no?
El volvió a decir "No, no, en serio, ven, ven."
Yo, desde lejos, le dije "¿Qué quieres?"
El respondió: "¡Quiero tu reloj, conch(material censurado)re!!!!!"
Decidí correr. Asunto arreglado.
Sus cochinos caramelos los tiré a la basura.

10. La Furia
Caminaba oootra vez por la Universitaria. Recuerdo que estaba muuuuy molesto por alguna discusión con la novia de esa época.
En eso, sentí una mano en mi hombro. Me di la vuelta, y un tipo me dijo algo como "¡Tengo un cuchillo!!!"
Recuerden que yo estaba muuuuuuy molesto. Y él se dio cuenta.
Dijo entonces: "¡No! ¡No! ¡Era una broma! ¡Una broma!"
Y se fue. Corriendo.
Piraña-wannabe.
Tengo que admitir que me alegró el día.

Pues ahí van 10. En estos momentos recuerdo otros seis, pero los guardaré para una próxima oportunidad, a ver si recuerdo los cuatro que me faltan. Tomen nota del puntaje, eh, de diez intentos, sólo tres robos. Veamos cómo evoluciona la cosa...

Nos vemos en Lima, gente.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando te conocí me dejabas impresionada con la cantidad de historias de trovador ambulante por el mundo que podias contar... parecias un saco sin fondo! Ahora me doy cuenta que (casi) siempre cuentas las mismas e incluso con las mismas expresiones!!! Habia oido la historia de todos esos robos, con las mismas puntualizaciones :-)
De todos modos has ganado 100 puntos con lo de tener la añoraza partida en dos

Joel Jones Pérez. dijo...

What? ¿60 historias de desastres de parecen pocas? ¿Eso sin incluir todas las historias de la Belga que preferí no contar???

Mein Gott!

Anónimo dijo...

No he dicho que me parezcan pocas!!! !!Quiero decir que si que tienes fondo!!!

Isa dijo...

Deseo aclarar q no me robaron! Es decir lo intentaron 2 veces el mismo día (para llegar a la PUCP tomaba 2 combis), pero no me robaron. Mi pobre mochila morada (yo creo q algunos recordaran mi mochila morada) tuvo un tajo como de 10 cm, pero mi HP estaba adentro intacta!! Lista para ayudarme en el examen q tenia ese día (yo creo q era el parcial de MA2)

Estherminator dijo...

yo solo dire que esoy de acuerdo en que tu madre... da miedo.

Anónimo dijo...

Una vez más me siento agradecida del entrenamiento técnico y especializado recibido en Lima por los señores delincuentes. He conocido a los senior, los junior y los pasantes.
Mis historias de robos, semi-secuestro y asaltos son un poco más violentas, pero felizmente con buen final (osea, seguir viva).

Es gracias a esa capacitación limeña -creo- que acá (en todas las ciudades por donde ya he pasado) que nunca me han robado; el radar se activa inconscientemente en el metro, el bus, la calle a las 3 y 5am, la playa, y donde sea.


[Miedo por la seguridad en Lima a esta altura de nuestras vidas? no pasa nada chochera :o]

mpra dijo...

18 años en lima = 0 robos
8 años en españa = 2 robos (patético! lo sé!!)

conclusión: exceso de confianza fuera de lima. voy por la vida en mi mundo feliz :S

JDDS dijo...

jajajaja, tambine recuerdo muchas de las historias, bueno las de chibola, con un sonoro QUE MONCE al final del relato.
Y si efectivamente pobre del que atentara de alguna manera contra la fachada de la residencia Jones Perez. Es mas uno no podia ni aceitar la bicicleta en la vereda (via publica)jajajaja, q epocas.
Abrazo Dr. avisa cuando llegues pa programarnos.

Jomra dijo...

Salud

Pero muchacho, ¿tú que relojes usabas? ¿Cómo así no te los guardabas en el bolsillo cuando estabas por ciertas zonas?

«(...) camino a comprarme mi revista Sugoi (si pues, medio friki era en esa época).»

Tu avatar es Xellos de Slayers, o el tiempo verbal está equivocado en esa frase o es que te refieres a que ahora eres «completo» y no «medio»... ¡¡No reniegues del frikismo así!!

Hasta luego ;)

Isa dijo...

X cierto... esa foto es de aquellas épocas tuyas en las q andabas con tu gorra roja q no dejaba q se te viera la cara?

Joel Jones Pérez. dijo...

Isabel: ¡Sabía que con este post lograría hacer que comentes! :-D
Y más que la mochila morada, creo recordar mejor el advenedizo rollito que siempre intentaba protagonizar cuando menos te dabas cuenta... o el "pelo eléctrico" de segundo ciclo. :-)
Y noooo... el gorro que me tapaba la cara me hacía ver malvado, ninguno se atrevía a robarme en ese entonces. :-D

Esther: ¡Eres una miedosa!!! Ya perdiste el status de "Tío con Tetas," ¿quieres perder tu status de vikinga también? :-D

Anónima2: ¿Semi-secuestros? Que meio...

Marisol: No comments.
A decir verdad, sí, uno: tú, que también tienes un poco de pinta de gringa monse, ¿cómo hiciste para que no te robaran???

JD: ¡Me acabo de acordar del "Pollita" y demás que dejaron en el cemento fresco! ¡Qué grande!!! Y sí, ¡nos vemos a partir del 23!

Jomra: Pues aparentemente mi Casio era bastante atractivo para los delincuentes. Pero era de esperarlo, tenía cronómetro, cuenta regresiva, "double-time," alarma, ¡y una brújula en la correa! Pero bueno, el mejor reloj que tuve en esa época fue otro, y fue el que efectivamente me robaron. :-(

Y Xellos será chévere siempre, con o sin frikismo. :-)