martes, 23 de febrero de 2010

El Siguiente Paso

Ok, me han confirmado que ya les puedo contar esto. Así que les cuento.

Bueno, era evidente, no me puedo quedar en Valencia toda la vida. La beca dura sólo cuatro años, y se termina en Setiembre. Es hora de moverse, y eso en mi caso implica pasar del doctorado a un postdoc.

Pa los que no saben, un postdoc es un trabajo corto, de dos-tres años de duración. Es un trabajo de investigación al 100%, en donde uno debe demostrar que en el doctorado se volvió un investigador independiente. Ahora, normalmente uno no hace los postdocs en el mismo sitio donde uno ha hecho el doctorado, aunque hay excepciones.

Anyway, llegó Noviembre del 2009, y empecé a solicitar muchos postdocs. Llegué a solicitar 30, todos en Europa o Estados Unidos. Mi gran meta era ir a Munich, donde trabaja Buras (el amo de la fenomenología), u Oxford, donde trabaja Ross (el amo de los modelos de sabor). Además de estos, pedí postdocs en otros sitios de Alemania e Inglaterra, además de universidades en Italia, Francia, España y Gringolandia.

En Diciembre, un sábado en la noche, me llegó un mail de Gino Isidori (el amo italiano de la fenomenología), que me comentaba que me estaban considerando para darme un postdoc en Frascati (a 20 min de Roma). Esto me sorprendió muchísimo, ya que yo no he tenido nunca mucho contacto con Frascati. Supuse que la carta de recomendación de il Maestro había cumplido su cometido, y había logrado llamar la atención.

Isidori me dijo que este postdoc estaba financiado por el gobierno italiano, y que estaba asociado a la persona, no a la institución. Esto significaba que si el gobierno decidía contratarme, y yo decía luego que no, entonces Frascati perdería el dinero (y el postdoc). Y que de ser así se pondrían de muy mal humor (Mamma mia!). Así que si aceptaba estar dentro de su lista de 'considerados,' debía ser una decisión casi definitiva por mi lado.

Ah, también me dijo que les debía responder para el día siguiente.
Cha mare.

Evidentemente, entré en crisis. Le escribí inmediatamente a mi contacto en Munich, preguntándole cómo iba la cosa por allá. Luego intenté olvidar el asunto hasta el día siguiente, pero evidentemente el hamster no dejó de darle vueltas a la rueda en mi cabeza.



El domingo en la mañana, mi contacto no me había respondido. No obstante, recibí un correo de Alberto, mi ex-jefe de Perú, y de Mauricio, haciendo eco al mensaje de Alberto. En este mensaje, Alberto me contó que Enrico Nardi (otro big boss de Frascati) le había escrito, preguntándole por mi, y pidiéndole que se contactara conmigo, porque era muuuuy urgente que respondiera para el domingo, ya que el lunes debían presentarle al gobierno italiano la lista de favoritos.

Los italianos siempre hacen las cosas a último momento.
Y hacen que los hamsters le den vuelta a la rueda más rápido...

Estaba escribiendole a Isidori, diciéndole que ok, aceptaba el postdoc, cuando en eso apareció Oscar, mi jefe actual, en Skype. Le conté la situación, y me dijo que no way, que debía esperar otras ofertas. Me dijo que en todo caso le dijera la verdad, que no estaba 100% seguro, y que sí, lo tomaría, pero que tenía un par de opciones con mayor prioridad.

Me pareció riesgoso, pero sensato.
Pero más hamster...

Le escribí esto a Isidori, y justo cuando iba a apretar "Send," me llegó un mensaje de mi contacto en Munich. Me dijo que no way, en Munich no la hacía ni con cohete. No sólo eso, que había sido él quien había hablado con Isidori, y quien me había recomendado con él. Me dijo que Isidori es el amo italiano de la fenomenología, y que si me ofrece un postdoc no debía rechazarlo ni aunque me ofrecieran todo el helado del mundo (me gusta el helado, ¿ya?).

Hamster, hamster, hamster...

Así que borré todo lo que había escrito, y le puse un "Si, grazie mille."

Lo que continúa es largo, así que lo resumiré: la semana pasada me confirmaron que me han dado el postdoc, y me voy a Frascati en Octubre. Fuegos artificiales, por favor.

Dio mio! Io andrò a vivere a Roma!
...
Dio mio! Io vado a vivere a Roma!
...
Ma... como se dice questa cosa?

Uh oh... Parece que tendré que imparare italiano... Porca miseria!

sábado, 13 de febrero de 2010

Experiencia Religiosa

Espero que este post no genere demasiada controversia.

Lo que ocurre es que el domingo pasado me echaron de la iglesia.

Ok, ok, técnicamente no me echaron, realmente lo que ocurrió es que no me quisieron dejar entrar. Supongo que se imaginarán que estaba intentando entrar con un crucifijo en llamas, o montado en un camello, o como parte de una turba de fans de Marilyn Manson. Pero no. La historia es aún más perturbadora...

Yo bajé, como todos los domingos, a escuchar misa. Como todos los domingos, saludé al mendigo de la puerta principal, un señor bastante amable cuyo nombre debería conocer. Me dirigí a la segunda puerta, donde me crucé con otro mendigo, algo menos amable, y cuyo nombre no me importa tanto conocer. Parecía que salía de la parte interior de la iglesia, cosa que no me sorprendió mucho, ya había visto alguna vez al mendigo amable escuchar misa.

Al tomar la segunda puerta, noté que había alguien al otro lado, así que abrí la puerta completamente para que esta persona pudiera pasar. Me encontré con un señor mayor, que me miró y me dijo: "Por favor, hágame el favor de salir de aquí."

Uy. Por lo general, cuando en España lo tratan a uno de "usted," es porque se está en problemas.

No entendí. Pensé que había pasado algo dentro, que el cura había tenido un infarto y estaban evacuando a los feligreses. Al intentar preguntarle al señor qué cosa había pasado, él me interrumpió: "Usted no puede estar aquí."

What? Entendí entonces que el problema estaba necesariamente vinculado a mí. ¿Movimiento anti-inmigrante dentro de la iglesia? ¡Imposible! No en esta iglesia, donde la mayoría de asistentes son ecuatorianos. ¿Tal vez me habían fichado como uno de los misios que sólo da un euro en la colecta? ¡Tampoco! Yo siempre oculto lo que voy a donar. ¿Qué estaba pasando?

Nuevamente, al protestar, me dijo claramente: "Este tipo de actividades no se pueden realizar aquí dentro."

¿Actividades? ¿Qué cosa? Y fue ahí que se me salió, desde lo más profundo de mis entrañas, un auténtico "¿Pero yo que hice?????"

El señor dudó. Me miró atentamente. Y luego me preguntó: "No es acaso usted uno de estos señores que abren las puertas?"

Entendí. Genial. Simplemente genial. Este señor pensaba que yo era un mendigo, de estos que están el las puertas del Consum y te abren la puerta pa que les des moneditas. Y yo que pensaba que ese día me había vestido bien... en ese momento consideré la posibilidad que mi madre, mi compañera de piso, y todas mis ex tuvieran razón sobre mi forma de combinar colores...

Ante mi mirada de completa perplejidad, y mi rotunda negación, el señor se disculpó y me dejó pasar. "Es que estos señores que abren las puertas asustan a la gente de adentro," me dijo.

Mein Gott. Jesús, sacúdete en tu cripta. Ah no, verdad, ahí no estás. Anyway, espero que no hayas visto esto, porque te daría mucha pena...

Y evidentemente, durante toda la misa no me pude concentrar en absoluto en lo que se predicó. No me sacudió tanto el hecho que me hayan confundido con un  mendigo (aunque es recontra maleado), sino la forma en que se me impidió entrar... porque se me trató de una forma bastante agresiva... Se me trató de una forma que no estaba de acuerdo con todo lo que se dice dentro de la iglesia.

Ok, entiendo que no es apropiado que dentro de la iglesia exista gente distrayendo a los demás. Pero hay formas de hacer las cosas. Realmente perdí el sentido de "comunión" al dejar de identificarme con aquellos dentro del templo, al sentir una vez más que muy poca gente realmente escucha lo que se dice, y se quedan más bien cumpliendo ritos que sin el resto del mensaje no tienen el más mínimo sentido.

Mis conflictos existenciales se incrementaron cuando descubrí que este señor ayudaba durante la ceremonia (curiosamente encargándose de la colecta)...

Pero bueno. Seguro que mucha gente me dirá "¿Qué haces yendo a la iglesia entonces?" y la respuesta es la misma: aunque la gente que participa en estas celebraciones no se comporte luego de acuerdo con lo que se predica en ellas, esto no significa que lo enseñado en las misas no pueda enriquecer mi vida.

Lo dejó aquí. Me da un poco de miedo poner este post, porque sé que existe gente muy fanática en la dirección religiosa y en la dirección atea, y lo último que quiero es que su participación convierta este blog en un campo de batalla. Pero vamos, a ver qué pasa.

Hasta la próxima.

sábado, 16 de enero de 2010

Los Viajes Cortos


Los viajes a Perú siempre se vuelven demasiado cortos. No obstante, a pesar que el tiempo pasa volando, siempre ocurren cosas que le dan a uno qué contar.

Para empezar, este año casi no llego. Inicialmente, mi pasaje era de AirComet... y los que han estado al tanto de las noticias ya saben qué pasó con AirComet. El pasaje lo compré en Marzo del 2009, a través de una agencia de viajes, y tenía como itinerario Valencia - Madrid - Lima.

En Julio, la agencia se contactó conmigo por un cambio en el horario del vuelo. Sin roches. No obstante, en Setiembre, ocurrió otro cambio, esta vez en el itinerario. Ahora sería Valencia - Barcelona - Madrid - Lima. Me pareció una locura, así que busqué pasajes nuevamente. No quería que en Noviembre me lo cambiaran a Valencia - Barcelona - Roma - Amsterdam - París - Nueva York - Madrid - Caracas - Buenos Aires - Lima, no way.

Por suerte, encontré lo que buscaba. No sólo hubieron pasajes en la porca Iberia, sino que eran más baratos. Y además, la vuelta sería con LAN, así que por lo menos la vuelta sería cómoda y con buen trato con toda seguridad. Entonces chévere, cambié el vuelo. Me hicieron un recargo por la cancelación, pero como el nuevo vuelo estaba más barato, al final terminé ganando un poco de plata. Genial.

Más genial me pareció cuando el día que viajé, recibí un mensaje de Felip preguntándome si mi vuelo era de AirComet. Yo le dije que no, que lo había cambiado, y el me comentó que AirComet había quebrado ese mismo día.

Uf.
Recontra uf.

Así que llegué a Lima, sin roche alguno. Todavía no puedo creer mi suerte.

El día que escribo esto me quedan como seis días más en Lima. Y luego de estas vacaciones, necesito nuevas vacaciones. Sí, en Año Nuevo he marmoteado en la playa como nunca, pero los desayunos, cafés, almuerzos, lonches, reuniones de chamba, juergas, cenas, escrituras de tesis, salidas al cine y sesiones de vicio en red me han sacado la mugre. No me tomen mal, nunca cambiaría todo esto... pero dormir cinco horas diarias por todo un mes al final lo desgastan a uno pues.

En este tiempo han habido pocas anécdotas... pero hay dos que les quiero contar. Las dos involucrando a mi madre. Madre querida, sé que estás leyendo esto, pero no te resientas ¿ya?

La primera ocurrió en Navidad. El día de Navidad mi madre invita a muchos amigos suyos a pasar la tarde en mi casa. Esto hace varios años empezó con la invitación de un par de amigos, pero ahora es el Evento Social Limeño de Diciembre: Christmas at Lupe's.

Y bueno, ese día estaba conversando con una tía, creo, cuando en eso apareció mi madre y me dijo "¡Mira quién está aquí! ¡Es Auki!"

Momento de contextualización: En 1996, yo estaba en cuarto de secundaria, y debía invitar a alguien a mi fiesta de Pre-Prom. Después que dos amigas rechazaran mi invitación a la fiesta, acepté la sugerencia de mi madre de invitar a la hija de un amigo de ella: Auki. Ella aceptó... pero en la fiesta se fue con la persona que menos tragaba yo de toda mi promoción. Porca miseria.

Por supuesto, no volví a saber nada de esta chica... hasta esta Navidad, trece años después. Sí, trece años, estoy viejo, ¿ya? Evidentemente, luego de trece años, superé el trauma psicológico, pero cuando mi madre dijo que esta chica estaba en mi casa esa Navidad... pues sentí algo muuuuuuy en el fondo gritando "¡Alguien páseme un Alka-Seltzer!"

Afortunadamente logré calmar las turbulencias internas en esos cinco segundos que me tomó caminar hacia ella, y en vez de empujarla a la piscina (ah, sí, ahora tengo piscina) le sonreí y le pregunté cómo estaba.

No sé por qué mi madre hace estas cosas. Mínimo me avisa un día antes, ¿no?

Otra anécdota curiosa ocurrió con una amiga suya, Peki. Esta amiga de mi madre es bastante chévere, me da la impresión que es un apoyo muy importante para ella ahora que mi hermano y yo ya no estamos en casa. Anyway, Peki nos invitó a almorzar a su casa, en teoría para que yo conociera a su hija y nos hicieramos patazas y salieramos todos lo días y compartamos confidencias y ellas puedan seguir jugando a la casita. O algo así. Me pareció curioso, ya que nunca antes me había invitado a almorzar.

El almuerzo salió bien, la comida buenaza, la hija simpática... pero hubo un momento que Peki se puso muy seria. Me miró, y me dijo: ¿Sabes lo bonito que es cuando tu hijo te invita a pasar una temporada con él?

Okeeeeeeeeeeeeey.....

Encontré la pieza final del rompecabezas. El hijo de Peki, que vive en Italia, la invitó a pasar mes y medio con él en Milán. Aparentemente la pasaron muy bien, y parecía que ahora las amigas habían entrado en complicidad para convencerme que yo hiciera lo mismo en Valencia.

Mes y medio... con mi madre... en Valencia... Right.
Para aquellos que no entienden por qué esto no sería una buena idea, les recomiendo leer la anécdota anterior, en este mismo post.

Mamá, mamá, te quiero mucho, ¡no te resientas!

Al final, tengo entendido que fue un tema que salió espontáneamente... pero el roche de estar ahí, sentado, callado, teniendo a las dos señoras mirándome con insistencia (la hija ya había fugado), esperando a que yo dijera algo como "¡Tienen razón! ¿Cómo no lo pensé antes?".... ese roche no me lo quita nadie...

Pero no piensen mal. Estas son anécdotas eh, al final la paso bien con mi mamá... pero por supuesto, ¡eso no me impide tener cosas qué contar!

Ok. Termino aquí el post. Me quedan seis días, y los debo aprovechar al 100%.

Nos vemos en Febrero.