domingo, 10 de agosto de 2008

Crónica de un Trámite Anunciado

06/04/2006

Día: Jueves 5 de Abril.
Hora: 7:40 am.
Estado: Con sueño.
Objetivo: Empezar el trámite para obtener la tarjeta de residencia española.
Razón: Sin tarjeta de residencia no es posible obtener una carta de invitación para Jessica, sin la cual Jessica no puede conseguir visa.

Capítulo 1: La Inocencia

Salí a las 7:40 am hacia la Oficina de Extranjería para Comunitarios en Joaquin Ballester. Fue allí donde había conseguido el NIE (Numero de Identidad para Extranjeros), y era allí donde debía obtener la tarjeta de residencia. Tenía todo listo: pasaporte, NIE, fotos, credencial de beca, carnet universitario (todo fotocopiado) y una estampita de Sarita Colonia, pa' la suerte (los no-peruanos, a buscar en Google). El mecanismo aquella vez del NIE fue sencillo: llegué a las 7 am, esperé a que empezaran a repartir los tickets a las 8, y luego empezaron a atender a las 9. Esta vez no me era tan necesario llegar temprano a la universidad, asi que decidí llegar a las 8 am y tener una cola mas larga.

Caminé hasta allá por 20 minutos (no hay buses ni tranvías que me lleven). Al llegar, vi unos extraños letreros que decían que los comunitarios debían registrarse en la comisaría de Patraix, por una nueva ley. Extrañado, me incorpore a la cola, esperando que la gente de adentro me explique apropiadamente que significaba eso. Iluso yo.

Aparentemente, a partir del lunes pasado, la tarjeta de residencia para comunitarios dejó de existir. Miren mi suerte. Hacía cuatro dias. Y obviamente todo el mundo estaba bien enterado de lo que se debia hacer en esta cirunstancia.

Noten la ironía en el parrafo anterior, por favor.

En fin, me dieron un formulario que debía llenar y entregar en la comisaría de Patraix. Sin muchas esperanzas, tomé un bus hacia allá.

Capítulo 2: A Patraix y Más Allá

Mi estancia en la comisaría de Patraix fue breve. Aparenció en la escena un señor policía, a quien tildaré como "Ese Bastardo Hijesumare" (que hace referencia a "hijo-de-su-madre", ya que no quiero ofender a alguna señora de la noche insinuando que este individuo es hijo suyo).

Pues bien, "Ese Bastardo Hijesumare" me indico que no había pagado las tasas. Eso es cierto, para la tarjeta de residencia la página web del Ministerio del Interior decía que debía pagar ciertas tasas, pero como no sabía donde debía pagarlas (obviamente no estaba en ningún lugar), asumí que se pagaban en Joaquin Ballester (ver capítulo anterior). El cauteloso observador habrá notado que efectivamente me informé en internet sobre el procedimiento para obtener la tarjeta de residencia, y que el contenido de esta página estaba repugnantemente caduco.

Regresemos al susodicho. Luego de indicarme que no había pagado las tasas, me envió a la calle "Les Mestres" a pagarlas allá. Luego de su terrible explicación, decidí tomar un taxi, y con mucha frustración me entere que "Les Mestres" está a unas cuantas cuadras de las Torres de Serrano, muy cerca a mi piso.

Estuve media hora en la cola de Les Mestres, en la cual conocí a un chino que no hablaba ni español, ni inglés, ni francés ni nada que no fuera chino, y que quería mi ayuda como traductor. No se por qué asumió que yo sabía chino, y que su comunicación conmigo iba a ser mas facil que su comunicación con el guardia. En fin, luego de la media hora de cola llegué donde una señora que no tenía la mas mínima idea de que hacer conmigo. Me dió un ticket y me dijo que esperara a que me llamaran.

Media hora más tarde, luego de ser invocado, hablé con otra señora. Y efectivamente, tampoco sabía que hacer conmigo. Habló con un señor medio antipático, que me indicó que las tasas se emiten en la comisaría de Patraix, y que se pagan en cualquier banco, y que no eran responsables de haberme hecho perder más de una hora de mi mañana. Fue entonces que el señor policía de Patriax recibió su muy apropiada tildación.

Capítulo 3: A New Hope

De vuelta en Patraix, me encontré con otro señor policía que si sabía que estaba pasando. Me hizo pasar, y me atendieron. Cuando llegó el momento de las tasas, casi me mandan de vuelta a Les Mestres, pero afortunadamente recapacitaron al ver mis ojos de furia, y emitieron el recibo que debía pagar. Para esto, era la 1:15 pm, y la comisaría cerraba a las 2:00. Y por la comisaría de Patraix no se ven bancos.

Corriendo, encontré una gasolinería, donde me indicaron la ubicación de un banco. ¡¡¡Lo logré!!! ¡¡¡Pagué las condenadas tasas!!! Y corriendo de vuelta, obtuve el pomposo "Certificado de Registro de Ciudadano de la Unión". ¡Muy bien! ¡¡¡Ahora solo debía encontrar un notario que me hiciera la carta!!!

Claro. Debía encontrar un notario un Jueves Santo declarado laborable, después de las 2:00 pm. Por supuesto.

Capítulo 4: ¿¿Una Riesgosa Conclusión??

Luego del almuerzo (la comida), busqué en Google Maps los notarios de Valencia. Encontré uno en la Avendia La Pau. Llamé y me contestó una grabación, diciendo que atendían de lunes a jueves, de 9:00 a 2:00 y de 4:30 a 5:30. Iluso yo. Me lo creí.

A las 4:45 me encontré en La Pau tocando el timbre de la notaría. Y nadie contestó.

Recordando que por la zona habían varias notarias (e insultándome por no haber apuntado todas en un papel), empecé a divagar hacia la Plaza del Ayuntamiento. Encontré una cabina ONO de internet (ninguna notaría, obviamente), donde entré nuevamente a Google Maps y apunté la dirección de 15 notarías.

Luego de encontrar ocho notarías más cerradas, me atendieron en una. No me lo podía creer. El trato era muy amable. ¡Se veía gente trabajando! ¡¡Y eran las 6:30 pm!! Extrañado, y preguntandome si seguía en España, fui llevado donde una señorita, que me preguntó lo que necesitaba. Le expliqué lo de la carta, con lo cual me pidió mi tarjeta de residencia. Yo le conté que ya no existen las tarjetas de residencia, pero que tenía un nuevísimo "Certificado de Registro de Ciudadano de la Unión." Con lo cual ella me respondió que no, solo se podía hacer el trámite con tarjeta de residencia.

Efectivamente, seguía en España.

Cabizbundo y meditabajo, me dirigí hacia la puerta, donde estaban las secretarias hablando con un señor enternado (en traje). Les dije que no, que no se había podido hacer el trámite, y bueno, muchas gracias. El señor se interesó en mi caso, y al ver mi glamoroso "Certificado de Registro de Ciudadano de la Unión" dijo que la carta si se iba a hacer. Resulta que el señor era el notario. Y que tenía los huevos bien puestos (disculpa la expresión, mamita querida, los demás lectores por favor ignoren esta disculpa).

A este notario no lo dominaban las leyes y reglas. ¡Un señor digno de admiración! Pues si la ley me daba este nuevo documento, y si yo podía demostrar con mi pasaporte que efectivamente era la persona a quien se refería mi "Certificado de Registro de Ciudadano de la Unión," ¡pues la carta se debia hacer! ¡Eso es un notario! ¡Era él quien usaba a las leyes, no al revés!

Disclaimer: Cualquier comentario dudando mi heterosexualidad será recibido con el odio mas profundo de mi ser.

¡Muy bien! ¡Las cosas empezaron a funcionar! Obviamente la señorita anterior hizo un escándalo (ojalá nunca llegue a ser notaria), pero él se mantuvo firme, y ¡me hizo mi carta!

Para esto, tengo el deber moral de recomendarlo: Jorge Cano, en Pintor Sorolla 11, Numero 1, Valencia. Teléfono 96 352 29 57. Correo: notaria@pintorsorolla11.org

Epílogo:

En fin. Tengo mi certificado. ¡¡¡Y el martes tendre mi carta!!! Lo único que falta es que la notaría comunique la carta a la policía... veremos que sucede. El día de hoy ha terminado feliz, digno milagro de Semana Santa.

Esperemos nomas que el martes no me traiga sorpresas. Estaremos atentos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Conseguiste unos documentos de extranjeria en menos de 24 horas y un Jueves Santo? La proxima norma deberia ser sellar las tasas en persona en Cochabamba.

Joel Jones Pérez. dijo...

Je je, tengo entendido que ahora ni con notario se puede sacar carta de invitación. Parece ser todo un trámite con el Ministerio del Exterior, o algo así.

Pero sí, es impresionante la diferencia que existe entre el trato a gente con y sin pasaporte europero. Si no hubiera tenido mi pasaporte británico... ¡mejor ni tratar!

Anónimo dijo...

De acuerdo, yo no tengo pasaporte comunitario, y eso parece ser casi un pecado en este país. Conseguir el numero del NIE, para firmar un contrato que me da la Coselleria de Sanidad, fue una odisea... Sin que recibiera información de nadie.